El Aspirante a Guaidó Cubano
Yunior García Aguilera, caminando libremente por el aeropuerto José Martí.

El opositor cubano al sistema, Yunior García Aguilera, ha anunciado una «alianza estratégica» de las fuerzas opositoras de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Esta «alianza» de activistas «enfrentados a la misma dictadura» podría ayudar a «cambiar la realidad en Cuba», declaró en un reportaje publicado por la agencia de noticias Europa Press el sábado.

Tras reunirse con representantes del partido fascista español Vox y del Partido Popular (PP) posfranquista, el cofundador de la plataforma «Archipiélago», que aterrizó en Madrid el 18 de noviembre, también se reunió a finales de la semana pasada con el político opositor de derecha Leopoldo López, huido de la justicia venezolana a España hace un año.

La conexión con López, responsable de numerosas muertes en retenes, las llamadas guarimbas, en Venezuela en 2014, permitiría «entender mejor la obra» que García «quería montar en Cuba», comentó el domingo el portal cubano Cubadebate.

López fue condenado a casi 14 años de prisión en 2015 por incitación a la violencia. Tras escapar de su arresto domiciliario y participar en un intento fallido de golpe de Estado en abril de 2019, desapareció ilegalmente del país en octubre del año pasado en una operación de camuflaje con el apoyo de la embajada española.

Desde entonces, él y su padre, Leopoldo López Gil, eurodiputado del PP, han presionado para que la UE endurezca las sanciones contra Venezuela. La salida de García también fue organizada por diplomáticos españoles.

El hasta ahora desconocido dramaturgo ha estado cada vez más presente en los medios de comunicación occidentales en las últimas semanas como el «principal iniciador de las nuevas protestas masivas» en Cuba.

Cuando las «manifestaciones a nivel nacional» anunciadas para el 15 de noviembre no se celebraron por falta de participación, García se marchó a España un día después para – como dijo – «reunir nuevas fuerzas».

Las fotos que documentan al presunto opositor perseguido por el sistema caminando sin obstáculos con una gran maleta con ruedas por la Terminal 3 del aeropuerto «José Martí» de La Habana desmintieron las falsas informaciones de que García estaba bajo «arresto domiciliario».

Tras su llegada a Madrid, la nueva estrella de la disidencia fue recibido por políticos de Vox y del PP, entre otros. En septiembre, y antes en julio, ambos partidos habían presionado para que se rompiera el diálogo entre Bruselas y Cuba y habían exigido sanciones contra la república isleña socialista. Las mociones correspondientes habían sido formuladas por López Gil, entre otros.

El sábado, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, también rechazó categóricamente un diálogo con el gobierno cubano.

«En todas las ocasiones, el régimen desperdició la oportunidad de diálogo, redoblando una ideología en quiebra y un sistema económico fallido que no puede satisfacer las necesidades básicas de los cubanos», dijo el canal de propaganda estatal estadounidense «Radio y TV Martí» citando a Blinken en un comunicado (4).

Al igual que Juan Guaidó, que se nombró a sí mismo presidente interino de Venezuela con el apoyo de Washington, García amenaza con convertirse en un peón tragicómico de los estrategas estadounidenses. Y al igual que Guaidó, juzga mal su papel.

En Cuba se sentía «como un judío en la Alemania nazi», explicaba en una entrevista al diario español «El Mundo» el 18 de noviembre (5).

Sin embargo, volvería allí para «cumplir su misión», según citó la agencia de noticias «Reuters«, el mismo día. García reveló el sábado al diario digital español The Objective que su objetivo no era «pasar a la historia, conseguir una calle o una estatua de mármol en un parque, sino cambiar las cosas».

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