Triunfo de Chile Digno y Apruebo Dignidad en Primarias

Las primarias presidenciales del 18 de julio de 2021, las de mayor participación en este tipo de elecciones, con gran participación juvenil,  consagraron una victoria escasamente valorada  en su dimensión, del pacto Apruebo Dignidad.

Obtuvo 1.750.000 votos, más del 54% del total, superando por 400.000 votos a la primaria de la derecha, con lo cual el pacto Apruebo Dignidad -articulación política recién materializada el año pasado- y la izquierda y a las fuerzas anti-neoliberales, quedan en buen pie para disputar las elecciones presidenciales, parlamentarias y de Cores de noviembre.

La votación de Daniel Jadue, candidato de Chile Digno, superado por Gabriel Boric en  razón 60% a 40% fue una derrota, claro, pero los casi 700.000 votos constituyen una importante victoria, que consolida el crecimiento de Chile Digno y del Partido Comunista, instala banderas programáticas que seguirán vigentes, y posiciona a Daniel Jadue con un rol de liderazgo e incidencia política en el futuro.

En el marco de una campaña sin mayor financiamiento, constituyó más de 1.000 comités con muchos independientes, desplegó banderazos, casa a casa, conversatorios, giras del candidato en todo el país, elaboró un programa que, más allá de las caricaturas, abrió debates e instaló propuestas para terminar con el modelo neoliberal, y concitó una participación significativa del mundo socialista, que contribuyó al caudal de votos que llegó a Apruebo Dignidad.

Exacerbado anticomunismo

El crecimiento de la votación y el mayor peso e incidencia del PC, se confirma como componente fundamental del actual cuadro político, y confiere más legitimidad a los contenidos antineoliberales y a la alianza con el mundo social y sus demandas.

Ernesto Ottone, ex asesor del presidente Ricardo Lagos, señala al respecto, quejumbrosamente:

“La centroizquierda está en un gran vacío, no aparece en este cuadro … los partidos (de la Concertación) quedaron con un pensamiento más provinciano y radical, más parecido a la izquierda revolucionaria que hubo antes en Chile … cuando comienza a aparecer una juventud ligada a posiciones de izquierda radical, con influencia del populismo de izquierda, en vez de haber una reacción pedagógica de los sectores con más experiencia, lo que se vio fue una concesión total”.

Sobre Provoste manifiesta:

“Podría levantarse una candidatura de centroizquierda, pero primero hay que ver su discurso, si va a tener solo el cascaron de la centroizquierda o sus contenidos”, pero aun así, luego de la primaria legal “la correlación de fuerzas ya es otra”, pues “hubo una candidatura de Boric y, sin duda, una parte importante del electorado socialista votó allí”.

Sobre Boric dice:

“Tiene un tono discursivo que ha ido variando hacia una posición más cercana, pero es una moderación dentro de la izquierda radical. O sea, tiene muchos contenidos de esa izquierda radical que no tiene que ver con una izquierda democrática, socialdemócrata, reformadora”. Diferencias que de partida “se notan en el hecho de que una persona como Jadue fue elegido como partner (por el Frente Amplio) y no la DC … ¿Qué prueba mayor?”

El peso del PC determina la conducta de enemigos y adversarios

En este sentido, a pesar que la lucha de estos años, sobre todo desde el 18-O de 2019, ha avanzado en la conciencia y cultura política del pueblo, aún quedan sectores permeables al anticomunismo, que ha estado y seguirá estando presente como reacción al ascenso del movimiento popular y a los momentos de crisis del neoliberalismo.

Siempre será una herramienta preferente de la derecha y el imperialismo que, aunque ambos están en periodo de declinación, se resisten y atacan con más fuerza a quienes luchan por acelerar su derrota y terminar con el modelo neoliberal. Además, en nuestro caso es una de las herencias nefastas de la dictadura de Pinochet.

Se debió prever la fuerza con que actuaría en esta oportunidad, pues se trataba de una candidatura presidencial comunista, instalada con mucha fuerza desde abajo, desde el mundo social, cuyo apoyo fue aumentando progresivamente, y dando muestras de que podía imponerse.

Calaron las tergiversaciones del programa, las manipulaciones periodísticas, los ataques gratuitos a propósito de Cuba, la imagen de un candidato duro y rígido, en contraposición a uno moderado, abierto a escuchar y al diálogo. Sin duda hubo errores comunicacionales que ayudaron, pero no justifican la avasalladora campaña de descrédito.

Esos elementos influyeron, desde luego, pero la razón central de la derrota de Jadue consiste en  el voto del terror, como demuestra el siguiente gráfico de Unhlster, que prueba de modo indesmentible, que la mayor votación de Boric, en la Región Metropolitana, la más determinante del país, provino de las comunas del sector oriente, el gueto  del 1%.

Triunfo de Chile Digno y Apruebo Dignidad en Primarias

Más allá del dato cuantitativo, hay una verdad ineludible:

Los 700 mil votos de Jadue son de Jadue.

Los 1.058.389 de Boric contienen un porcentaje de proveniencia indeterminado, que, por prudencia y responsabilidad, debiera moderar cuentas desmedidamente alegres.

Otro motivo, de línea principal, radica en la incapacidad de Chile Digno, de movilizar al sector que pretende representar, una parte significativa del cual no concurrió a votar, como sucede desde 2009, cuando entró en régimen el voto voluntario.

Por tanto, el desafío actual exige forjar capacidades para vencer las caricaturas irradiadas por los medios de comunicación, enfrentarlas con mayor iniciativa, audacia e inteligencia, mayor dominio tecnológico, sin subordinarse al apoliticismo y el independentismo.

Al mismo tiempo, será determinante el análisis autocrítico de las debilidades e insuficiencias en la vinculación de la izquierda con el mundo social, para realizar los cambios y los ajustes que sean necesarios para elevar el quehacer e incidencia en el movimiento de masas, en los trabajadores y el movimiento sindical, en las poblaciones y territorios, en el movimiento estudiantil y juvenil.

La izquierda tuvo un programa que levantaba propuestas de solución para los problemas que hoy vive el pueblo, pero no logró que sectores populares, abrumados de problemas, imaginaran el mundo distinto, comprendido en la propuesta.

Aun cuando hoy cuenta con más concejales, alcaldes, convencionales y dirigentes sociales, faltó despliegue de esas capacidades.

Pareciera que el conjunto de la izquierda, incluidos los comunistas, no percibió carácter inédito e histórico de lo que se decidía en las primarias, y por consiguiente, tampoco se alcanzó y se tuvo suficiente capacidad para convencer a aquellos a los cuales se convocaba para que fueran a votar por el candidato de Chile Digno.

Enemigos y adversarios.

Los resultados de las primarias instalan un peligro: la votación de Sichel aumenta las posibilidades de que la derecha pase a la segunda vuelta.

Detrás de su triunfo hay un piñerismo transformista, y el apoyo de una poderosa red política y empresarial. Como a fines de los 60, en periodos de crisis y de ascenso del movimiento popular, la derecha tiende a transformarse para enfrentar el futuro.

Las primarias dejaron en situación crítica a Unidad Constituyente o ex Concertación. Sichel hará uso de su pasado DC para disputar el espacio socialcristiano (Aninat reconoció públicamente que votó por Sichel); y Boric tiene una gran potencialidad de crecimiento hacia el mundo socialista y de centroizquierda, al interior del cual son evidentes los intentos de bajar la candidatura de Paula Narvaez, más allá de que ello curse en medio de la consulta ciudadana que se realizará.

Si ello sucede, dejará un espacio socialista al candidato de Apruebo Dignidad.

En este cuadro, bajo determinadas condiciones, la candidatura de Provoste puede detonar la repetición del frente común contra la izquierda de 1964 y la experiencia de la Confederación Democrática, CODE, coalición PN-DC contra Allende, que finalmente en 1973 desencadenó el golpe de estado que derrocó a la Unidad Popular.

La derecha ya votó en bloque por Claudio Orrego en la RM, Francisco Chahuan, presidente de RN, se pronunció por la unidad de la derecha y la Concertación para “evitar el tsunami rojo de extrema izquierda”, y hay dirigentes de Chile Vamos que han declarado que Provoste puede ser una buena presidenta.

Victoria de Apruebo Dignidad: del Frente Amplio y de Chile Digno.

La victoria de Gabriel Boric es la victoria de Apruebo Dignidad, del Frente Amplio y de Chile Digno, y nadie puede darse el lujo de prescindir del otro y tirar por la borda las posibilidades de ganar en noviembre.

Los comunistas y Chile Digno están exigidos de asumir con fuerza ese desafío. No se trata solo de honrar los compromisos contraídos con el pacto, sino de aprovechar las condiciones y avances que esforzadamente se han construido en estos años, para que Apruebo Dignidad llegue al gobierno en noviembre, asestando una derrota estratégica al neoliberalismo.

Ello exige implementar una nítida política de unidad antineoliberal, entendiendo que somos parte de una coalición nueva, en proceso de construcción.

Tarea principal será ampliar las alianzas sin perder coherencia programática, irradiar y asentar el programa en los territorios, con el pueblo sufriente al que convocamos, con el mundo social.

Todo depende del debate de ideas y de la movilización de masas que despleguemos para asegurar la dirección del proceso.

El PC considera a Chile Digno como su alianza estratégica dentro del pacto Apruebo Dignidad, por lo tanto, el desafío es fortalecerlo en todo Chile, en cada territorio, dando continuidad a los más de 1.o00 comités existentes, resolviendo una lista parlamentaria.

En ese marco, está en debate la posible confluencia entre la izquierda histórica allendista, y la llamada izquierda social territorial, de alguna manera representada por la Lista del Pueblo.

Ha habido con ellos coincidencias, antes y durante la Convención. Pero entendiendo que son un movimiento heterogéneo, también hay diferencias.

Algunos de sus integrantes rechazan no solo la política de la derecha y la Concertación, sino también al PC y a la izquierda.

Gloria Pinto, posible candidata a parlamentaria, declara:

“No apoyaríamos a Gabriel Boric en una segunda vuelta contra la derecha”.

Agrega que el PC también es parte de los partidos políticos del régimen.

Vienen momentos de mucha intensidad de la lucha política, en que será fundamental la capacidad del partido y la izquierda de articular a nivel nacional, regional y comunal, las diversas líneas de acción presentes en el periodo: el debate de la Convención, la lucha en el Parlamento, la campaña presidencial y parlamentaria, y muy especialmente, la movilización popular que debe estar acompañando todo el periodo.

Las alianzas y los aliados se construyen con gran esfuerzo y paciencia.

Ha llegado al momento por el que hemos venido luchando tantos años. Boric afirma que esta es una alianza de izquierda. La derecha y la socialdemocracia harán todo los esfuerzos para que no sea así.

Una tarea principal es ampliar las alianzas sin perder coherencia programática, fortalecer un programa que aspira a superar el modelo neoliberal, en la conversación con los territorios, con las chilenas y chilenos que habitan este país, migrantes, personas de pueblos originarios, el mundo feminista.

Es un gran desafío para Gabriel Boric y para una izquierda que deberá aprender a mantenerse unida, desarrollar confianzas, y adquirir disciplina y agudeza táctica para enfrentar obstáculos y adversarios muy poderosos.

La Convención

Algo que marca estratégicamente la contienda político-electoral de noviembre es que el gobierno que gane será un gobierno de transición a una nueva Constitución, tarea emprendida por la Convención Constitucional.

La Convención partió en medio del persistente intento del gobierno y la derecha de pautear y acotar lo que puede hacer o no hacer, desconociendo su carácter de nueva institución política del Estado, elegida democráticamente, y representativa de las demandas del pueblo movilizado que le dio origen.

Previa a su instalación, el decreto de convocatoria da Piñera ya había concitado un amplio rechazo por el evidente deseo de subordinar la Convención a los anacrónicos dictados de una constitución y un modelo agotados y fracasados, mediante el control de la seguridad de la Convención por una empresa pinochetista y la censura de la difusión pública de sus debates.

Luego de iniciada, se evidenció el burdo intento gubernamental de boicotear y obstruir el funcionamiento de la Convención, tanto así que ésta debió suspender sus labores debido a que no estaban las condiciones mínimas de infraestructura y logística que debió haber provisto el gobierno, reconocido por éste como “errores técnicos”, lo cual detonó la destitución del secretario ejecutivo designado por el Ejecutivo, el rechazo posterior a su reemplazante, y la reiteración del ofrecimiento de las universidades estatales de infraestructura para su funcionamiento, tanto en Santiago como en el resto del país.

La obstrucción mencionada tiene el mismo sello de la situación que enfrentan los 16 gobernadores regionales que acaban de asumir, debido a las carencias de atribuciones y recursos, incluso de locales donde funcionar, y a leyes aún en trámite en el Congreso. Afortunadamente, la coordinación y la presión de los gobernadores obligó a que el gobierno suprima el recorte presupuestario que los afectaba.

La Convención se inauguró con varias manifestaciones y marchas populares que confluyeron en el Congreso, y seguramente ellas serán parte del entorno permanente, pero el gobierno ha reaccionado con su consabida represión, incluso deteniendo a convencionales.

Justamente el rechazo a la represión y a la militarización del Wallmapu, así como la petición de indulto para los presos políticos de la revuelta, ha sido uno de sus primeros actos, junto con la elección de Elisa Loncón y Jaime Bassa como Presidenta y Vicepresidente respectivamente, cuya actuación ha estado absolutamente sintonizada con la representación popular de la Convención. Luego, el nuevo organismo constituyente está elaborando las propuestas sobre su funcionamiento, constitución de comisiones y reglamento, y la ampliación de la mesa con 7 nuevos integrantes.

Asimismo, suspendió las licitaciones realizadas por el gobierno y exige manejar el presupuesto.

Una constante de los alegatos de la derecha ha sido desconocer el carácter constituyente originario de la Convención. En contraposición a ello, Sergio Muñoz, el editorialista converso de El Mercurio, afirma su carácter derivado pues tendría un marco acotado por la Constitución vigente que le habría dado vida, refiriéndose al consabido acuerdo del 15-N. Su molestia e irritación con el carácter refundacional de la Convención, derivado del mandato para redactar una nueva Constitución, lo lleva a calificar a Eric Palma, abogado asesor de la Lista del Pueblo, de desplantes rupturistas, extravíos ideológicos, excitación refundacional.

La derecha también insiste en que no es tarea de la Convención opinar sobre la contingencia, a la vez que despliega una estrategia para desacreditarla por la vía de igualar sus debates y tensiones políticas –la mayoría provocadas por el afán derechista de subordinarla- a las repudiadas prácticas políticas de los partidos del orden. Destacan por su agresividad Marcela Cubillos y Teresa Marinovic, pero también hay quienes mantienen una actitud más civilizada, como Agustìn Squella, quien no concuerda con la idea de Chile Vamos de recurrir a la Corte Suprema para impugnar algunas decisiones de la Convención.

El otro tema que continua en debate es el veto que la derecha podría tener eventualmente al llegar a un tercio de los convencionales, criterio derivado del acuerdo del 15-N, criterio con el cual no concuerda buena parte de los convencionales, incluida su presidenta, Elisa Loncón, quien señala que “las reglas no son inamovibles … sabemos que es algo que tiene que pasar por el Congreso”.

Sin embargo, junto a los aspectos positivos, la presión de la derecha y su hipócrita propaganda política de dar cabida al diálogo y a los acuerdos de todos los sectores, ha logrado también algunos triunfos, particularmente la elección de la derecha en la mesa de la presidencia, de la cual los comunistas quedaron excluidos, paradojalmente por obra de sus aliados del Frente Amplio.

Ello ha sido un problema para la Convención, y también para el desarrollo de la campaña presidencial, que exige ponerse de acuerdo y superar estos tensionamientos rápidamente.

No cabe duda que los poderes institucionales y fácticos tratarán de condicionar a la Convención, lo cual ha ratificado la justeza de la orientación de rodearla con los debates y movilizaciones del conjunto de la ciudadanía. En ese sentido, ha sido muy orientadora la opinión entregada por la convencional comunista por Atacama, Ericka Portilla, quien como integrante de la Comisión de Participación, señaló:

“Tenemos coincidencias con distintas fuerzas políticas en el sentido de dar todo el espacio que se pueda al pueblo organizado para que incorpora su mirada y perspectiva dentro del debate. Por eso hemos planteado los plebiscitos intermedios, iniciativas populares que se pueden dar de manera organizada: De no abrir espacio para que la comunidad participe, se corre el riesgo de no cumplir el compromiso con el pueblo de nuestro país”.

Grupo de Coyuntura y Tendencias

Pablo Monje Reyes
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