Insólito, pero no Tanto: Texto Escolar Induce a Realzar lo “Positivo” de la Dictadura

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En esta larga y angosta república neoliberal se ha perdido, de un lado, la verguenza; y del otro, la capacidad de asombro. Pero aún así resulta escandaloso que un texto escolar incite a los alumnos a encontrar el «lado positivo» de la dictadura de Pinochet.

El empeño de negar y relativizar los horrores de la dictadura es una práctica invariable de la derecha. En esta ocasión, lo hace, con su característico estilo sibilino y oblícuo, a través de un texto escolar, diseñado para el segundo semestre del sexto básico.

Se trata del Cuaderno de trabajo del Alumno Historia y Geografía y Ciencias Sociales, de la editorial Aptus; que, entre otros aspectos concernidos, necesariamente tuvo que ser previamente aprobado por el ministerio de Educación.

Es más, según se lee en la introducción, “las planificaciones de APTUS CHILE son una propuesta de clases de trabajo diario y sistemático cuyo principal referente son las Bases Curriculares del MINEDUC”.

En la página 44 del texto aludido, se encuentra esta acabada pieza de manipulación: primero, señala que “todo proceso histórico puede ser evaluado de diversas maneras”, luego de lo cual solicita al estudiante evaluar el período de la dictadura, según lo que al alumno le parezca “positivo” y lo que le resulte “negativo”.

Aptus en una fachada de la derecha más reaccionaria. Amparada en una corporación sin fines de lucro, asesora a más de 200 colegios vulnerables a lo largo del país.

La fundación fue creada hace 10 años por Piero y Carlo Solari, quienes junto a Patricia Matte buscaban replicar a gran escala el modelo de la Sociedad de Instrucción Primaria (SIP), una corporación privada que desde hace 163 años interviene con sus propuestas conservadoras para la educación en Chile.

En la práctica, Aptus funciona como una Asociación Técnica Educativa (ATE), que también se dedica a realizar pruebas estandarizadas que permiten a grupos educativos evaluar internamente sus procesos y reforzar distintas áreas. En este contexto, la organización distribuye libros a los colegios SIP y también a otros vulnerables que contraten sus servicios.

Para financiarse Aptus cobra a los sostenedores de los colegios, sean particulares, municipales o los Servicios de Educación Pública que se crearon con la desmunicipalización.

Según la página web de la empresa, se dedican a “colaborar en la mejora de la calidad de la educación en colegios vulnerables de Chile, mediante la transferencia de productos y metodologías pedagógicas y de gestión probados, eficaces y replicables a escala, a fin de generar mayores y mejores aprendizajes en los alumnos”.

Entre los colegios que reciben los textos diseñados por esta editorial están la red de colegios SIP, vinculada a la familia Matte, la Universidad de Los Andes, Enseña Chile, Villa María Academy, Fundación Belén Educa, la Corporación Educacional del Arzobispado de Santiago, entre otros.

Siendo Aptus una expresión de la extrema derecha, no podía faltar la hipocresía. Así, según una aquiescente nota de La Tercera, fundada en las habituales fuentes anónimas, en la fundación «dicen sentirse “golpeados” con la polémica; aseguran que “lamentan profundamente” el malentendido y que “agradecen la retroalimentación que nos ha llegado respecto al tema”, puesto que “lo tomamos como una oportunidad de mejora”.

¡Vayanse a la’ar!

El debate se generó a partir de las declaraciones en redes sociales de una apoderada de la Escuela Municipal Barreales, ubicada en la región de O’Hgiggins, el pasado miércoles.

Carolina Castillo adjuntó la imagen de la página 44 de la Unidad 3: “Chile y sus cambios en el siglo XX”, y destacó que se le pidiera a los estudiantes una evaluación positiva del golpe de Estado. «¿Se imaginan una aberración así en un texto escolar alemán?», escribió en su cuenta de Facebook.

Aseguró haber tomado contacto con la directora de la escuela, quien le habría entendido su postura.

La apoderada recalcó que lo que más le molesta es que la empresa “se plantee como una agencia de educación, como excusa para tirar estos temas. «No me parece correcto”, concluyó.

Naturalmente, el tema tuvo amplia repercusión en resdes sociales, partiendo por el tuit que inició la polémica:

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