miércoles, abril 24, 2024
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ARCIS, Samuel Goldberg und Peter Schmuyl: Carta a Sabrovsky (Privada pero Pública, Abierta pero Cerrada)

Muchos de tus colegas chilenos (santiaguinos, porteños, penquistas) te apreciamos, y estimamos tu talento de escritor y tu fuerza de intelectual polemista. Las observaciones y consideraciones que vengan sólo salen de mí, te lo digo e indico y sostengo, no sólo por evitar imaginarias contaminaciones (de ésas que cantan: “dime con quién andas y te diré quién eres”), sino por descargar a quienes adhieran a mi apreciación, pero, quizá y ojalá, no de forma incondicional e integral. En suma, palabras que vienen de mí solo, palabras cuyo responsable, si lo hubiere, sólo podría ser yo mismo, a saber: Miguel V. N.

Consideraciones –por usar estas palabras que nombran las estrellas y evocan la caída de Tales de Mileto– que conciernen a tus públicas formulaciones sobre ARCIS, el Partido Comunista de Chile, la Universidad Diego Portales y este año 14 que se inicia con nuevo gobierno en Chilly.

No creo que pudiera alguno o alguna dudar de tu condición de judío pobre y sin patrimonio familiar, condición que protestas en alguna de tus recientes comunicaciones. Lo eres, sí lo creo, pero ¡no sós el único, che! ¡Cuántos judíos habemos, pobres y sin herencia! (Yo mismo, para no ir más lejos, con una herencia puramente moral). Al fin de cuentas, tengámoslo presente: ¡Todos somos judíos alemanes!

Comento brevemente tu juicio más reciente acerca del supuesto “fin” del proyecto académico de ARCIS como “universidad comprometida”. (Antes de iniciar el trato, debo recordar el desgaste infinito de los argumentos sobre el fin y los fines de los acontecimientos y sucesos y procedimientos que finalmente no terminan, así como la trasnochada evocación de la doctrina existencialista de l’engagement que, ya lejana en el tiempo, sin duda impactó no sólo en el PC, sino en toda la izquierda revolucionaria latinoamericana desde el triunfo de la Revolución en La Habana en enero de 1959; debo consignar, además, por si hubiere dudas, que no soy ni nunca he sido miembro del PC).

Los tiempos en este año 14 ya son otros, no asimilables a los viejos tiempos de los fines: “fin del socialismo”, “fin de la guerra de las galaxias”, “fin de la historia”. Y el compromiso, si lo hay o pudiere haberlo, ya no es existencialista o meramente ético, sino reunión orgánica de fuerzas múltiples en defensa de la vida en total.

Te preocupa, al parecer, el “fin de una universidad comprometida” (la U. ARCIS, en la que participaste poco y desde lejos) por efecto de la “fuga del PC”. Te inquieta tanto el temblor interno (grado 8 Richter) de la U. ARCIS, como la acción de “abandono” del PC, que deja a esa hija sola y desprotegida, entregada al peligro de la prostitución callejera. ¡Inquietud de madre desamparada! ¡Impedida de acudir en asistencia de su hija en peligro!

Inquietud, además, por la vigencia corpórea de aquel viejo PC de cuyo Comité Central participaste otrora, tal vez deseo de preservar la confrontación con esa postura como medio de autoconservación, Sabrovsky, cuando has tú mismo despedido a tu PC interior, adherido al neocapitalismo y a sus agentes chilenos e internacionales, inquietud por tu propia integridad en el tiempo de la historia. ¡De allí tu inquietud por el PC, tu preocupación por ARCIS y el fin de su condición de “universidad comprometida”!

En los últimos tiempos (mediados del año 13 hasta ahora, cuando comienza el 14) te has inclinado hacia ARCIS, proponiendo su defensa frente a los ataques de sus enemigos cuando fue la toma del año 13, pero también, ahora, poniendo en cuestión la vigencia de su proyecto “comprometido”, cuando aparentemente el PC la deja sola al verse “engagé” en el gobierno de Bachelet-2 que pronto se inicia.

Recolecto dos movimientos aparentemente contrapuestos pero tal vez complementarios y reunidos en un solo sistema: la piedad, la compasión, la inclinación hacia ese sujeto colectivo caído, con problemas, deficiencias, patologías, anomalías, el movimiento de protección y defensa del ARCIS enfermo, atacado por sus propios demonios, en una toma inscrita en el movimiento social estudiantil que se enfrenta a la injusticia imperante en Chile; la denuncia del ARCIS incapaz e insuficiente, anormal, distante de las normas normalizadoras que predica el neocapitalismo mundial, ARCIS imposible que el PC abandonó dejándolo en el llanto y la miseria. Dos movimientos: ¡A protegerlo! ¡A denunciarlo hasta su aniquilación!

No puedo evitar al atender a tu discurso la intensa evocación de un fragmento y una parte de una pieza que se tornó célebre medio siglo después de su creación, un fragmento que pone en escena musicalmente una imagen que fue pintada o dibujada, imagen que evoca igualmente escenas del Evangelio de Lucas.

La escena es la oposición y reunión y confusión entre el “Judío Rico” y el “Judío Pobre”, particularmente en el aire como lo canta y configura Mussorgsky en su homenaje a su amigo muerto, Victor Hartmann, en los célebres Cuadros de una Exposición, así en la versión original en piano, como en la expansiva versión orquestada de Maurice Ravel de 1922. En esta última las cuerdas en registro bajo configuran la voz del Rico, solemne, potente, viva, hasta que irrumpe la Otra Voz, en trompeta asordinada, del Pobre, el otro judío, voces que pronto se confunden y dialogan musicalmente en un final.

¡Mi estimado amigo Eduardo Sabrovsky! No puedo evitar que la música y el tono de tus voces en tus argumentos donde confrontas tu universidad UDP (maravillosa, completa, adecuada a toda exigencia galáctica, con sólo profesores de jornada completa, transparente, única) con esta otra universidad deplorable que sin embargo provoca tu inquietud y piedad, a saber, ARCIS (universidad tal por cual, según, para o como, dependiendo de acreditamiento increpante, contra descrédito) no se configuren como la voz evidente del Judío Rico de Mussorgsky.

Oscuras graves voces de las cuerdas evocan y construyen al Judío Rico (o Importante) –y se parece mucho a ti, en tus argumentos: tú lo dices: somos una universidad con profesores de jornada completa, con recursos, con todos los elementos necesarios; universidad full– y luego la trompeta asordinada encarna al Judío Pobre (Insignificante) –que pudiera evocar la pobreza de muchas universidades pobres. La oposición entre ricos y pobres no reviste importancia si sós pobre (¡diferente si sós rico, huevón!).

El contraste entre el Judío Rico y el Judío Pobre no basta para iluminar y esclarecer los problemas de Chile con sus mares, montañas, valles y universidades. En tus argumentos veo la confrontación dialéctica entre el judío rico y el judío pobre, la confusión entre ambos que formula Mussorgsky-Ravel. Espero de vos una palabra. ¡Una Palabra decisiva: que se decida por los pobres, no por los ricos! (¡Igual al Papa católico-universal, igual al Quijote cristiano católico, ¿o no, Sancho?, igual a Francisco, su Lobo y su Revolución!)

Lejos, fuera, más allá, más acá de la inmensurable distancia entre los Ricos y los Pobres (la Organización de las Naciones Unidas demuestra y exhibe su incapacidad) debe exponerse a la vista de todos el modo como esa distancia inmensurable se reproduce y reafirma como la Gran Normalidad. La ONU carece de toda capacidad para declarar que el mundo hoy es inviable (¡qué puede significar esto, Sabrovsky?)

¡Son Palabras que vos pronunciás, Sabrovsky, con respaldo de medios y diomes, en defensa y exaltación de los poderes dominantes! Tu palabra de Judío Rico se arrima a la forma judío-rica de la Universidad rico-opulenta que encarna esa universidad que nombras y cantas como la tuya, tu universidad que te entiende y arropa, tu universidad clara, transparente y sin mácula que te sostiene en tu palabra. La Universidad Diego Portales (UDP) es aquel Judío Rico que tú mismo cantas y encarnas en tu voz de barítono o tenor, voz opulenta y arrogante que lleva tus cuerdas vocales a la disipación. Otras formas menores o pobres al contrastarse con tal canto redúcense a su mínima y pobre realidad: judíos de menor cuantía (de trompeta asordinada, en la versión de Maurice).

Vuelvo a Hartmann-Mussorgsky-Ravel, a ese contraste entre el rico-opulento-arrogante Judío Rico y la voz revulsiva y estridente del pobre judío pobre que canta la redención de la vida. Las dos figuras opuestas fueron sin duda asunto de la famosa exposición en homenaje al pintor, al arquitecto, al ilustrador Victor Alexandrovitsch Hartmann. Y Mussorgsky y Ravel dan alas a esa voz estridente del Judío Pobre que cita y canta y pone lo justo en el aire de la redención inminente.

La voz de este pobre judío está asumida por estas pobres universidades pobres que no pueden reunir todos los portentosos requisitos que reclama la Comisión Nacional de Acreditación, esta máquina infinitamente desacreditada que sin embargo debe acreditar a los desacreditados volviéndose incrédula de sí misma, máquina sin crédito. (¡Sabrovsky, vos bien sabés que esto no va!).

En suma, querido, se trata tan sólo de saber si vos estás por el argumento dominante de la destrucción de la Universidad de Chile (argumento que se ha ejecutado sin palabras en Chile desde 1973 hasta el presente), argumento del cumplimiento cabal de su destrucción, acción destructiva que se despliega en un vuelo de cóndores, jotes y buitres con cara universitaria, destrucción en la que emerge como plausible y redimible redención y salvación el ejercicio de la libertad.

Cuando se confrontan este Judío Rico y esos judíos pobres cabe tener presentes algunas otras coordenadas. Esas universidades pobres, como ARCIS y otras, plantean temas pendientes e importantes: formulación de un Plan o Programa político nacional de educación (tarea / materia pendiente desde la última ley, la de 1954!), instrumento inexistente en Chile desde el siglo XIX. La Universidad Opulenta (tipo Universidad Diego Portales, tipo Universidad Nacional Andrés Bello) no aspira a semejante definición nacional. Su desarrollo y crecimiento, su vida (o muerte), su expansión nada tienen que ver con la geografía territorial de un país y sus vecinos (su lógica es meramente interna y administrativa).

Bien. Pero queda pendiente otro punto. El más grave, quizás. Un punto que son dos, ¿cómo se hace? Uno es lo más grave, en donde vos estás, Sabrovsky, no sabemos. La confrontación entre los muchachos “especialistas” y la regla normal de la disipación de las normativas ya perdidas. Limitación nula.

Y el otro. Punto que forma una conjetura (uso este vocablo en la acepción que suelen darle ciertos sujetos enunciativos que habitan en regiones matemáticas). No sólo de especie psicoanalítica (la pregunta por el síntoma y su sentido: ¿por qué el PC, si ya lo dejó atrás en el pasado siglo muerto prematuro? ¿para qué, warumb, U. ARCIS, si resulta irrelevante en su anormalidad subnormal?). Tal vez de especie escenográfica: ¿cuántos bonos aporta la argumentación sabrosísima a la consolidación del pozizionamiento personal en el centro imaginario del Castillo olímpico que encarna la OMU (Opulenta Mundial Universis)? Y caben muchas otras especies en este género.

Por ejemplo, la especie de la contribución, el aporte, la entrega de un granito de arena; especie que incluso consiente el modelo clásico de Marx traducido al español: “Contribución a la Crítica de …”; contribución, en este caso, al perfeccionamiento de la destrucción de la vieja y obsoleta y descascarada Universidad de Chile iniciada en 1973, obra todavía inconclusa.

Y más ejemplos, la especie de la suplantación: impulsar por medio de todos los medios la implantación de la Universidad Opulenta (¡oh, Pulenta!), ojalá UDP (le pisa los talones la UNAB, que ya suplanta con su nombre a la única universidad nacional de Chile fundada por Andrés Bello), en el lugar que todavía ocupa (¡pese a su vergonzosa decadencia!) la así denominada Universidad de Chile.

Hay más (y con esto termino la misiva, Eduardo, ya es hora de cerrar). La especie de la contingencia del momento: nuevos aires, buenas nuevas, eras fueras y serás, el remozado palacio de la perdida moneda.

Su argumento, digo el suyo de Usted, Eduardo, objetivamente desmerece las pretensiones del castro-comunismo por intervenir en política nacional de educación chilena, y en lugar de ello, razonablemente, sostiene y respalda, consolida y aúpa el regreso de la OMU a la Moneda. Ella la incendió y la destruyó, ella la reconfiguró y rearmó, ella ¿no tiene acaso todo el derecho de asumir otra vez su condición de Reina?

(*) Programa de Filosofía, U. ARCIS

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