El célebre sociólogo belga, autor de “Para leer al Pato Donald”, murió en París, a los 89 años, el pasado 13 de octubre. Hay enormes razones para recordarlo.
Cuando el periodista y escritor Gustavo González Rodríguez supo de la muerte de Armand Mattelart, publicó los siguiente sobre el destacado intelectual belga de la comunicación contemporánea:
“¿Cuántos encuentros, cuántas lecturas, cuántas conversaciones quedan en la memoria? En la foto, Armand y Michelle, acompañados por este servidor y alumnos de Periodismo en el entonces Instituto de la Comunicación e Imagen, en una de sus tantas visitas a Chile. Nos encontramos también alguna vez en Villa Grimaldi, acompañándolo en la presentación de su documental La Espiral: cine, investigación, análisis y denuncia sobre el golpe de 1973.
En una visita a París conversamos en las oficinas de Le Monde Diplomatique acerca de los esfuerzos en aquellos años por crear un Observatorio Mundial de Medios al interior del Foro Social Mundial.
Una tarea en que Mattelart era acompañado por Roberto Savio (periodista italiano creador de la agencia Inter Press Service). Y es que siempre fue un luchador incansable por la democratización de las comunicaciones. Mattelart, el autor que junto a Ariel Dorfman nos introdujo en los estudios culturales con «Para leer el Pato Donald» (Ariel lo recordaría hace poco a propósito de este otro Donald, apellidado Trump, más tramposo que el de Disney)”.
Fue también en 1971 que Mattelart tuvo una brillante intervención en la Asamblea de Periodistas de Izquierda, a la cual, duele recordarlo, le hicieron poco caso. De todas maneras, pueden buscarla en Internet en los archivos de Punto Final, porque sigue muy vigente.
Adiós Armand Mattelart, te seguiremos leyendo, estudiando y recordando”.
Aportes de los Mattelart en Chile
Armand y su esposa Michelle llegaron a nuestro país en 1962, cuando el integró un trabajo de cooperación belga-chilena y luego fue contratado por la Universidad Católica de Valparaíso. En 1965 su investigación tuvo como eje la Sociología de la Comunicación, la ideología de los medios y la industria cultural.
En 1970, con el triunfo de Salvador Allende comienza -junto a Michelle- su activa participación en políticas comunicacionales del gobierno popular.
Su labor más relevante fue en Quimantú creada en 1971.El objetivo de la flamante editorial consistió en promover de forma activa y sostenida la cultura nacional popular democratizando el acceso a la lectura. Cabe destacar que Quimantú logró imprimir un millón de libros en sus primeros seis meses.
Tras el golpe militar Mattelart -que debió exiliarse-destacó a Quimantú como “una experiencia inédita de comunicación de masas desde el Estado popular”, cuyo propósito era “romper con la dependencia cultural y crear nuevos lectores críticos”.
El abanico de sus publicaciones abarcó -entre otras- las colecciones de libros Nosotros los chilenos, Quimantú para todos, Cuadernos de Educación Popular, Camino Abierto y Clásicos del Pensamiento Social y revistas tales como la infantil Cabrochico, la juvenil Onda, Paloma para el público femenino; la revista Cultural Quinta Rueda; las informativas Ahora, Mayoría y La Firme y la revista de deportes Estadio.
El brasileño Gilson Pôrto Jr., Coordinador de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS) manifestó:
“Mattelart, reconocido por su lucidez y rigor intelectual, se mantuvo activo incluso en los últimos años, observando preocupación las nuevas formas de concentración mediática y la influencia de las plataformas digitales en la esfera pública. Con su partida, el campo de la comunicación pierde a uno de sus pensadores más coherentes y visionarios: un intelectual comprometido con la transformación social y con la esperanza de que la comunicación pueda ser instrumento de libertad y no de dominación”.
En el 2013, Armand y Michélle Mattelard fueron distinguidos como “Profesores Honorarios” por el Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile “por su significativo aporte al estudio de la comunicación en Chile”.
Una golondrina que no hizo verano
Armand Mattelart intervino con entusiasmo en la Primera Asamblea de Periodistas de Izquierda donde participaron 320 comunicadores reunidos en abril de 1971 en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile que contó con la presencia del presidente Salvador Allende.
Su propósito fue debatir cómo construir una prensa que sustente las transformaciones sociales y coordinar esfuerzos para enfrentar la agresiva campaña del terror, típica de los medios de Derecha.
Allende hizo hincapié en las dificultades a enfrentar:
“Estamos dando la batalla dentro de los marcos de la democracia burguesa y las leyes que esta democracia burguesa dictó. Hay que entender que no buscamos el monopolio de la información. Por lo tanto, la lucha que da el gobierno es mucho más difícil que la que han dado otros pueblos, que por los caminos de la insurgencia han alcanzado el gobierno y el poder. Nosotros estamos limitados voluntariamente por los compromisos contraídos. Ustedes saben que otros seguirán contando con los medios de difusión que les permitirán llevar, tergiversada, la información e interpretar torcidamente las actitudes del gobierno. Por eso la batalla de ustedes, y nuestra batalla, es mucho más difícil”.
Allende culminó sus palabras honrando al periodista chileno Elmo Catalán, integrante de la guerrilla del Ché en Bolivia:
“Nada mejor que recordar a aquel otro que combativo en su patria, muchas veces no pudo ejercer como periodista, que trabajó de vendedor de libros, que tuvo actividades distintas y comprendió que en la lucha de los pueblos no hay fronteras y que regó con su sangre generosa la tierra de otro país para señalar hasta dónde puede el hombre ser consecuente con sus ideas, Elmo Catalán”.
En su exposición, Armand Mattelart advirtió los vacíos de estudios marxistas en el dominio de los medios de comunicación y sobre las estrategias de la prensa derechista que puede dar apariencia de democráticos a sus mensajes más sediciosos.
Instó -además- a una efectiva democratización de la prensa, no solo en términos de circulación o difusión, sino también de producción y propuso entregar a las organizaciones populares la creación de sus propios mensajes capacitando corresponsales obreros y campesinos.
La asamblea eligió una directiva unitaria para dar continuidad orgánica a la iniciativa. Como presidente fue designado Eduardo Labarca, del Partido Comunista; vicepresidente, Manuel Cabieses, del MIR; y secretario general, Luis Muñoz, del Partido Socialista.
Años después, Eduardo Labarca dijo en la Revista Anales de la Universidad de Chile:
“La Asamblea tuvo mucha repercusión. Entre las metas que nos fijamos estuvo el esfuerzo por dar a conocer las realizaciones del Gobierno y poner atajo a la campaña de falsedades —fake news, diríamos hoy— en su contra”.
“Sin embargo -agregó- cada uno de los medios progobiernistas tenía su propia línea. En la asamblea, algunos oradores llamaron a que los periodistas se tomaran los medios enemigos del Gobierno, se puso el ejemplo de las ‘coletillas’ que en Cuba los periodistas revolucionarios insertaban al pie de los artículos que atacaban a la revolución, e incluso alguien mencionó la necesidad de crear soviets al interior de los diarios de oposición, pero fuera de un amago fallido de huelga en El Mercurio, se trataba de ideas irrealizables, tanto más cuanto que Allende era el primero en reiterar el respeto del Gobierno a la libertad de prensa.”
La asamblea -que partió como “avión a chorro” según Labarca- sucumbió ante el estrépito de tareas inmediatas tan propio de los periodistas.
El ya citado Gustavo González Rodríguez refiriéndose a tan álgido período señaló en la revista Anales en una edición especial sobre los 50 años del Golpe:
“En este terreno tan contradictorio, los periodistas de izquierda fueron llamados a trabajar como profesionales y militantes, aún aquellos que no tenían una adscripción partidaria precisa, pero que estaban comprometidos con los proyectos de transformación socialista de la sociedad chilena. Los 29 periodistas y nueve estudiantes de Periodismo, más los veinte trabajadores de la comunicación asesinados o desaparecidos tras el golpe dan cuenta de esto”.
Algunas obras de los Mattelart sobre Chile
- “Para leer al Pato Donald. Comunicación de masas y colonialismo”. Ariel Dorfman y Armand Mattelart analizan los comics en su rol de transmisión de ideología imperialista.
- “Los medios de comunicación de masa en el proceso revolucionario”. Junto a Michèle Mattelart, estudia los medios chilenos como herramientas de disputa ideológica.
- «Juventud chilena: rebeldía y conformismo». Estudio pionero de la dualidad de la juventud en Chile, donde la rebeldía y el conformismo coexisten, tensión registrada en diversos momentos históricos, desde la Unidad Popular hasta las movilizaciones sociales más recientes.
- “La comunicación masiva en el proceso de liberación”. Análisis de los medios de comunicación masiva como campo de batalla política.
(*) Periodista, ex Secretario de Redacción de revista Cauce.
La Spirale. Armand Mattelart, 1976. Francés con subtítulos en español
Documental sobre los acontecimientos provocados por el ataque sistemático del imperialismo al gobierno de la Unidad Popular en Chile, presidido por Salvador Allende.
Dirección:
Armand Mattelart
Valérie Mayoux
Jacqueline Meppiel
Guión:
Chris Marker
Narración (en francés):
Med Hondo
François Périer
Cinematografía:
Étienne Becker
Edición:
Chris Marker
Dirección de Arte:
Jean-Michel Folon







