Superintendente de Pensiones: Requiem para un Caradura

De acuerdo a la tradición, en la república neoliberal, el superintendente de Pensiones, Osvaldo Macías, más que regulador de las AFP, otra vez ofició de portavoz del sistema.

Que le aproveche, porque está entre las últimas de sus lamentables intervenciones. Sin embargo, deshonra su cargo público cuando miente con tal descaro; sin aportar un solo dato o antecedente que respalde sus ideológicas afirmaciones, muy básicas, como de costumbre:

«Un sistema de reparto no funciona en Chile, es absolutamente inviable».

Lo dijo muy suelto de cuerpo, sin que se le moviera un músculo de un rostro de suyo pétreo en el suplemento Pulso, del diario La Tercera, del grupo COPESA.
En su opinión, los sistemas de pensiones están en crisis por razones muy simples:

«La gente vive mucho más que antes, y, por otra parte, la tasa de natalidad ha disminuido. Estos son fenómenos mundiales y que a Chile le han afectado particularmente. Hoy Chile tiene aproximadamente cinco trabajadores activos por cada trabajador pasivo, pero en pocos años más, Chile va a llegar a la proporción dos a uno, es decir, su población va a ser mucho más anciana. Un sistema de reparto no funciona en Chile, es absolutamente inviable».

Con esa profundidad analiza un fenómeno complejo y multidimensional, sin entregar un solo antecedente que avale sus temerarias afirmaciones, propias de la propaganda, como no sean invocaciones generales, como «fenómenos mundiales» o tautologías, como que en pocos años, la proporción de trabajadores activos será de dos a uno sobre los pasivos, lo que además refleja una ignorancia supina, que abstrae temas inherentes al trabajo, como la productividad y la tecnología.

Una grave irresponsabilidad, si se considera el desprestigio del sistema privado de pensiones, su desfonde ideológico luego de tres retiros, y la opinión generalizada de los chilenos, acerca de la necesidad de reemplazarlo.

Como neoliberal doctrinario, Macías no teme faltar a la verdad, porque persigue el mismo objetivo del medio que le dio cobijo, vale decir, ganar el quién vive, tomar baza en debate ajeno y pretender influir sobre la convención constitucional:

«Una Constitución tiene que representar a la gente y dar soluciones a la gente. Entonces, yo le pregunto, si usted va a una Convención Constituyente. y le están diciendo que ira un sistema de reparto no tiene viabilidad y se lo demuestra. ¿Cómo podría salir con un sistema de reparto? Yo no lo entendería. A lo mejor hay gente que no sabe que un sistema de reparto es inviable. Porque es inviable. Un sistema de reparto quebraría Inmediatamente».

Como neoliberal obstinado, repite dos o tres ideas básicas, y lo demás lo deja librado a una nebulosa dimensión de términos talismán, tales como la «gente», o un «diálogo» que en cuarenta años no condujo a parte alguna, como no fuera al estallido social:

«¿Se pueden mejorar las pensiones. Por supuesto. ¿Se puede incorporar solidaridad? Por supuesto. ¿Se puede proteger a los adultos mayores? Por supuesto. ¿Puede tener un rol más fuerte el Estado? Por supuesto. Todo eso puede sumar. pero construyamos un sistema dialogando. escuchándonos y viendo la mejor alternativa para la gente. Entonces, partir diciendo que hay que entrar a un sistema de reparto o que hay que eliminar las AFP, o que hay que hacer tal o cual cosa, yo creo que no es correcto. Si la gente escucha, que no me cabe duda que así va a ser, van a concluir muy rápido que el sistema de reparto es absolutamente inviable».

La única diferencia entre Macías y el encargado de relaciones públicas de la Asociación de AFP, es que su sueldo lo paga el Estado, pero aún así, no tiene derecho a mentir con semejante desparpajo, sobre una materia de palpitante actualidad, como el futuro sistema de pensiones, a pesar de su cargo, o más bien por lo mismo.

Se lo representó con acritud el economista Manuel Riesco, en un hilo de twitter:

«Declaraciones empleado público que funge de Superintendente de Pensiones son inaceptables, además de falsas. Una vez más pretende influir definición de políticas públicas, lo que corresponde a autoridad política, no a funcionarios encargados de aplicarlas.

“Sistema de reparto no funciona, es absolutamente inviable”, ha declarado el Superintendente, echado atrás y campante. Pretende descalificar el financiar seguros sociales con impuestos corrientes, como hacen todos los países, incluido 100% del gasto actual en pensiones en Chile.

El fisco financia hoy 3/4 del gasto nacional en pensiones. Paga la mitad de éstas y subsidia un 1/3 de la otra mitad que pagan AFP. Todo ello absorbe 1/5 del presupuesto y se financia con IVA e impuestos generales. AFP financian cuarto restante con 1/3 de cotizaciones corrientes.

En cuatro décadas, el “ahorro”, es decir el fondo de inversiones empresariales mal llamado “de pensiones”, no ha aportado jamás un peso para pagar pensiones. Afiliados y fisco sólo han puesto plata a su operación corriente, mes tras mes. Única excepción son restituciones 10%.

En Chile hoy pensiones se financian íntegramente con impuestos corrientes, lo que Superintendente despectivamente moteja de “reparto”. “Ahorro” es palabrería para desviar 2/3 cotizaciones a financiar negocios de empresarios a costa de jubilad@s, mes tras mes, salvo 10%.

Dinero AFP está en bolsillos de grupete de empresarios súper ricos, especialmente cuatro compañeros de curso de Piñera que controlan negocios seguros. Lo consideran “sagrado” como dijo Sutil, y lo defendieron con dientes y muelas cuando Parlamento ordenó restituir 10%.

Superintendente repite propaganda falsa: “Hay cinco activos por cada pasivo, muy pronto habrá sólo do, tendrían que destinar la mitad el sueldo para financiarlo”. Eso es mentira. Proyecciones población truchas del mismo director INE que falsificó el censo. ¡Supuso inmigración cero!

Aún con falsificación cero inmigrantes, relación 2/1 de activos/pasivos se alcanzaría ¡el año 2100! Aún así, requeriría cotizar 1/4 del sueldo para financiar pensiones de medio sueldo. Las actuales promedian 1/4 de sueldos y las AFP aportan menos de 1/5 sueldos.

¡Cuco para incautos!

Sin trabajadores activos no habría producción, no crecería el PIB, tampoco las inversiones. Ningún sistema podría financiar pensiones, habría que trabajar hasta los cien años como dijo presidenta AFP. Tampoco habría ganancias y rentas para los ricachones. ¡Ay! ¡Que susto!

Financiamiento seguros sociales con impuestos corrientes a trabajador@s activ@s es reflejo monetario de lo que sucede en la realidad. Sólo trabajador@s de cada momento pueden proveer lo que requieren sus viej@s. ¡Ricachones jamás! ¡El pan se hornea cada día!

La sustentabilidad del seguro social es evidente. Basta mirar países desarrollados, donde gracias a aumento productividad trabajador@s con jornadas más cortas financian buenas pensiones al doble de adultos mayores que Chile, con población muy joven. Les sobra para otros gastos sociales.

Regla sustentabilidad pensiones financiadas con impuestos corrientes es simple, elegante y evidente: si número adultos mayores crece poco menos que el PIB, que a su vez crece con activos y productividad, pensiones se pueden financiar sin subir impuestos. Chile la cumple bien.

Volviendo al entrometido Superintendente Pensiones, que junto a jefe Valores y Seguros y Presidente BC llevaron la voz cantante en contra del 10%, y al Ministro de Economía que dio la razón a aseguradoras que demandan al Estado, urge subordinarlos a autoridades democráticas».

Hasta ahí el hilo de Riesco.

Por respeto al pueblo de Chile, que habló tan claramente en las urnas, funcionarios como Macías, o Joaquín Cortez, presidente de la Comisión para el Mercado de Valores, o el superintendente de Salud, Patricio Férnandez, y el presidente del Banco Central, Mario Marcel, debieran abstenerse de quebrar lanzas por el modelo neoliberal, porque no por ello va a sobrevivir, además de que están jugando en los descuentos.

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