Pablo Rodríguez y el Mercurio

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por Eduardo Contreras.

Sí el mismo, el de “Patria y Libertad”, grupo neofascista que él fundó y presidió; el de los atentados y la violencia, aquel que formó parte del operativo golpista internacional en contra del gobierno legítimo de Salvador Allende y la Unidad Popular.

El que hizo alianza con los principales grupos empresariales chilenos, el mismo personaje que ha sido repudiado hasta por quien fuera su aliado y secretario general, Roberto Thieme, el mismo que conspiraba junto a Benjamín Matte, María Olivia Gazmuri Schleyer, con Federico Willoughby, Jaime Guzmán, Eduardo Boetsch; el mismo que trabajó con los grupos de Fiducia, del Opus Dei, del franquismo, el líder de los golpistas involucrados en los asesinatos del general René Schneider y del político Edmundo Pérez Zujovic.

El mismo que buscó aliados entre militares en retiro.

Claro, es también el mismo que cuando los acontecimientos se precipitaron, no encontró nada mejor que arrancarse y huyó del país asilándose en el exterior.

Este personaje ha sacado la voz y dónde si no en El Mercurio esta vez en su edición del pasado sábado 8 de febrero. Mal que mal el periódico de los Eswards fue también uno de sus aliados en la aventura antidemocrática.

“Las causas de una rebelión cívica” es el pretencioso título de la nota de Rodríguez. ¡¡ Si no sabrá de rebeliones el personaje!! Esta vez pretende analizar y mostrarnos las causas de la movilización social iniciada en octubre pasado.

Comienza por afirmar que se trata de alterar el orden público y de “arrastrar al país a una sórdida contienda por el poder” Miren quién lo dice.

Pero a continuación afirma que quienes dirigen las movilizaciones son “un núcleo cada vez màs insatisfecho con las ventajas logradas“.

Y aquí viene lo gracioso. Porque sostiene que los protagonistas del despertar de los chilenos están molestos por la transformación ocurrida en Chile. Y esta consistiría, según el pintoresco personaje, en “la erradicación de la extrema pobreza, el mejoramiento de los índices salariales, la apertura a la educación superior a un elevado porcentaje de estudiantes de la mal llamada “clase media” y una serie de otros avances de la misma especie”. ¡¡¡!!!¿¿??

O habla de otro país o con los años le ha nacido un divertido sentido del humor que antes jamás tuvo. De Chile no puede ser.

Lamenta luego la violencia que “injustamente se ha descargado sobre el Cuerpo de Carabineros”. Faltaba más, el caballero vuelve a buscar aliados como en aquellos años

Luego cambia el sentido de su nota y dice que en verdad el enfrentamiento era “ineludible” si se tiene en cuenta que “una pequeña vanguardia política tradicional persiste en su intención de aprovechar lo ocurrido con miras a nutrir sus cada día más escuálidas reservas electorales”.

¿Estará evocando precisamente y con nostalgia a su “Patria y Libertad”?

Finalmente se suelta y afirma lo que de veras quería decir y se lanza en picada contra el proyecto de una Nueva Constitución para Chile y escribe textualmente:

“Una Nueva Constitución entorpecería los esfuerzos que se realizan en el mundo para extender las conquistas científicas y tecnológicas de la era actual “¿¿¿¿????

¿Habrá quién le entienda tan extraña afirmación? O quizás lo que de veras le sucede y le lleva a escribir aquello es simplemente efecto del inexorable paso de los años.

En todo caso, por muchos años que pasen nadie en su sano juicio podrá olvidar jamás lo que fue aquella siniestra ola de crímenes, atentados, asesinatos que el delirante grupo de ultraderechistas de “Patria y Libertad” cometió en contra del pueblo chileno.

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