martes, julio 16, 2024
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Alarma Mundial por Inminente Intervención Militar en Siria (I)

Este miércoles los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU con poder de veto (EE.UU., Rusia, Reino Unido, China y Francia) han debatido a puerta cerrada un proyecto británico de resolución sobre Siria.  La reunión se ha celebrado en Nueva York a puerta cerrada y por iniciativa de EE.UU. El borrador británico incluía la posibilidad de usar la fuerza contra Damasco.

Durante la sesión la representante permanente de EE.UU. ante la ONU, Samantha Power, instó a aplicar «medidas inmediatas» en Siria, según informa la agencia Itar-Tass. Una hora después de que empezara la reunión los representantes de Rusia y de China han abandonado la sala. 

Siria consideró «ilegal» la sesión de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, puesto que en la reunión «participan solo tres miembros de la ONU». Así lo declaró el representante permanente de Siria ante la ONU, Bashar Jaafari. 

Según una fuente diplomática de la ONU citada por la agencia RIA Novosti, todavía no está claro si se conseguirá celebrar una reunión entre todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU para tratar la crisis siria.  

Unas horas antes el primer ministro británico David Cameron, indicó que «Reino Unido ha elaborado un borrador de resolución que condena el ataque con armas químicas por el gobierno de Al Assad y autoriza las medidas necesarias para proteger a los civiles». El 28 de agosto durante todo el día los países pueden presentar ante el Consejo de Seguridad sus borradores de resoluciones sobre Siria. 

Rusia y China, que tienen derecho de veto en el organismo internacional, se manifiestan categóricamente en contra del uso de la fuerza en Siria. Las autoridades rusas expresaron que era inoportuno a hablar sobre la reacción del  Consejo de Seguridad de la ONU sobre la situación en Siria hasta que los inspectores no presenten su informe.      

El presunto ataque químico en el suburbio oriental de Damasco, Guta, del pasado 21 de agosto desató una avalancha de declaraciones  de varios países miembros de la OTAN de que están considerando intervenir en Siria sin la autorización de la ONU.  Mientras tanto, Occidente deja claro con su retórica que ya está preparado para tomar medidas contra Siria sin la aprobación de la ONU, igual que lo hizo en 1999 en Kosovo.

El vicecanciller ruso, Guennadi Gatílov, declaró que esto supondría una grave violación del derecho internacional. Según fuentes del Gobierno de EE.UU. citadas por la cadena Fox News, Washington puede ‘tomar medidas’ en Siria ya la noche del jueves al viernes.  

No a la guerra en Siria. No a todas las guerras que vendrán.

Jon E. Illescas Martínez (*)

Recuerdo que hace diez años estábamos movilizándonos contra la guerra de Irak. Uno de aquellos días, durante una clase en la facultad, un profesor infame pero lamentablemente muy inteligente, del Partido Popular, nos dijo algo que nunca olvidaría. Afirmó que con este sistema capitalista las guerras eran inevitables. En su juventud había luchado contra la dictadura de Franco desde posiciones marxistas y por eso tenía un conocimiento de la realidad mayor que sus colegas de partido. A lo largo de su vida realizó una travesía hacia el oportunismo y el cretinismo que lo llevó a militar primero en el PCE, luego en el PSOE y posteriormente, sin aterrizajes de emergencia, en el PP. Pero biografías que harían las delicias de Hades aparte, el caso es que tenía razón: dentro del capitalismo es imposible que no haya guerras, como es imposible que no haya malnutrición, desigualdades sociales o crisis cíclicas.

Es obligación de todo persona sensible estar en contra de la guerra contra el pueblo sirio y contra todas las guerras que vendrán si no sobrepasamos antes este sistema que se pudre encima de nosotros. Y es por eso que debemos unirnos a todas las personas sensibles para alzar nuestra voz contra esta nueva afrenta a ese proyecto inconcluso llamado humanidad. Debemos luchar y decir no a esta nueva carnicería que quieren perpetrar para beneficio de grandes capitalistas escondidos detrás del teatro que financian día a día, con sus marionetas políticas a sueldo (Obama, Cameron, Hollande, etc.) y sus medios de desinformación de siempre (CNN, TVE, Antena 3-La Sexta y Telecinco-La Cuatro entre otros). Hasta aquí la obligación de toda persona sensible que quiera seguir siéndolo. ¿Y la nuestra?

La obligación de los socialistas y los comunistas honestos es luchar por acelerar el fin del capitalismo y su substitución por una fase superior de la humanidad: el socialismo. Es imperativo que todo comunista se esfuerce por convencer pedagógicamente a las personas sensibles que lo rodeen de la necesidad del socialismo. Hemos de explicar que la historia puede tener sentido si estamos a la altura de las circunstancias y para ello tenemos el materialismo histórico que nos legaron Marx y Engels, junto a los claros y oscuros de todos los intentos de construcción socialista que ahora forman parte del acervo de la humanidad.

En la actualidad, las fuerzas productivas se han desarrollado mucho más que nuestra ética como seres humanos y por eso todavía seguimos atascados en esta sociedad de clases llamada capitalista. Sociedad que transforma gran parte del conocimiento científico-técnico en opresión. Pese a la revolución inaudita de los medios de producción gracias al desarrollo del maquinismo y la telemática, en lugar de trabajar menos horas y poder disfrutar de la vida, trabajamos más y así muchos siguen perdiendo su trabajo, y con él su hogar y su sustento.

Con este sistema en lugar de construir generadores mejorados de energía renovable casi inagotable, como la solar, o elaborar fármacos que finiquiten muchas enfermedades crónicas (con consumidores crónicos), el sistema nos obliga a construir bombas y centrales nucleares que contaminan nuestro futuro y lo plagan de nuevas enfermedades. Millones de toneladas de recursos se despilfarran sin sentido social bajo la necesidad de ampliar la red que subsume toda la riqueza social bajo la forma mercancía, esto es, en productos pensados para su venta en el mercado.

De este modo, donde debería haber expansión de la cultura y unión entre los pueblos del mundo, crece la alienación, el resentimiento y el chovinismo alimentado por las industrias culturales hegemónicas al servicio de los mismos magnates que reclaman la necesidad de guerras que amplíen sus márgenes de beneficio. Cuando una bomba cae y explota, cientos de personas mueren, pero unas pocas se enriquecen porque mañana podrán vender una nueva bomba que reemplace la anterior.

Debemos unirnos todos los trabajadores de la Tierra, la única y verdadera patria común, y entender que hemos de luchar unidos si queremos librarnos de este sistema que nos condena a la miseria moral y material. Es la única solución. Los intentos de preservar la soberanía nacional en el sistema-mundo son vanos, porque sería como si una vez alcanzada la madurez, un individuo deseara vivir como un niño.

Cuando no suena ridículo es sencillamente una falsa utopía de corto vuelo: pan para hoy y hambre para mañana. La soberanía nacional no existe desde hace siglos y hoy menos que nunca con la profundización en el mercado mundial, la internalización de capitales, el desarrollo de las comunicaciones y el mestizaje cultural entre los pueblos del mundo. Desde este legado progresivo del capitalismo que nos ayudó a superar las barreras y los prejuicios grupales propios de otras épocas donde la producción se desarrollaba en pequeña escala, debemos luchar por una soberanía internacional hacia el socialismo.

Los capitalistas internacionales están unidos como clase y sólo se pelean para disputarse las ganancias que extraen del plusvalor global arrancado del sudor de la clase obrera mundial. En las guerras que vendrán, los obreros nos mataremos para que el capitalista A o el capitalista B le robe al otro un porcentaje de su cuota de ganancias, pero ellos seguirán yéndose a jugar al golf juntos porque por mucho que se odien entre sí, nunca cometerán el error de matarse en una guerra fratricida entre los de su clase. No lo hagamos nosotros.

Debemos darnos prisa porque cada segundo que pasa sin que instalemos el socialismo, algún niño muere de hambre, alguna mujer embarazada es despedida por su empresa, algún jubilado es declarado inservible por los servicios de salud recortados y algún militar bombardea, cumpliendo órdenes, un colegio que estallará en pedazos con miles de sueños infantiles. Y la semana que viene, ese mismo militar, respetable padre de familia, viajará con sus hijos a California para visitar a Mickey y a Minnie en Disneyland.

Se hará unas fotos con ellos y les regalará uno de esos simpáticos peluches traídos de Bangladesh para así continuar la (a) normalidad capitalista… hasta que nosotros la finiquitemos. No valen peluches por bombas, ni trabajo para unos sobre los despidos, cuando no los cadáveres, de otros. No vale matar al prójimo para vivir un día más, antes que el prójimo de más allá nos vuele mañana la tapa de los sesos. La humanidad no ha sufrido tanto para volver a la selva.

Socialismo o profundización en la barbarie. De nosotrxs depende.

Ex diplomático: «se repite la formula de Irak en Siria»

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, considera lanzar un ataque militar contra Siria. La ofensiva no duraría más de dos días y se llevaría a cabo con misiles crucero o misiles de largo alcance. Para conocer con profundidad el asunto, Hispan TV entrevistó al analista internacional, Roberto Quesada.

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