A primera vista, la derecha aparece dividida frente al plebiscito constitucional del 25 de octubre, lo cual marca una diferencia respecto del compacto monolitismo con que ha cerrado filas para defender la constitución de la dictadura.

Líderes históricos de la UDI, como Joaquín Lavín y Pablo Longueira, otros vinculados a una supuesta «derecha social», como Manuel José Ossandón o Felipe Kast, y alcaldes como Germán Codina, rodigo Delgado y Felipe Alessandri, han divulgado una posición favorable al apruebo.

¿Significa esto que por fin cristaliza la derecha republicana, socialmente sensible y democrática que muchos esperan desde 1990?

En absoluto.

Solo significa que son más lúcidos que la caterva reaccionaria que rumia por el rechazo.

Significa que comprendieron que la batalla del plebiscito del 25 de octubre está irrevocablemente perdida, y por tanto, no vale la pena gastar pólvora en gallinazos.

Comprendieron que la batalla principal es la convención constitucional, y saben que el quórum de los dos tercios, aprobado en el acuerdo del 15 de noviembre, les da una ventaja decisiva para impedir una constitución democrática, participativa y aprobada por el pueblo.

Saben también que con la votación histórica de la derecha les basta para retener el tercio necesario para impedirlo, y dejar un engendro lo más parecido posible a la actual.

¿Significa que la trampa del cepo constituyente es irremontable y que una nueva desilusión colectiva desmovilizadora es inevitable?

En modo alguno, por más que ese sea el objetivo del acuerdo político del 15 de noviembre de 2019, firmado por los parlamentarios de la ex concertación y algunos del ex frente amplio, según se dice, bajo la coacción de una amenaza de golpe de Estado militar.

Cuando llegue el momento, esto tendrá que esclarecerse.

Esa estrategia del partido del orden puede ser derrotada si se mantiene el actual estado de movilización, y se traduce en el voto masivo favorable al cambio, en los ochos procesos eleccionarios de los próximos dos años.

Si es verdad que Chile despertó, como parece evidente, se trata de mostrarle a los chilenos, al partido del orden y a la estructura política e institucional que no se puede gobernar con un tercio, ni menos, para preservar el sistema de desigualdad que desembocó en la rebelión del 18 de octubre.

La siguiente nota del sociólogo Felipe Portales, y las opiniones de Longueira, en un taller telemático organizado por el periódico electrónico de ultraderecha El Líbero, contribuyen a desentrañar los verdaderos motivos de la derecha que se manifiesta por el apruebo

El fraude constituyente hace agua

por Felipe Portales

Finalmente el fraude constituyente está haciendo agua. Se derrumba por el lado de la derecha que se está dando cuenta que no tiene para que extremar sus posiciones conservadoras abogando por un «Rechazo» inoficioso (ya que con el quórum de los dos tercios tiene asegurada una «nueva» Constitución a su pinta) y que le traería una derrota rotunda y gratuita.

Así, a la adhesión al «Apruebo» de sus principales presidenciables (Lavín, F. Kast y Ossándon); de la «derecha social»; y de sus principales alcaldes (además de Lavín; Codina, Delgado y Alessandri); se han sumado últimamente las adhesiones de Ubilla y, sobre todo, del otro líder histórico de la UDI, Longueira.

Por si lo anterior fuese poco, la reciente encuesta de «Criteria» revela que ya la mayoría de la derecha está por el apruebo. Así, de quiénes votaron por Piñera en las últimas presidenciales, ¡un 50% se manifiesta por el «Apruebo» y un 40% por el «Rechazo»!

¡Se le está yendo de las manos la pobre justificación a los líderes de la ex Concertación de que había que derrotar a la derecha con el apruebo!; justificación destinada a ocultar que el antidemocrático e inmodificable quórum de los dos tercios, regalado por ellos mismos el 15 de noviembre a la derecha, le permitirá a ésta controlar totalmente los términos que tenga la «nueva» Constitución o conformarnos con seguir con la Constitución de Lagos suscrita por él y todos sus ministros en 2005.

Hace un par de semanas, en medio del debate por la prescindencia del Gobierno y el Presidente de cara al plebiscito constituyente del 25 de octubre, Joaquín Lavín dijo que “daba por firmado” que entre quienes votaron por Sebastián Piñera en las últimas elecciones presidenciales gana el Apruebo.

Dicho y hecho: la encuesta Agenda Criteria de agosto difundida hoy reveló que entre quienes señalan haber votado por Piñera en 2017, la inclinación por el Apruebo es de 50% y por el Rechazo de 40%.

Fuente: Piensa Chile

Un día después de su reaparición pro Apruebo, Longueira confesó que está por el Rechazo

Un día después de asegurar públicamente que votará por el Apruebo en el plebiscito constitucional del 25 de octubre, el ex candidato presidencial y ex ministro Pablo Longueira (UDI) dijo algo distinto en el taller que imparte por zoom sobre la transición chilena, organizado por el portal El Líbero.

«Yo estoy por el Rechazo, quiero conservar lo que más se pueda de esa Constitución (la actual)… ¿Cuál es la mejor forma para conservar esa Constitución, la mejor que ha tenido Chile? Dando la pelea en la convención, donde lleguemos todos legitimados, que el Apruebo no se lo adjudique nadie», afirmó el pasado lunes el ex líder gremialista, reveló este viernes La Tercera PM.

Menos de 24 horas después de aquella declaración, en conversación con El Diario de Cooperativa, Longueira volvió a criticar a la derecha por hacer campaña -en su mayoría- por el Rechazo y planteó que es esta misma postura del bloque la que motivó su retorno a la política.

«Lo que está haciendo la centroderecha me parece de una irresponsabilidad política que me ha llevado a tomar esta decisión. Yo no quería volver al mundo político, (pero) me parece una vergüenza refugiarse en el Rechazo», aseguró el martes el también ex senador.

«El Rechazo es no entender lo que quiere la ciudadanía hoy día. Yo no tengo ningún temor en hacer una nueva Constitución, ninguno, muy por el contrario; me encantaría que este Plebiscito fuera un Plebiscito en que cerramos la transición chilena, eso es lo que yo quiero: cerremos la transición chilena, hagamos una nueva Constitución para los tiempos que vienen», propuso.

Fuente: Radio Cooperativa

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