Venezuela: El Fracaso del Show de Trump, Piñera y Guaidó

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A esta altura, no se sabe qué es más triste: si el fracaso del falso positivo de la ayuda humanitaria, o el papelón de Piñera, que fue por lana y volvió trasquilado.

No solo porque apareció en la foto junto a una manga de derrotados sino también porque que la televisión internacional dejó al descubierto lo que la televisión chilena tiene orde de ocultar: el exhuberante show de sus tics, causado por síndrome de Tourette o ST.

El presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, criticó la visita de Piñera realizó a Cúcuta:

“Nosotros hemos dicho que estamos por una salida dialogante, de paz, no de confrontación. Nos hemos opuesto a la confrontación. Y nos oponemos rotundamente a las propuestas que ha hecho el autodenominado el presidente ‘no sé cuánto’ de Venezuela, encargado, que está frecuentemente llamando a la intervención extranjera y al quiebre de las Fuerzas Armadas o al golpe de estado o a la guerra civil”.

Respecto a la visita del Mandatario a la frontera, Tellier sostuvo:

“Se nos ha dicho, o ha dicho el canciller chileno, el señor Ampuero, que la posición de Chile de ninguna manera aceptará una salida violenta, y que va a hacer todo lo posible por las vías diplomáticas, de manera reservada. Ahora yo no sé qué vía diplomática es la que ha empleado el Presidente Piñera, que ha ido precisamente a la frontera de Colombia con Venezuela ha ayudar introducir esta ayuda, pero que es introducir el caos dentro de Venezuela, ese era el prepósito”.

Para graficar el fracaso de la Operación Ayuda Humanitaria, basta con hacerse las siguientes preguntas:

❌ ¿Entró la Ayuda Humanitaria?

NO

❌ ¿Se originó algún alzamiento militar de algún cuartel?

NO

❌ ¿Logró ingresar alguna embarcación de país o colonia extranjera con Ayuda Humanitaria?

NO

❌ Los gobiernos de las islas holandeses y Brasil ¿lograron ingresar la Ayuda Humanitaria?

NO

❌ El ahora prófugo de la justicia Guaidó ¿quedó del lado colombiano?

SI

❌ ¿Lograron imponer un Falso Positivo para confundir a la Comunidad Internacional?

NO

❌Los “dirigentes” de la Oposición ¿volvieron a dejar solos a sus seguidores frente a la GNB?

SI

❌ La Oposición ¿cumplió su objetivo?

NO

❌ ¿Quién es el presidente de venezuela?

El Presidente de Venezuela sigue siendo Nicolás Maduro


Caído el telón del concierto, inició puesta en escena de la oposición

por Luis Hernández Navarro

Concluido el show musical de Venezuela Aid Live, arrancó la violencia. Caído el telón en Cúcuta, Colombia, las palabras de paz de los cantantes antichavistas se transformaron en acciones de desestabilización escenográfica de la oposición.

La jornada opositora de este sábado fue, en lo esencial, una puesta en escena fronteriza. Cada uno de los montajes caminó de la mano de una apabullante ofensiva mediática, consistente, en parte, de verdaderos tsunamis de mensajes falsos. Las pequeñas (por las pretensiones de sus promotores) acciones violentas de comandos organizados fueron presentadas como parte de una fractura militar en la que mandos y soldados se sumaban a la población y desconocían el gobierno de Nicolás Maduro, o permitían el paso de la «ayuda humanitaria».

Durante una gran manifestación en favor de su gobierno, Maduro declaró esta tarde, cuando los medios de prensa ya coincidían en que no se logró introducir los insumos al territorio venezolano: «El golpe ha fracasado» y que está más firme y fuerte que nunca en su papel. Estamos defendiendo el derecho a ser libres y soberanos. No es tiempo de traidores”.

En el centro del relato opositor, construido para la ocasión en redes y radio rumor, se encuentra el falso anuncio sobre la inminencia de la entrada de marines estadunidenses y soldados colombianos a Venezuela. No es que la amenaza no exista, pero el antichavismo llega al extremo de ponerle fecha: este 24 de febrero.

Parte sustantiva del show mediático fue la deserción de siete uniformados a lo largo del día, presentada como el imparable desgrane de la mazorca de la fuerza castrense. Siete deserciones, ninguna de ellas relevante, en el contexto del día clave de la movilización opositora no parecen gran cosa. Más aún si se considera que la presión estadunidense en los últimos días, desde el presidente Donald Trump hasta legisladores del país de las barras y las estrellas, se ha concentrado en el ejército venezolano.

Las fuerzas armadas venezolanas tienen 235 mil miembros en activo, por lo que aún si las más de 60 deserciones de las que hablaron medios como CNN fueran ciertas, y que al parecer en su mayoría eran de policías y no de soldados, el número no sería relevante.

Si la apuesta opositora con la ofensiva de este 23 de febrero era propiciar desde la frontera un desbordamiento civil acompañado por la acción de grupos paramilitares, capaz de ocupar un territorio en el cual instalar al gobierno del autoproclamado Juan Guaidó, la arremetida fracasó. Los militares bolivarianos contuvieron la embestida y mantuvieron el control del territorio, para desencanto opositor. Salvo un caso, la entrada de la llamada «ayuda alimentaria» a territorio venezolano llevada a Colombia por Estados Unidos y Chile –el teórico objeto del pulso actual– no pudo traspasar el bloqueo fronterizo.

La otra línea discursiva, la de soldados venezolanos defendiendo una dictadura frente a opositores civiles, tampoco es cierta. En muchos de los cruces fronterizos miles de chavistas acompañaron a las fuerzas armadas de su país. En Caracas, una multitudinaria manifestación popular cobijó al presidente Nicolás Maduro.

Como compensación, los antichavistas lograron algunas fotos útiles para su guerra mediática. Entre ellas destacan la de dos tanquetas embistiendo una valla de seguridad bolivariana, la de grupos de encapuchados levantando barricadas y agrediendo a la fuerza pública, el paso de asistencia alimentaria a través de la frontera con Brasil (desmentida por el gobierno venezolano) o la quema de camiones cargados con «ayuda humanitaria» en territorio colombiano para echarle la culpa al gobierno… venezolano.

La decepción

La euforia se convierte en coraje y luego en decepción. El pequeño convoy de que busca cruzar a Venezuela desde Colombia para incorporarse a la ofensiva del autoproclamado presidente Juan Guaidó, no avanza. Un retén de la Guardia Nacional en El Vallao se lo impide.

Los guardias del 3er pelotón, 3ra compañía, D-212, todos ellos muy jóvenes, están tranquilos. Un teniente al mando les explica a los manifestantes que pueden pasar ellos a pie, pero no sus vehículos. No precisan cuándo se va a permitir nuevamente la circulación.

Los antichavistas están cerca de su destino, apenas a 19 kilómetros del puente Las Tacitas. Pero los uniformados y sus armas convierten esa distancia en una barrera infranqueable. Algunos han venido desde Valencia. Otros, muchachos de alrededor de 20 años, viajaron hasta el aeropuerto La Fría desde Caracas.

Para la ocasión, se vistieron con camisetas con la leyenda «Coalición Ayuda y Libertad Venezuela» y «Libertad a Leopoldo López», y gorros y chamarras con la bandera venezolana. Un camión de sonido reproduce a todo volumen canciones con distintos géneros musicales y letras antigubernamentales. Raps, vallenatos, hip hop y baladas se intercalan con un solo mensaje.

El entusiasmo inicial se convierte muy rápidamente en enojo. A todo pulmón gritan «Maduro: el coño de tu madre». Celebran jubilosos su ofensa. Comienzan entonces a cantar el himno nacional, pero lo abandonan al primer intento. No pasan de entonar un par de estrofas. A pesar de que son apenas pasadas las 10 de la mañana, los hombres circulan aguardiente (le llaman salta pa’tras) en botellas de plástico para agua, o se meten a la fonda a beber cervezas y comer algo.

Cuando llega la noticia de que el container de un camión hace imposible el retorno, el desánimo se hace mayor. El responsable de comunicación de un diputado de la Asamblea Nacional trata de que los más jóvenes tengan calma. «Llevamos 20 años de paciencia», les dice. Igual, están inmovilizados.

Acciones para la foto

En otros puntos fronterizos, los antichavistas se prepararon mejor para realizar acciones espectaculares. En el puente internacional Simón Bolívar, tres militares desertores a bordo de dos tanquetas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), embistieron la barrera de seguridad y arrollaron a la fotoperiodista chilena Nicole Krammer.

Nicole salvó su vida de milagro. Según declaró a El Porteño, los desertores «querían matar gente civil que estaba parada en la frontera. Me salvé por poco. No puedo creer que los presenten como héroes».

Después huyeron con sus armas hacia Colombia donde fueron recibidos por dos dirigentes de la ultraderecha venezolana: el ex diputado José Manuel Olivares y el dirigente de la Universidad de Los Andes (ULA) Villca Fernández, ambos prófugos de la justicia venezolana. «Tranquilos, estos son nuestros», dijeron cuando los vieron llegar.

En la línea fronteriza, la periodista de Telesur Madelein García fue amenazada por Villca Fernández, recientemente amnistiado por el gobierno venezolano, después de ser acusado de terrorismo.

En Ureña, ciudad ubicada en el estado venezolano Táchira, encapuchados alanzaron objetos contundentes contra las fuerzas de seguridad, le prendieron fuego a un autobús, e instalaron barricadas con neumáticos en llamas.

Eso que llaman diplomacia

Tan evidente y explícita como la intervención estadunidense en el intento de golpe de Estado de Juan Guaidó es la participación directa del mandatario colombiano Iván Duque en la asonada. Trascendió que el líder golpista entró a Colombia en helicóptero, desde una finca en el norte de Santander. La nave tiene el registro FAC-006, de la Fuerza Aérea Colombiana.

Ya encarrerado, Duque anunció ayer el cierre de sus fronteras con Venezuela. Y para que no quedara duda de lo que se trae entre manos, circularon imágenes en las redes sociales de soldados colombianos acompañados por militares estadunidenses, quienes se encontraban en la línea fronteriza de Colombia bajo el puente Las Tienditas recorriendo la frontera.

El revire por parte del presidente Maduro fue enérgico: rompió relaciones diplomáticas con Colombia y dio a su cuerpo diplomático 24 horas para abandonar el país.

Fuente: La Jornada


Fracasa ataque de paramilitares a destacamento militar de La Mulata

Como si fuera una metáfora de lo que hoy está en juego en Venezuela, el retrato de Simón Bolívar que se encuentra a la entrada del cuartel del puesto La Mulata, del segundo pelotón de la Guardia Nacional Bolivariana, tiene un balazo en la frente y otro le destruyó la mandíbula del lado derecho.

Las ráfagas agujerearon, también, el letrero que da la bienvenida, la cocina, las habitaciones de la tropa y el retrato del general López Contreras, fundador de la Guardia Nacional Bolivariana.

La segunda muerte del Libertador de las Américas ocurrió los primeros minutos de este domingo, cuando un grupo armado irregular, de unos 60 hombres, atacó el destacamento militar de La Mulata. «¡Negociemos! ¡Ríndanse! ¡Entreguen las armas! ¡No mueran por el gobierno de Venezuela!», les gritaron a los soldados.

Pasadas las 12 de la noche, los atacantes rodearon al comando de zona N° 21 destacamento 212, dispararon sucesivas ráfagas por la entrada y la retaguardia, gritaron «les traemos un regalito» y lanzaron una granada. Iban armados con rifles Fal y R-15. Venían de Colombia.

Cuando el teniente coronel Douglas Omaña, responsable del destacamento, se comunicó con el general de brigada Manuel Castillo, comandante de la 21 brigada del ejército, para reportarle el ataque, éste le ordenó: «¡Mantén la posición! ¡No vayan a dejar el puesto! ¡Ya voy en camino!» Le dispararon al coche del capitán de la guardia y rompieron el parabrisas.

El ataque duró más de una hora. El teniente coronel acató la orden y la tropa, formada por hombres y mujeres, resistió disciplinada. No sufrió bajas. En cambio, los atacantes debieron tener heridos, a juzgar por los rastros de sangre dejados en el camino.

La Mulata forma parte del municipio de Ureña, paraíso del contrabando, territorio parcialmente bajo control de los paramilitares colombianos y, hasta el cierre de las fronteras, una próspera zona industrial. Su zona rural, pegada al río, está llena de caminos ilegales por donde transitan vehículos cargados con gasolina y mercancías de estraperlo. Es, también, una fábrica de paramilitares venezolanos, contagiados por sus pares colombianos.

Ureña fue, el 23 de febrero, escenario de una de las más violentas arremetidas de los simpatizantes del autoproclamado presidente Juan Guaidó. Los guarimberos bloquearon calles y avenidas, quemaron camiones y trataron de adueñarse de la ciudad. Llevaban piedras, palos y bombas molotov al por mayor, y algunas armas de fuego.

Su plan era relativamente sencillo: con el despliegue de una relativamente experimentada red de grupos de acción directa callejera, conquistar un territorio para establecer allí la sede del gobierno de Guaidó. El ataque al cuartel horas después les habría permitido una sonora victoria militar.

Pero, una cosa son los planes y otra la realidad. Los guarimberos se enfrentaron no sólo a la labor de contención de la Guardia Nacional sino al despliegue de las milicias populares y los colectivos chavistas. Fue, literalmente, una batalla campal de más de 12 horas que ganaron los bolivarianos. Lo mismo sucedió en La Mulata. Aunque los atacantes doblaban en número a los soldados y estaban equipados con armas de alto poder, los segundos conservaron la plaza.

Una batalla en forma

Por la carretera que une San Antonio y Ureña a la capital de Táchira, marchan pequeños grupos de jóvenes guarimberos con su mochila al hombro. Son las tropas de un sui generis ejército informal derrotado y en retirada. Llegaron a la frontera con Colombia para participar en la batalla final contra el gobierno de Nicolás Maduro y se repliegan, otra vez, sin obtener su ansiada victoria.

En el antes próspero negocio del contrabando tachirense el antichavismo reclutó a muchos de sus adeptos locales. El cierre de las fronteras entre Colombia y Venezuela los radicalizó aún más y engordó su base social. Este 23 de febrero, esperaban ansiosos su «Día D».

Edgar, de La Fría, estaba seguro que ahora sí ganaban. “La situación es desesperante –me dice–. Aquí no falta la comida. Es zona ganadera y más alto se cultivan vegetales. Pero es imposible conseguir cauchos (neumáticos) y refacciones y tantas otras cosas más. Así que ayer era el día. Maduro se tenía que haber ido. Los militares tenían que haberlo echado. Pero, otra vez, no pasó. ¡Estoy decepcionado!

«A ver qué dice el lunes Mike Pence. Yo espero que entren los gringos. Este señor Trump es un engreído, pero los que yo conozco son buenos. No nos van a hacer nada malo. No tenemos nada más.»

Del otro lado de la cancha, el chavismo festejó con bombo y platillo el triunfo del 23 de febrero. En un festivo mitin en San Antonio, en el que, entre cantos, bailes y consignas, participaron milicianos y colectivos que defendieron el puente internacional Simón Bolívar durante casi 15 horas, Diosdado Cabello y la mayoría de los jefes militares celebraron la exitosa «defensa de la patria, la soberanía, el derecho a ser libres, la derrota de la oligarquía».

Ante la multitud, Cabello reivindicó la alianza cívico-militar. Exaltó la derrota de Donald Trump “verdadero jefe de la asonada, de los fantoches (‘no tienen principios, sólo billetes de por medio’) y del becerro de al lado” (Iván Duque). Recordó que «ni un camioncito» de la «ayuda alimentaria» pasó. Al senador estadunidense Marco Rubio le respondió diciéndole: «Venceremos».

Explicó la táctica que siguieron en los combates del día 23. «Contuvimos, aflojamos, empujamos, actuamos inteligentemente. No les dimos el muerto que querían». Y advirtió: «No hemos peleado aún. Nos hemos limitado a defender nuestro territorio».

Un ejemplo de esa estrategia se vio en el puente Simón Bolívar, en San Antonio, en donde, el comandante Franklin Rivera, jefe del destacamento 212 en San Antonio, sacó el estandarte de Hugo Chávez y, a bordo de un vehículo blindado se lo llevó a la mitad del puente, al frente de la milicia y la Guardia Nacional.

De esta manera se diferenció de los tres desertores que se robaron dos vehículos blindados y embistieron la multitud que quería pasar a territorio venezolano.

Al igual que en Ureña, allí también se combatió durante 15 horas. Los civiles se turnaban para pasar al frente y confrontar a los opositores. Las mujeres de edad preparaban agua de limón y alimentos para abastecer a quienes resistían. Otros conseguían piedras y las rompían. Mientras los guarimberos lanzaban cocteles molotov desde abajo del puente y le prendían fuego a siete personas.

Pero, más allá de las sensaciones de triunfo y derrota claramente vividas por los campos en pugna, y del asalto al cuartel de La Mulata, este domingo siguieron produciéndose escaramuzas constantes, ya sin el empuje y la voluntad de avanzar que los opositores mostraron el sábado. Desde el lado colombiano, los guarimberos lanzaban piedras y trataban de acercarse por debajo de los puentes, al tiempo que, montados en una góndola atravesada en el puente, mostraban armas de fuego.

Por lo pronto, la nueva fecha clave de la ofensiva opositora es este lunes 25, con la reunión del Grupo de Lima en Colombia, con todo y el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, incluido. En el aire rondará la posibilidad de una invasión militar estadunidense o colombiana.

Fuente: La Jornada

Señalan a EE.UU. por autoría de operaciones de bandera falsa en Venezuela

El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, advirtió este domingo sobre la participación del Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) en el montaje de las operaciones de bandera falsa en las fronteras del país.

Michael Pompeo, actual secretario de Estado de EE.UU., es un “especialista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) en operaciones de bandera falsa”, recordó Arreaza.

El exdirector de la CIA “cree que engaña al mundo con un camión quemado en Colombia por sus propios agentes”, indicó el ministro venezolano en referencia al falso positivo presentado este sábado en el Puente Internacional Francisco de Paula Santander, en el límite de la frontera entre Venezuela y Colombia.

“Si quiere ubicar a quienes quemaron el camión con falsa ayuda humanitaria, que lo busque entre sus asalariados”, dijo Arreaza a su par estadounidense. Asimismo, el canciller alertó que Pompeo «y sus sicarios están desesperados por fabricar un pretexto para la guerra”.

En el mismo sentido, la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció en su cuenta de la red social Twitter la acción de bandera falsa fraguada por el Gobierno estadounidense en la frontera.

«¡Mira bien Marco Rubio (senador de EE.UU.) abre los ojos, tus golpistas y terroristas quemaron la falsa ayuda humanitaria e intervencionista en territorio de Colombia! ¡Aprende algo de geografía que en legalidad estás raspado! El mundo responsable sabe de tu poca credibilidad

En horas de la tarde del pasado sábado 23 de febrero, dos camiones con supuesta «ayuda humanitaria» de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) que intentaban ingresar ilegalmente a Venezuela, fueron quemados del lado colombiano de la frontera entre ambos países.

Imágenes registradas durante el incidente y testimonios de personas presentes en el sitio, mostraron como grupos violentos de la oposición venezolana incendiaron los camiones con bombas molotov y luego intentaron inculpar a efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

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