La Insostenible Ofensiva Empresarial contra el Impuesto a los Súper Ricos

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En los últimos 40 años, el sector del gran empresariado de Chile ha visto muy raramente amagada su privilegiada posición; de modo que cuando sucede, como en el caso del impuesto del 2,5% a los súper ricos, su defensa luce anacrónica, desmañada y -característica inherente de la derecha chilena- mendaz.

El presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Juan Sutil, afirmó, sin que se le moviera un músculo de un rostro de suyo pétreo, que la iniciativa, promovida por un grupo transversal de parlamentarios de oposición, constituye un error.

Su primer argumento es un sofisma insostenible:

«Hay países que lo implementaron y lo tuvieron que echar pie atrás, primero porque no es un impuesto a los más ricos, es un impuesto al ahorro, esa plata está toda trabajando y aportando al Fisco, a través de los impuestos que pagan las empresas».

No será capaz de mencionar ningún país, que primero aplicó y luego derogó un impuesto de esa naturaleza, porque es un tiro por elevación, para distraer.

Enseguida, se equivoca de plano. No es un impuesto al ahorro.

Es un impuesto al súper ahorro, que es muy distinto.

Es un impuesto a cuarenta años de acumulación desenfrenada, agresión al medio ambiente, superexplotación y precarización laboral simultáneas, y enajenación cultural que, entre otros efectos, ha generado el abismo de desigualdad y el desastre social en el que se debate Chile.

Tampoco es plata que está trabajando para el fisco.

Está atesorada, ganando intereses en paraísos fiscales, o en papeles y títulos del mercado financiero, o eludiendo impuestos, al declarase como Rentas Afectas a Impuestos, el mecanismo que sustituyó, pero dejó donde mismo, al tristemente célebre Fondo de Utilidades Tributables, FUT, que acumula fondos por una vez y media el PIB de Chile.

Luego, perpetró la siguiente inexactitud:

«No se olvide que el 100% de los ingresos del fisco dependen de la producción y el comercio, y si tu lo que haces al aplicar un impuesto, lo que estás haciendo es estar restringiendo, si la plata no está en un cofre, está en fábricas, en operaciones productivas, está en el sistema».

Con esa generalización deliberada, Sutil evade que Chile es el país de mayor recaudación tributaria indirecta en el mundo, aquella que termina pagando el consumidor -oscilando cada año tributario en torno al 50 o 60 por ciento- y que a la inversa, está entre los países de menor recaudación directa, aquella que grava las rentas del capital.

Aparte que, después de cuarenta años de capitalismo especulativo y rentista, las que escasean en Chile son, precisamente, las operaciones productivas.

Su tercer argumento es el clásico chantaje:

«El mundo va a quedar mucho más pobre, todos países del mundo van a quedar más pobres, los capitales van a ser muchísimo más escasos, y por lo tanto, todos los países van a salir a competir para dar condiciones para que esos capitales puedan hacer el reenganche de la economía. Pero también todos los capitales van a mirar la estabilidad política de los países y seriedad de los países, entonces hay que tener mucho cuidado».

Hela ahí, en su insultante dimensión.

De esa tiranía del dinero hay que liberarse.

«El Congreso no puede dejarse intimidar por el gran empresariado”

El impuesto del 2,5% a los súper ricos tiene un sólido respaldo transversal en el Congreso.

Los/as autores/as de la iniciativa que propone una reforma constitucional para crear un impuesto a los súper ricos respondieron los emplazamientos del mundo empresarial, que han calificado el tributo de emergencia como “un error”.

Se trata de una ofensiva comunicacional que incluye la serie de cartas al director escritas por el ex ministro Gerardo Varela criticando un impuesto al patrimonio de los súper ricos y entrevistas al presidente de la Corporación de la Producción y el Comercio, Juan Sutil.

Al respecto, la jefa de la bancada del Partido Comunista, Camila Vallejo, sostuvo:

“El argumento de Juan Sutil está basado en la amenaza y el miedo. La amenaza de que si me cobran un impuesto me llevo la plata y el miedo de que tendremos miseria, pobreza, desempleo. Lo anterior no resiste análisis. Este argumento esconde intereses personales y corporativos”.

Agregó:

“Existe evidencia de la utilización de este impuesto en países que son desarrollados y prósperos. El Congreso no puede dejarse intimidar por el gran empresariado; debemos aprobar esta reforma urgente para la mayoría de los chilenos y chilenas».

Por su parte, el diputado Daniel Núñez, presidente de la Comisión de Hacienda, manifestó:

«Las palabras del presidente de la CPC reflejan una verdad que todo Chile sabía pero que hoy escuchan de este gran empresario; ven que no tienen corazón y se dedican a defender sus millonarios bolsillos. Han hecho un show con la entrega de ventiladores, pero se resisten a que les toquen sus abultadas ganancias y se resisten a que se instale algo tan justo, necesario y digno como es el impuesto a los súper ricos.

En su opinión, este reducido sector de la población, vive cegado por su ambición:

«En esta coyuntura deben hacer un aporte, ya que han obtenido multimillonarias ganancias con el sacrificio y esfuerzo, explotando a los trabajadores a las trabajadoras y ahora les toca poner una parte de su fortuna para que Chile pueda pasar en condiciones dignas esta crisis económica y social”.

La diputada Karol Cariola sostuvo que si bien la postura del presidente de la CPC de defender los intereses de una minoría no es una “sorpresa”, esperaría que dada la emergencia hubiera una disposición distinta para enfrentar la crisis:

”Lo que nosotros hemos planteado es que esto responde a la necesidad de que está emergencia sanitaria que trae consecuencias económicas, sea asumida colectivamente por todos los chilenos y sobre todo por quienes más tienen”.

Concluyó:

“Hay un patrimonio que está detenido, que no se utiliza en el movimiento del desarrollo de la economía del país, sino lo que hace es generar plusvalía y que hoy perfectamente se puede poner a disposición de la necesidad que tienen los chilenos y chilenas que están pasando hambre, que no tienen garantizada su subsistencia”.

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