A la Ministra Siches le Faltó Koyawtun

El martes 15 de marzo, la comitiva de la reciente asumida ministra del Interior, Izkia Siches, fue prevenida por desconocidos, con dispararon al aire, que existía un conflicto de gravedad en el Wallmapu.

Lo anterior se produjo mientras se dirigía a casa del peñi Marcelo Catrillanca, en la comunidad de Temucuicui y desde donde pretendía anunciar un proceso de diálogo entre Estado con el Pueblo Mapuche.

Pero, ¿Qué pasó? ¿Cómo es que su transitar con tan noble misión de búsqueda de la paz en el Wallmapu es interrumpida por actores armados con disparos al aire incluido?

Lo anterior se produjo mientras se dirigía a casa del peñi Marcelo Catrillanca, en la comunidad de Temucuicui y desde donde pretendía anunciar un proceso de diálogo entre Estado con el Pueblo Mapuche.

Pero, ¿Qué pasó? ¿Cómo es que su transitar con tan noble misión de búsqueda de la paz en el Wallmapu es interrumpida por actores armados con disparos al aire incluido?

Faltó Koyawtun

Sabido es, por la historia de conquista de Chile, en especial aquella desde el Bio Bio al sur -el Wallmapu- que los españoles no pudieron dominar mediante la guerra al vasto territorio del pueblo mapuche.

También, que la victoria mapuche de Curalaba ocurrida en 1598 puso fin a la conquista militar y se pasó a una etapa de guerra defensiva y de diálogo, llegando a su máxima expresión lo ocurrido en Quillem (cerca de lo que hoy es la ciudad de Lautaro) en 1641, cuando se firma el Primer Tratado de Paz del mismo nombre, entre el imperio español y la nación de los mapuche.

No fue un hecho menor, por primera vez un imperio tan poderoso como el español se veía obligado, en el último rincón de mundo, a firmar un acuerdo de paz con una nación que no pudo dominar por las armas.

El desastre que significó para los españoles, Curalaba, y la destrucción de las siete ciudades al sur del Bio Bio ponían en peligro la continuidad de la conquista y los españoles no les quedaba otra alternativa que buscar la paz si querían sobrevivir en el lejano mundo.

Hábiles observadores de la cultura mapuche, prontamente se dieron cuenta que mas allá del inquebrantable espíritu guerrero, el pueblo mapuche practicaba una rica diplomacia interna para mantener las alianzas en una sociedad que se organizaba horizontalmente y no había un poder central que impusiera su voluntad, sino un conjunto de parcialidades autónomas e iguales en dignidad y derechos que debían establecer lazos de colaboración y alianzas para enfrentar un destino común y para ellos contaban con una institución llamada Koyaw o Koyawtun, espacio similar a una asamblea, en que se reunían todas las parcialidades para abordar los temas que le preocupaban, entre ellos, la paz y la guerra y luego de deliberaciones, se establecían los acuerdos.

Encontrada la formula para la paz, se realizó el Parlamento o Paces de Quillem en 1641, que entre otras cosas estableció la frontera norte del Wallmapu en el rio Bio Bio. Posteriormente existieron una veintena de tratados en tiempo de la colonia y otras tantas con la joven República, siendo el más importante, por las materias que adoptó y también su incumplimiento de parte del Estado de Chile, el tratado de Trapihue de 1825, pronto ya a cumplir 200 años en el año 2025.

Los Koyautun son instituciones mapuche, se organizan a las usanzas mapuche, con el envió anticipado de emisarios (werken) a todos los lof y parcialidades, que informa quien lo envía , el motivo de su visita, la intensión de desarrollar un kollawtun, fecha de su desarrollo, etc.

El koyawtun se desarrolla conforme a las prácticas mapuche – aunque sea convocado, anteriormente por el conquistador y posteriormente por el Estado – y dura el tiempo que sea necesario para que puedan intervenir largamente todos los asistentes (hombres y mujeres libres del wallmapu, sus autoridades tradicionales). Se sancionan las distintas materias y establecen acuerdos con solemnidad.

No es una reunión apresurada, improvisada y parcializada como al parecer pretende desarrollar los diálogos el actual gobierno. Requiere de tiempo para su preparación y tiempo para su realización. Mientras mas importante es la materia, mas tiempo requiere y también la presencia y participación de todo los Lof Mapu (Comunidad)

Mi abuelo paterno, que fue weupife (historiador mapuche) contaba la historia oral de nuestro pueblo y sobre el Parlamento de Negrete de 1725 y del segundo parlamento de Trapihue de 1825, relataba que ambos kollawtun tomo un tiempo de 6 meses para su inicio y otros tantos días en su desarrollo y que se celebró con todas las solemnidades los acuerdos, no obstante, ni la colonia, ni la República, cumplió lo acordado.

Desde aquella época, no se ha celebrado kollawtun en el wallmapu, han existido una decenas de “mesas de diálogos”, “acuerdos” “comisiones”, “consultas” y más “consultas”, sin resultado e incluso aumentando la desconfianza del pueblo mapuche con el Estado tensionando aun mas las relaciones y persistiendo el conflicto que a ratos pareciera no tener una salida.

Por todo lo anterior, se valora la intensión y voluntad de las actuales autoridades en la búsqueda de la paz y de solucionar un conflicto centenario, no obstante de su improvisación y falta de metodología para desarrollarlo.

Sabemos que en el escenario actual se complejiza el conflicto, cuando existe una variedad de actores armados con distintos intereses, económicos, delictuales, bandas que lucran con el conflicto y apuestan a que este no tenga solución.

Lo anterior obliga al Estado y sus autoridades no solo abordar los diálogos respetando la usanza y protocolos mapuche, sino también adoptando medidas de seguridad publica que les permita actuar anticipadamente e impedir que estos actores armados, no necesariamente mapuche, hagan fracasar cualquier intento de diálogo y paz.

El pueblo mapuche es un pueblo de diálogo, la diplomacia es parte de nuestra cultura desde tiempos inmemoriales y se expresa en los koyawtun.

Es hora que vuelvan los koyawtun para adoptar acuerdos, dar certeza y tranquilidad a los habitantes del Wallmapu y por cierto, el Estado cumpla los acuerdos adoptados.

El Wallmapu quiere paz, pero con justicia y recuerda al Estado cumplir los acuerdos pendientes.

(*) Abogado, magister en Derecho; Universidad de Chile

Wallmapu,

Walungen (marzo 2022)

https://www.elquintopoder.cl/politica/le-falto-koyawtun-a-la-ministra-siches/Boric Ante los Desafíos de la Historia

Sabido es, por la historia de conquista de Chile, en especial aquella desde el Bio Bio al sur -el Wallmapu- que los españoles no pudieron dominar mediante la guerra al vasto territorio del pueblo mapuche.

Que la victoria mapuche de Curalaba ocurrida en 1598 puso fin a la conquista militar y se pasó a una etapa de guerra defensiva y de diálogo, llegando a su máxima expresión lo ocurrido en Quillem (cerca de lo que hoy es la ciudad de Lautaro) en 1641, cuando se firma el Primer Tratado de Paz del mismo nombre, entre el imperio español y la nación de los mapuche.

No fue un hecho menor, por primera vez un imperio tan poderoso como el español se veía obligado, en el último rincón de mundo, a firmar un acuerdo de paz con una nación que no pudo dominar por las armas. El desastre que significó para los españoles, Curalaba, y la destrucción de las 7 ciudades al sur del Bio Bio ponían en peligro la continuidad de la conquista y los españoles no les quedaba otra alternativa que buscar la paz si querían sobrevivir en el lejano mundo.

Hábiles observadores de la cultura mapuche, prontamente se dieron cuenta que mas allá del inquebrantable espíritu guerrero, el pueblo mapuche practicaba una rica diplomacia interna para mantener las alianzas en una sociedad que se organizaba horizontalmente y no había un poder central que impusiera su voluntad, sino un conjunto de parcialidades autónomas e iguales en dignidad y derechos que debían establecer lazos de colaboración y alianzas para enfrentar un destino común y para ellos contaban con una institución llamada Koyaw o Koyawtun, espacio similar a una asamblea, en que se reunían todas las parcialidades para abordar los temas que le preocupaban, entre ellos, la paz y la guerra y luego de deliberaciones, se establecían los acuerdos.

Encontrada la formula para la paz, se realizó el Parlamento o Paces de Quillem en 1641, que entre otras cosas estableció la frontera norte del Wallmapu en el rio Bio Bio. Posteriormente existieron una veintena de tratados en tiempo de la colonia y otras tantas con la joven República, siendo el más importante, por las materias que adoptó y también su incumplimiento de parte del Estado de Chile, el tratado de Trapihue de 1825, pronto ya a cumplir 200 años en el año 2025.

Los Koyautun son instituciones mapuche, se organizan a las usanzas mapuche, con el envió anticipado de emisarios (werken) a todos los lof y parcialidades, que informa quien lo envía , el motivo de su visita, la intensión de desarrollar un kollawtun, fecha de su desarrollo, etc.

El koyawtun se desarrolla conforme a las prácticas mapuche – aunque sea convocado, anteriormente por el conquistador y posteriormente por el Estado – y dura el tiempo que sea necesario para que puedan intervenir largamente todos los asistentes (hombres y mujeres libres del wallmapu, sus autoridades tradicionales). Se sancionan las distintas materias y establecer acuerdos con solemnidad.

No es una reunión apresurada, improvisada y parcializada como al parecer pretende desarrollar los diálogos el actual gobierno. Requiere de tiempo para su preparación y tiempo para su realización. Mientras mas importante es la materia, mas tiempo requiere y también la presencia y participación de todo los Lof Mapu (Comunidad)

Mi abuelo paterno, que fue weupife (historiador mapuche) contaba la historia oral de nuestro pueblo y sobre el Parlamento de Negrete de 1725 y del segundo parlamento de Trapihue de 1825, relataba que ambos kollawtun tomo un tiempo de 6 meses para su inicio y otros tantos días en su desarrollo y que se celebró con todas las solemnidades los acuerdos, no obstante, ni la colonia, ni la República, cumplió lo acordado.

Desde aquella época, no se ha celebrado kollawtun en el wallmapu, han existido una decenas de “mesas de diálogos”, “acuerdos” “comisiones”, “consultas” y más “consultas”, sin resultado e incluso aumentando la desconfianza del pueblo mapuche con el Estado tensionando aun mas las relaciones y persistiendo el conflicto que a ratos pareciera no tener una salida.

Por todo lo anterior, se valora la intensión y voluntad de las actuales autoridades en la búsqueda de la paz y de solucionar un conflicto centenario, no obstante de su improvisación y falta de metodología para desarrollarlo.

Sabemos que en el escenario actual se complejiza el conflicto, cuando existe una variedad de actores armados con distintos intereses, económicos, delictuales, bandas que lucran con el conflicto y apuestan a que este no tenga solución.

Lo anterior obliga al Estado y sus autoridades no solo abordar los diálogos respetando la usanza y protocolos mapuche, sino también adoptando medidas de seguridad publica que les permita actuar anticipadamente e impedir que estos actores armados, no necesariamente mapuche, hagan fracasar cualquier intento de diálogo y paz.

El pueblo mapuche es un pueblo de diálogo, la diplomacia es parte de nuestra cultura desde tiempos inmemoriales y se expresa en los koyawtun.

Es hora que vuelvan los koyawtun para adoptar acuerdos, dar certeza y tranquilidad a los habitantes del Wallmapu y por cierto, el Estado cumpla los acuerdos adoptados.

El Wallmapu quiere paz, pero con justicia y recuerda al Estado cumplir los acuerdos pendientes.

(*) Abogado, magister en Derecho; Universidad de Chile

Wallmapu,

Walungen (marzo 2022)

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