sábado, agosto 1, 2026

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Este es el Fascista Venezolano que Inició la Odiosa Campaña contra Diputada Carmen Hertz

Por Francisco Herreros.

El autor de la cobarde y demencial campaña contra la diputada Carmen Hertz, baluarte en la lucha por la defensa de los derechos humanos en dictadura, tiene nombre, nacionalidad y «domicilio» político: es el fascista venezolano Luis Andrés Luces Armado, quién arrancó valientemente de su país para venir a sembrar odio en Chile.

El jueves pasado la diputada Carmen Hertz (PC) anunció que presentaría una denuncia ante la PDI por una campaña en su contra, que se viralizó en Twitter con el hashtag #NoMasHertz, a propósito de sus iniciativas que buscan que se sancione el negacionismo con respecto a las violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la dictadura de Augusto Pinochet.

El autor de esa infame campaña está tan orgulloso de ella, que lo reivindicó en su cuenta de twitter.

Se trata del ingeniero informático de nacionalidad venezolana, Luis Andrés Luces, que ya había adquirido dudosa notoriedad, a comienzos de abril, cuando intentó inscribir el nombre del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi), con el fin de apropiarse de la marca; el mismo que se retrata orgulloso junto a José Antonio Kast.

En busca de sus cinco minutos de fama, dijo en entrevista con CNN Chile:

“Yo fui el ideólogo y promotor de esta iniciativa, que tiene por propósito lograr que el presidente Sebastián Piñera declare el desafuero a esta ex terrorista del MIR, porque es un peligro para la sociedad”.

Su motivación, según explicó, es «el pasado de la parlamentaria en el movimiento de extrema izquierda, además del Partido Comunista, la organización política más nefasta y criminal en el país».

“Tengo la osadía de llamarla ex terrorista porque ella misma en una entrevista dijo que formó parte del MIR, que mató Carabineros de Chile, funcionarios de las Fuerzas Armadas, mató civiles, sobre todo en la época de Salvador Allende junto al GAP“, prosiguió.

No conforme con ello, agregó:

“Ustedes no fueron resistencia, ustedes fueron parásitos, fueron unos delincuentes y eso quedó en evidencia en el Congreso de 1967 cuando llamaron a la lucha armada. Por lo mismo, el Partido Comunista debería ser proscrito. Debemos luchar por activar el día de mañana la ‘Ley Maldita’”.

Calificó la iniciativa de Hertz contra el negacionismo de “ley mordaza para acallar a todos los chilenos que sabemos cuál es la verdadera historia, bajo la excusa de los supuestos derechos humanos”.

El ignorante aseguró que su campaña está amparada bajo el artículo 19, inciso 12 de la Constitución, que “me da la plena libertad de expresión de levantar cualquier ‘funa’ en contra de quien sea siempre y cuando no exista difamación o injuria”.

Por último, afirmó que “si resguardar mi familia, la nación y todo lo que esta ocurriendo, y ser parte de la lucha activa y verdadera oposición a lo que usted representa me hace ser neonazi, me hace ser de ultraderecha, bueno, bienvenidos sean los epítetos”.

Este es el volumen y profundidad de sus desvaríos y estupideces:

Ahora, hablemos en serio.

En primer lugar, comparar a este sujeto con Carmen Hertz ya es un insulto. Pero aún en ese caso, hay una diferencia fundamental.

A pesar de que asesinaron a su compañero, y también por eso, Carmen Hertz se quedó en el país y luchó con valor contra la dictadura, a riesgo de su vida.

Este heroico venezolano pelea contra el régimen de Maduro a diez mil kilómetros de distancia, parapetado tras las trincheras del partido del orden en Chile, mediante el cómodo expediente de sembrar el odio e insultar a quienes lo resisten.

Peor aún, lo hace fundándose en las mismas mentiras utilizadas por militares, fascistas y derechistas criollos para justificar la masacre de los desarmados seguidores del Presidente Salvador Allende.

En ese enfermizo afán, este aprendiz de brujo, que se retrata sonriente junto a José Antonio Kast, está conjurando fuerzas que fácilmente pueden salirse de control.

Su comportamiento es tan imbécil, que hasta el propio Kast debe estar pensando, «no me ayude tanto, compadre…»

Cuando insulta a Carmen Hertz con ese desenfadado y desinformado descaro, está ofendiendo de manera grave, y encima gratuita, la memoria de los que cayeron en la lucha contra la dictadura y su familiares, un sector social de Chile contra el cual se cometieron horrendos crímenes de lesa humanidad, y que aún espera por justicia.

Chile ha sido, tradicionalmente, tierra de asilo y acogida. Está bien que lo sea, y debe seguir siéndolo. Pero basuras como esta, no las necesitamos.

Suponer humanidad y decencia en sujetos de la calaña de este mentecato fanfarrón es tan inútil como presumir ilustración en un cerdo; pero, aún cuando fuere por instinto, debería saber hay sentimientos que no se pueden denigrar de manera tan necia y gratuita; al menos no de modo impune.

Si el día de mañana, alguno de los tantos humillados y ofendidos por su cháchara insolente lo encuentra en la calle, y le saca la cresta, como decimos en Chile, este idiota no sólo no tendría derecho a quejarse, por el simple principio de la acción y reacción; sino que lo tendría suficientemente merecido; sin que decirlo implique en modo alguno, inducirlo o incitarlo, puesto que para eso bastan sus insolentes agravios.

Eso es tan evidente que, naturalmente, se trata de una provocación. Resulta obvio que este ígnaro de escasas luces no actúa por cuenta propia.

Lo haga de manera consciente o instintiva, participa de una pulsión global del capitalismo tardío, que se denomina, de manera no del todo exacta, neofascismo o populismo de ultraderecha; en circunstancias de que es más explicativo describirlo como neoliberalismo delirante.

Son la carne de cañón de Kast en Chile, Bolsonaro en Brasil, Trump en Estados Unidos, Salvini en Italia, y la patética oposición venezolana.

Su composición social proviene de capas bajas y medias perjudicadas por el neoliberalismo, pero a mismo tiempo se trata de sujetos extraviados, que creen posible subirse al carro de los poseedores, mediante el tributo de agredir a los que lo combaten.

La historia muestra que en ciclos de capitalismo en crisis aflora este tipo de rémoras auxiliares, cuya aproximación al poder deja una sangrienta estela violencia y sufrimiento social, antes de caer invariablemente derrotadas.

Esto significa que discursos como el de este perturbado venezolano no obedecen a una casualidad espontánea, ni deben ser subestimados.

Sus públicas declaraciones, y sus demostrables repercusiones en redes sociales, configuran sobradamente no sólo delitos de opinión, sino también otros bastante más graves, como amenazas e incitación a la violencia; más allá de que, de modo ignorante y presuntuoso, se crea protegido por el inciso 12 del artículo 19 de la constitución de Pinochet.

Incluso, son suficientes como para que el poder público a cargo de la seguridad; en otras palabras, el ministro Chadwick, actúe de oficio y ponga a su autor a disposición de los tribunales; si es que no expulsarlo inmediatamente del país.

Más allá de que esperar eso es una ingenuidad, no es el punto.

La noción de justicia, muy improbable en un Estado neoliberal, tampoco basta para conjurar la amenaza de campañas odiosas, como las que impulsa este esperpéntico personaje.

Aparte de funarlo, naturalmente, lo que corresponde es vigilarlos con atención, no caer en la trampa de las provocaciones, y sobretodo, jamás permitirles que se armen de manera unilateral.

Parafraseando al Ché, con los fascistas, ni un tantito así.

En su misma cuenta de twitter lo embaldosaron a puteadas, Pero el muy valiente, en lugar de responderlas, optó por eliminar el mensaje precedentemente mencionado, y en rigor, hasta su foto.