15 y 16 de mayo: Gran Victoria Popular y Reconfiguración Política

En Papeles de mayo recordamos el análisis acerca de las condiciones objetivas y subjetivas para las transformaciones revolucionarias, y señalamos que, habida cuenta de todos los avances obtenidos hasta ahora por las fuerzas anti-neoliberales, el desafío principal seguía siendo crear mayores condiciones subjetivas.

Los excelentes resultados electorales del 15 y 16 de mayo, que impactaron en los medios de comunicación de todo el mundo, y fueron saludados y felicitados por las fuerzas progresistas de muchos países, constituyen un avance sustancial en esa dirección. Cambiaron radicalmente el cuadro político, consolidaron las nuevas configuraciones resultantes del estallido social y la victoria en el plebiscito de octubre del año pasado, y las fuerzas progresistas y de izquierda avanzaron sustantivamente en la disputa por la hegemonía dentro de la oposición.

Fue derrotado el objetivo de la derecha, preestablecido en el acuerdo del 15 de noviembre de 2019, de ganar un tercio de los convencionales para ejercer su derecho a veto. Solo consiguieron 37 escaños, y ni siquiera sumando a la DC, el PPD y el PR, llegan al tercio.

En tanto, sumando los 28 escaños de Apruebo Dignidad, los 27 de la Lista del Pueblo, los 25 de Unidad Constituyente, y los de varios independientes y convencionales de pueblos originarios, se obtuvo una amplia mayoría opositora de convencionales, con predominio de los sectores antineoliberales,

También le fue muy mal a Unidad Constituyente, ex Concertación, que obtuvo solo 25 escaños, 15 de ellos del PS, quedando por debajo de los 28 de Chile Digno. Esto desató un terremoto político en la coalición, con diversas expresiones, entre ellas el desplome de la DC y del PPD. Heraldo Muñoz, candidato presidencial renunciado, y presidente del PPD, dictaminó que el partido que preside ya cumplió su ciclo vital. El PS sobrevivió, pero con su alianza agonizante, lo cual lleva al académico y columnista socialista Ernesto Aguila a afirmar que el PS debe reflexionar si está en la alianza correcta.

El pueblo movilizado desde el 18-O de 2019, que ganó por abrumadora mayoría el plebiscito de octubre del año pasado, hoy consolida esas victorias, abriendo un camino de salida al neoliberalismo.

Es una victoria de Apruebo Dignidad, de Chile Digno, del Frente Amplio y de los comunistas. A pesar y en contra de todos los obstáculos puestos por el gobierno, de la manipulación mediática, de las restricciones de la pandemia, de la concentración de recursos económicos en favor de la derecha y de la ex Concertación, y suma y sigue.

La derecha perdió también la posibilidad de disputar la segunda vuelta de la elección de gobernador/a en la Región Metropolitana, quedando como contendores el DC Claudio Orrego, apoyado públicamente por la derecha, aunque exigiendo condiciones, y Karina Oliva, de Chile Digno, la cual según los sondeos de opinión, será la nueva gobernadora. Perdió además cerca del 40% de sus alcaldes, entre ellos los de las comunas de Maipú, Viña del Mar, Ñuñoa, Santiago, Estación Central, Temuco, Padre Las Casas, Valdivia.

Chile Digno por su parte, obtuvo en la elección municipal 758.625 votos, un 12,52%, y 205 concejales electos. Hoy 3.287.577 chilenos residen en comunas que serán gobernadas por el PC, FA y afines. El Frente Amplio ganó alcaldes en 12 comunas, entre las cuales están Maipú, Viña del Mar y Valdivia. El PC ganó 6 alcaldías: Lo Espejo, Canela, Tierra Amarilla, Los Lagos, y se constituyen en hechos de trascendencia histórica la victoria de Iraci Hassler en la alcaldía de Santiago, la comuna capital de Chile, con 38,6% de los votos, y la contundente reelección de Daniel Jadue en Recoleta, con 64,08%, lo cual lo deja muy bien habilitado para su candidatura presidencial.

Los 560.362 votos del Partido Comunista, 9,23%, y 157 concejales, representan su mejor desempeño electoral desde 1990 a la fecha, y lo ubican a la cabeza de los partidos opositores. El PC obtuvo 8 constituyentes militantes, 17 candidatos de la Jota elegidos en cargos de representación popular, y en varias regiones se transforma en la primera fuerza política, entre ellas Atacama, con 14.103 votos, 15,31%, 1 alcalde, 12 concejales, 2 constituyentes.

El gobierno, absolutamente debilitado, perdió toda capacidad de maniobra, y le será difícil encontrar voluntarios para el sacrificio si quisiera realizar cambios de gabinete.

Haciendo gala de su habitual hipocresía, Piñera declaró en cadena nacional: “no estamos sintonizando con las demandas ciudadanas, estamos interpelados por nuevas expresiones y liderazgos”. Su cuenta presidencial del 1º de junio irradió personalismo e iluso afán de trascender y, según la opinión de opositores y muchos oficialistas, fue pobre, mediocre, irrelevante, completamente alejado de los sufrimientos del pueblo. Es un gobierno acabado, que ha perdido toda legitimidad.

Independientes y Lista del Pueblo

Junto al descalabro de las fuerzas políticas hegemónicas de las últimas décadas, y la victoria de la izquierda y los sectores progresistas, fueron elegidos como independientes un significativo número de convencionales, algunos vinculados a causas específicas como la defensa del medio ambiente o movimientos feministas, otros surgidos del estallido social de octubre de 2019, como en el caso de varios de la Lista del Pueblo. Esto ha instalado nuevamente el debate sobre los independientes, los partidos políticos, y cuáles son los límites reales de la independencia política.

Por una parte, ha quedado de manifiesto el doble estándar con que la derecha y la ex Concertación abordan el tema, pues no vacilaron en incentivar candidaturas independientes, dentro o fuera de sus listas, pensando que la desconfianza y descreimiento de un sector de la población hacia los partidos políticos, favorecería una correlación de fuerzas favorable a sus pretensiones.

Sin embargo, se oponen al proyecto del Partido Comunista y del Frente Amplio que facilita la postulación de independientes al Parlamento, pretextando la defensa de los partidos amenazados de destrucción, aunque la propuesta está lejos de eliminar los partidos sino simplemente facilita el ingreso de nuevos sectores al poder legislativo. Cabe recordar que frenaron igualmente, durante décadas, el reemplazo del sistema electoral binominal.

Los partidos neoliberales esconden su responsabilidad en el desprestigio de los partidos políticos, con su conducta vinculada a hechos de corrupción, al incumplimiento reiterado de sus compromisos con las demandas de la ciudadanía, a la política de consensos en favor de los grupos empresariales y de la exclusión de los sectores populares. Por el contrario, los comunistas y otras fuerzas de izquierda y progresistas siempre han tenido una conducta leal y consecuente con las demandas del pueblo, y los resultados electorales prueban que se avanza en una mayor conciencia política ciudadana.

La Lista del Pueblo, nacida bajo el alero de las protestas en la Plaza Dignidad y con expresión en varias regiones, se convirtió en una fuerza importante de la Convención Constituyente. Se declara distante de los partidos políticos, incluso del PC y el Frente Amplio, con los que no estuvieron dispuestos a asociarse, pero con los cuales comparten afinidades ideológicas.

“Es una condición natural nuestra cercanía a las ideas de izquierda”, dice Patricio Bustamante, encargado electoral de la Lista. Entre sus figuras está Giovanna Grandón, transportista escolar, conocida como la tía Pikachu, activa participante en las protestas de Plaza Dignidad. Actúan en base al sistema de asambleas y tienen un comité político.
Representan un heterogéneo conjunto de organizaciones sociales, orgullosamente autónomas, con culturas y formas de liderazgo distintas, y escépticas respecto a la política tradicional, de la que descreen.

Según Lisa Zanotti, investigadora de la Universidad Diego Portales, intentan canalizar institucionalmente el malestar, y tienen un discurso populista y antielitista. Alondra Carrillo, constituyente electa de la Lista del Pueblo, precisa que no son solo independientes, sino también militantes sociales de un proceso de auto organización, que hay diferencia entre los independientes que se instalaron por confianzas personales y quienes lo hicieron por mandatos colectivos, respondiendo a demandas ciudadanas.

Coincidimos con la explicación que ello responde a una tendencia del sistema político de la transición y el régimen de partidos que lo sostiene, que es la incubación de un vacío de representación, como resultado del quehacer de una élite política, separada de la sociedad. El proceso de reorganización política y de crecimiento de la conciencia política que está en curso va a cambiar el mapa político y a muchos de los partidos, y será más o menos breve y progresista, en la medida que los partidos de izquierda se vuelquen a consolidar la alianza con los movimientos sociales y las demandas populares.

En determinados momentos de la historia, al ocurrir crisis de representación política, debido al desprestigio de los partidos políticos por hechos de corrupción, caudillismos, clientelismo, separación de las demandas populares, u otros fenómenos, irrumpieron movimientos sociales, sindicatos y otras organizaciones populares, empujando su incorporación a la institucionalidad política, constituyendo nuevos partidos y levantando candidatos al Parlamento o al Ejecutivo.

Así sucedió en los años 20, momento de crisis política y ebullición social, que dio paso al populismo de Arturo Alessandri, pero también al aumento de parlamentarios del Partido Obrero Socialista, e incluso a una candidatura presidencial progresista levantada por una coalición que englobaba al POS, la FOCH y otras organizaciones sociales.

En años más recientes, organizaciones estudiantiles universitarias progresistas se transformaron en partidos del Frente Amplio, y el fin del sistema electoral binominal favoreció su incorporación al Parlamento.

Por otra parte, no es tan claro sumar a las fuerzas del cambio a los 11 escaños de Independientes No Neutrales, de centro izquierda moderada, abiertos a los acuerdos y temerosos de la inestabilidad, y algunos con vínculos empresariales, caso de Benito Baranda y Rodrigo Jordán. La periodista Patricia Politzer fue directora de prensa de TVN, directora de la secretaría de comunicación y cultura del Ministerio Secretaría General de la Presidencia y presidenta del Consejo Nacional de Televisión, en los gobiernos de la Concertación. Miguel Angel Botto, es gerente de Servicios Profesionales Botto SpA, dedicado a impartir conferencias sobre emprendimiento empresarial, y consultoría de empresas en el ámbito educacional e inmobiliario.

El episodio de las primarias presidenciales

La debacle de Chile Vamos y Unidad Constituyente precipitó la inmediata caída de 5 candidatos presidenciales. Las primarias presidenciales de la derecha se desarrollarán en medio de contradicciones, quiebres y divisiones, las candidaturas de Lavín y Desbordes tienen resistencias al interior de sus partidos.

En Unidad Constituyente, el desastre de la DC y el buen rendimiento del PS, estuvieron al borde de dinamitar su alianza política, vigente desde 1983, en el intento por inscribir una primaria presidencial entre el PC, FA y el PS, y aunque ello no prosperó, dejaron seriamente dañada la proyección estratégica de esa alianza que marcó, a fines de los 80, no siendo el único factor, el alejamiento del PS de la izquierda y la adopción de un ideario neoliberal.

La proyección de esa alianza es cuestionada por los resultados electorales, pero además por razones políticas de fondo.

A diferencia de la época en que el PDC tuvo como candidato presidencial a Radomiro Tomic, y la concepción del socialismo comunitario y la vía anticapitalista pesaban en la DC, cuya directiva apoyó la asunción del gobierno popular, a contrapelo del sector conservador freista, y después tuvo entendimientos con Allende y su gobierno; e incluso, a diferencia del gobierno democratacristiano de Eduardo Frei Montalva, que tuvo como una de sus dos caras ser el gobierno de la Revolución en Libertad, de la chilenización del cobre, de la reforma agraria, de la sindicalización campesina, de las organizaciones vecinales; el PS establece esta alianza con la DC después que sus dirigentes principales habían sido activos impulsores del golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende, como está acreditado en el informe Church del senado norteamericano, lo cual coincidió con la incorporación del PS en la socialdemocracia, y su adopción del neoliberalismo.

En su otra cara, el gobierno de Frei Montalva se dispuso a ser muro de contención a la Revolución Cubana en América Latina, encuadrada en la Alianza para el Progreso diseñada por el gobierno de Estados Unidos, reprimió fuertemente las tomas de terreno de pobladores, como en Pampa Irigoyen de Puerto Montt, o masacró a los trabajadores en El Salvador, etc.

Muchos militantes socialistas rechazan la conducción neoliberal conservadora del PDC, cuya dirección ha dejado de lado su base doctrinaria y su historia, así como rechazan la mantención del modelo neoliberal, que ha impulsado la dirección del Partido Socialista, un PS que por su historia y tradiciones está más cerca de los comunistas que de la DC.

Quizá esa es la razón de la proximidad de la cercanía y simpatía de muchos socialistas con la candidatura de Daniel Jadue, y de muchos que están dispuestos a acuerdos y entendimientos con el PC y el FA. A contrapelo de quienes se esfuerzan por recomponer la alianza con la DC.

El presidente del PC, Guillermo Teillier, hablando de los entretelones de la cuasi primaria del PC-FA-PS, dice que “hubo una petición de que se incorporara el PS a la primaria y estuvimos de acuerdo. Ellos llegaron al lugar donde estábamos reunidos y pusieron como condición incluir al PPD, que no era parte del acuerdo”. Desde el FA agregan que lo que terminó de cerrar las puertas fue que Elizalde y Santander llegaron con la idea de amarrar un pacto parlamentario.

Paralelamente, tras el objetivo de primaria con el PC y el FA, el PS y el PPD se apresuraron a comunicarle a la DC que no irían a primaria con ellos, ante lo cual Chahín declaró que “nunca creyeron en la Unidad Constituyente, siempre miraron para el lado”.

La candidata socialista, Paula Narváez atribuyó el fracaso de la primaria al veto del Frente Amplio al PPD y el Partido Liberal, y repitió la monserga que el PC y el FA no dan garantías de gobernabilidad.

La diputada Camila Vallejo, vocera de la campaña de Daniel Jadue, afirma con toda propiedad que es la derecha la que ha sido incapaz de generar gobernabilidad, datos a la vista, porque se aferra a los intereses de la clase empresarial, aunque muchos empresarios deben sentir vergüenza por el representante que tienen en La Moneda, quien, en vez de resolver los conflictos, los agudiza.

Al final del día, el Pacto Apruebo Dignidad inscribió su primaria entre el reelecto alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, del Partido Comunista, y el diputado Gabriel Boric, representante del Frente Amplio, quedando en inmejorable posición para desempeñar el papel de eje articulador de la mayoría para el cambio.

Mientras tanto cursan los esfuerzos de sectores de Unidad Constituyente para realizar una primaria Convencional, en la que competirían Yasna Provoste, Paula Narvaez -en cuyo comando se ha integrado Heraldo Muñoz-, y quizá el candidato radical. A juzgar por la relevancia mediática que ha tenido Yasna Provoste como impulsora del diálogo con el gobierno en busca de una agenda de mínimos comunes, ella seguramente estarà de acuerdo.

Pero, ¿qué pasó con el diálogo? Antes de las elecciones, el gobierno era todo elogios con la presidenta del Senado. Después de las elecciones, al reclamar la respuesta del gobierno sobre los “mínimos comunes”, se la descalifica señalando que “no es la única interlocutora de la oposición”, que está hablando como candidata y no como líder que tiene que negociar. Y finalmente, los “mínimos comunes” de la derecha y el gobierno se redujeron a una supuesta ampliación del IFE según el Registro Social de Hogares, que está por verse si se implementa.

Pasadas las elecciones, la presidenta del Senado debe cargar con el “abrazo del oso”, dicho del senador socialista Carlos Montes para referirse a los diálogos y acuerdos con Piñera, quien nunca cumple, impone su agenda, y genera un volador de luz para mostrarse mediáticamente. En una frase, simulacro de diálogo para salir del atolladero.

Continúan y continuarán subterfugios y maniobras. Una avalancha mediática intenta “rodear” la Convención y los convencionales electos con consejos y sobre los contenidos de la Nueva Constitución, reglamento, quien presidirá, la necesidad de que todo se resuelva con diálogo y acuerdos con …. la derecha.

Hay quienes han insinuado que, debido a la pandemia y a la diversidad de los convencionales electos, necesitarían más tiempo que el plazo de un año (9 meses prorrogables por 3 meses por única vez). En otras palabras, se considera que el mandato del 80% en el plebiscito y la mayoría de convencionales electos a favor de una Nueva Constitución, debería estar obligada al diálogo y acuerdos con la minoría que defiende la actual Constitución o solo quiere ciertos maquillajes.

Que viene hacia adelante

Los resultados en modo alguno deben interpretarse como una meta, sino apenas como un hito para seguir avanzando en noviembre.

En primer lugar, para elevar la participación electoral. En esta oportunidad votaron 6,45 millones de votantes, 43,35%, más que en las municipales anteriores, pero menos que en el plebiscito. Muchos no fueron a votar debido a las restricciones de la pandemia y al temor a contagiarse, a la falta de transporte, a la desconfianza por el cuidado de las urnas por los militares. No hay duda que cuantos más chilenos voten, más grande será el respaldo de la izquierda, lo que podría verse ayudado por la ley de voto obligatorio, que ya fue aprobada por 107 votos en la Cámara de Diputados.

Está el desafío de acompañar con cabildos y movilización popular las deliberaciones de la Convención, y al mismo tiempo, de seguir exigiendo al gobierno una solución digna para las apremiantes demandas de los chilenos, enfrentados al aumento de los contagios de Covid-19 debido a la persistencia de medidas como el pase de movilidad, las presiones del Mineduc a los colegios para que retomen clases presenciales, el escándalo de los ventiladores donados por la CPC que no funcionan, y la insensibilidad del gobierno ante la demanda de ayudas adecuadas.

Pero también de reaccionar frente a la actitud represiva, ejemplificada en la detención del joven que fue arrojado al Mapocho mientras al mismo tiempo bajan las medidas cautelares del carabinero detenido que lo arrojó. La mantención del encarcelamiento de los presos del estallido social, que motivaron la aprobación de un proyecto de indulto en el Senado, y de manifestaciones que continúan. Las provocaciones, el carabinero muerto en Collipulli, las amenazas de bomba.
Se han creado condiciones para reconectar con el Proyecto Nacional de Desarrollo que llevó adelante la izquierda histórica, interrumpido por el golpe del 11 de septiembre de 1973.

Históricamente, cada derrota de la derecha desencadena sus conspiraciones e intentonas antidemocráticas, y probablemente no será esta la excepción. Sin embargo, la amplitud de la correlación actual de fuerzas la torna improbable, y otorga tiempo, espacio y legitimidad política para el diseño de medidas de legítima defensa. Por ahora, continua creciendo el respaldo a la candidatura presidencial de Daniel Jadue, la constitución de centenares de comandos, el apoyo creciente de un sector socialista y de varios otros sectores.

Grupo de Coyuntura y Tendencias

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