Impermeable al mensaje que le enviaron los chilenos durante el trámite de la ley que permite el retiro del 10% de los fondos de las AFP, Piñera está convencido de que los males del neoliberalismo se remedian con más neoliberalismo.

Es así como el 4 de junio pasado, envió el Proyecto de ley que modifica distintas leyes con el fin de cautelar el buen funcionamiento del mercado financiero.

Si hacía falta una prueba de que los fondos de retiro de los/as trabajadores/as chilenos/as son rehenes de la estabilidad financiera de este sistema económico pro-empresarial, la proporciona este´proyecto de ley.

Eso se advierte desde la justificación invocada por el proyecto:

«Los mercados financieros nacionales e internacionales no han estado exentos de los efectos de la crisis, lo que se ha reflejado en altos niveles de volatilidad. Este comportamiento, dado el marco legal vigente, puede afectar de manera particular a inversionistas como compañías de seguros. En este sentido, debe evitarse que incumplimientos regulatorios involuntarios en materia de inversiones, causados por la volatilidad señalada, impliquen la venta de instrumentos en condiciones de mercado adversas que solo contribuirían a aumentar la volatilidad de mercado y a realizar retornos negativos.

A su vez, los efectos de la crisis sanitaria en la economía, también se están traduciendo en una mayor necesidad de recursos por parte de las empresas siendo necesario por tanto agilizar y hacer más expeditos los procesos de emisión de títulos de deuda en el mercado de valores».

Luego, resopecto de las AFP, viene el zarpazo:

«En relación con el decreto ley N° 3.500, de 1980, que establece el sistema de pensiones, la crisis económica ha hecho necesario que se incorporen modificaciones legales que permitan a los Fondos de Pensiones ampliar el espectro de instrumentos financieros en los que puedan invertir, permitiendo que puedan hacerlo en títulos de deuda no inscritos, siempre que sean transados en una bolsa de valores nacional, el emisor se encuentre inscrito en el correspondiente Registro de la Comisión para el Mercado Financiero y se cumpla con las demás condiciones que la Superintendencia de Pensiones establezca, así como también ampliar los límites asignados para determinados instrumentos, de manera que los Fondos de Pensiones puedan alcanzar mejores alternativas de riesgo y retorno para sus inversiones».

Los instrumentos «no inscritos» o sea, liberados de clasificación de riesgo, son depósitos a plazo; bonos; títulos representativos de captaciones, emitidos por instituciones financieras; títulos garantizados por instituciones financieras; bonos de empresas públicas y privadas; bonos de empresas públicas y privadas canjeables por acciones; acciones de sociedades anónimas abiertas; cuotas de fondos de inversión y cuotas de fondos mutuos regidos por la Ley N° 20.712; efectos de comercio emitidos por empresas públicas y privadas; títulos de crédito, valores o efectos de comercio, emitidos o garantizados por Estados extranjeros, bancos centrales o entidades bancarias extranjeras o internacionales; acciones y bonos emitidos por empresas extranjeras y cuotas de participación emitidas por Fondos Mutuos y Fondos de Inversión extranjeros.

Las AFP también podrán invertir en cuotas de fondos de inversión y cuotas de fondos mutuos e instrumentos, operaciones y contratos representativos de activos inmobiliarios, capital privado, deuda privada e infraestructura.

Asimismo amplía la restricción de este tipo de inversiones, que hoy están entre el 5% y 15 % del valor del Fondo, hasta un 20%, facultando al Banco Central de Chile, que actualmente establece el límite para la inversión de los Fondos de Pensiones en activos alternativos que “permitir una mayor diversificación y la oportunidad de alcanzar mejores combinaciones de riesgo retorno”.

O sea, este nuevo proyecto del gobierno representa no sólo Sí + AFP, sino también mucho mayores riesgos para las futuras pensiones, que los hipócritas detractores del retiro del 10%, decían defender.

Lo peor del caso es que este proyecto ya cumplió su primer trámite constitucional en el Senado.

La aprobación en general del proyecto tuvo 29 votos a favor, ninguno en contra y cuatro abstenciones, de los senadores Carlos Bianchi, Juan Ignacio Latorre, Jaime Quintana y Rabindranath Quinteros.

Áparte de la derecha en bloque, la aprobación en particular recibió el respaldo de los senadores Felipe Harboe y Ricardo Lagos Weber (PPD) y Jorge Pizarro (DC).

Esto demuestra al menos tres cosas:

a) Que la traqueteada tramitación del proyecto de retiro del 10% de los fondos, parece no haber dejado enseñanzas al gobierno;

b) que el pacto de gobernabilidad entre la derecha y el ala neoliberal de la Concertación, sigue vigente para todos los efectos, y

c) que si se aprueba esta barbaridad, los fondos de retiro de los/as trabajadores/as chilenos/as quedarán más expuestos, en varios órdenes de magnitud, al riesgo en el casino de los mercados financieros, a los que tonificarán con la ampliación de las inversiones de las AFP.

En suma, tres razones adicionales para aumentar la exigencia: ¡No + AFP».

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