No a la Psicopatía, Sí a la Esperanza.

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Soy Doctor en Psicología, hermosa ciencia social, humana y política. Psicólogos y psicólogas sabemos que no hay individuo ajeno a un determinado contexto social.

El propio Freud, padre de la psicología clínica, ya sostenía que toda psicología es psicología social y se interesó profundamente en el escenario político de su época, llegando a realizar un estudio psico-biográfico y crítico de Thomas Woodrow Wilson, presidente de Estados Unidos entre 1913 y 1921.

Un siglo más tarde, los psicólogos seguimos teniendo el imperativo profesional, social y ético de interpelar nuestra realidad política, especialmente en situaciones de crisis. Así, en mi condición tanto de psicoterapeuta como de académico con más de veintidós años de experiencia, no me puede dejar de resultar sumamente preocupante observar en el candidato presidencial José Antonio Kast evidentes rasgos afines al típico perfil psicopático: encanto superficial, seducción, frialdad afectiva, manipulación de masas, engaño constante, conducta maliciosa, falta de sentimiento de culpa genuino, escasa empatía.

Hay una sola cosa más peligrosa que la violencia explícita: aquella escondida detrás de una fachada amable. A Kast no solo debemos pedirle un test de drogas, sino también exigirle un test de personalidad. Sus patentes rasgos psicopáticos son incompatibles con el ejercicio del cargo de Presidente. Ya hemos visto lo que ha pasado con Hitler, Pinochet, Trump, Piñera, Bolsonaro y otros psicópatas en el poder. ¡Ojo Chile!

La popularidad de Kast habla de la precariedad de la educación en Chile, particularmente en el ámbito de la filosofía, el pensamiento crítico, la educación cívica y la política. Una persona pensante, informada y crítica jamás votará por el neopinochetismo ni se tragará el viejo, falso y repetido cuento de “Chilezuela”.

¿Fueron los comunistas los que bombardearon La Moneda? ¿Fueron los comunistas los que saquearon y vendieron el país? ¿Fueron los comunistas los que secuestraron, torturaron, asesinaron e hicieron desaparecer a miles de chilenas y chilenos? El miedo al comunismo es una estrategia hipócrita inoculada en la población incauta al menos desde la década del setenta, en plena Guerra Fría, precisamente por los sectores que más destruyeron al país. El verdadero enemigo histórico de Chile no ha sido el comunismo, sino el neoliberalismo salvaje y despiadado.

La inmensa población de votantes chilenos que hemos asistido a las urnas desde el siglo pasado jamás habíamos estado frente a un candidato que faltara tanto a la verdad como Kast. Son incontables las mentiras que el ultraderechista y ultraconservador ha esparcido con sonrisa de oveja frente a millones de chilenos y chilenas, con seducción, manipulación y engaño. Solo en el último debate, los especialistas en el chequeo de datos fidedignos pudieron identificar veintidós mentiras en menos de una hora. Una cada poco más de dos minutos, en un lamentable e inescrupuloso récord digno de Guinness. Eso en Psicología tiene una sola palabra: psicopatía. Cuando hablamos de psicopatía, reiteremos, estamos aludiendo a un perfil de personalidad caracterizado por la seducción, manipulación y utilización del otro, en ausencia de conexión afectiva, sentimiento de culpa y empatía. Boric está muy lejos de ser perfecto, pero Kast está muy cerca de ser psicópata.

Los expertos en Psicología sabemos que la salud mental va de la mano de la esperanza y que una campaña del miedo y el terror como la de Kast solo favorece la psicopatología. Frente a esta disyuntiva histórica, donde el neopinochetismo pretende borrar la memoria social y reinstalar la represión disfrazándola bajo la palabra “libertad”, todos quienes hace tan poco luchamos por el Apruebo no podemos ceder poder al Rechazo.

Este domingo, está prohibido no votar. Abstenerse de votar o anular el voto no es un acto de rebeldía, sino de ignorancia y negligencia.

Chilenas y chilenos: ocupemos nuestros cerebros y no nos dejemos arrastrar por el canto de sirena de los psicópatas. Como nos recordó Allende en su último discurso que nos regaló mientras el ídolo de Kast bombardeaba La Moneda, el pueblo debe defenderse, no debe dejarse arrasar, tampoco puede humillarse. Volvamos a tener fe en Chile y su destino. Superaremos nosotros los viejos momentos grises y amargos, donde la traición se impuso sobre la lealtad al país y a la democracia. Este domingo cultivemos nuestra salud mental y reabramos las grandes alamedas para votar por Boric y construir una sociedad mejor.

(*) Doctor en Psicología Universidad de Chile. Psicólogo Clínico Universidad Católica. Especialista y Supervisor en Psicoterapia. Autor de más de 20 libros sobre psicología, salud mental y sociedad.

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