Reflexiones Acerca de la Muerte del Fanta

El 4 de septiembre pasado, la prensa publicaba la muerte por Covid de Miguel Estay Reyno, el “Fanta”, a los 68 años de edad, quién cumplía condena por delitos de DDHH en el presidio de Punta Peuco.

A su muerte se suman la de otros violadores de DDHH detenidos en ese penal.

¿Quién era Miguel Estay?. El segundo de 3 hermanos (Patricia y Jaime), hijos de padres separados. Su padre, José Miguel Estay, era médico, Director del Psiquiátrico. Su madre, Lucia Reyno, dueña de casa, de profesión psicóloga.

Estay ingresó a las JJCC el año 1969, incorporándose de inmediato a la Brigada Ramona Parra central, la que jugó un gran rol en las campañas electorales, con el muralismo como expresión cultural de masas.

Ya hacia fines de ese año e inicio del setenta, con la creación de la Dirección Regional de Santiago de la Enseñanza Media (DREMS), es promovido a esa estructura y pasa se ser el encargado del frente de autodefensa de esa orgánica, a la cual se incorporan varios otros militanes secundarios.

Poco después, ya bajo el Gobierno Popular, es enviado a un curso a la entonces Unión Soviética y, a su regreso, es promovido al equipo de seguridad e inteligencia de las JJCC, liderado por René Bazoa, y de paso pasa a participar del mismo frente del PC, a cargo de diversas responsabilidades. Eso hasta su detención el 19 de diciembre de 1975.

En esa fecha se produce su detención junto a uno de sus colaboradores en una casa de seguridad ubicada en el paradero 19 de Av. Vicuña Mackenna, La Florida. Son torturados y sometidos a diversos vejámenes, muy propios en aquella época, por las instituciones represivas de la dictadura.

Evidentemente deben confesar algunas cosas y el Fanta, junto a la delación, manifiesta su predisposición para trabajar con los esbirros de la dictadura. En ese contexto, no sólo delata a su hermano y cuñada, sino que a decenas de militantes, miembros de diversos equipos internos de las JJCC y del PC.

Participó en sesiones de tortura, interrogatorios y asesinatos, siendo el más impactante el degollamiento de los tres profesionales comunistas a fines de marzo de 1985.

Hacia finales de los 80, la dictadura lo lleva a Brasil, hasta que posteriormente es detenido y trasladado a Chile, sometido a proceso y condenado a cadena perpetua por su responsabilidad en el asesinato de los tres profesionales comunistas.

En su historial como colaborador y agente de la dictadura tiene a su haber la detención de decenas de compañeras y compañeros, de torturas y asesinatos.

¿Como fue posible que este personaje se desarrollara a esos niveles y pudiera causar tanto daño?.

Un análisis más profundo debe llevar a considerar no solo las características personales del susodicho, sino también las causas y situaciones que se vivieron para generar dicho personaje.

Efectivamente, las características personales de Miguel Estay se alejaban bastante de la media de los jóvenes comunistas de aquella época. Por una parte, acreditaba tener una situación económica buena o muy buena, lo que le permitía tener acceso a bienes y beneficios que muy pocos militantes de las JJCC podían acreditar en esa época.

Hacía ostentación de aquello, por ejemplo, teniendo acceso a vehículos y propiedades familiares. Vestía pulcramente, elegantemente, cosa muy poco común en las filas de las JJCC. Siempre bien vestido, bien peinado y aseado. Denotaba que tampoco tenía responsabilidades a nivel familiar y no siquiera en el ámbito estudiantil, disponiendo de las 24 hrs. para el trabajo partidario.

Tocaba diversos instrumentos musicales, especialmente guitarra, y cantaba entonadamente. Si bien no se le conocía mayormente alguna polola, su trato era educado y respetuosos con todos, además de galante con sus compañeras.

Muy comprometido con sus responsabilidades partidarias, lo llevó luego a ser promovido a diversas funciones en un plazo de tiempo brevísimo, hasta, en poco menos de 3 – 4 años, lo llevaran a ser parte de estructuras internas y complejas de las JJCC y del PC.

No fue el único caso, pero sí uno de los más graves, al igual que el de René Bazoa. Pero sí permite conocer la vulnerabilidad del Partido Comunista y su organización juvenil en elmdesarrollo de esas estructuras. Todo esto sin desconocer en lo más mínimo la brutalidad y el odio de la clase dominante, en este caso a través de las FFAA y policías, en concomitancia con Estados extranjeros para planificar y llevar a cabo el golpe de estado de 1973, y los criminales métodos represivos que utilizaron para imponer su régimen.

La política de promoción de cuadros debe ser concebida e implementada con métodos científicos que permita asignar responsabilidades a sus dirigentes considerando varios factores: madurez psicológica, experiencia política y una sólida formación política-ideológica, entre otros elementos. Todo ello considerando años de militancia, edad, salud mental y física, de tal manera que este cuadro, como intelectual individual sea un real aporte al individual colectivo y, así, al crecimiento orgánico, político e ideológico del Partido.

En ese contexto que contribuya activamente a los intereses generales de la clase y del Partido, dejando de lado los intereses o proyectos personales individuales que se intentan imponer, producto quizás de un bajo nivel político, y que a veces logran imponerlos, con todo el daño que se le pueda ocasionar a la orgánica.

Efectivamente, la situación de este caso, más allá de las condiciones que la rodearon (personalidad de implicado, condiciones políticas de esos años, el golpe, etc.) no fue la única. Hubo también otros casos similares.

Reflejan la poca prolijidad que se tuvo, en ciertos momentos, para promocionar cuadros, dejándose llevar por elementos subjetivos, acientíficos, cortoplacista, donde predominaba fundamentalmente la disposión que tenían estos personajes para cumplir tareas (“tareísmo”), sin considerar los elementos más arriba señalados.

Si bien hoy es fácil hacer un análisis crítico al respecto, habiendo pasado ya varios años y teniendo presente muchas evidencias objetivas, es necesario hacerlo para así evitar
situaciones similares que se puedan dar en el futuro.

Los partidos revolucionarios deben aprender de estas dolorosas experiencias y evitar así pérdidas humanas y situaciones similares.

Si bien el Fanta ha muerto sin pena ni gloria y la historia lo relegará al olvido, no es menos cierto que de este y otros caso se deben extraer las enseñanzas respectivas para el mejor funcionamiento de los partidos.

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