Feminismo y Política

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por Iván Ljubetic Vargas (*).

Hoy, cuando con toda razón, las mujeres levantan su voz y luchan contra el patriarcado, el machismo y la discriminación que han sufrido y sufren en el sistema capitalista, cuando se denigra por igual a todos los partidos políticos, es bueno recordar la historia y poner las cosas en su justo lugar.

Teresa Flores

El Partido Comunista de Chile, surgido el 4 de junio de 1912, tuvo entre sus fundadores -cosa extraordinaria mujer, más grande aún si se considera la época.

Fue Teresa Flores, joven obrera nacida en el seno de una familia obrera en Iquique en 1891.

Acompañando a su padre en una visita a la cárcel de Los Andes, conoció a Luis Emilio Recabarren, que estaba prisionero en ella. Surgió el amor entre ellos.

Recabarren le escribió desde la prisión, con fecha 20 de mayo de 1909, una hermosa carta (que sólo fue hecha pública el 30 de abril de 1912).

En parte de ella le dice:

“Vago, por el mundo, errante, sin encontrar una mano amiga que me acompañe en la soledad de la vida. Yo necesito una compañera que comparta conmigo los pensamientos y los sentimientos… No es que sienta miedo de ir solo. Es que dos almas fundidas producirán doble cantidad de enseñanzas y dobles serán los efectos de su acción.

¡Qué dulces son tus palabras! ¡Cómo llegan hasta mí! Tu compañía me fortalecerá. Tengo la convicción de que tu persona me dará más bríos para luchar. Tú me inspirarás y harás que mis pensamientos sean cada vez más hermosos, y a medida que esto se produzca tu irás bebiendo en mis labios el amor que yo beba en tu alma.

¡Cantarle al amor y a la vida! Hacer del amor la vida y hacer de la vida el amor. He ahí todo. El gran trabajo. El gran pensamiento.
Unamos a nuestra dicha la dicha de todos. Así nuestra felicidad será tan inmensa como inmensa sea la felicidad de todos”.

(“El Despertar de los Trabajadores”, Iquique, 30 de abril de 1912)

Por entonces, Recabarren tenía 32 años; Teresa, 19.

Juntos en la Lucha de Clases

Como escribió Elías Lafertte:

“Teresa Flores, era por aquellos días la verdadera mujer de un líder proletario, que no sólo lo acompañaba como tal, sino también en las actividades políticas”. (Elías Lafertte: “Vida de un Comunista”, página 82).

Participó, como hemos dicho, en la fundación del Partido Comunista, fue actriz en los grupos de teatros revolucionarios, oradora, fundadora de un Centro Femenino y la primera mujer que ocupó un cargo en una central sindical a nivel nacional.

Recabarren, el fundador

Luis Emilio Recabarren, no sólo fundó el Partido Comunista de Chile (que durante diez años se llamó Partido Obrero Socialista). También impulsó la creación de los primeros centros de mujeres trabajadoras y esposas de los proletarios.

Allí las mujeres comenzaron a tratar sus problemas y a tomar conciencia de la necesidad de ser ellas mismas sujetos de la historia. Tan importante aporte de este dirigente obrero a las luchas sociales no ha sido suficientemente valorado.

Los centros femeninos “Belén de Sárraga”

El viernes 4 de abril de 1913 se fundó en Antofagasta el primer Centro Femenino “Belén de Sárraga en Chile.

El Despertar de los Trabajadores, también creado por Recabarren, publicó en su edición del jueves 10 de abril de 1913, una carta al director que decía:

“Permítame que desde las columnas de nuestro periódico haga saber a las lectoras de Iquique que en el vecino puerto de Antofagasta se ha organizado el viernes último un centro de mujeres libre-pensadoras, que tomó por nombre Belén de Sárraga, en recuerdo y homenaje a la valiente mujer que, por predicar la liberación de la conciencia, ha recibido el grosero ataque del clero…

Invito a mis amigas y compañeras de ideas a organizar aquí en Iquique un centro análogo al de Antofagasta…

Agradeciendo la cooperación que El Despertar nos preste, saluda a usted,

Teresa Flores”.

El jueves 17 de abril de 1913 se creó el Centro Femenino “Belén de Sárraga” de Iquique, una de las primeras organizaciones de mujeres en Chile con una orientación revolucionaria.

¿Quién era Belén de Sárrraga?


Belén de Sárraga

Belén de Sárraga Hernández, nació en 1873 en Valladolid, España. Médica, feminista, librepensadora y militante del Partido Republicano Federal Español.
Belén fundó numerosas entidades femeninas: la primera en 1896 fue la Asociación de Mujeres Librepensadoras en Barcelona.

La clara hostilidad hacia la Iglesia que sentía Belén, le atrajo muchas críticas, persecuciones y hasta atentados contra su vida, por parte de grupos ultra clericales.

Viajera infatigable, se paseó por toda América Latina, describiendo cada uno de esos países en su libro «El clericalismo en América, a través de un continente», publicado en 1915 en Lisboa.

Recabarren invita a Belén de Sárraga

El periódico “El Despertar de los Trabajadores”, reprodujo un telegrama enviado por Recabarren invitando a Belén de Sárraga:

“Iquique, 23 enero 1913.

Señora Belén de Sárraga Hotel Oddó, Santiago.

Socialistas Iquique tendríamos placer en escucharla.
Agradeceríamos anunciarnos si podría venir.

Luis Emilio Recabarren”.

Este telegrama, publicado al día siguiente en el periódico “La Razón”, de Santiago, fue el detonante del más notable fenómeno de influencia ideológica producido en Chile, a partir de las nueve conferencias dictadas por la apasionada profesora y doctora en medicina, feminista y anarquista española.

La propia imprenta de “La Razón” le editó uno de sus folletos en una impresionante tirada de diez mil ejemplares.

Patricio Barra, nieto de Salvador Barra Woll, otro de los fundadores en 1912 del Partido Comunista de Chile y uno de sus primeros cinco diputados, a la vez director y fundador de numerosos diarios obreros como «Justicia», «El Siglo» y otros, entrega los siguientes antecedentes:

«Cuando se anunció la primera visita a Chile de Belén de Sárraga, el compañero Luis Emilio Recabarren interesado en difundir dicho importante hecho, sugirió a Salvador Barra Woll, a la fecha Director del Diario “El Despertar de los Trabajadores”, publicar una serie de artículos que incentivaran la participación, especialmente de las mujeres, en las charlas y conversatorios que realizaría Belén de Sárraga en Chile.

Para este fin Salvador Barra escribió motivadoras notas en el periódico bajo el pseudónimo de mujer «Dora Vals», que en realidad era el anagrama de su nombre Salvador, y que así se mantuvo hasta la llegada de la ilustre visita.

Belén de Sárraga en el norte

«Luego de llegada a Iquique, la visitante fue recibida en la casa de nuestro abuelo en la calle 21 de Mayo N° 94 de esa ciudad, y estuvo acompañada permanentemente por Salvador Barra Woll, posteriormente trasladándose ambos a realizar una gira y recorrer gran parte del país entregando la orientación preclara de la destacada feminista, anticlericalista y sufragista.

Fue así como en febrero de 1913, invitada por Luis Emilio Recabarren, Belén de Sárraga visitó el norte de Chile (Antofagasta, Iquique, Negreiros y Pisagua), para realizar una serie de conferencias públicas.

El periódico “El Despertar de los Trabajadores”, fue el encargado de anunciar sus conferencias, publicar algunas columnas suyas, defenderla contra el ataque de los sectores conservadores chilenos y promover sus ideas.

Además, el diario “El Mercurio” de Valparaíso la entrevistó. Fue la fuente de inspiración para poetas como Néstor Recabarren, Salvador Barra Woll y Máximo Silva.

El papel histórico de los centros Belén de Sárraga

Teresa Flores escribió en ‘El Despertar de los Trabajadores’, con fecha 21 de abril de 1914, refiriéndose a Belén de Sárraga:

“Ella ha dado al socialismo de Tarapacá un contingente femenino que habría tardado en despertar, si no hubiera vibrado aquí, con clarinada de bronce.”

Según la historiadora Cecilia Salinas, “la acción de Teresa Flores y los Centros ‘Belén de Sárraga’ se inscriben en el marco de la acción político-social; pensaba ésta como una posibilidad de emancipación femenina, con el respaldo de la cooperación y apoyo de ambos sexos”. (Cecilia Salinas: “La Mujer Proletaria. Una historia por contar”. Ediciones LAR, concepción, 1987, páginas 88 a 107)

El primer directorio del Centro estuvo integrado por: Teresa Flores (Presidenta), Juana A. de Guzmán, Nieves P. de Alcalde, Luisa de Zavala, María Castro, Pabla R. de Aceituno, Ilia Gaete, Adela de Lafertte, Margarita Zamora, Rosario B. de Barnes y Rebeca Barnes.

Propagar el libre pensamiento

Sus estatutos revelan los métodos utilizados para promover sus ideas y mantener la organización.

“Art. 1. Este centro se compone de mujeres que voluntariamente y sólo por amor a la verdad, se comprometen a no tener en lo sucesivo ninguna relación ni directa ni indirecta con el clericalismo y sus instituciones.

Art. 2. Todas las mujeres que componen este centro se comprometen a propagar estos bienechores pensamientos por medio de visitas domiciliarias a sus amigas, invitándolas a conferencias, exhortándolas a leer, estudiar y buscar la verdad.

Art. 3. Las madres de familia que ingresen al centro educarán a sus hijos dentro del más alto sentimiento de libertad y de verdad y ajenos a todo sentimiento clerical.

Art. 4. Las jóvenes que ingresen a este centro cuidarán al formar su hogar que el compañero que elijan sea un verdadero y firme libre pensador.

Art. 5. Todas las que compongan este centro, a la medida de sus fuerzas procurarán propagar el libre pensamiento y aumentar el número de afiliadas.

Art. 6. Para el sostenimiento del centro y la propaganda de sus ideales, cada asociada pagará una cuota de un peso mensual.

Art. 7. El centro efectuara a lo menos una velada mensual para divulgar y popularizar sus ideales. Igualmente tomará parte en toda clase de conferencias, comicios u otros actos instructivos.”

Contra las ideas reaccionarias

La postura anticlerical de los centros surgía del cuestionamiento al rol de la iglesia como promotora del conservadurismo que asumían las mujeres al desempeñar “como únicas funciones rezar, cuidar de sus hijos y obedecer a su marido”. Limitaba así la aparición de propuestas distintas, más cercanas a los intereses feministas de ese momento, y, por lo tanto, la iglesia representaba un obstáculo para conseguir cambios en la vida de las mujeres.

Pero la posición anticlerical de liberación de las mujeres del mandato religioso no era el único objetivo de su quehacer, ya que participaron de manera activa en las luchas sociales.

En la práctica, la acción de los centros estuvo muy lejos de limitarse a la lucha la anticlerical, ya que sus integrantes se incorporaron activamente a la lucha social, actuando contra la carestía de la vida, luchando por el derecho al descanso dominical de las obreras, preocupándose por los efectos de la primera guerra mundial, realizando campañas contra el alcoholismo y divulgando las ideas de emancipación de la mujer.

Los centros realizaron innumerables actividades; entre ellas, recorrieron la pampa para mostrar sus ideas en conferencias y, de esta manera, motivar la creación de otros centros.

Durante su primer año de vida, los centros realizan treinta seis reuniones generales, ocho veladas y conferencias; asisten en grupo a veinticuatro manifestaciones públicas en Iquique y en la Pampa; participaron en sesenta y ocho actos públicos y celebran su primer aniversario en el teatro de la localidad.

Estos centros de mujeres librepensadoras tenían un gran nivel de organización, junto a principios definidos y continuidad en el tiempo.

En las luchas de los trabajadores

Las primeras organizaciones de mujeres nacieron en un contexto de fuertes luchas de los trabajadores por salir de su precariedad, siendo ese tema, la clase, el más importante para las organizaciones de obreros que incluían a mujeres.

Por lo anterior las organizaciones formadas sólo por mujeres tuvieron un papel fundamental, ya que lograron generar reflexiones específicas sobre su situación en la sociedad, lo que enfrentaban en la vida por ser mujer, como la doble discriminación cuando eran trabajadoras.

Esto no significa un desinterés por las llamadas “luchas sociales” sino una aproximación a la unión de ambos temas desde la particularidad de ser mujer.

Los centros se expandieron por las oficinas salitreras y ciudades como Antofagasta y Valparaíso, siendo las primeras organizaciones de mujeres en Chile; tenían como temas de trabajo; la necesidad de las ideas modernas en la educación infantil, composición anticlerical, religión y moral, el crimen del alcoholismo.

La Primera Conferencia, se realizó el 17 de mayo de 1913, en el local del periódico “El Despertar de los Trabajadores”.

Su temario proponía la creación de Consejo Federales femeninos, dentro de la Federación obrera de Chile. Estos consejos estaban compuestos por mujeres valientes, luchadoras, coherentes con sus principios, al punto de tenderse en las líneas férreas y en los puntos de acceso cuando las empresas trataban de reanudar la faena contratando rompehuelgas.

Teresa era una de esas mujeres, escritora principal del periódico obrero de la época “El Despertar de los Trabajadores”, dirigente sindical, organizadora, fundadora del Partido Comunista de Chile, actriz, feminista y una luchadora incansable al servicio de la clase obrera y la liberación de la humanidad.

(*) Historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

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