¿Y Cuándo Ampuero?: De Mauricio el Chanta a Rojas el Breve

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No podìa ser de otra manera. Sea que lo hayan echado, o presentado la renuncia, lo cierto es que la homgénea posición del mundo de la cultura, la oposiciòn en su conjunto y el reactivado movimiento de derechos humanos, consiguiò la salida del ministro de las Cultutas, Mauricio Rojas, que se anota el dudoso honor de integrar la lista de los ministros màs breves en la historia de Chile. .

Piñera se reunió con los ministros del comité político a las 9:00 hrs.  Hasta esa hora, Rojas todavía no presentaba su renuncia, al menos formalmente, aunque en La Moneda ya sabían que la decisión era un hecho. La evaluaciòn compartida era que la situaciòn se habìa salido de cauce: había logrado la unión de la oposición, el rechazo de artistas y funcionarios, y la amenaza de movilizaciones convocadas por el movimiento de derechos humanos.

Lo de Los Jaivas, quienes se restaron de una rueda de prensa con el ministro, o quién lo representase, fue la primera señal concreta al llamado del poeta y premio nacional de Literatura, Raúl Zurita, de aislar a Rojas Mullor. Más encima, la propia hija de Piñera se habìa involucrado en la situaciòn, mediante un tuit de apoyo a Rojas, que después borró.

Era demasiado.

Rojas llegó al ministerio de la Cultura, ubicado en el Paseo Ahumada, alrededor de las 7:00 hrs.  A las 11.25 horas bajó desde el piso 8, donde estaba su oficina. “Vamos a conversar de buena forma”, dijo a la prensa que estaba en el lugar, y cruzó raudo hasta un edificio de la misma calle donde le habían facilitado estacionamiento por un día.

El auto lo llevó a La Moneda, donde al mediodía de hoy se reunió finalmente con el Presidente para presentarle su renuncia.

Luego de aceptarla, Piñera ofreciò un punto de prensa, donde señaló:

«No compartimos sus opiniones y declaraciones respecto al sentido y la misión del Museo de la Memoria, que recoge los testimonios, las vivencias, las evidencias y las enseñanzas de un período muy oscuro en nuestro país. Tampoco compartimos la intención de ciertos sectores de nuestro país, que pretenden imponer una verdad única y que no tienen ninguna tolerancia y respeto por la libertad de expresión y opinión de todos nuestros compatriotas”.

La salida de Rojas es una gran victoria para la unidad opositora, la posiciòn del mundo de la cultura y el movimiento de derechos humanos, que en conjunto dieron una gran señal al país, de que la batalla por los derechos humanos, la memoria y el no a la impunidad está en plena vigencia.

Y simultáneamente, una estrepitosa derrota de la derecha cavernaria, que no desperdició la oportunidad para mostrar su falta de empatía y distancia con la herida aún abierta por las atrocidades de la dictadura, que aún hoy, aunque a sotto voce, sigue añorando.

Asì, para la atrabiliaria presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, el problema se reduce a una “actitud beligerante” de la oposición:

“Fue la izquierda la que hizo lo imposible para forzar su salida. Esta es la venganza contra los conversos. Lo lamento porque creo que él habría sido un gran ministro porque tenía una mirada que concentraba distintas posiciones”.

Respecto al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, la senadora reconoció que “no lo conoce”, sin perjuicio de agregar que “tiene un sesgo de izquierda, y luego aseguró que no falló la revisión de antecedentes en la designación de Rojas:

“Los antecedentes son públicos. Lo que uno no iba a imaginar era la odiosidad de la izquierda”.

El presidente de RN, Mario Desbordes, dijo no  compartir los dichos de Rojas, pero cree que tiene un «sesgo”:

“Yo lo único que he planteado es que el museo amplíe su mirada a las otras víctimas exactamente del mismo periodo. El problema es que aquí no se puede hablar, ni opinar, porque se viene una ola de personas que creen que se está justificando violaciones a los DD.HH.”.

El empresario Nicolás Ibáñez, presidente del directorio de la Fundaciòn para el Progreso, integrada entre otros por los ahora ex ministros Gerardo Varela y Mauricio Rojas,

“Es una señal clara que la intolerancia dictatorial y los afanes hegemónicos aún persisten en Chile y se encuentran radicados en un área particularmente sensible como es la cultura”, remarca.

Según Ibáñez, “Mauricio puede, efectivamente, hacer una gran contribución en materia de tolerancia, respeto, civilidad en el ámbito cultural, que suele ser dominado -curiosamente- por la intolerancia. Como liberales consideramos que la apertura de mente, la tolerancia, es un aspecto esencial”.

Agregó:

-Hay un grado de intolerancia antidemocrática, antiliberal, de parte de los segmentos de la sociedad que denuncian a Mauricio Rojas. En lugar de denunciarlo, debieran alabarlo, es una persona que ha sufrido en carne propia esto, vio los horrores del atropello a los derechos humanos de lado y lado.

Y sobre el Museo de la Memoria, opinó:

“Obviamente el Museo de la Memoria ofrece una visión sesgada de la historia: el típico doble estándar de los que, ensangrentados por las más horripilantes atropellos a los derechos humanos, denuncian la situación chilena sin hacerse cargo del verdadero genocidio que el ideario marxista ha provocado en el mundo entero ni tampoco de las causas del quiebre de la tradición democrática en Chile que fue propulsada por la vía armada que adoptó la izquierda en la década de los sesenta”.

Como pocas veces viene a cuenta la frase de Plutarco: «los dioses ciegan a los que quieren perder».

En la otra cara de la medalla, así celebró la salida de Rojas el mundo de la cultura

Exigen la salida de Ampuero

Luego de Piñera confirmara la renuncia de Mauricio Rojas al Ministerio de las Culturas, por sus declaraciones de hace tres años, acerca del Museo de la Memoria , las críticas se volcaron hacia el canciller Roberto Ampuero, por las mismas razones que Rojas, puesto que ambos son autores del libro Diálogos de Conversos, donde este último manifestó:

«El Museo de la Memoria “no explica bajo qué circunstancia estalló el horror que condenamos”.

Agregó:

“En el diseño de ese museo hay un mal narrador, un narrador partidista e interesado. En ese sentido no es un museo nacional, es un museo de la mala memoria. Llevé a mis hijos siendo adolescentes, a ver el museo porque quise que conocieran es parte de la historia de Chile. Y al final, luego del hondo impacto que les causó presenciar los testimonios de la represión y de condenarla, hubo una pregunta de ambos: ‘¿Por qué llegaron los chilenos a odiarse tanto?’. Y eso no lo explica el museo. Aclaro: no hablo de justificación, sino de explicación”.

La conversación continúa de esta manera:

Ampuero:

“La debilidad ética y pedagógica del Museo de la Memoria es que cuenta una historia trágica que comienza abruptamente sin hacer creencia al Chile que destruimos entre todos a comienzos de los años setenta, a ese Chile que hemos recordado bajo este patrón epicureano desde la perspectiva de la izquierda militante. Nada justifica la violación de los derechos humanos bajo la dictadura, pero el Museo de la Memoria no explica bajo qué circunstancia estalló el horror que condenamos. Esa omisión, que obedece a un estilo de hacer política, que se base en guardar silencio para eludir la autocrítica y juicios sobre asuntos esenciales, es una gran deuda que el museo tiene consigo mismo y con los jóvenes chilenos que lo visitan y buscan, no reglamentar odios y divisiones del pasado, sino algo que se aproxime a a verdad y les permita entender ese Chile, que hasta el día de hoy nos sigue dividiendo de mala memoria”.

Rojas:

“La verdad es que más que de un museo -que como al debe buscar hacer comprensibles las cosas y en el cual siempre debe imperar un sentido responsable y serio de la historia- se trata de un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es de impactar al espectador, dejarlo atónito, imperdible razonar. Es una manipulación de la historia usada por quienes manejan el presente a fin de controlar el futuro, tal como Orwell decía. Es un uso desvergonzado y venturoso de una tragedia nacional que a tantos nos tocó tan dura y directamente.

Ampuero:

“En el diseño de ese museo hay un mal narrador, un narrador partidista e interesado. En ese sentido no es un museo nacional, es un museo de la mala memoria. Llevé a mis hijos siendo adolescentes, a ver el museo porque quise que conocieran es parte de la historia de Chile. Y al final, luego del hondo impacto que les causó presenciar los testimonios de la represión y de condenarla, hubo una pregunta de ambos: ‘¿Por qué llegaron los chilenos a odiarse tanto?’. Y eso no lo explica el museo. Aclaro: no hablo de justificación, sino de explicación.

El 11 de septiembre de 1973, Chile no era un cantón suizo donde de pronto caen las bombas sobre La Moneda porque unos militares se vuelve locos en Peñalolén. Porque cuando yo escribí mi crítica sobre el museo, algunos me atacaron de inmediato afirmando que yo quería justificar la represión, el asesinato y la desaparición de personas. ¡Por favor! ¡Pongámonos serios! Esto es como cuando a uno lo tildan de bastiano -de batista, apellido del dictador cubano anterior a los actuales- por exigir hoy elecciones libres en Cuba. El museo, que se financia con los recursos de todos nosotros, debe servir a la educación cívica de todos los chilenos, y eso exige contar la historia completa, donde unos fueron responsables por azuzar el odio y la división, y otros por reprimir, torturar y asesinar. Mientras no lo haga, para mí seguirá siendo el museo de la mala memoria”.
“La lección del Chile del 73″

Ampuero expuso la misma opiniòn en diferentes espacios, como en una entrevista en CNN en Español, donde junto a Rojas hablaron sobre este cambio de haber sido militantes de izquierda para transformarse en personajes de la derecha chilena, aunque se califican así mismos simplemente como “liberales”.

Refiriéndose al proyecto político de Salvador Allende, Ampuero dice en esa entrevista.

“Una cosa está clara: nosotros lanzamos por la borda, en nombre de una utopía que iba a ser superior, al Chile democrático, liberal y libre que teníamos. Y cuando llega el 11 de septiembre de 1973, se instala Pinochet y bombardea La Moneda, lo que hacen los militares no es destruir la democracia chilena, es enterrarla, porque nosotros ya la habíamos asesinado en nombre de una utopía”.

Agregó:

“Cuando un sector decide que en nombre de sus utopías puede hacer lo que considera ideal para el resto del país, y que considera que además lleva la verdad bajo el brazo como un monopolio, y el resto del país no cuenta porque no tiene esas verdad en las manos, se abren estos caminos de rompimiento civil, de división civil, de polarización, que pueden llevar a cualquier cosa. Esa es la lección del Chile del año 73 cuando se produce el golpe de Estado. Si tú como persona liberal, respetuosa de lo que es una república, no la cuidas, esto puede desembocar en cualquier cosa. En populismo de izquierda, en populismo de derecha”.

Estas palabras, a la altura de los factores que determinaron la salida de Rojas, motivaron que diversas figuras públicas y políticas, así como innumerables personas en redes sociales,  manifestaran que también esperan ver la salida de Ampuero.

Isabel Allende Bussi @iallendebussi
Mto Ampuero debiera explicar si sostiene afirmación sobre Museo de la Memoria y es  equivalente a lo sostenido por Rojas.

Roxana Pey @RxPey
Le seguirá haciendo caso @sebastianpinera al tóxico “orejeo” del canciller @robertoampuero? Es responsable del papelón del gobierno y además, declaraciones del par Ampuero-Rojas son conjuntas y reiteradas

Guillermo Teillier @gteillier
Si Piñera no está de acuerdo y repudia lo dicho por Rojas, por qué lo nombró entonces? O no leyó el libro de Rojas y Ampuero? No nos diga que Mauricio Rojas ha sido defensor de derechos humanos, eso es una impostura

Daniel Jadue @danieljadue
Ahora falta que renuncie @robertoampuero que opina lo mismo que el ex de Cultura.

malaimagen @malaimagen
Ahora Ampuero, si no es mucho pedir.

Natalia Valdebenito @ValdebenitoNata
Y Ampuero pasando piola eh ..!

rafael gumucio @rafaelgumucioa
Y Ampuero cuando?

KenaLorenziniL💚 @KenaLorenziniL
Ampuero coautor del libro con #MauricioRojas , tan activo en redes sociales ha estado callado y no le ha dado una manito a su colega.
Ni lealtad se tienen.#FueraAmpuero #BastadeNegacionismo

G🆎riel ‏ @gabrifsar
Ya renunció el ministro  de Las Culturas a menos de 3 días de haber asumido en un grave e imperdonable error político de Sebastián Piñera.
¿Hará  lo mismo el ministro Ampuero autor del mismo libro y cómplice de las mismas ideas?

El Censelio  @Censelio
“Dónde existe la misma razón, debe existir la misma disposición”. Psst Presi, Ampuero

Jake Sully @jake_sully2010
Tras el tremendo desaguisado de Mauricio Rojas «El Breve»…
👉 La derecha tendrá que replantearse la utilidad de usar a mercenarios 🤑💸 para desacreditar a la izquierda, como este falso MIR o el ex comunista vendido al mejor postor Roberto Ampuero.

Tarquino Paspala @TarquinoPaspala
Parece que Piñera no leyó el libro «Diálogo de Conversos», porque si despidió a Mauricio Rojas, también debiera pedirle la renuncia al canciller Ampuero, ambos niegan descaradamente en el libro, las violaciones y los crímenes que existieron durante la dictadura.

Nepotismo

No le fue mejor en redes sociales a la reemplazante de Ampuero, Consuelo Valdés Chadwick. En twitter la vacilaron no sólo por haber sido funcionaria de la dictadura, sino por su parentesco con el ministro del Interior, Andrés Chadwick, y por extensión, con el propio Piñera.

De hecho, la etiqueta #Chadwick fue trending topic durante todo el día

Manuel Toledo-Campos @toledo_campos
Un puro dato: Consuelo Valdés Chadwick fue coordinadora nacional de Museos en los 80’s. O sea, fue parte del gobierno dictatorial de Pinochet.

Camilo Sánchez @CamiloSanchez_P
A la derecha no le queda espacio en las culturas y las artes; primero #MauricioRojas con su justificación de la dictadura y violación a los DD.HH., y ahora Consuelo Valdés Chadwick, prima del Ministro del Interior @andreschadwickp, quién a la vez es primo de @sebastianpinera 🙄

Ivan Vera @_IvanVeraDiaz
y el cura que los casó, era de los mismos chadwick 🎵

Difamadores @difamadores
No había nadie más competente en todo el territorio;
Consuelo Valdés Chadwick, prima del ministro Chadwick, prima de Piñera, es la nueva Ministra de Cultura….. No hay caso!!

Mariane Vidal‏ @demavile
El 5 de Julio @sebastianpinera firma proyecto para erradicar el nepotismo. Hace unos minutos nombra a  Consuelo Valdés Chadwick, como nueva Ministra de Cultura.  Este hombre está LOCO.!

rodrigo sepulveda @rsepulvedaes
A La Moneda se llega por Alameda,Teatinos , Morandé o por Chadwick ….

Colomba Roja @huachacomunista
Sale Mauricio Rojas, negacionista de la dictadura y entra Consuelo Valdés Chadwick, colaboradora de la dictadura.

Ignacio Rojas C. @NachoRojasC
Sebastián Piñera Echeñique – Andrés Chadwick Piñera – Consuelo Valdes Chadwick . Chile sigue siendo un fundo administrado por sus propios dueños

Josistóteles®  @jlbalbontini
Puta que son secos los Chadwick wn oooooo….ganan las licitaciones, los ministerios, las vocerías. Están a otro nivel estos wnes.

TreintonaOnTheRocks @treintona_cl
2 Chadwicks se balanceaban sobre la tela de una araña, como veían que resistía, fueron a llamar a otro Chadwick

Gonzalo Vera @goveme
Chadwick es un apellido de origen Inglés que significa Soto 🤬

Feña @ZURD0FER
Piñera está como UDI en el verano de Cachagua… Echandole mano a las primas.
Consuelo Valdés Chadwick tuvo a su cargo la organización inicial del Departamento de Museos (1982-1988)», una época caracterizada por el oscurantismo cultural.

Conejo Rojo @elconejorojo
Qué onda? Los Chadwick son como los Gremlins del Gobierno?
Se reproducen con el agua y se transforman en monstruos si les das de comer después de la medianoche???

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