Camando Ancud por Boric: Un Caso de Exito Replicable

Independiente del resultado del domingo, el Comando Ancud por Boric, en sí, representa una notable victoria; al punto que debiera mantenerse, como germen y despunte de organización, tanto para apoyar su gobierno, que harto lo va a necesitar, como para aguantar al innombrable, en ese tan desastroso como improbable caso.

El origen del Comando Ancud por Boric remonta al 25 de noviembre pasado, ocasión de una asamblea auto-convocada en la plazoleta Los Leones, que reunió unas doscientas personas, para sorpresa general.

El escenario electoral

En rigor, lo creó para la campaña de la primaria de Apruebo Dignidad, que hasta para su sorpresa ganó Boric, un grupo de militantes, adherentes y simpatizantes del Frente Amplio.

En la campaña de la primera vuelta presidencial, se les unió la siempre leal y abnegada colaboración de militantes, adherentes y simpatizantes comunistas.

El árbol de la conmoción por el primer lugar del innombrable, impidió ver el bosque de un notable desempeño.

En efecto, con 3.793 votos, 24,27%, Boric quedó segundo tras Kkas, 4.372 votos y 27,97%, pero superó holgadamente a la concertación (Provoste 2.350 votos y 15,04%) y otras facciones de derecha (Parisi 2.120 votos y 13,56%, y Sichel 1.826 votos y 11,68%).

En términos mecánicos, la suma de los votos de Boric, Provoste, Enríquez O. y Artés arroja 7.311 votos, un 46,78%, que para efectos de segunda vuelta, opera como piso.

La suma de los votos de Kkas y Sichel entrega 6.198 votos y 39,65%, y si se le endosa arbitrariamente el total de los votos de Parisi, se empina a 8.318 votos, 53,21%; escenario evidentemente irreal.

La disputa por un segmento de la votación de Parisi, constituía parte del objetivo; más aún con el derrumbe de su influencia, que no es del caso detallar.

La diferencia de 3,7 puntos, debe analizarse a la luz de la participación electoral.

La comparación remite al plebiscito de octubre de 2020, donde el apruebo, con 11.694 votos (82%) aplastó al rechazo, que obtuvo 2.565 votos (18%), con una particularidad interesante.

En Ancud, comuna tradicionalmente de derecha, el rechazo se manifestó tanto en el voto por esa opción, como con la abstención: en términos de participación, votaron 14.360 personas, esto es, un 37,2%, una de las más bajas del país.

En términos relativos, (y no absolutos, porque el Servel no tiene disponible la información del padrón electoral actualizado) en la primera vuelta del 21 de noviembre votó más gente que en el plebiscito: 15.883 personas, y una participación de 48,8%.

En consecuencia, los principales objetivos de la campaña podían sintetizarse en:

  1. capturar el mayor segmento posible del voluble electorado de Parisi;
  2. cooptar abstención de 2020, que tiene la ventaja de restar directamente a Kkas, y
  3. convocar al tercio constituido por el universo de abstencionistas, indecisos o no votantes consuetudinarios y recalcitrantes.

Fascismo Nunca Más

Es del todo evidente que, en Ancud, como en el resto del país, un ramalazo de alarma sacudió a los demócratas, a consecuencia no solo del resultado, sino del sórdido y repugnante estilo de guerra inmunda, entablado por las rabiosas huestes de Kkas; según el mismo patrón de elecciones como las de Trump, Bolsonaro y el Brexit, entre otras, consistente en la mentira sistemática, mensajes de odio y ataques «ad hominem» al adversario, con la clara finalidad de implantar el miedo en la mente del electorado de menor nivel político y cultural.

El revulsivo fue, como también en todo el país, la histórica tendencia del movimiento social chileno, al agrupamiento y la organización.

En tal sentido, la asamblea del 25 de noviembre, en la plazoleta Los Leones, constituyó un salto cualitativo, toda vez que de equipo político, el Comando Ancud por Boric escaló a organización de masas.

Entre las circunstancias particulares que lo permitieron, cabe mencionar, en primer término, la evidente reactivación democrática ante el peligro fascista, lo cual se tradujo en un grupo de más de doscientas personas, con alto compromiso en el logro de las metas acordadas; enseguida, un liderazgo legitimado por su prédica con el ejemplo, así como por su democrática conducción y acertada lectura de lo que pedía la campaña; en tercer lugar, la retroalimentación anímica que produjo el propio movimiento en el territorio, espacio en el que derrotó claramente a un adversario de huidiza presencia, y por último, aunque no menor, el espíritu unitario, manifestado en el hecho de que a nadie se le consultó identidad o preferencia política, así como en el respetuoso repliegue de banderas y símbolos partidarios.

En suma, pueblo en movimiento, acicateado por un apremiante incentivo.

Dijo ¡Basta!, y echó a andar…

La nutrida e inesperada concurrencia al mitin del 25 de noviembre decantó en la formación de comisiones, tales como cultura, comunicaciones, salud, electoral y territorio; las cuales, como es apenas natural, denotaron disímiles grados y niveles de compromiso y desempeño.

Como fuere, la organización enhebró logro tras otro.

El debut del renovado y robustecido Comando Ancud por Boric fue un riguroso puerta a puerta, diseñado con arreglo a mapas georreferenciados con tecnología digital, que evidenciaban los sectores a cubrir.

El proceso, de nueve días ininterrumpidos, inició el 6 de diciembre, en el sector Pudeto Bajo.

Los veteranos con más de una campaña en el cuerpo saben que el diálogo cara a cara es el recurso más eficiente para convocar indecisos y reticentes, pero a la vez el de mayor costo y desgaste humano; al punto que las candidaturas con recursos contratan brigadas pagadas para el efecto.

El equipo territorial del Comando Ancud por Boric cumplió con rigor, y por cierto ad honorem, la cobertura de los sectores señalados en los mapas; con un nivel de recepción que entusiasmaba, tal como quedó registrado en el grupo de whatsapp del comando. A la inversa, no hay un solo reporte de avistamiento de equipos de Kkas en el territorio.

La aleve agresión a un integrante del comando, representa una excepción que confirmó la regla, más aún cuando no hay evidencia de si se trató de un ataque selectivo, caso que ameritaría un análisis exhaustivo, o de un cotidiano episodio de violencia en el territorio, atribuible al alcohol, la droga o quizá a qué historia o angustia existencial.

La noche del 13 de diciembre, la jefa de campaña comunicó al grupo:

«Estimadxs, hoy terminamos un gran y fructífero proceso de Puerta a Puerta. Muchas gracias a todxs quieres se sumaron día a día y pudimos abordar los sectores de: Pudeto, Bellavista, Fátima, Solidaridad, Primero de Mayo, Libertad, Bonilla, Vista Hermosa, San Valentín, Casa Mar, Altos de Caracoles y todas las poblaciones nuevas que está arriba de Caicumeo.
Meta Cumplida 👍🏽💪🏽🎄🌵🌳»

Equipos, a la cancha

La primera actividad pública del comando fue el lanzamiento de campaña, en la plaza de armas, el domingo 5 de diciembre, cuya organización tensó creatividad, recursos y capacidades.

Hubo disposición y manos suficientes, para conseguir el equipo de sonido e iluminación y su montaje; para armar, trasladar y pintar la escenografía, además de artistas que lo ocuparon solo por compromiso democrático; para hacerse cargo de la niñez; para construir banderines, banderas y pendones con materiales reciclados y un letrero tridimensional de gran tamaño, que se transformó en el pivote de la propaganda en terreno; para ofrecer un taller de serigrafía, que estampó poleras a pedido y otro de pintura para niños, o al revés, pintar el rostro de niños que lo solicitaran; entre otros detalles que los asistentes a este tipo de actos ni siquiera imaginan.

Un percance inesperado traslució la mística colectiva que supo transmitir el comando.

Un problema con la energía del escenario retrasó el inicio del espectáculo artístico por casi dos horas. Sin embargo, el equipo organizador no cejó hasta superar el problemas, ninguno de los artistas se retiró o perdió la paciencia, y la mayor parte del público se quedó a la reanudación del programa.

Cabe, sin embargo, una crítica, a título de debate fraterno.

El apoyo del movimiento cultural al despliegue del movimiento político de avanzada, ha sido incansable y secular en la historia de las luchas sociales, a partir del primer tercio del siglo veinte. Pero no basta para sostener la convocatoria. Evidentemente, se echó de menos una intervención política, en tanto espacio preferente para instalar conceptos, consignas y lemas de campaña, como para foguear liderazgos locales en el crucial y determinante trabajo de masas. Podrá aplicarse profusa tecnología, o toda clase de parafernalia propagandística, pero, en último término, en una campaña el mensaje político es, siempre, el eje articulador.

La siguiente actividad de propaganda masiva del comando consistió en la grabación de un video feminista, en la plaza ex Piedra Blanca, el 7 de diciembre, difundido ampliamente en redes sociales.

El 9 de diciembre, se conoció la noticia del incendio de Castro, desastre que dejó 500 personas evacuadas, 18 lesionados y alrededor de 120 casas destruidas.

Con sentido ético, el Comando Ancud por Boric, suspendió actividades ese fin de semana, y se plegó, a título individual, a distintas campañas solidarias, con el fin de evitar cualquier sospecha de aprovechamiento político de una tragedia. En una de ellas la cuenta superó el máximo, y fue menester crear otra de mayor capacidad.

Entre los éxitos, cabe anotar el trabajo del equipo de propaganda. Con material reciclado y habilidad artesana, elaboró gigantografías, carteles, banderas y pendones, a bajo costo; distribuidos en hogares y lugares empadronados, estrategia que compitió y aún superó en visibilidad a la campaña rival, de mucho mayor faltriquera.

Asimismo, el letrero tridimensional, por limpieza de mensaje, movilidad y plasticidad, adquirió protagonismo central de la propaganda en el territorio.

Evidentemente, fachistán no lo podía tolerar. Una noche soltó a los perros, con el resultado consiguiente.

Con la misma técnica simple y experimentada, buena parte del material fue reconstruido.

En la frenética última semana de campaña, el comando despachó, al hilo, cinco actividades públicas de envergadura: el banderazo del 15 de diciembre; la caravana del 16 de diciembre, y tres actos de cierre de campaña en Ancud, Punta Chilen y Chacao, el jueves 17.

La campaña rival había convocado un banderazo el día anterior, en la plaza de armas, con asistencia más bien modesta, como se puede apreciar.

La caravana del 16 de diciembre, convocada por el comando, reunió entre cien y ciento cincuenta vehículos, lo que implica una longitud cercana al kilómetro.

La caravana de la candidatura rival, realizada al día siguiente convocó la participación de entre treinta y cincuenta vehículos, una tercera parte de la caravana por Boric.

El día del cierre de campaña, el 17 de diciembre al comando le alcanzó el fuelle para órganizar tres actividades; en la plaza de armas, Chacao y Punta Chilen.

Cierre de campaña en Punta Chilen

Resta todavía consignar un logro extraordinario. El equipo electoral cumplió la meta de inscribir y capacitar a 120 apoderados o vocales de mesa y 8 apoderados generales. Esto significa un incremento de 30 apoderados de mesa y un apoderado general en primera vuelta a cuatro veces en apoderados de mesa y ocho veces en apoderados generales, en la campaña de segunda vuelta; pero, sobretodo, un apoderado por cada una de las 120 mesas de la comuna de Ancud, un registro sin duda histórico.

Estas letras concluyen en el insomnio de la velada de armas del día decisivo.

Independiente del resultado, el Comando Ancud por Boric cumplió con su deber, sin escatimar esfuerzo ni recurso en el logro de sus objetivos de campaña.

En lo sustantivo representó la reivindicación de la política, con una campaña limpia y de cara a la gente, en lugar de hacerle el juego, o rebajarse en responder, la campaña agresiva, artera, histérica y mentirosa del representante de la ultraderecha filo-fascista.

Los dados están echados.

Está por verse si el trabajo del comando lleva a aguja más cerca del plebiscito que de la primera vuelta, lo cual representaría un triunfo descomunal. Pero aún el caso contrario, la certeza del deber cumplido reduce la derrota a un episodio transitorio de una lucha eterna y secular, mientras haya explotación, desigualdad y lucha de clase.

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