Asesinatos de Carabineros : Mil Razones para Terminar con Carabineros de Chile

Las muertes de Francisco Martínez Romero; el ciudadano boliviano Jaime Veizaga Sánchez y, presumiblemente, Camilo Miyaki Salinas, los tres de 27 años, ocurridos en cuestión de no más de 72 horas, engrosan una estadística que acusa más de mil asesinatos de Carabineros de Chile, desde su creación a la fecha.

En la siguiente relación, del historiador Iván Ljubetic Vargas, del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER, aparece que la policía militarizada de Chile acumula un prontuario de cerca de treinta masacres colectivas y una constelación de muertes por represión, que, en conjunto, fácilmente supera las mil víctimas y probablemente se queda corta.

Con el fin de respaldar a Carabineros, el mentiroso de Piñera interrumpió sus vacaciones para homenajear a los 1093 mártires de la institución.

Se le olvidó mencionar que entre ellos hay muertos por sus propios compañeros, caídos desde caballos, choques en accidentes del transito, caídos en avión, ahogados, infartos, suicidios, etc.


Fin al Siniestro Cuerpo de Carabineros

Desde su creación el 27 de abril de 1927 hasta el 8 de julio de 1970, el siniestro Cuerpo de Carabineros tiene en su prontuario 30 masacres contra trabajadores, pobladores y estudiantes. Entre ellas tenemos:

El 25 de diciembre de 1931, durante el Gobierno de Juan Esteban Montero, carabineros llevó a cabo una cacería de comunistas en la ciudad de Vallenar, asesinando a más de 30 dirigentes y militantes.

Durante el Segundo Gobierno de Arturo Alessandri Palma, a fines de junio de 1934 persiguieron y mataron a más de 600 campesinos en Ranquil, en el Alto Bio-Bio.

El 5 de septiembre de 1938 asesinaron a sangre fría a 62 jóvenes nazis en el edificio del Seguro Obrero.

El 28 de enero de 1946, durante la Vicepresidencia del radical Alfredo Duhalde Vásquez, Carabineros masacró a los participantes de una concentración en la Plaza Bulnes de Santiago. Mataron a seis obreros (uno de ellos fue la joven comunista Ramona Parra) y dejaron numerosos heridos con balas de guerra.

En el Gobierno de Gabriel González Videla, carabineros el 12 de junio de 1947 dispararon en la esquina de Bascuñán Guerrero y Alameda contra choferes y cobradores de micros de Santiago que estaban en huelga, con un saldo de 4 muertos y 20 heridos.

El 5 de junio de 1949, atacaron a manifestantes que se encontraban en San Diego con Avenida Matta, dejando 19 heridos, algunos de ellos muy graves.

En los días 16 al 20 de agosto del mismo año, carabineros y efectivos del Ejército reprimieron a estudiantes y obreros que protestaban en la capital contra el alza de los pasajes de la movilización. Hubo cuatro muertos y numerosos heridos a bala.

Durante el segundo Gobierno de Carlos Ibáñez, el 17 de septiembre de 1956, atacaron a los obreros de la Oficina salitrera Pedro de Valdivia que estaban en huelga, asesinando a tres trabajadores y dejaron otros 24 gravemente heridos.

El 30 de marzo de 1957, reprimieron a los manifestantes que marchaban por las calles de Valparaíso. El saldo fue un muerto y varios lesionados.

El 1 de abril de 1957, carabineros dispararon contra estudiantes que caminaban por calle Miraflores de Santiago. Mataron a una estudiante universitaria y varios fueron heridos a bala.

Durante el Gobierno de Jorge Alessandri, el 3 de noviembre de 1960, carabineros reprimieron a manifestantes de la CUT en el centro de Santiago, un obrero y un empleado fueron asesinados.

Gobierno de Frei

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Durante el Gobierno de Eduardo Frei Montalva, el 23 de noviembre de 1967, atacaron a una manifestación de la CUT en Santiago, en los marcos de un paro nacional contra el ahorro forzoso que quería imponer el gobierno de Frei. Siete obreros fueron asesinados y varios otros heridos a bala.

El 9 de marzo de 1969, atacaron a pobladores de Pampa Irigoin, en Puerto Montt. El saldo fue 11 muertos y varios heridos.

El 28 de agosto de 1969, la represión policial cayó sobre manifestantes en San Miguel, dejando un muerto y varios heridos, siete de ellos graves.

El 11 de septiembre de 1969, carabineros asesinaron en Copiapó a un estudiante.

En 1970, reprimieron a estudiantes en huelga, dos de los cuales fueron muertos.

El 8 de julio de ese año, carabinero de civil asesinó a un joven comunista en un acto que se realizaba en la Plaza Tropezón de Quinta Normal, en los marcos de un paro nacional de la CUT.

Durante la dictadura

Entre el 11 de septiembre y el 11 de marzo de 1990, carabineros jugaron un bestial rol. Algunos de sus crímenes fueron:

El 18 de septiembre de 1973, carabineros detuvieron a 21 personas en Laja y San Rosendo. En su mayoría eran trabajadores de la Papelera de Laja, de los ferrocarriles del Estado, también dos directores de Escuela de Laja y dos regidores. Estuvieron como detenidos desaparecidos. Sus familiares los buscaron, no dejando puerta sin golpear.
Seis años después fueron hallados en el Cementerio de Yumbel y en el fundo San Juan de Laja.

Los días 5, 6 y 7 de octubre de 1973 carabineros, en base a una lista confeccionada previamente, detuvieron y asesinaron a 18 campesinos de los fundos El Morro, Carmen, Maitenes y Pemehue de Mulchén. Fueron encontrados en un cementerio clandestino los 18 cadáveres con las manos atadas a la espalda y los cuerpos con impactos de armas de fuego.

En la comunidad rural de Isla de Maipo, el 7 de octubre de 1973, quince campesinos fueron detenidos por carabineros de la Tenencia de esa localidad, al mando del teniente Lautaro Castro Mendoza.

Sólo se supo la suerte corrida por ellos cinco años después, en 1978: estaban enterrados varios cadáveres en el sector Lonquén, 15 kilómetros al sur de la ciudad de Talagante y a 60 kilómetros de Santiago.

Los informes del Instituto Médico Legal señalaron que algunos de los campesinos fueron enterrados vivos, porque en los esqueletos y restos cadavéricos no se hallaron lesiones provocadas por proyectiles. Así de brutal fue la criminal acción perpetrada por carabineros.

Desde 1973, carabineros participaron en terribles torturas a detenidos.

El 28 de marzo de 1985 fueron secuestrados, en acciones paralelas, Santiago Nattino cerca de su domicilio, cuatro dirigentes de la AGECH y una secretaria en el taller de Comunicaciones de la AGECH.

El 29, fueron secuestrados, desde el Colegio Latinoamericano, José Manuel Parada y Manuel Guerrero. En esa acción fue herido el profesor Leopoldo Muñoz de la Parra, al intentar oponerse a la detención de ambas personas.

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El 30, aparecieron los cadáveres degollados de Parada, Nattino y Guerrero, en un sitio baldío de la Comuna de Quilicura.

El 29 de marzo de 1985, los hermanos Eduardo y Rafael Vergara Toledo fueron asesinados por carabineros.

El 4 de septiembre de 1985 hubo una nueva Jornada Nacional de Protesta. Carabineros irrumpieron, como era costumbre, en la Población La Victoria, para reprimir a los pobladores. Una bala alcanzó al sacerdote francés André Jarlán que, en su modesta habitación de madera, leía la Biblia.

Posdictadura

En el período del 11 de marzo de 1990 al 18 de octubre de 2018 carabineros siguió fiel a su siniestra tradición.

Los carabineros fue y es la fuerza utilizada para reprimir al pueblo mapuche. Algunos casos:

En 1991, las fuerzas de carabineros llevaron a cabo dos violentos desalojos de predios ocupados por comuneros mapuches (en Lonquimay y Lumaco), con un saldo de 16 detenidos

En 1996, desalojo en el fundo Santa Rosa de Colpi (Traiguén) Fueron detenidos 12 mapuches acusados de quemar tres camiones forestales en Lumaco, a los que se les aplicó la Ley de Seguridad Interior del Estado. Al mismo tiempo, 24 comunidades mapuches fueron ocupadas por carabineros. Represión contra tres manifestaciones (en Santiago, Temuco y Concepción) con otros 11 detenidos.

En 1999, se efectuaron 18 desalojos, con 123 detenidos y 34 heridos entre mapuches y huilliches.

En 2000, se produjeron 11 desalojos, con 35 detenidos. Tres desalojos de oficinas de CONADI ocupadas por mapuches (en Temuco y Santiago) con 53 detenidos y 3 heridos.

En 2001, hubo 16 desalojos de tierras, con 39 detenidos y un herido. Se produjeron tres violentos enfrentamientos (en Ercilla, Victoria, Purén) con 16 mapuches y 8 carabineros heridos; varios mapuches detenidos. Además de un violento allanamiento de la sede del Consejo de Todas las Tierras, en Temuco: 8 detenidos.

Asesinatos en el wallmapu

  1. Daniel Menco (19 de mayo de 1999);
  2. Alex Lemur Saavedra (12 de noviembre de 2002);
  3. Rodrigo Alexis Cisterna (3 de mayo 2007);
  4. Matías Catrileo Quezada (3 de enero de 22006);
  5. Jaime Mendoza Collío (12 de agosto de 2009);
  6. Manuel Gutiérrez (25 de agosto de 2011);
  7. Camilo Catrillanca Marín (14 de noviembre de 2018)

Manipulación de pruebas

En este período se descubrieron la falsificación de datos en sus investigaciones y operativos, lo que no quiere decir que no los hubo antes.

Una de éstas fue la Operación Huracán, un operativo investigativo policial iniciado por Carabineros bajo el amparo de la Ley de Inteligencia, que en septiembre de 2017 condujo a la detención de ocho comuneros mapuches supuestamente involucrados en una asociación ilícita con fines terroristas en el sur de Chile, asociados con la cúpula de la Coordinadora Arauco – Malleco (CAM) y Weichan Auka Mapu.

Ocurrió que, en enero de 2018, la investigación de los hechos quedó cargo del Ministerio Público y éste informó que había descubierto, mediante pericias técnicas, que la Unidad de Inteligencia Operativa Especial de Carabineros había manipulado las pruebas que incriminaban a los detenidos, mediante la intervención fraudulenta de mensajes en teléfonos celulares.

Otra manipulación de pruebas ocurrió con el asesinato de Camilo Catrillanca.

Corrupción general

En este período se conocieron dos casos de corrupción. Uno fue el llamado “Pacogate” el más grande desfalco en la historia del país. Ascendió a la cantidad de 28 mil 300 millones de pesos y fue perpetrado entre los años 2006 y 2017.

Fueron imputados 135 carabineros, entre ellos once generales, siendo generales directores: José Bernales (27 noviembre 2005–28 de mayo 2008), Eduardo Gordon (29 de mayo 2008–2 de septiembre 2011), Gustavo González (8 de diciembre 2011–8 septiembre 2015) y Bruno Villalobos (8 de septiembre de 2015–12 de marzo 2018).

Entre 2010 y el 2011 se produjo una malversación de caudales públicos en el Departamento de Relaciones Públicas de Carabineros por $75. 290. 839 pesos. Dicho monto se destinó “a fines no institucionales como son la compra de especies, regalos y obsequios, así como atenciones realizadas con motivo de cumpleaños, fiestas de navidad, enlaces, donaciones y festividades varias, siendo director, el general Eduardo Gordon.

Después del 18/O

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El informe del Observatorio de Derechos Humanos (Human Rights Watch) de fecha 26 de noviembre de 2019 señala que la escopeta antidisturbios fue causante principal de las más de 220 lesiones oculares que documentó el Instituto Nacional de Derechos Humanos y determina que ciertos miembros de Carabineros golpearon “ferozmente”, atropellaron con vehículos y motocicletas y dispararon con municiones y cartuchos de gas lacrimógeno a los manifestantes.

También detalla 341 querellas presentadas ante el INDH y que corresponden a torturas y tratos inhumanos, con otras 74 correspondientes a abusos sexuales. De acuerdo con el informe, la desnudez forzada fue recurrente y ya ocurría antes de las manifestaciones pese a que había sido prohibida desde marzo de 2019; y observa una inclinación de esta práctica en mujeres y niñas.

El informe relata algunos de los testimonios de las víctimas e incluye muestras fotográficas y cifras como prueba. También presenta sugerencias en cinco apartados, los cuales se resumen a continuación.

1. “Uso indiscriminado e indebido de armas de fuego: entre las heridas más graves provocadas por armas de fuego se encuentran las lesiones oculares. Hasta el 19 de noviembre de 2019 el 77 % de estas lesiones habían sido provocadas por perdigones. La segunda causa más común de lesiones fueron los impactos por cartuchos de gas lacrimógeno.

2. Amplias facultades de detención: además de detener a personas en flagrancia, Carabineros podía realizar detenciones preventivas basándose en «indicios» de que se hubiese cometido una falta, lo que el informe considera propicio para que existieran detenciones arbitrarias. Añade que no existe ningún registro de personas detenidas con el control de identidad en el contexto de las manifestaciones y que los fiscales que investigaban los delitos de carabineros no visitaban las comisarías para monitorear las condiciones en que se habían realizado las detenciones.

3. Maltratos, abuso sexual y torturas durante la detención: el informe constata un número de carabineros que habían forzado el desnudamiento de personas, aunque no hubiese existido sospecha de que portaran contrabando. También denuncia la ausencia de cámaras de seguridad y la falta de almacenamiento en las dependencias de carabineros, lo que significaba un obstáculo importante en la investigación de abusos de Carabineros en las comisarías. Además, considera que las condiciones de la constatación de lesiones eran preocupantes, ya que se realizaban en cubículos sin que la persona detenida gozara de privacidad y que muchas veces el propio carabinero que había realizado la detención se encontraba presente y se resistía a abandonar el lugar.

4. Insuficiente rendición de cuentas interna: el Observatorio declara que no se halló información pública sobre las 273 investigaciones administrativas contra Carabineros y afirma que el sistema de procedimiento interno del organismo carecía de independencia y transparencia. Cualquier irregularidad las investigaba una subdirección de asuntos internos y podía derivarla a un sector en el que podía estar trabajando el propio carabinero investigado. Los resultados pasaban a coroneles que no siempre contaban con una formación de abogados y emitían una recomendación disciplinaria; para que luego la decisión la tomara el superior inmediato a la persona investigada”.

No más asesinatos

Larga es la lista de los crímenes de la policía verde. Pienso que el alevoso asesinato del joven Francisco Martínez Romero, artesano y malabarista, perpetrado por un sargento de carabineros en Panguipulli, debe significar una ofensiva a fondo por poner fin a la siniestra existencia del Cuerpo de Carabineros.

Y no se trata de cambios cosméticos, a lo gatopardo. No se requiere de reformas, ni cambios de director general. Hay que enterrar este cuerpo siniestro y constituir una nueva policía, que proteja al pueblo y no lo reprima.

Desde su fundación es una policía militarizada. Ello está consagrado en la Ley Orgánica de Carabineros de fecha 23 de diciembre 1927.

Lo primero es tener una policía no militarizada. Sin la doctrina del enemigo interno. Con la misión de cuidar la seguridad de los ciudadanos. Una policía como la que existió durante el Gobierno Popular de Salvador Allende, cuando los carros lanza-agua servían para llevar agua potable a las poblaciones que carecían de ella.

Está bueno de abusos de los terroristas verdes financiados por todos nosotros.

No más pacos asesinos. No basta con repudiar sus criminales acciones, hay que emprender acciones.

A pesar de la pandemia, a forjar una gran movilización por poner fin al siniestro Cuerpo de Carabineros.

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