Sadio Mané: El Crack Mejor Persona que Futbolista

Después de numerosas burlas por usar un celular con la pantalla rota, pudiendo comprarse el que quisiera, Sadio Mané, el futbolista senegalés que brilla en el Liverpool y la selección de su país, sorprendió con una respuesta que reveló a un ser humano de excepción.

′′Por qué debería? Si quisiera podría comprar 10 autos Ferrari, 20 relojes Rolex o dos aviones privados, pero ¿para qué? Tenía hambre y tenía que trabajar en el campo con sed. Sobreviví a las guerras, al hambre negra, jugué al fútbol descalzo, no estudié y muchas cosas más, pero hoy gracias a lo que gano del fútbol puedo ayudar a mi gente», dijo en la ocasión, en rueda de prensa.

Sadio Mané, uno de los astros indiscutidos del fútbol mundial, nació en Banbali, una remota localidad de Senegal, el 10 de abril de 1992.

“Le dije que era la mejor ropa que tenía y que lo único que quería era jugar para mostrar de lo que era capaz”, recordó al describir cómo fue ese día en M’bour, la ciudad más cercana para practicar futbol en Senegal, cuando uno de los entrenadores le preguntó si no estaba en el lugar equivocado, al ver las zapatillas rotas y el short desgastado que llevaba, a minutos de la prueba que encaminaría su vida.

“Luego entré al campo y pude ver el asombro en sus ojos”, añadió a la revista francesa de Goal, en septiembre de 2017, sonriendo al recordar como su inquisidor se maravilló al ver cómo conducía el balón por el campo, con desparpajo, potencia e velocidad, como ningún otro joven lo hizo esa tarde.

“Se me acercó y me dijo: ‘Te llevo, vas a jugar en mi equipo’».

Días después el joven se encontraba ya en la ciudad de Dakar, la capital del país, donde los reclutadores de la academia del club Génération Foot organizaban pruebas de talento.

Le pusieron el número 10 en la espalda, jugó unos 15 minutos y fue suficiente:

«Si este niño recibe un buen entrenamiento, se convertirá en un gran jugador”, explicó Jules Boucher, cabeza de la expedición, quien llevó a Mané a la práctica junto a otros tres jóvenes que encontró también a M’bour.

Mané recuerda que desde que tiene conciencia, dos o tres años, empezó a practicar el futbol e incluso señala que era su única diversión al no asistir por falta de fondos a la escuela, aunque su padre, que era un imán en su pueblo natal, no quería verlo practicar ese deporte al grado de que lo golpeaba para disuadirlo, algo que para suerte del mundo, no consiguió.

En la Copa del Mundo Corea Japon 2002, se deslumbró con El Hadji Diouf, un portento de ébano que brillaba en Senegal. Su selección fue eliminada por Turquía en cuartos de final, pero el niño Mané supo que sería futbolista, para imitar a su ídolo.

A los 15 años, en 2007, Mané decidió salió de casa para buscar su sueño, en los campos de futbol, a invitación de Génération Foot, lo cual fue resistido inicialmente por su familia.

“En mi pueblo todos me decían que yo era el mejor. Pero en mi familia la religión ocupaba un lugar especial y querían un destino diferente para mí. Empecé a convencerlos de que podía irrumpir en ese campo cuando me fui a Dakar. Al principio no lo aceptaron, pero en cuanto pudieron medir mi voluntad de triunfar, me ayudaron”, dijo a la revista Goal.

En rigor, lo ayudó un tío, y también gente de su pueblo también, que colaboró con algunas monedas, gesto que entró muy profundo en el sentimiento del futuro crack.

El salto a La Meca del fútbol

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Génération Foot tenía relación con el club francés Metz, que juega en la Ligue 1, por lo que quien brillara ahí podría dar fácil el salto a Europa, La Meca del fútbol mundial, algo que logró Mané al cabo de solo dos años.

Debutó en la Ligue 2 en 2012 y de ahí pasó, un año después, al Red Bull Salzburg, donde disputó 87 partidos y marcó 45 goles.

En 2014 su pase fue comprado por el Southampton, en la Premier League inglesa.

Víctor Wanyama, futbolista del Montreal Impact, ex compañero de Mané en el Southampton, reveló una historia, que demuestra que en sus inicios en el fútbol europero no la tuvo fácil:

«Mané la pasó muy mal en el Southampton. Se acercó a mí y me dijo ‘hola, estos muchachos no quieren pasarme la pelota, ¿podemos los dos jugar de cerca? Está claro que ellos no quieren que anote, me están haciendo la vida imposible. Acepté a regañadientes y cada vez que recibía la pelota se la pasaba».

Agregó:

«Mané no lograba llegar al resto del grupo y tuvo que hacer un esfuerzo doble para ganar la confianza del grupo, lo cual terminó por lograr. La pasó mal y tuvo que apelar a la voluntad para sobrevivir a un plantel que lo discriminaba por motivos raciales».

A lo largo de esas dos temporadas en el Southampton, Mané fue pieza clave del equipo al disputar 75 partidos y marcar 25 goles.

Luego se fue al Liverpool por 36 millones de euros, donde lo ha ganado todo, el punto que su tasación supera los 80 millones de euros.

Un ejemplo para el mundo

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El celular roto de Mané.

En los diablos rojos forma parte de un ataque de ensueño junto a Mohamed Salah y Firminio, que ha contribuido en forma notable para ganar la Premier (2020), la Champions (2019), el Mundial de Clubes (2019) y la Supercopa de Europa (2019).

Sin embargo, los éxitos que más ha disfrutado son la Copa Africana de Naciones y la clasificación a la Copa Mundial de Qatar 2022, objetivos logrados con ayuda de sus goles, en ambas ocasiones a costa de Egipto.

En la cúspide del éxito, brindó la respuesta reseñada más arriba:

«¿Para qué quiero diez Ferraris, veinte relojes con diamantes y dos aviones? ¿Qué haría eso por el mundo? Yo pasé hambre, trabajé en el campo, jugué descalzo y no fui al colegio. Hoy puedo ayudar a la gente», respondió a medios de prensa en 2019, ya consagrado como estrella del Liverpool, con una tasación actual de 80 millones de euros.

«Construimos escuelas, hospitales, un patio de recreo y suministramos ropa, zapatos y comida a las personas que viven en extrema pobreza. Además, doy 70 euros mensuales a todas las personas en una región muy pobre de Senegal, para contribuir a la economía familiar», agregó.

«No es necesario lucir un buen celular de nueva generación, un rolex de oro, un auto de lujo, villas de lujo y viajes en jets privados, prefiero la clase económica. Prefiero que mi gente reciba un poco de lo que la vida me ha dado. Prefiero construir escuelas y dar comida o ropa a la gente pobre. Esto se llama lucha honorable contra el egoísmo, contra la pobreza, contra el hambre en todas partes del mundo, no solo en mi país», concluyó el futbolista que un día salió de casa con unos zapatos viejos y un short, indumentaria que no era la ideal para practicar el deporte que lo obsesionaba.

Un ejemplo para el mundo e icónico ídolo en su país; algo así como Vidal al cuadrado, lo que se explica, entre otro motivos, porque es de los que se compran Ferraris.

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