Para Leer a Roger Waters

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Para Leer a Roger Waters, por Guillermo Sherping. Estos días se ha entregado evidencias irrefutables de que Mauricio Macri siendo Presidente de la Argentina, entregó material bélico, armas, bombas lacrimógenas, granadas de gas mostaza y 70 mil balas de goma a los y las golpistas de Bolivia, episodio en que hubo miles de heridos y 22 asesinados y asesinadas.

Mientras el gobierno chileno desconoció el Golpe de Estado, hoy, con desparpajo, insiste en lamentar la prisión judicial de la golpista Añez. Es un escándalo latinoamericano, pero de esto nada informan los medios dominantes en Chile. Sus rostros, menos preguntan en los debates presidenciales.

Es bueno recordar que el año 2019, en un viaje organizado por un escritor rastrero, Sebastián Piñera viajó a Cúcuta, frontera colombiana con Venezuela, para participar junto a Iván Duque, presidente de Colombia, de lo que se dijo era entrega de ayuda humanitaria norteamericana, trasladada en avión de guerra, para el pueblo Venezolano.

En verdad, era evidente que se trataba de una operación de inteligencia para intervenir en Venezuela.

Piñera pidió, “que Dios ilumine a las fuerzas armadas para que se pongan del lado correcto… “. o sea, un golpe militar en Venezuela. En abril reciente, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), se vio en la obligación de reconocer, frente a variada evidencia, que dicha ayuda no cumplió con normas de Principios de ayuda humanitaria.

El propio New York Times reconoció que la quema de un conteiner en la frontera por manifestantes de Guaidó, fue un montaje mediático para intentar ingresar por la fuerza a Venezuela. Dicho montaje se mantuvo por días en los medios de comunicación del monopolio dominante en Chile, por cierto culpando a Venezurla. Del informe del episodio Usaid, ¡nada!

Y qué decir de Lenin Moreno, que entregó por orden de EEUU, estando bajo asilo del Ecuador, a Julián Assange, para que fuera prisionero y aún permanezca perseguido por 10 años.

¿Su delito?

Decir la verdad sobre espionaje ilegal, crímenes de guerra, lesa humanidad y corrupción planetaria. Esto es hoy noticia en el mundo, y en Chile no se oye, padre. ¿No es éste acaso un tema de libertad de expresión y libertad de prensa?

En el Perú el candidato presidencial ganador, después de semanas, aún no es proclamado, de haber ganado la derecha se habría proclamado de inmediato con gran difusión mediática, sin embargo, en Chile la noticia está fuera del radar periodístico editorial.

En Colombia, el estallido social cobró más de 40 muertes, miles de heridos, violaciones, aún se mantienen en lucha, aún en presencia de la acción de bandas paramilitares y dolorosamente en Chile ya no es información.

Un comando de veintiocho militares, veintiuno de ellos colombianos asesina al Presidente de Haití, Jovenel Moïse, en una operación de guerra, que pasa a lo menos por cuatro fronteras. Inmediatamente, Estados Unidos anuncia que ya están en Haití personeros norteamericanos de la más alta investidura, lo mismo hace Colombia, es de esperar que no sean los gatos cuidando la carnicería. En Irak, Afganistán, Siria, África, “contratistas”, ¿Y ahora en Haití?

Pero, los medios monopólicos ni se lo preguntan.

En medio de este clima, la noticia latinoamericana, gira milagrosamente hacia mítines en 12 ciudades de Cuba, que se transmiten por redes sociales.

Automáticamente, sin mediar evidencia alguna, ni denuncia responsable de atropello a los Derechos Humanos, el Departamento de Estado de Estados Unidos, del que depende la USAID, organismo que financia diversas ONG promotoras de bloqueos a Cuba, así también como las que actuaron en Cúcuta en Colombia, toca la alarma para que su coro mediático de costumbre, aquel de condena a Assange; de las armas de destrucción masiva para invadir; de montaje de fuerzas policiales y asedios para golpes de Estado, de magnicidio y operaciones encubiertas de sus manuales, no solo ponga la noticia de los mítines en Cuba, en primer plano, sino que también vaya a la caza de la izquierda y condene a Cuba; si no lo hace, pues son antidemocráticos, y no respetan los derechos humanos, ¿¡cómo esperan gobernar!? ¿cCómo esperan que se gobierne?.

Ayer se ha informado de un fallecido en enfrentamiento con arma blanca, informado por el propio gobierno cubano.
Alguien recuerda que la abrumadora mayoría de los países del mundo, con la excepción de los incúmbetes e Israel, condenó el criminal bloqueo económico, comercial, alimentario y sanitario, que por 60 años ha impuesto Estados Unidos a Cuba pasando por encima de las propia Organización de Naciones Unidas.

Lejos de poner fin al bloqueo económico más largo de la historia moderna, Estados Unidos aprobó recientemente 243 nuevas medidas restrictivas, puesto que sus asesores de seguridad estiman que la pandemia es el mejor momento para intentar el asalto final y derrotar la gigantesca dignidad del pueblo cubano.

Ahora, si me preguntas por los derechos humanos en Cuba, te digo que los defiendo con todo, sin ninguna duda; los derechos humanos de todos, todas y cada una de las cubanas y cubanos. De todo el pueblo cubano. Y también el derecho a su libertad, autodeterminación, soberanía e independencia.

No serán los Macri, Duque, Añez, Bolsonaro, Piñera o Vivancos y Almagro de este mundo, ni el monopolio mediático, y menos el Departamento de Estado norteamericano los que nos pautearán ni darán lecciones de democracia.

Si no se entiende lea a Rogers Waters.

(*) Director Área Docencia, Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz

Roger Waters sobre Cuba

Si le interesa mi casa y no me la puede comprar, es porque no se la quiero vender, ni tampoco se la quiero alquilar o arrendar…

Entonces usted me encierra en mi casa, y no me deja salir para ir al supermercado, ni a la farmacia, ni al banco, y tampoco deja que me vendan los repuestos del carro o la moto, y aunado a esto me cancelan las cuentas y tarjetas de crédito y ahorro…

Al cabo de un tiempo mis familiares se van a desesperar, algunos escaparán por la ventana… y usted desde afuera empezará a vociferar que soy un inepto para conducir las riendas de mi casa y que soy un dictador, que hago sufrir a mi familia… y entonces van a comenzar a decir que el gobierno de mi casa está en crisis y que los vecinos tendrán permiso para intervenir y echarme, con el propósito de atender la crisis humanitaria de mi familia.
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Eso si… nunca usted dirá que lo que le interesa es quedarse con mi casa. Y que por eso fue que usted me puso a mi en esta situación tan crítica ante mi familia.

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