jueves, abril 25, 2024
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Concluyó la VII Cumbre de las Américas en Panamá: Un Cónclave para la Historia

La VII Cumbre de las Américas concluyó hoy en Ciudad de Panamá después de las intervenciones de 27 Jefes de Estado y de Gobierno, cinco Cancilleres y tres Representantes Permanentes ante la OEA. Más allá de cualquier otra consideración, el cónclave se recordará como la primera ocasión en que los 35 países del hemisferio occidental se sientan en torno a una misma mesa.

 

La primera sesión plenaria contó con la introducción del Presidente anfitrión panameño, Juan Carlos Varela, y con la asistencia del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y albergó los discursos de catorce Jefes de Estado. Más allá de cualquier consideración, el cónclave también se recordará como la primera ocasión en que los 35 países del hemisferio occidental se sientan en torno a una misma mesa.

En la segunda plenaria hablaron el Primer Ministro de las Bahamas, Perry Christie; la Primera Ministra de Jamaica, Portia Simpson-Miller; el Presidente de Uruguay, Tabaré Vazquez; el Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves; el Primer Ministro de Barbados, Freundel Stuart; el Presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; el Primer Ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne; el Presidente de la República Dominicana, Danilo Medina; el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega; el Presidente de Haití, Michel Martelly, el Primer Ministro de Grenada, Keith Mitchell, y el Primer Ministro de Santa Lucía, Kenny Anthony.

También hicieron uso de la palabra el Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, Manuel González; el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz; el Ministro de Relaciones Exteriores de Belize, Wilfred Elrington; el Ministro de Relaciones Exteriores de Dominica, Francine Baron; el Ministro de Relaciones Exteriores de Saint Kitts y Nevis, Mark Brantley; la Representante Permanente de Paraguay ante la OEA, Elisa Ruíz Díaz; la Representante Permanente de Suriname ante la OEA, Niermala Badrising; y el Representante Permanente de Guyana ante la OEA, Bayney Karran.

La reunión se cerró con una Declaración de la Presidencia, que el Mandatario panameño pronunció a la conclusión del evento. En ella, el Presidente Varela aseguró que convocó la Cumbre “con carácter universal”, y que el resultado fue una cita “histórica” gracias a la presencia, por primera vez, de Cuba.

“La decisión que anunciaron los Presidentes de Cuba y Estados Unidos para avanzar en un nuevo enfoque de las relaciones entre sus países creó una legítima expectativa de que situaciones, antiguas y recientes, que han tensado las relaciones hemisféricas pueden ser solventadas”, dijo. “Esta Cumbre ha servido para tender puentes en esa dirección”, se felicitó.

En Ciudad de Panamá también se determinó que la VIII Cumbre de las Américas se celebrará en Lima, Perú, en 2018.

Cumbre de Panamá pasó a la historia     
 
Por Victor M. Carriba, (PL)

Ciudad de Panamá se recupera hoy de la intensa actividad vivida como sede de la VII Cumbre de las Américas, que queda en la historia como escenario del primer encuentro oficial entre presidentes de Cuba y Estados Unidos en medio siglo. Más allá de los debates de la última semana a través de foros sobre los temas social, juvenil, empresarial y académico, el cónclave también se recordará como la primera ocasión en que los 35 países del hemisferio occidental se sientan en torno a una misma mesa.

Esa cifra fue completada por Cuba, invitada por el gobierno panameño luego de varios años de reclamos de los gobiernos progresistas de la región y que estaba excluida de este tipo de conferencia inauguradas en 1994 en territorio norteamericano.

Después de un saludo formal en la ceremonia de bienvenida ofrecida el viernes por Juan Carlos Varela como mandatario anfitrión, Raúl Castro y Obama se estrecharon ayer las manos ante las cámaras y un grupo de periodistas en uno de los salones del centro de convenciones Atlapa, de esta capital.

Todo se puede discutir si se hace con respeto a las ideas de la otra parte, incluyendo las cuestiones en que se discrepa, puntualizó el jefe de Estado de la mayor de las Antillas para apuntar que existen muchas diferencias en la complicada historia entre los dos países, «pero estamos dispuestos a avanzar».

En la misma línea, el jefe de la Casa Blanca reconoció que «después de 50 años en que no habíamos cambiado la política, había que intentar algo nuevo».

También fue la primera vez que ambos presidentes ofrecieron juntos declaraciones a la prensa, para después conversar en privado por espacio de más de una hora, según se confirmó.

Ese intercambio trató sobre el proceso para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en La Habana y Washington y las posibilidades de cooperación en diversos campos.

Se trata de los sectores relacionados con el enfrentamiento al narcotráfico y el terrorismo, la ciberseguridad, la protección del medio ambiente, el cambio climático y la salud, dijo el canciller cubano en conferencia de prensa.

Poco antes de la reunión con Obama, Raúl Castro reafirmó ante la Cumbre que el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba todavía hoy se aplica en toda su intensidad, provoca daños y carencias al pueblo y es el obstáculo esencial al desarrollo de la economía cubana.

Aclaró que el actual inquilino de la Casa Blanca no tuvo ninguna responsabilidad en la implantación del bloqueo y lo calificó de hombre honesto, de origen humilde y con la valentía de enfrentar al Congreso en un debate sobre la eliminación del cerco a la isla.

La cita de Panamá también propició un breve encuentro entre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en medio del clamor latinoamericano y caribeño contra la decisión del gobernante norteamericano de considerar al país suramericano como una amenaza a su seguridad nacional.

Venezuela ratifica que el respeto a la autodeterminación de los pueblos es el camino para consolidar la paz
 
El presidente de la República, Nicolás Maduro, llamó a las naciones de América a construir relaciones de respeto, de cooperación y complementación, que promuevan la felicidad y autodeterminación de los pueblos, así como una democracia verdadera.

«Asumamos el reto de construir relaciones de respeto para que podamos decir que somos un hemisferio de paz», expresó este sábado durante su intervención en la VII Cumbre de las Américas, que se desarrolla en Panamá .

El jefe de Estado venezolano destacó los esfuerzos de los gobiernos de América Latina para lograr una época de cambios que garanticen el bienestar de los pueblos.

«América Latina entró en una nueva época, no es una época de cambio sino un cambio de época», afirmó.

Indicó que esta era de respeto, soberanía e inclusión que sirve de marco a la VII Cumbre de las Américas, contrasta con el escenario colonialista de hace 20 años.

Recordó que el tiempo comprendido entre 1994 y 2005 constituyó una época perdida caracterizada por aplicación de políticas neoliberales en la mayor parte de las naciones del continente que ocasionaron pobreza y estancamiento económico.

«Fue en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata (Argentina) de 2005, donde se enterró el intento de neocolonizar económicamente a nuestros países, y debemos ver cuanto hemos avanzado entre 2005 y el 2015 hasta llegar a esta Cumbre de Panamá», señaló.

Asimismo, destacó que el fortalecimiento de la unión y cooperación entre los países de América Latina ha permitido el nacimiento y desarrollo de mecanismos la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

«Gracias a Luiz Inácio Lula da Silva, a Néstor Kirschner, Hugo Chávez y Tabaré Vásquez por primera vez en 500 años tenemos un bloque suramericano consolidado», dijo.

El jefe de Estado venezolano coincidió con su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa, quien consideró ante la plenaria de la cumbre que la Celac se consolide como el foro para las discusiones latinoamericanas y caribeñas, mientras que la Oraganización de Estados Americanos (OEA) sea la corte a través de la cual la Celac y América del Norte negocien sus coincidencias y conflictos.

Respeto a la autodeterminación

Durante su alocución, el presidente Maduro exigió al Gobierno de Estados Unidos cesar su política de injerencia y, por consiguiente, respetar los principios de justicia, de derecho internacional y de libre determinación de los pueblos, establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.

De este modo, el mandatario venezolano demandó a su par estadounidense, Barack Obama, seguir cuatro líneas dirigidas a restablecer las relaciones entre ambas naciones.

En primer lugar, reconocer la independencia y soberanía de Venezuela y la Revolución Bolivariana y socialista; en segundo, derogar la Orden Ejecutiva firmada por Obama el pasado 09 de marzo y en la que se señala a Venezuela como «una amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad del país del norte y con lo que pretende socavar la independencia, soberanía y autodeterminación de la nación bolivariana.

Maduro planteó que dicha derogación debe hacerse por la vía diplomática, para poder eliminar la amenaza que se cierne contra Venezuela y su pueblo.

El tercer punto -indicó Maduro- tiene que ver con la necesidad de que el Gobierno norteamericano desmonte la maquinaria de guerra psicológica, política, económica y militar activada, con el apoyo de agentes internos, en Venezuela, y cuyo fin es acabar con el proyecto revolucionario venezolano y con los logros sociales alcanzados en los últimos 16 años.

Al respecto,  reiteró su denuncia sobre la guerra que se ha puesto en marcha desde la Embajada de Estados Unidos en Venezuela.

«Estados Unidos tiene que desmontar la maquinaria de guerra en que se ha convertido la embajada de Estados Unidos en nuestro país», aseveró.

En cuarto lugar, el mandatario exigió que se tomen las medidas legales para detener el plan conspirativo contra Venezuela que se orquestó desde Miami y Nueva York para ser ejecutado por extrema derecha venezolana, y que fue desmontado oportunamente por el Ejecutivo a principios de este año.

Rememoró que este plan contemplaba su asesinato y ataques en actos públicos en los que participaba el pueblo venezolano, fue dictado vía Skype por Carlos Osuna, uno de los financistas de la intentona golpista, quien vive en Nueva York.

«¿Es legal que alguien dicte el decreto y que no pase nada? (…) Venezuela está bajo una agresión, bajo una amenaza, que debe ser desmontada», condenó.

Caminos diplomáticos para derogar el decreto imperialista

Durante su alocución, el líder socialista instó al presidente Obama, quien ya había abandonado el auditorio, a buscar los caminos políticos, diplomáticos y jurídicos para derogar el decreto ejecutivo en contra de Venezuela.

«(Es) un decreto irracional, desproporcionado. Hay que buscar los caminos políticos, diplomáticos y jurídicos para despejar este decreto amenazante. Venezuela, nuestros hijos, nuestro nietos, no estarán tranquilos hasta que EEUU no derogue ese decreto», señaló.

El presidente Maduro destacó que su voz representa a los 30 millones de venezolanos, y específicamente, de los 11 millones de patriotas que firmaron para exigir la derogatoria de este decreto.

«He traído más de 11 millones de firmas que serán entregadas por la vía diplomática. Venimos 30 millones de venezolanos a decirle que derogue el decreto que amenaza a Venezuela. Así lo pide la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)», agregó.

Diálogo pacífico

Como una muestra de la voluntad democrática del Gobierno Bolivariano,el jefe de Estado venezolano reafirmó su llamado al diálogo pacífico al presidente norteamericano.

«Le extiendo la mano al presidente Obama para que hablemos y resolvamos los asuntos que tengamos que resolver entre los Estados Unidos de Norteamérica y Venezuela, en paz y sin intervención en los asuntos internos de nadie»

«Queremos paz y queremos conversar con los Estados Unidos para construir una relación civilizada que nos permita avanzar (…). Nadie debe intervenir en los asuntos de otros», expresó.

El Presidente venezolano también instó a Obama a no seguir el ejemplo del exmandatario George W. Bush, quien pasó a la historia como un mandatario que promovió el colonialismo e intervencionismo y apoyó los golpes de Estado en contra del presidente Hugo Chávez.

«Que no sea su legado la agresión contra Venezuela, el decreto, el silencio y la prepotencia», señaló.

En su discurso el presidente Maduro se refirió a la historia de Venezuela como una fuerza viva, que llena de orgullo a un pueblo que está y comprometido a mantenerla vigente.

Recordó que precisamente esa historia, cimentada en la gesta independentista que emprendió el Libertador Simón Bolívar, para alcanzar la autodeterminación y soberanía de los pueblos de nuestra América, es la que guía actualmente la República Bolivariana de Venezuela.

«Para nosotros la historia no son testimonios pasados, ocultos o muertos; para nosotros la historia es una fuerza viva. Y hablamos de la historia porque estamos orgullosos de nuestra historia, de la que construyeron los libertadores y que estamos construyendo hoy. No tenemos una historia oscura de la cual arrepentirnos porque nunca hemos bombardeado ni asesinado a pueblos hermanos, en ningún lugar del mundo», expresó ante la plenaria de la cumbre.

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