Resultados Electorales 2025: Corrimiento a la Derecha, que no Rompe el Empate Estratégico

Aparte de las encuestas, a propósito de las elecciones generales del pasado 16, es necesario denunciar el sesgo y la desinformación de periodistas, panelistas y opinólogos de las cuatro estaciones de televisión, cuya opinión es tenida por cierto por una desorientada población.

Con liviandad sorprendente, o por opción premeditada, construyeron un escenario punto menos que desastroso para Jeanette y la coalición de centro izquierda, en un contexto de avance arrollador de la derecha.

Claro, eso dice la primera lectura, y lo puede deducir hasta un bobo.

Pero, claramente, no la segunda lectura, exigible a un profesional. Tampoco es lo que muestran los números.

En primer lugar «rostros», periodistas, opínólogos y «expertos», fundaban el discurso del fracaso de Jeanette Jara, en las encuestas, que, según ese relato, le atribuían el 30% o más de la votación.

Eso no es cierto. Esta vez, quizá por el sesgo de aplanar su rendimiento, las encuestas de derecha le apuntaron con Jara.

Cadem, Criteria y Data Influye, en sus últimos estudios difundidos a fines de octubre, le asignaron un 27% de intención de voto. Obtuvo un 26,85% de los votos. Es cierto que la encuesta de La Cosa Nostra, afín a la coalición gobernante, le atribuyó un 33,5%, pero no es antecedente suficiente como para que la casi totalidad de la televisión chilena haya deducido el fracaso de Jeanette Jara.

También alimentaban esa preconstrucción en sibilinas afirmaciones comparativas con el gobierno de Boric, sobre la base de porcentajes de aprobación medidos por las encuestas, lo cual es un profundo error. Metodológicamente, no se puede comparar encuestas que miden cuestiones diferentes, ni extrapolar resultados unas de otras.

O sea, se puede, como de facto hizo la televisión chilena, pero de ese bolsillo de payaso puede salir cualquier chirimbolo.

La única comparación válida es la primera vuelta presidencial de 2021, donde Gabriel Boric le ganó a Kast por el 25,8% a 27,9%.

En esta elección, Jara subió un punto sobre Boric, mientras Kast bajó cuatro puntos porcentuales, al 23,9%. No sólo nadie lo dijo, sino que analistas, periodistas, opinólogos y expertos repetían, como un mantra, la derrota de Jara y la coalición gobernante. Admirable ejemplo de cómo se hace camino al andar.

A ninguno de «analista» se le escuchó mención alguna acerca del histórico e inédito suceso de que una candidata comunista haya obtenido casi tres millones y medio de votos, el 26,85% del electorado.

Si se observa el panorama general, incluyendo la renovación parcial del senado y la totalidad de la cámara, emerge la contradictoria paradoja de que el aumento de la entropía y la dispersión, propia de una sociedad desorientada y en crisis, no logró romper el empate estratégico, propio de esta interminable transición, con ligera inclinación a la derecha.

Acerca de la elección que renovaba la totalidad, la Cámara de Diputados, casi totalidad de los medios resaltó la foto del primer lugar del Partido Republicano.

Sin embargo, una visión equilibrada no puede abstraer, como hizo la hegemonía mediática en Chile que, desde la perspectiva de lista/pacto, tan válida como la anterior, Unidad por Chile, el pacto de la coalición en el gobierno, eligió 61 diputados/as, ocho menos que en 2021, pero con una primera mayoría del 39%, que llega al 41%, y 64 representantes, si se incluyen el 2% y los tres diputados/as del pacto Verdes Regionalistas y Humanistas.

Hubo hechos notables dentro del pacto, soslayados por ignorancia, o peor, deliberadamente, por el cerco comunicacional.

Entre ellos el altamente simbólico triunfo de Gustavo Gatica, en el distrito n° 8, independiente en lista PC, con 94.900 votos, el 12,3%, dentro de las tres primeras mayorías relativas a nivel nacional.

El ala izquierda del pacto -Frente Amplio 17 diputados/as (11%) y Partido Comunista 11 diputados (7%)- obtuvo ligera ventaja sobre el denominado «socialismo democrático» con 22 parlamentarios: once del Partido Socialista (7%) nueve del PPD (6%) y dos del Partido Radical (1%).

La Democracia Cristiana obtuvo 449.120 votos (4,2%) y eligió ocho diputados/as, a todas luces una buena apuesta, si se considera que Demócratas, su vástago escindido por derecha, quedó sumido en la irrelevancia, con un escaño, un 1% electoral y la pérdida de cuatro diputadas/os. Y qué decir de Amarillos por Chile, movimiento al que adhirieron prominentes figuras de la DC, como Mariana Aylwin, Gutemberg Martínez, Soledad Alvear, José Pablo Arellano, Alvaro Clarke, René Cortázar, José de Gregorio, Jorge Burgos y Sergio Micco, partido que está entre los 13 que desaparecerán, pues no alcanzó el umbral del 5% ni eligió representantes. De hecho, a sus filas pertenece el candidato menos votado a nivel nacional: Tomás Yavar, quien obtuvo apenas 374 votos, el 0,08% de las preferencias en el distrito 5 de la Región de Coquimbo.

Es cierto que el conjunto de las derechas queda en mayoría relativa, a dos de la absoluta, si se suman mecánicamente el 27% y 42 diputados/as de Cambio por Chile, la alianza de los partidos de Kast y Kayser, que sube en 18 representantes, pero ese crecimiento ocurre a expensas de la pérdida de quince escaños, experimentada por el pacto Chile Grande y Unido, de la apaleada Evelyn Matthei y la derecha tradicional, (UDI; RN y Evópoli, -que desaparecerá-, con 22% y 34 diputados/as.

La ultraderecha podrá ufanarse de su victoria electoral en la medición por partido. Pero en perspectiva estratégica, donde cuatro años es nada, constituye claramente un mal negocio el fraccionamiento de la derecha, evidenciado en la elección del 16n.

Por lo bajo, le restará prestancia, velocidad de reacción y capacidad de negociación ante el previsible aumento de la movilización popular, en caso de que se imponga el candidato de ultraderecha.

Además, no se trata de diferencias coyunturales, sino de la disputa por el espacio, la identidad y el proyecto. Tratándose de la derecha chilena, será feroz.

El Partido de la Gente, del candidato Franco Parisi, quedó en insólita e inesperada posición de arbitraje, con 14 diputados/as, equivalentes al 9% del electorado.

Más que una sorpresa, este personaje y su partido, constituyen un enigma. No puede ser sorpresiva una tercera candidatura.

En 2013 llegó tercero, con el 10,1% de los votos, detrás de Michelle Bachelet, oportunidad en que el Servel objetó el gasto de $580 mil en calcetines, calzoncillos, cinturones, corbatas, bóxers y zapatos Hugo Boss. Además, le exigió aclarar una factura por $59,5 millones por concepto de publicidad y promoción, emitida a la empresa Agrícola y Ganadera de Equino y otros, de Rubén Parra, que se dedicaba a la compra, venta y reproducción de caballos.

También impugnó el arriendo de dos vehículos en $15 millones, superior a los valores del mercado, y el pago de ocho millones de pesos a su prima Karen Tapia Parisi, por la labor de secretaria en terreno durante la campaña.

En 2021, repitió candidatura, apoyado por el recién creado Partido de la Gente, PDG, que logró un impensado 12,8%, si se considera que no pisó el país durante la campaña, debido a una orden de arraigo por pensión alimenticia, y una bancada de seis diputados/as.

A agosto de 2024, de los seis congresales, cinco habían renunciado al partido, y uno fue expulsado: o sea, una bancada reducida a cero.

Sin embargo, pese a ello, de carecer de estructura partidaria, programa definido, despliegue territorial y presencia personal en las campañas, además de los bochornos mencionados, o tal vez por todas esas razones, ha ido, a contrapelo de la lógica cartesiana, de menos a más.

Dos motivos contribuyen a explicarlo.

Es un político que construyó su imagen en los medios de comunicación , con el programa Los Parisi: El poder de la gente en Vía X y La Red, donde explicaba economía «en fácil», y edificaba la marca de «economista del pueblo”.

Al mismo tiempo, especializó un discurso contra la clase política, a la cual, no obstante, pertenece; especialmente atractivo en tiempos de crisis, para un electorado despistado, y mantenido deliberadamente en la ignorancia, por los medios de comunicación.

En su programa para las elecciones de 2025 convergen un discurso de centro pragmático, pro-mercado, y extremadamente populista, con ideas generales que en realidad son lugares comunes contra los cuales nadie podría oponerse, como defender a la clase media emergente; orden, seguridad y mano dura, Estado «austero pero eficiente».

En suma, un revoltijo promiscuo, que combina orden autoritario, alivio tributario a la clase media y relato antipolítico, impulsado, a juzgar por los resultados, por un depurado marketing digital.

Cono fuere, todo esto no quita que este opaco personaje y sus doce diputados, arbitrarán la Cámara de Diputados durante los próximos cuatro años, salvo que esa bancada se autodestruya, como sucedió con la de 2021, detalle desarrollado más abajo, en este Informe Especial .

En el senado, predominó el empate.

Incluida la mitad de los senadores del periodo 2022-2030, la coalición de gobierno quedó en la primera mayoría nominal, con el 40% de los votos y 20 senadores, uno más que en 2021. Ese porcentaje se empina a 23 y 46% si se adicionan los tres senadores del pacto Verdes Regionalistas y Humanistas, uno más que en 2021.

Es cierto que la suma mecánica de los votos de la derecha le asigna mayoría relativa de 25 senadores/as (50%), pero queda supeditada al arbitraje de dos senadores independientes, Karim Bianchi y Fabiola Campillai, que jamás votarán con la derecha.

En síntesis, los datos consagran una extraña paradoja. De una parte, muestran la extraordinaria volatilidad y dispersión del exhausto electorado chileno, luego de un ciclo que ha incluido tres plebiscitos constitucionales, tres primarias presidenciales y dos elecciones presidenciales, con segunda vuelta, una de ellos pendiente. Esta idea se refleja en el hecho de que la nueva constitución, exigida por el 78% de los chilenos en el plebiscito de 2020, fue rechazada por el 61,8% de la votación, en el plebiscito de 2022, espectacular contorsión política que, si no figura en el libro de records Guinness, pasa raspando.

Pero simultáneamente, mantienen el empate estratégico, propio de esta interminable transición, que se manifestará en el hecho de que el candidatos/a que gane el balotaje, quedará con margen muy estrecho, como para mover mucho las cosas donde están.

Chile no experimentó un corrimiento a la derecha al estilo Bolsonaro, Milei y Trump, pero no por ello es menos existente. La tendencia obedece a causas y orígenes precisos.

En primer lugar, la ventaja estratégica de disponer del monopolio, casi exclusivo, de los aparatos de reproducción ideológica estratégica, entre otros, la industria de los medios de comunicación, particularmente la televisión abierta; la industria encuestadora, y la industria de la entretención.

Enseguida, la asimetría en la disponibilidad de recursos para el financiamiento de las campañas, que genera un circuito funesto. La desinformación promovida por los medios de comunicación, exige, para ganar, una alta inversión en marketing político y publicidad, que, por ley natural, proviene del gran empresariado.

¿O de qué otra parte salieron los recursos que sustentaron las millonarias campañas de republicanos y libertarios?

A pesar de la importancia de ambos temas para la calidad de la democracia, no parecen inquietar al actual statu quo, que nada hace para resolverlo.

Tercero, la tendencia internacional de la crisis crónica del capitalismo, capitalizada en primera instancia por una básica y oportunista ultraderecha, convencida de que los males del neoliberalismo se combaten con más neoliberalismo.

Para la coalición de centroizquierda, el empate no es un buen resultado, pero tampoco, ni mucho menos, una derrota. No es un buen escenario, pero pudo ser peor.

Eso no quita que, para el país, el empate estratégico es una mala noticia.

Significa, por lo bajo, que durante los próximos cuatro años, Chile seguirá regalando sus recursos naturales a capitales privados y extranjeros, los cuales tributan una reducida fracción; que los ricos continuarán sin pagar impuestos y que los pobres seguirán financiando el gasto público con el IVA; que la fuga de capitales hacia paraísos financieros seguirá promoviendo gruesas distorsiones a la economía; que seguirá predominando la idea de que el crecimiento se logra a través de la destrucción medioambiental y el recorte de derechos sociales, y, por cierto, que seguirá el secreto bancario.

El camino de la izquierda transformadora consiste en la superación del empate estratégico mediante la propuesta de un modelo de desarrollo distinto, que al menos, sobre la base de la recuperación del control de los recursos naturales y la justicia tributaria, financie una reconversión productiva y garantice derechos sociales básicos.

No es del caso aquí perfilar los contornos de ese proyecto, materia de otro análisis, pero como toda empresa histórica, debe representar la culminación de un proceso de acumulación, que puede ser más o menos prolongado, lo cual depende de variadas circunstancias.

Como todo proceso histórico, debe ser conducido por un sector de la sociedad convencido de su necesidad. Pero para comenzar, debe proponérselo. Ese es el papel de la izquierda, al menos de aquella que siga animada de una vocación transformadora.

Francisco Herreros

Resultados de la Elección Presidencial 2025

Resultados Electorales 2025:  Corrimiento a la Derecha, que no Rompe el Empate Estratégico

Con más del 97% de las mesas escrutadas, la primera vuelta presidencial de 2025 en Chile dejó a Jeannette Jara (candidata de la coalición oficialista de izquierda Unidad por Chile) en primer lugar con 26,8% de los votos, seguida por José Antonio Kast (candidato del Partido Republicano, derecha radical) con 24,0%.

Ambos disputarán la presidencia en una segunda vuelta el 14 de diciembre próximo.

El tercer lugar sorpresivamente fue Franco Parisi (Partido de la Gente, populismo liberal) con 19,6%, consolidándose nuevamente como una fuerza significativa fuera de los bloques tradicionales. M

ás atrás quedaron el candidato libertario Johannes Kaiser (Partido Nacional Libertario) con 13,9% y la exalcaldesa Evelyn Matthei (candidata de la derecha tradicional, coalición Chile Vamos) con 12,5%.

La suma de los demás candidatos – Harold Mayne-Nicholls (independiente, ex dirigente deportivo), Marco Enríquez-Ominami (independiente, centroizquierda) y Eduardo Artés (extrema izquierda)– no alcanzó en conjunto el 3% de los sufragios válidos, quedando todos ellos muy rezagados.

La participación electoral rondó el 55-56% del padrón habilitado, reflejando un aumento respecto a la primera vuelta de 2021.

En términos absolutos, los porcentajes anteriores equivalen a 3.476.615 de votos para Jara y 3.097.717 para Kast, mientras Parisi alcanzó 2.552.649 votos.

Matthei obtuvo 1.613.797 votos, ligeramente por debajo de Kaiser, con 1.804.773. Ninguno de los candidatos fuera del quinteto principal superó los 500 mil votos.

Estos resultados confirmaron que Jara y Kast pasan al balotaje, en una elección muy fragmentada: la candidata de izquierda logró una ventaja estrecha de apenas unos 2,93 puntos porcentuales sobre Kast, mientras que las distintas opciones de derecha (Kast, Kaiser, Matthei) sumaron en conjunto en torno al 51% del electorado. E

Esta fragmentación del voto de derecha, sin embargo, ahora se convierte en un bloque potencial mayoritario de cara a la segunda vuelta, dado que tanto Kaiser como Matthei han expresado rápidamente su apoyo a Kastlatercera.com.

Por su parte, Franco Parisi – cuyo 19,5% nacional incluyó victorias en varias regiones del norte con más del 30% de los votos locales, anunció que no apoyará explícitamente a ninguno de los finalistas, manteniendo la independencia de su electorado.

Resultados de la Elección de Senadores 2025

Resultados Electorales 2025:  Corrimiento a la Derecha, que no Rompe el Empate Estratégico

En paralelo a la presidencial, Chile renovó parcialmente su Senado: se eligieron 23 senadores (de un total de 50) correspondientes a 7 circunscripciones (regiones impares) del país.

A continuación se detallan los escaños obtenidos por lista/pacto y partido en cada región, según datos del Servicio Electoral (Servel):

• Arica y Parinacota (2 escaños): La lista Unidad por Chile obtuvo la primera mayoría, asegurando el escaño para Vlado Mirosevic (Partido Liberal). El segundo escaño fue para la lista de derecha tradicional Chile Grande y Unido, con Enrique Lee (independiente en cupo Demócratas). La coalición de Kast –pacto Cambio por Chile– quedó sin representación en esta región.

• Tarapacá (2 escaños): Se reparten un escaño cada uno Unidad por Chile y el pacto ultraderechista Cambio por Chile. Fue electa Danisa Astudillo (Partido Socialista) por la lista de gobierno, mientras que la oposición obtuvo un escaño con Renzo Trisotti (Partido Republicano).

• Atacama (2 escaños): Dominio de Unidad por Chile, que conquistó ambos escaños. Salieron electas Daniella Cicardini (PS) y Yasna Provoste (Democracia Cristiana). La concentración del voto de centroizquierda impidió que la derecha obtuviera representación en Atacama.

• Valparaíso (5 escaños): Circunscripción muy competitiva donde se repartieron escaños las tres grandes listas. El pacto de gobierno Unidad por Chile logró 2 cupos, con Karol Cariola (Partido Comunista) y Diego Ibáñez (Frente Amplio). La coalición Chile Grande y Unido (derecha tradicional) también obtuvo 2 escaños, ambos en manos de RN: Andrés Longton y Camila Florest13.cl. Finalmente, Cambio por Chile aseguró un escaño gracias a Arturo Squella (Partido Republicano).
En esta Longton circunscripción la candidata Karol Cariola, de Unidad por Chile (PC) obtuvo la primera mayoría, con 170.919 votos, seguida de cerca por Andrés Longton (RN) con 167.740.

• Maule (5 escaños): Resultado fragmentado: Unidad por Chile obtuvo 2 escaños (Paulina Vodanovic (PS) y Beatriz Sánchez (FA), ex candidata presidencial. El pacto Cambio por Chile también consiguió 2 escaños, con Cristián Vial e Ignacio Urrutia, ambos del Partido Republicano, El escaño restante quedó para Chile Grande y Unido con Andrea Balladares (RN).

• La Araucanía (5 escaños): Se repitió un patrón similar. Unidad por Chile logró 2 escaños, el primero para Francisco Huenchumilla (DC) histórico senador reelecto – y otro para Ricardo Celia, independiente PPD, que se impuso por 976 votos sobre Elisa Loncón (independiente en lista PC).
La derecha extrema Cambio por Chile obtuvo también 2 escaños: Rodolfo Carter (exalcalde d La Florida, (Partido Republicano) y Vanessa Kaiser (Partido Nacional Libertario). El quinto cupo fue para Chile Grande y Unido mediante Jorge Rathgeb (RN).

• Aysén (2 escaños): Triunfo de fuerzas de centroizquierda locales. Se eligieron como senadores Miguel Calisto (FRVS) – por el pacto Verdes, Regionalistas y Humanistas – y Ximena Órdenes (PPD) – de Unidad por Chilet13.cl. La oposición de derecha no obtuvo escaños.

En resumen, la nueva composición del Senado para el período 2026-2034 muestra un equilibrio de fuerzas.

La coalición de gobierno (Unidad por Chile) ganó escaños en todas las regiones en disputa (incluyendo doble triunfo en Atacama y Aysén, consolidando cerca de 7 senadores electos de los 23.

La derecha tradicional (Chile Grande y Unido) obtuvo 5 escaños, sufriendo derrotas en regiones del norte y sur extremo). Por su parte, la derecha republicana y sus aliados (pacto Cambio por Chile) emergen con 6 nuevos senadores, incorporando figuras de alta votación como Vial, Squella y Carter.
Finalmente, fuerzas minoritarias de centroizquierda no alineadas al pacto oficialista lograron 1 escaño (FRVS en Aysén), mientras que independientes en listas tradicionales, como Enrique Lee en Arica, también alcanzaron representación. Este panorama indica un Senado fragmentado, donde ningún bloque tendrá por sí solo la mayoría absoluta, aunque la suma de las bancas de derecha (tradicional + republicana) será levemente superior a la de la izquierda.

Resultados de la Elección de Diputados 2025

Resultados Electorales 2025:  Corrimiento a la Derecha, que no Rompe el Empate Estratégico

En la Cámara de Diputadas y Diputados (155 escaños), la elección parlamentaria 2025 arrojó un mosaico de fuerzas políticas, alineado en parte con las tendencias de la presidencial. A diferencia de 2021, donde dos coaliciones dominaban, en 2025 la distribución por pactos fue más dispersa.
En términos de votación por lista a nivel nacional, los resultados preliminares indican que ninguna alianza superó por sí sola el 35% de los votos, reflejando la alta fragmentación:

• El Partido Republicano y sus aliados (pacto Cambio por Chile) eligió 42 diputados/as, (23,01%) convirtiéndose en la primera minoría. En la Región Metropolitana (distritos 8 al 14) los republicanos lograron aproximadamente un cuarto de los escaños en disputa, incluyendo la elección de figuras emblemáticas como Enrique Bassaletti y Cristián “Doctor File” Contreras en Santiago. En regiones como Biobío y La Araucanía también obtuvieron primeras mayorías en votos, evidenciando una expansión territorial.

• La coalición tradicional de derecha Chile Vamos (principalmente RN, UDI y Evópoli, aliada con Demócratas en pacto Chile Grande y Unido) logró mantener una presencia significativa, aunque ligeramente menor que la republicana. Su votación por lista alcanzó el 21,05% y eligió 34 diputadas/os. La suma de las derechas (republicanos + Chile Vamos) le otorga una mayoría relativa, dividida en dos bancadas distintas.

• El bloque oficialista de izquierda Unidad por Chile (que incluye a partidos como PC, PS, PPD, PL, FR, más la DC) obtuvo resultados mixtos. Su lista conjunta alcanzó 3.244.272, 30,60%, elogiendo 61 diputados/as, suficiente para asegurar una presencia parlamentaria importante pero inferior a la de 2021. No obstante, consiguió primeras mayorías individuales notables en varios distritos urbanos: por ejemplo, en Distrito 8 (norte de Santiago) la candidatura apoyada por el PC del independiente Gustavo Gatica fue la más votada, y en Distrito 9 (norponiente de Santiago) Carlos Cuadrado (PPD) obtuvo la primera mayoría individual con 8,9% de los votos. En el tradicional Distrito 10 (Santiago centro), el Frente Amplio retuvo fuerza con la reelección de Gonzalo Winter (FA). En regiones, Unidad por Chile ganó la mayor parte de los escaños en Magallanes (sur) y tuvo buen desempeño en el norte chico; sin embargo, perdió terreno en el norte grande frente al PDG y en el centro-sur frente a la derecha.

• El emergente Partido de la Gente (PDG) de Franco Parisi confirmó su crecimiento al asegurar 14 diputados a nivel nacional. Esta es una bancada muy significativa para un partido nuevo, superior a varias tiendas tradicionales. El PDG capitalizó especialmente en las regiones del norte de Chile (Arica, Tarapacá, Antofagasta, Atacama), donde su lista obtuvo porcentajes de voto elevados (en algunos distritos nortinos estuvo cerca o sobre el 20%). De hecho, Parisi logró que candidatos de su partido lideraran la votación en comunas mineras y zonas aisladas, consolidando una fuerza regional propia. a.com. Con 14 escaños, el PDG se convierte en la cuarta fuerza de la Cámara, y potencial “bisagra” en las votaciones legislativas.

• El Partido Nacional Libertario (PNL) de Johannes Kaiser, que compitió aliado a Republicanos en algunos lugares pero también con lista propia en otros, sorprendió al obtener 8 diputados. No obstante, al ir en pacto con Republicanos en varias regiones, sus votos contribuyeron también a la bancada republicana.

• Finalmente, otros partidos menores y pactos locales tuvieron resultados modestos. La alianza Verdes y Regionalistas (FRVS y Acción Humanista) logró 734.994 votos (6,93%) y eligió tres diputados/as. La coalición Izquierda Ecologista, Humanista e Igualdad no obtuvo diputados, lo mismo que Partido Ecologista Verde, Movimiento Amarillos por Chile, Partido de Trabajadores Revolucionarios y Partido Popular

En suma, la nueva Cámara de Diputados para el período 2026-2030 refleja una fragmentación inédita: cinco bancadas significativas (Republicanos, Chile Vamos, Unidad por Chile, PDG, PNL) y ningún bloque con mayoría absoluta. La derecha en su conjunto (Republicanos + Chile Vamos + aliados) controlará alrededor de la mitad de los escaños, mientras que el oficialismo de izquierda y centroizquierda deberá apoyarse en eventuales alianzas con el PDG para acercarse a un bloque competitivo.

Esto anticipa negociaciones complejas en el Congreso, donde el PDG de Parisi, con su decena larga de escaños, y otros grupos menores tendrán un rol clave como bisagras en la formación de mayorías.

Las elecciones parlamentarias 2025 confirmaron así un reordenamiento del mapa político chileno, con la irrupción de nuevas fuerzas populistas y libertarias, y con un fortalecimiento relativo de la derecha dura a expensas tanto de la derecha tradicional como de la centroizquierda.

Cintia Volángel