El Senado, los Dos Tercios y el Carerrajismo Extremo

Uno de los problemas mas comunes entre quienes se sienten abandonados o rechazados por su pareja es que reconocen, siempre tardíamente, que el afecto se hubiese podido mantener si hubiesen comprendido a tiempo que era necesaria una simetría de respeto, afecto, derechos.

La derecha apabulla, aplasta y condena a los demás que la critican. Sometieron a todo el mundo a una constitución durante 42 años y jamás se plantearon mejorarla, adecuarla, democratizarla.

Si algo es posible que cambie es porque millones de personas se movilizaron para que esto pase.

Ahora al igual que en las parejas, piden perdón y dicen que no volverá a pasar. Con cinismo piden que la Constitución se modifique con mayoría simple para intentar aprovechar la correlación del Senado.

Sin embargo, jamás aceptaron durante 42 años este quorum. Un cinismo que no puede engañar a los ingenuos.

Ya basta que Chile decida lo legal con la calculadora de la derecha y no con principios.

Recordemos que la derecha gozaba de senadores “designados” entre ellos Pinochet y representantes de las FF. AA.

Solo los rechazaron cuando, por el juego de los tiempos, era posible nominar a gente no adicta a la dictadura.

Asimismo, ahora quieren cambiar las reglas inventando una situación intermedia.

Es decir, volver a elegir los constitucionales (esto es patéticamente alevoso porque es un juego en que se elige tantas veces como hasta que yo gane).

En la misma situación la oposición solicitó modificaciones constitucionales que nunca aceptaron.

Así, el agua, las minas, las riquezas naturales, el medio ambiente -por decisiones constitucionales obsoletas en el mundo- estaba en manos irrestrictas de grandes empresas privadas.

Ninguna iniciativa pública de emprendimiento era posible aun si ella favorece a la población.

Un estado subsidiario sin capacidades de regulación que jamás cambió.

Obligaciones de dar mensualmente dinero a instituciones como las AFP evidentemente vinculadas a los grandes capitales del país para que ellos puedan obtener plata fácil,
fresca y barata. Aquí la libertad no funcionó. Nadie podía evitar de ser un “donante” a ese negocio.

Los resultados han sido estrepitosos pero las comisiones se pagan pierdan o ganen los fondos de la gente.

¿Esta Constitución quieren mantener?

Sí, todo lo demás son falacias y maneras de ocultar las verdaderas intenciones del rechazo.

No por casualidad, los “rostros” del rechazo son quienes han usufructuado del modelo durante ya demasiado tiempo y con demasiados abusos.

Un poco de equilibrios le hace bien a Chile.

(*) Título e imagen de Red Digital.

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