ANFP: La Caída de un Presidente Intrascendente

0
301

A Sebastián Moreno le costó cuatro vueltas conseguir los votos para ganar la presidencia de la ANFP. Sin embargo, 28 meses después, con más pena que gloria, debió renunciar al cargo, al comprobar la absoluta falta de respaldo de quienes lo eligieron.

La rápida pérdida de piso del dirigente es insólita, porque quienes lo apoyaron para ser electo, son quienes movilizaron las fuerzas que le impidieron seguir gobernando.

Todo, a partir de una serie de errores que le adjudican y que se acentuaron desde octubre.

Después de las dimisiones de casi todos sus directores, de los cuales sólo quedaba Marcos Kaplún, la renuncia de Sebastián Moreno a la presidencia de la ANFP era cuestión de horas.

Y ésta se produjo durante la tarde del jueves, luego de una video-llamada entre el timonel saliente y miembros de la oposición.

Según publicó El Gráfico Chile, costó que el ahora renunciado jefe del fútbol chileno diera su brazo a torcer.

«La reunión fue durísima, porque insistía en irse a fin de año», cuenta un integrante del grupo opositor.

Sin embargo, finalmente se dio cuenta de que era imposible seguir con un respaldo prácticamente nulo.

Así, se fue tras apenas un año y medio de mandato.

Además, se estableció que el próximo jueves habrá una nueva cita, ahora entre todos los presidentes de los clubes, donde se oficializará la salida y se anunciará la fecha de las próximas elecciones presidenciales.

Éstas se llevarán a cabo el 30 de julio.

Auge y caída

Sebastián Moreno llegó a la testera de la ANFP el 7 enero del 2019, tras reñida y polémica elección, luego de la sorpresiva “bajada” de Arturo Salah a la reelección.

Ya en su elección, la cancha estaba embarrada: su nombre ha sido vinculado a un caso de robo por 45 mil millones de pesos de concentrado de cobre que afectó a la División El Salvador, entre 2011 y 2012, cuando él era jefe legal de ésta.

Pese a esos antecedentes, los clubes lo eligieron por sobre Jorge Uauy.

Sin un gran pasado dirigencial, debía enfrentar varios desafíos grandes a cargo de la testera del fútbol nacional, entre ellos la negociación de los derechos del fútbol y una delicada situación económica de la actividad.

Al día siguiente de su triunfo, el director, Jacques Algabli, representanter de Universidad Católica, se bajó por motivos personales.

Sin embargo, el primer gran golpe para Moreno fue el alejamiento de Andrés Fazio, al cabo de tres meses.
.
Era el encargado de negociaciones duras y largas, entre ellas la salida de Sampaoli, la venta del CDF y la llegada de Rueda.

No hubo sintonía entre Moreno y Fazio, pero con su salida el presidente perdió un hombre determinante para distintas negociaciones, la relación directa con los clubes de gobierno y un conciliador con la oposición.

Luego de la salida de Fazio quedó en evidencia la falta de liderazgo de Moreno. Hasta ese momento la gobernabilidad no estaba en cuestión, más allá de críticas al proceso Rueda a cargo de la Roja.

Moreno sabía que se jugaba una carta clave en Copa América de Brasil y si bien Chile fue cuarto, no escapó a las críticas del rendimiento, sin perjuicio de rumores sobre inconducta del equipo, la cual nunca fue aclarado.

Moreno ya comenzaba a tener muchos detractores, los mismos que lo apoyaron y levantaron como candidato.

El presidente de Universidad de Chile, José Luis Navarrete, en declaraciones al programa «De Fútbol Se Habla Así» de Directv, le lazó un misil:

“Los mismos que lo apoyaron hoy le dan vuelta la espalda, eso tiene un nombre claro, le están armando el golpe de estado. Al fútbol se viene a servir y no a servirse”.

A los conocedores de la interna de la ANFP les quedó claro que la era Moreno llegaba a su fin.

El estallido social fue otro factor que marcó la era Moreno.

La rebelión del plantel chileno de no viajar a jugar el amistoso del 19 de noviembre ante Perú en Lima, terminó por concretar muchas dudas en cuanto a su capacidad de poder imponer una política clara y en pro de la actividad.

“No tuvo carácter para defender al fútbol”, explica Luis Baquedano, gerente general de Unión Española, uno de los clubes que votó por Moreno y que hoy encabeza la oposición.

Y se explaya:

“El presidente no fue capaz de generar una estrategia distinta, que permitiera jugar. Equipos dueños de sus estadios, como Colo Colo, Universidad Católica, Huachipato o nosotros, ofrecimos nuestros recintos para hacer jornadas dobles y que el torneo 2019 se concluyera. Sin público o con aforos acotados, a la hora que fuera. Pero Moreno siguió con su agenda, a espalda de los clubes”.

“Es una industria compleja, en la que hoy, el Consejo de Presidentes está integrado por los dueños de los clubes, no como antes, que eran socios de esas instituciones e iban rotando. Ahora, son los propietarios quienes quieren que se vele por sus intereses”, agregó.

Lo de octubre generó no sólo problemas entonces, sino también ahora con el conflicto con el CDF, por ejemplo. Esto, sin mencionar el lío entre Unión y Universidad de Chile por el “Chile 4”, entre otros, que Moreno no fue capaz de resolver con solvencia.

Sin ir más lejos, ese asunto le costó el apoyo de los hispanos, uno de sus apoyos fuertes.

Cada vez que enfrentaba conflictos más graves y sin soluciones correctas, el desangramiento del directorio siguió y no hubo reacción.

Partió Aldo Corradosi, otro hombre “fuerte” de la testera, mientras siguieron los rumores que algo se estaba gestando fuera de la sede de Peñalolén.

El cuestionamiento a Martín Iribarne terminó por colocar la lápida a la era de Sebastián Moreno. Al cuestionado director, que intentó hasta último momento permanecer en la ANFP, solo hizo dejar al descubierto la vulnerabilidad del presidente del fútbol nacional. Los alejamientos de Raúl Jélvez y Arturo Aguayo solo ratificaron lo que era un secreto a voces.

Su salida era cuestión de días, y así pasó.

Lo que viene no asoma como esperanzador.

Habrá que esperar a fines de julio para saber quien puede tomar el relevo en un momento donde el fútbol está agónico.

DEJA UNA RESPUESTA