domingo, febrero 22, 2026
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El Colapso de la Salud Municipalizada

Por Javiera Meneses (*)

Para  el  2013  la  población  inscrita  en  establecimientos APS (Atención Primaria de Salud) municipal  suma  11 millones 794 mil 492 personas. Esta cantidad creció un 73% desde el 2000, y equivale al 90% del total de la población que se atiende en APS. Es indudable que el Sistema Público de Salud en Chile se encuentra en una situación extrema, más aún si pensamos en la particularidad de las condiciones actuales del sistema de Atención Primaria en Salud dependiente de los municipios.

Un estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile denominado “Propuesta para identificar la brecha de médicos en la dotación de Atención Primaria de Salud Municipal” (2014) devela una dramática realidad: a diario, 30 mil personas dejan de ser atendidas en el país por déficit de la dotación de médicos en la Atención Primaria de Salud . Esto quiere decir que contamos  con una carencia de más de 2 mil médicos en los consultorios municipales.

En Educación nos encontramos ad portas de un importante proceso de cambios producto del debate instalado por la movilización social. Este proceso considera, entre otros temas, las deficiencias del Sistema Público de Educación, instalado por los estudiantes en 2011 y que hoy ha culminado con un programa de la Nueva Mayoría que propone una solución de fondo: la Desmunicipalización de la Educación como uno de los ejes primordiales al momento de pensar desde los cimientos en una transformación de la concepción de la educación de mercado.

Sin embargo, en Salud Pública aun queda la sensación de un pendiente, que es muy similar al de Educación, y que no acaba de ser abordado y enfrentado, siendo evidente el mal funcionamiento de este sector y, sobre todo, el fracaso de la Salud municipalizada.

Debemos recordar que la Atención Primaria en Salud, que actualmente depende de los municipios en un 92% fue municipalizada por la dictadura, junto con la Educación, en 1980, mediante el Decreto con Fuerza de Ley N° 1/3063, y que con esas municipalizaciones de los dos derechos esenciales del pueblo chileno y pilares fundamentales de una sociedad que aspira a la igualdad y la justicia social, se pretendió, por un lado, abrir el espacio al mundo privado para la mercantilización de estos servicios y por otro, arrebatar al Estado la responsabilidad directa de entregar educación y salud, entendida como derecho universal para sus ciudadanos.

Esta municipalización de la salud generó entre sus cambios, “una  falencia de centros de salud, desorganización de los registros de información epidemiológica y un grave congestionamiento de la atención, así como la perdida de la calidad de funcionarios públicos a los trabajadores de la salud de este sector”, además del empeoramiento de sus condiciones laborales, redujo el personal y entregó en pleno la responsabilidad a los municipios de la gestión de la Salud en Atención Primaria.

Es así como paulatinamente el derecho humano y social de la salud, comienza a ser concebido como un bien de consumo dentro de la lógica del sistema neoliberal, agrandando las desigualdades sociales y afectando el acceso y la calidad a este servicio por parte de los más pobres. Y vaya que ha sido buen negocio; solo este primer semestre del 2014 las Isapres aumentaron como nunca, en nueve años, sus utilidades, superando los 40 mil millones de pesos solo en ganancias, mientras en nuestro Sistema Público de Salud, y particularmente en nuestro Sistema Primario, el gasto público “se estima en un 3,5% del presupuesto nacional, pero debiera ser al menos de un 6% (casi el doble), según recomienda la Organización Mundial de la Salud”.

Si bien la OMS concibe la salud como un derecho humano, en Chile pareciese no existir comprensión de este concepto. Los hechos se suman por miles demostrando lo paupérrimo de nuestro Sistema Público de Salud. Las cifras son nefastas, y se encuentran fácilmente en diferentes medios y estudios. Se calcula “una  tasa  de  1,6 médicos  por  10.000 beneficiarios” en la Salud Primaria Municipal, así como una estimación de especialistas en salud familiar “de apenas 470 médicos en todo Chile.”A esto se suma que “Chile es el segundo país de la OCDE con más gasto de bolsillo de las personas en salud.”

Ante las desalentadoras evaluaciones hechas, que se suman por miles, es legítimo el cuestionarnos sobre la pertinencia y capacidad de los municipios para administrar tan vital recurso ya que, así como la Educación, la Salud ha demostrado no estar eficientemente administrada  por la mayoría de las municipalidades. A esto se suma una problemática planteada en boletines anteriores relacionada al problema de los municipios en general; un sistema de gestión obsoleto y burocrático, falta de funcionarios especializados para administrar los variados temas y responsabilidades entregadas a los municipios y pocos recursos para tan variadas facultades, etc.

Existen hoy de sobra argumentos para comenzar a replantear la necesidad de generar una nueva propuesta en cuanto a la administración de la Salud Primaria, que sea centralizada, garantizada por el Estado, universal, de calidad y gratuita, una Salud integral que proteja a todos los chilenos y chilenas desde la cuna. Esto no será posible en la medida que no optemos por dejar atrás las lógicas mercantilistas impuestas por la dictadura en los espacios más importantes de nuestro desarrollo personal y social: la Salud y la Educación.

En este sentido, consideramos que en la medida en que los diferentes actores sociales del territorio, como los usuarios, autoridades locales, funcionarios y vecinos estén dispuestos a seguir dando esta pelea que ha despertado a propósito de situaciones de colapso extremo y de la concesión del Hospital del Salvador, entre otras, podemos comenzar a pensar en una nueva concepción de Salud, que garantice la dignidad de todos y todas, que no nazcan más bebés en baños de los hospitales, que no se deban esperar años para una cirugía de vital importancia o meses para una hora médica. En definitiva, una Salud concebida como derecho universal e impostergable por el cual luchar.

(*) Área Desarrollo Social y Coordinadora del Programa Municipal, ICAL.

Fuente: ICAL

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