¿Acuerdo para Compartir la Responsabilidad del Desastre?: No, Muchas Gracias

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por Francisco Herreros.

El Partido Comunista, el pacto Unidad por el Cambio y un conjunto importante de organizaciones sociales, manifestaron un enfático rechazo a la nueva maniobra del gobierno, encaminada a reforzar las bases del modelo neoliberal en tiempos de pandemia y encubrir su desastrosa gestión ante la crisis sanitaria y social desencadenada por la misma.

Con inicial sorpresa fueron acogidas las supuestas autocríticas de Piñera y Mañalich, proferidas con pocas horas de diferencia, en momentos en que la pandemia adquiere una virulencia largamente anticipada.

“Todos los ejercicios epidemiológicos, las fórmulas de proyección con las que yo mismo me seduje en enero, de proyectar, qué se yo, se han derrumbado como castillo de naipes”, dijo Mañalich, en el hospital de la Universidad Católica.

“Con franqueza, navegamos en una suerte de oscuridad en que cada día vale: cuántos pacientes nuevos hay, fallecidos, hospitalizados, el número de ventiladores…” dijo después, ante una atónita concurrencia.

La autocrítica de Piñera fue a la Piñera.

«Por supuesto que el Gobierno está muy exigido y hemos cometido errores, por supuesto que sí», dijo, para agregar de inmediato:

«Pero también me siento orgullo por lo que hemos hecho los chilenos en los últimos meses, donde hemos construido una red de salud para todos los chilenos y una red de protección social para todos».

O sea, aquí no ha pasado nada.

De creerle a Piñera, los chilenos pasan plácidamente la pandemia, amparados por la red de protección social construida por su gobierno, y tranquilos por la robusta red de salud.

Entonces, ¿qué necesidad de otro acuerdo?.

Mañalich, a su turno, se dio la enésima primera vuelta de carnero, para perpetrar la inverosimilitud de que se refería a un estudio de la Universidad de Washington, que pronostica 11 mil muertes hacia el mes de agosto, con un rango abierto entre cuatro mil y 31 mil.

En resumen, una nueva rizada del rizo, esta vez para ambientar la convocatoria a un acuerdo nacional, como el que salvó a Piñera el 15 de noviembre pasado.

Lo hizo con su habitual discurso cuajado de lugares comunes, pleonasmos y tautologías:

«Mientras más difícil es la situación, más grandes los problemas. Mientras más exigentes los desafíos más diálogo, más acuerdos, más colaboración necesitamos en nuestro país».

Luego, inició el movimiento de aproximación:

«Mi gobierno ha estado, está y va estar siempre con la mejor actitud y mejor disposición para el diálogo, la colaboración y la búsqueda de acuerdos porque creemos que es el mejor camino para cumplir con nuestro deber de ayudar a nuestros compatriotas a tener una vida de mejor calidad».

Para finalmente desembuchar:

«Hago un llamado a todos los sectores que quieran dialogar, colaborar y que quieran buscar acuerdos que nos permitan avanzar con mayor rapidez, con mayor seguridad, con mayor resistencia y con mayor responsabilidad en desafíos tan grandes como por ejemplo el combate contra la pandemia del coronavirus».

«Estamos absolutamente convencidos que luchar por proteger la salud y la vida de nuestros compatriotas, por proteger los empleos de los trabajadores, los ingresos de las familias, la sobrevivencia de las empresas y por prepararnos para que la reactivación de nuestra economía y nuestra capacidad de volver a ponernos de pie sea una reacción y una capacidad y firme clara, merece un gran acuerdo nacional”, agregó.

No podía faltar la letra chica:

«Los acuerdos tienen que ponerse dentro de un marco dentro de responsabilidad fiscal y presupuestos fiscales que nos permita enfrentar con mucha sensibilidad las necesidades y responsabilidad los desafíos del futuro».

El típico discurso auto-contenido del hay pero no queda; que será reemplazado en corto plazo por otro discurso, con nuevas promesas, fundado en las mismas generalidades.

Enseguida, enumeró los cinco ejes del acuerdo:

«En primer lugar, el combate contra la pandemia del coronavirus y protección de la salud y la vida de los chilenos; segundo, una plan de protección social para las familias chilenas, para proteger sus ingresos y asegurar el abastecimiento de bienes y servicios esenciales; tercero, un plan para proteger los empleos, los sueldos, los ingresos y las empresas; cuarto, un plan de reactivación de la economía, con especial énfasis en la recuperación de la capacidad de crear empleos y oportunidades, mejorar los salarios y los ingresos, e incrementar la inversión y la productividad; Y quinto, un marco fiscal que permita enfrentar con “sensibilidad social y responsabilidad fiscal las urgentes necesidades del presente y los exigentes desafíos del futuro”.

A mayor abundamiento:

«La idea es ver cómo hacemos para ponernos de acuerdo en los instrumentos que vamos a utilizar, cómo hacemos para ponernos de acuerdo en cómo vamos a finalizar ese programa social, cómo lo hacemos dentro de un marco que necesite rapidez y sensibilidad para reaccionar a las urgencias de hoy, pero también responsabilidad y visión para estar preparados para los desafíos de mañana».

En resumen, un «acuerdo» donde los objetivos, las prioridades, los instrumentos técnicos, e incluso la salida de la crisis, vienen prediseñados, e impregnados de un adn autoritario, tecnocrático y neoliberal.

Un acuerdo que, de una parte, le transferirá mayor poder a un gobierno que ha dispuesto de la suma del poder como pocos en la historia, y que, precisamente por eso, ha conducido al país al borde de una catástrofe social de enormes proporciones; y de otra, barrerá la basura de su desastrosa gestión en la pandemia, bajo la alfombra de que somos todos buenitos, y que «hoy es tiempo de colaboración y no de confrontación».

Para enterar los pespuntes del traje a la medida, le dedicó una parrafada a los que no se embarcarán en la maniobra de salvataje:

«Los que quieran automarginarse están en su derecho, pero están profundamente equivocados».

El Partido Comunista no participará en el acuerdo

El Partido Comunista descartó un pacto con el gobierno mientras éste no adopte medidas de fondo propuestas por organizaciones sociales y de todos los sectores de oposición.

Pacto al que, por lo demás, no ha sido invitado.

El presidente del partido, diputado Guillermo Teillier, dijo que la colectividad no está disponible para un pacto como el que anunció Piñera:

“Esta propuesta la hace el Presidente de la República cuando ya está claro que las medidas que ha tomado el ejecutivo en general han fracasado, frente a la necesidad de detener la velocidad del contagio con el COVID 19”.

Agregó:

“Hasta ahora, el presidente nunca ha escuchado las propuestas que se han hecho; entonces esto viene a ser como una fórmula para diluir la responsabilidad que le es propia. Bajo esta situación de emergencia, si el el Presidente tuviera voluntad política, sin necesidad de un acuerdos o pactos, tiene todas las atribuciones para tomar las medidas necesarias y pertinentes, sanitarias, financieras y de otra índole, que puedan contribuir a detener el contagio, y también asumir formas de paliar la grave crisis económica que afecta a la mayoría de las chilenas y chilenos”.

Teillier puntualizó que están disponibles para un acuerdo que realmente favorezca a las mayorías:

“Si hay algún proyecto que realmente favorezca a la mayoría del país, a los trabajadores y trabajadoras, adultos mayores, jóvenes, mujeres, pueblos indígenas, los vamos a aprobar sin duda alguna. Pero un acuerdo con el gobierno mientras no estén claras las cartas sobre la mesa, por ahora decimos francamente no”.


Las razones y propuestas del PC

El Secretario General del Partido Comunista, Lautaro Carmona estimó que la afirmación de Piñera, de que los que se automarginan, «están profundamente equivocados» es una descalificación gratuita que busca distraer la atención sobre su responsabilidad en la forma como se ha enfrentado la pandemia.

Agregó que con solo haber utilizado el sentido común, y se hubiera escuchado a los alcaldes, a los especialistas y a los trabajadores de la salud muchas vidas se habrían salvado:

«Pudo más la terquedad del presidente y del ministro Mañalich, para indicar que no hacía falta cuarentena total y absoluta, pudo más el resguardo del capital y la preocupación por la economía, que por la salud y la vida de la gente, impidiendo tener un ingreso por la vía de un salario básico de emergencia, por encima de la línea de la pobreza», que permitiera que las familias pudieran llevar adelante una cuarentena con la tranquilidad psicológica de tener las necesidades alimentarias y sanitarias cubiertas»

En consecuencia, dijo, Piñera no puede pretender trasladar la responsabilidad que tiene en la crisis, al Partido Comunista y a otros partido que no se disponen a participar en un a convocatoria que de diálogo tiene nada.

En entrevista al semanario El Siglo, calificó el acuerdo como «un llamamiento demagógico, oportunista, que no presenta soluciones ni llama al mundo social”.

¿Cuál es su opinión de la insistencia del Presidente Sebastián Piñera de tratar de llegar a un acuerdo entre el oficialismo y la oposición?

«La primera razón es que se da cuenta del fracaso absoluto de las políticas de salud pública impulsadas con un gran activismo de parte de él y de Mañalich y que trajo como consecuencia que, desde el punto de vista porcentual, Chile es hoy uno de los países más afectados por la pandemia del coronavirus.

Ante su terquedad, su soberbia, su pretensión de usar abusivamente de la crisis sanitaria que afecta a los sectores más pobres del país, quiere involucrar al conjunto o a una parte de la oposición en un acuerdo, pero sin consentir cambios sustantivos en sus políticas. Esa es una razón primera, de fondo, que aconseja a Piñera a hacer un llamamiento demagógico, oportunista, que tampoco presenta soluciones.

No llama al mundo social que puede representar a la comunidad más golpeada por el virus, me refiero a los trabajadores, a las organizaciones de Juntas de Vecinos, a los trabajadores de la salud, a las organizaciones sociales y sindicales. Ese no es interés de Piñera ni del gobierno.

Siguen creyendo en un diálogo encapsulado, excluyente del mundo social, y por ese camino hacen que la política errática y criminal que tiene la derecha en salud pública, siga adelante con consecuencias tan trágicas. Me refiero a trágica desde el punto de vista sanitario, de salud mental con una población en zozobra, con estrés, y trágica socialmente».

– Desde la derecha, desde el gobierno, se dice que sectores como el Partido Comunista, otros partidos de izquierda, incluso del Frente Amplio, estarían en una posición cerrada, rígida, de no querer sumarse a colaborar.

«Es un recurso socorrido de manipulación para eludir la responsabilidad propia que le cabe al gobierno y a la derecha. Es impresentable, ante los ojos de cualquier persona seria, que las consecuencias que tiene la pandemia ante decisiones tan erráticas como la vuelta a clase o que volvieran a trabajar los empleados públicos, o abrir unos mall, o la “nueva normalidad”, se le quiera atribuir a un partido político.

Que se le quiera atribuir a un partido las protestas de la gente que sale porque tiene hambre o porque no le llega la ayuda. Cuando estaba el estallido social y la movilización de millones de personas, se recurrió a un supuesto peligro de golpe de Estado para llamar desde la derecha a un acuerdo.

Ahora se recurre al peligro de una guerra contra un enemigo invisible, que es el lenguaje del Presidente. Se descalifica sola esa versión de que los comunistas y otros sectores no queramos ser parte de una misma política errática que viene sosteniendo el gobierno de forma monocorde y autoritaria».

– Se dice que ustedes no van al acuerdo pero tampoco hacen propuestas.

«De nuevo una manipulación anticomunista. Algunos lo aplauden porque le afecta al Partido Comunista, pero aconsejaría leer aquel poema de Bertolt Brecht de que no les importaba que se llevaran a los comunistas, hasta que se los llevaron a ellos. Algunos compran esa campaña.

Pero veamos cosas concretas.

Somos parte de Unidad para el Cambio, y esa articulación política, antes de que se entrara en momentos muy difíciles, en marzo, entregó una propuesta con medidas sanitarias, económicas y sociales, perfectamente viables, al Presidente Piñera. Fuimos y somos parte de promover la prevención por una cuarentena total o muy amplia, sabiendo que esa cuarentena tiene costos, y son que muchas familias que quedan sin ingresos, todos los que trabajan informalmente, sobre todo, y planteamos el ingreso básico de emergencia para esa gente.

Planteamos que ese apoyo estuviera por sobre la línea de la pobreza, es decir, superior a 400 mil pesos mensuales. Eso resolvía las provisiones alimentarias, sanitarias y no tener que salir a la calle. Esa propuesta requería financiamiento y dimos dos o tres soluciones.

Una importante, y que sigue vigente, que la recogimos de la Central Unitaria de Trabajadores, es el impuesto a los súper ricos, es decir, al 1% de toda la población, marcándoles un impuesto del 2.5% sobre su riqueza, que no los empobrece ni los deja fuera de la lista de los más ricos de Chile y de América Latina. Y eso provocaría un ingreso al Fisco que resuelve problemas de este tiempo.

También planteamos disponer de las utilidades de las AFP, no de los fondos de los trabajadores y sus ahorros, ni de los millonarios salarios de los gerentes, sino de las utilidades que son producto del dinero que ponen los trabajadores, para que se usen para enfrentar la pandemia.

También reasignar el presupuesto de Defensa; Chile tiene el promedio más alto de gasto en Defensa de todos los países de América Latina, el promedio más alto de gasto militar en relación a nuestros vecinos, Chile tiene una lista de escándalos de corrupción de Carabineros y las Fuerzas Armadas con una pérdida tremenda de dinero.

Planteamos, entonces, que se reasignen platas de Defensa, que además tiene un fondo que ahora se podría ocupar, al menos una parte, para gastos en Salud. Ahí tiene propuestas concretas. Aparte de que compartimos lo señalado por economistas de que el Estado puede asumir un endeudamiento acotado en el exterior, usar ciertos fondos, hacer uso de recursos que existen.

Planteamos lo de las cuarentenas, el destinar recursos a la protección del personal de salud, que tuvieran turnos quince por quince, con dos semanas de trabajo dos de descanso para tener el espacio de prevención, planteamos en su momento que no se debía sostener lo de “nueva normalidad” y “retorno seguro”.

Dijimos que había plata para gastar más en el monto del Ingreso Familiar de Emergencia. Pero nada de esto se escucha ni se considera de parte del gobierno. Elaboramos una extensa propuesta económica, tenemos diversas iniciativas en el Parlamento, es cosa que quienes se interesen, empezando por el gobierno, las lean.

Y la respuesta del gobierno es que los comunistas no hacen propuestas. Esa es una falsedad absoluta, es un uso abusivo del control mediático que tiene la derecha, el gobierno y los grandes empresarios. Lo que pasa es que los comunistas se atreven a hacer propuestas que tocan los intereses de los privilegiados, los multimillonarios, los súper ricos, y eso les molesta».

Durante el estallido social hubo sectores de la oposición que firmaron un acuerdo con la derecha y el gobierno. Ahora también sectores de la oposición se abrieron a firmar este acuerdo que busca Piñera. ¿Esto acentuaría los problemas que hay dentro de las fuerzas opositoras? ¿Al final se ratificaría que hay dos o más oposiciones?

«Eso último es lo primero con valor político sobre lo que debemos tomar nota. No hay una sola oposición. No tiene que ver solo con la expresión lógica de corrientes, de partidos, de ideas, sino porque hay una oposición que quiere construir, junto a los afectados por las políticas de derecha y del gobierno, alternativas; y hay otros que piensan en cómo entregarle oxígeno al gobierno para que siga llevando adelante políticas económicas y sanitarias que afectan a las mayorías.

Porque el gobierno ha desarrollado políticas antipopulares, antidemocráticas, inhumanas, con falta de sensibilidad social. Frente a eso, en la oposición hay diferencias respecto a convocatorias y subordinaciones de la política imperante desde el gobierno».


Organizaciones sociales rechazan el acuerdo

Un importante conjunto de organizaciones sociales y sindicales; entre ellos, el Colegio de Profesores, la Coordinadora No + Afp; la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile; Ukamau y Modatima, emitió una declaración pública en la que rechaza el acuerdo y vaticina su falta de legitimidad en la población.

Declaración Pública ante el llamado a Acuerdo Nacional

Quienes suscriben expresamos nuestra posición frente al llamado efectuado por el gobierno en orden a impulsar un Acuerdo Nacional:

1. La necesidad de enfrentar con mayor eficiencia las consecuencias provocadas por el Covid 19 son absolutamente necesarias y urgentes. La zigzagueante postura del gobierno
en esta materia provoca legítimas sospechas sobre la veracidad de la información que se entrega a la población, y por tanto, resulta imprescindible, tal como lo han planteado
organizaciones gremiales de la Salud (Colmed, Confusam, Fenprus, Confedeprus, Fenat) la constitución de una instancia transversal y transparente que otorgue confianza a todo
el país respecto de las políticas que se abordarán para contener la expansión del contagio y detener la propagación de esta pandemia.

2. Una instancia transversal debe cumplir condiciones éticas mínimas para contar con la credibilidad y el apoyo de la ciudadanía. Es de una provocación inaceptable que personajes
que abierta y descaradamente se han opuesto a cambios políticos en el país, levantando campañas del terror ante el cambio constitucional, hoy se erijan como voceros y postulen
un “acuerdo nacional” junto a los mismos rostros que en alguno de los gobiernos pos dictadura hicieron uso y abusos del Estado para legalizar el traspaso desvergonzado de fondos públicos a privados, en áreas tan sensibles como es la Salud Pública, que hoy, de manera totalmente desfinanciada tiene que hacer frente a la pandemia, mientras que la salud privada saca cuentas antes de prestar el apoyo tan necesario para combatir la crisis sanitaria.

3. El pueblo sufre con mayor rigor las desigualdades sociales que se cristalizaron en estos 30 años de consolidación de un modelo económico desigual y abusivo. Ha quedado claro,
que nuestro país como consecuencia de la privatización de la salud y la previsión, hoy enfrenta con absoluto desamparo y orfandad la crisis social y económica que se ha instalado
y cuyas consecuencias ahondarán mucho más la pobreza y desigualdad en nuestro país.

Nada bueno puede esperar el pueblo de Chile de un Acuerdo Nacional celebrado
por aquellas instituciones desacreditadas que persisten en hacer política de espaldas a la población. Nada bueno puede esperarse, si los mismos que promueven estos acuerdos,
son los mismos que niegan sostenidamente respuestas a las demandas que mayoritariamente el pueblo de Chile en su mayoría reclama.

4. Son los mismos que se pertrechan para impedir avanzar hacia una nueva Constitución, los mismos que controlan los medios de comunicación para mentir defendiendo a las afp,
a las isapres, el código de aguas y todas las reivindicaciones sentidas por la población, son los mismos que han validado el descaro de las grandes compañías que se han acogido
al Plan de Protección al Empleo trasladando el costo de la crisis a las y los trabajadores.

Desde ya vaticinamos la falta de legitimidad que tendrá este acuerdo en la población, lo decimos porque somos organizaciones reales y genuinas, con fuerte raigambre en el tejido
social que conoce y hace suyo el fuerte rechazo a cualquier acuerdo construido a espaldas de la población, en especial, cuando los promotores de éste han manifestado de manera
clara su voluntad de impedir el ejercicio democrático de un plebiscito que ponga fin de una vez por todas a la Constitución Politica de la Tiranía Cívico Militar.

Llamamos a nuestro pueblo a las organizaciones, sociales, sindicales y gremiales a mantenerse alerta ante esta nueva traición que pretende generársele a nuestro pueblo.

Manifestamos nuestra voluntad de sumarnos a cualquier iniciativa que implique desarrollar políticas de solidaridad y cuidado a nuestro pueblo, en especial a los sectores más pobres
de nuestro país.

Colegio de Profesores
Coordinadora No + AFP
Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile
Ukamau
Modatima

Santiago,
27 de mayo de 2020

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