El Voto de los Millonarios y las Platas de los Otros Candidatos

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Por Francisco Herreros.

Por más que la cultura de la derecha niegue la lucha de clases, los hechos muestran una y otra vez que es el sector social que mayor consciencia tiene de ella, acaso por el miedo a perder sus privilegios. Sin ir más lejos, así lo demuestran los millonarios aportes del club del 0,01% a la campaña de Piñera.


El espíritu de la Ley N°19.884, que regula el gasto electoral, apuntó a transparentarlo, por la vía de hacer públicos los aportes, y a emparejar la cancha, a través de la fijación de límites y topes.

En su debut, es obvio que consigió el objetivo de transparentar el gasto electoral, pero no el segundo, de igualar oportunidades; objetivo en rigor imposible, en una sociedad tan desigual como la chilena. Como se verá más adelante, Piñera concentra el 55% del total de los aportes electorales y más que triplica la recaudación de Alejandro Guillier.

Pero de no mediar esa ley, la diferencia, aparte de ser mucho mayor, pasaría inadvertida.

Como sucedía hasta hace poco.

En los hechos, los datos del siguiente reporte provienen del último informe de los aportes a los candidatos, del Servel, al 3 de noviembre de 2017.

El voto de los multimillonarios

Piñera tendrá los bracitos cortos, pero abarca más que los otros siete candidatos juntos. Y como todo millonario, es más apretado que mano de guagua: la campaña no sólo no le costará un peso, sino que es muy capaz de embucharse más de algún recortín.

En efecto, la estamos financiando los chilenos, a través de tres créditos del BancoEstado, por un monto de $2.260 millones, y copiosos aportes privados, hasta totalizar $ 3.186 millones.

De ellos, $911 millones corresponden a 182 personas que depositaron $1 millón o más; $750 millones a 81 personas que colocaron $5 millones o más; $556 millones a 46 personas que aportaron $10 millones o más, y $379 millones a 30 personas que pusieron entre $13 y $13,159 millones, el tope legal por individuo; esto es, el voto del club de los multimillonarios.

Piñera pidió tres créditos al BancoEstado: $ $ 1.130.000.000 el 29 de agosto;  $ 350.000.000 el 18 de octubre y $ $ 780.000.000 el 3 de noviembre.

Lo irónico del asunto es que el presunto banco de todos los chilenos le está financiando la campaña a uno de lo más millonarios entre ellos, al cual no le costará un peso, porque después servirá el crédito con los aportes que el Estado, a través del Servel, le devuelve a los candidatos por concepto de la votación obtenida.

Con esos $ 3.186 millones, se podrían financiar alrededor de 380 viviendas básicas, y pagar 14.676 sueldos mínimos, pero ese no es el punto.

En efecto, por la vía del crédito, vale decir, los tres préstamos del BancoEstado y voluminosos aportes de connotados integrantes de los grupos económicos y monopolios del país, Piñera dispone para su campaña, de más de dos veces el total de recursos recaudados por los otros siete candidatos.

El club de los multimillonarios, aquel del 0,01% de la población del país, que vive en exclusivos guetos fortificados, parece comprender exactamente lo que está en juego, porque no tuvo empacho en ponerse para la campaña de Piñera con el tope legal permitido, y de manera nominal, toda vez que ley establece  que los aportes deben ser públicos.

El grupo Hurtado Vicuña, integrado para estos efectos por Pedro José, José Nicolás, José Ignacio y María Mercedes Hurtado Vicuña aportó $65,7 millones; es decir, $13,5 millones cada uno, el límite del aporte personal. Este grupo controla Entel y Consorcio, e hizo su fortuna con las privatizaciones de la dictadura.

Entre los donantes del tope legal de $13,1 millones, aparecen exponentes de la rancia aristocracia conservadora, como María Elisa Bulnes Ripamonti y Pedro Ibáñez Santamaría.

Del clan Ibañez son también Juan Cristóbal Lira Ibáñez, ex asesor en seguridad en el Gobierno de Piñera, y Juan Eduardo Ibañez Walker, actual presidente de la Fundación Jaime Guzmán. Maximiliano Adolfo y Pedro Francisco Ramon Ibañez Bulnes aportaron $10 millones cada uno, mientras que Benjamín José Ibañez Bulnes se puso con $8,2 millones.

Entre los aportantes del exclusivo club del tope individual aparecen Juan Pablo Del Rio Goudie, uno de los siete hermanos del poderoso pero siempre discreto clan del Río, presidente de Sodimac y distribuidora automotriz Derco, miembro del directorio de Cruzados SADP, vinculado a la construcción, a través de inmobiliaria Delsa y la Constructora de Santa María (el clan del Río, vinculado con el grupo Solari Falabella, es una de las siete familias a las que la Ley Longueira les adjudicó a perpetuidad -o más bien, hasta que una nueva ley enderece esa barbaridad- las ricas pesquerías del mar de Chile); Juan Andres Camus Camus, el polémico presidente de la Bolsa de Santiago que predijo una cataclismo económico si Piñera no gana la elección presidencial; Juan Ignacio Sutil Servoin, presidente de Empresas Sutil y Afiliadas, un conglomerado que tiene intereses principalmente en la actividad agrícola, a través de sus filiales Coagra S.A., Pacific Nut S.A., Frutícola Olmué SpA, Champiñones Abrantes S.A., y Top Wine Group S.A.; Ignacio Santiago Gonzalez Martinez, integrante del directorio de Enjoy; Julio Cardenal Nicolau, accionista y gerente general de la telefónica Chile 189 S.A.; Horacio Nolberto Pavez Garcia, integrante de sendos directorios de los grupos Security y Sigdo Koppers; Andres Eduardo Echeverria Salas, presidente del Fondo de Inversiones Frontal Trust; Jaime Eduardo de la Barra Jara, presidente de la Sociedad Administradora de Fondos Generales de Fondos Compass Group, y Ricardo Alfonso Massu Massu, uno de los controladores de Tanner Servicios Financieros.

Entre los máximos exponentes en esta cruzada de salvación nacional, no podía faltar el grupo Lucsik. Jean Paul Luksic Fontbona se puso con $13,5 millones y doña Iris Balbina Fontbona Gonzalez, matriarca del grupo, con $11 millones.

La lista de los top 13 se completa con Fernando Mario Reitz Aguirre, Rafael Valentin Valdivieso Ovalle, Nuria Diaz Brell, Francisco Gabriel Marin Baranda, Marcelo Ignacio Zalaquett Musalem, Francisco Gregorio Correa Garcia Huidobro, Benjamin Laso Ulloa.

Otra de las familias de alto desempeño, es el grupo Solari, que en conjunto, aportó $71 millones; $13 Juan Bautista Cuneo Solari; $12 millones Reinaldo Solari Magnasco; Sandro, Carlo y Piero Solari Donaggio, y $10 millones, Vicenta Clara Teresa Donaggio Marchesiello.

Un peldaño más abajo, en el rango de los $ 12 millones, están Rodrigo Perez Mackenna, ex ministro de Vivienda del Gobierno de Piñera, y actual presidente de la Asociación de Isapres,  Matias Lecaros Edwards, y los integrantes del clan Solari, ya mencionados.

Con aportes de $10 millones también aparecen  varios exponentes del clan Cruzat: Francisco de Borja, Santiago, y Aníbal José Larrain Cruzat, y Nicolas Guzman Cruzat

En este segmento de aportantes están también  Alejandro Simonetti Vivanco, German Alejandro Guerrero Falcon y Dag Karl Albert Von Appen Burose.

Inmediatamente bajo de la línea de los $10 millones aparecen nombres conocidos, y otros interesantes.

Entre los primeros, Rodrigo Hinzpeter Kirgber, ex ministro del Interior de Piñera, y entre los segundos, Fernando Larraín Peña, uno de los patriarcas del grupo Cruzat Larraín, y hasta mayo de 2016, presidente de la otrora poderosa y hoy cuestionada corredora de Bolsa Larraín Vial, con la cual Piñera figura en múltiples y cruzadas operaciones; entre ellas, uno de los dudosamente célebres fidicomisos ciegos; y Rodrigo Barros Torcornal, hermano de Fernando, el genio del derecho tributario, que ha ocultado con éxito las trapacerías de Piñera, y lo ha hecho ganar miles de millones con maniobras tributarias al filo del reglamento, cuando no abiertamente tramposas, como la célebre compra de empresas cascarón, o zombis, como también se las conoció.

En esta materia, la lista de aportes a Piñera no podía estar exenta de la sospecha.

En la cocina del senado, se fraguó permitir aportes anónimos, pero para disimular un poco el rubor, se le puso un límite, determinado en parte por el número de votantes de la comuna del donante. El 19 de octubre, 14 donantes anónimos, que bien podrían ser uno solo, ingresaron a la cuenta de Piñera exactamente la misma cantidad de  $ 1.052.796, el tope legal, hasta alcanzar los  $14.739.144.

Piñera es también, por lejos, el candidato que recibió más aportes secretos, o no públicos, en la nomenclatura de la Ley N°19.884: 94 benefactores anónimos aportaron un total de $51.366.309.

Piñera tuvo, hasta el 3 de noviembre, 230 aportes individuales, públicos o no públicos, con un per cápita de $16.590.475,4

Veinte personas pusieron $50.000 o menos; cuatro, $10 mil, y seis $1 mil; probablemente fachos pobres que quieren aparecer donándole a «tatán».

El caso de Martín Miranda Mejías es llamativo, porque donarle cien pesos a Piñera puede significar dos cosas. O es un facho extremadamente pobre, o como es más probable, utilizó la ley electoral para asestarle de modo simbólico un monedazo en la cara, tal cual lo hiciera en los hechos, el senador Alejandro Navarro.

El contrincante de segunda vuelta

En el actual sistema de financiamiento electoral que establece la Ley N°19.884, aparece que el candidato  independiente Alejandro René Eleodoro Guillier Alvarez ha recaudado hasta el 3 de noviembre,  $1.126.635.257, equivalentes al 35% del recaudo de Piñera, provenientes de un crédito a su nombre por $ $ 1.075.000.000, y 550 aportes individuales, por un total de  $38.475.300, con un per cápita de $69.955, y la siguiente distribución:

$ 13.159.955: Partido Socialista
$ 1.000.000 a $1.244.000: 4 personas
$ 500 a $600.000: 11 personas
$ 100 a $500.000: 148 personas
$ 50 a $100.000: 62 personas
$10 a $50.000: 84  personas
$ 5.000: 28 personas
$1.000 a $ 5.000: 58 personas

Entre las donaciones con nombre y apellido, destacan las de Luis Maira, ex ministro y fundador de la IC,  $ 1.000.000; Soledad Barría, ex ministra de Salud, $500.000; Jaime Gazmuri, ex senador,  $300.000; Marcos Barraza Gómez, actual ministro de Desarrollo Social,  $300.000, y Jeanette Jara Román, subsecretaria de Previsión Social,  $200.000.

Las discretas faltriqueras de las señoras

Beatriz de Jesús Sánchez Muñoz tenía para su campaña, al 3 de noviembre, $ 524.969.702, provenientes de un crédito personal por $500 millones, un aporte del Partido Igualdad, de $6 millones, y 510 aportes individuales por $18.969.702, un per cápita de $37.195,5 y la siguiente distribución:

$1.000.000 a $5.000.000: 2 personas
$ 100.000 a $500.000: 29 personas
$ 50.000 a $85.000: 54 personas
$ 20.000 a $41.500: 156 personas
$ 10.000 a $16.500: 101 personas
$ 5.000 a $8.000: 62 personas
$ 1.000 a $ 4.500: 104 personas

El aporte de dos personas naturales resalta nítidamente sobre los demás: Fernando Salinas Manfredini, con  $5.000.000, y Luis Eduardo Santa Cruz Grau, con $1.5000.000. La que los sigue, María Isabel Palominos Lisperguer, puso  $350.000.

Hasta la misma fecha, Carolina Goic Beroevic había recaudado $680.990.011, provenientes de un crédito personal de $650 millones y 190 aportes personales por un total de $ 30.990.000, un per cápita de $163.105,3 y la siguiente distribución:

$1.000.000 a $1.600.000: 9 personas
$ 200.000 a $ 500.000: 31 personas
$ 100.000 a $ 150.000: 109 personas
$10.000 s $75.000: 36 personas
$ 2.000 a $5.000: 6 personas

Entre los camaradas conocidos que se pusieron con su presidenta aparecen José de Gregorio Rebeco, ex Presidente del Banco Central,  $1.000.000; Jorge Burgos Varela, ex ministro del Interior,  $ 1.000.000; Zarko Luksic Sandoval, ex diputado, $500.000; Alejandro Micco Aguayo, ex subsecretario de Hacienda, $500.000; Alejandro Ferreiro Yazigi, ex superintendente de Pensiones, $400.000; María Soledad Alvear Valenzuela, ex presidenta del partido, ex ministra de Justicia y ex senadora,  $200.000, y Mariana Aylwin Oyarzún, ex ministra de Educación,  $200.000. O sea, nada para desangrarse.

Los que arrean el piño

El caso de Marco Enríquez Ominami es bastante menos fastuoso de lo esperado. Por de pronto, dispone para su campaña de  $127.770.000, provenientes de un crédito personal de  $120.000.000, un aporte propio de $3.000.000 y 52 aportes personales, que totalizan  $ 4.770.000,

Lo que más resalta, en el caso de MEO; es la discreción de sus aportantes. De los 52 aportes individuales, 48 prefirieron el anonimato, con un total de  $ 2.735.000.

Los que se atrevieron a dar la cara son su primo, Sebastian Gumucio Aninat,  $ 2.000.000; Javier Morales Valdés, $20.000 y Pablo Cortés Donoso, $5.000.

Como si estuviera consciente de que no pasará a segunda vuelta; de hecho lo está, a pesar de que diga lo contrario, la campaña de José Antonio Kast Rist, es también menos rumbosa de lo imaginado.

Para su campaña dispone hasta ahora de$ 97.170.074, provenientes de un aporte personal, y no de un crédito, de $50 millones, detalle que corrobora lo inicial, puesto que evade el riesgo; y de 386 aportes de personas naturales, por $47.170.074, con un per cápita de $122.202,27.

A diferencia de Piñera, entre cuyos aportantes aparecen los multimillonarios del 0,1%, empresarios de alto perfil y ex ministros o integrantes de la alta administración pública, los de Kast no son públicamente conocidos, acaso con un par de excepciones.

Sus mayores aportantes individuales son Gaston Osvaldo Escudero Poblete, con  $ 3.000.000; y Francisco Jose Mozo Diaz, Sebastián Figueroa Melo y Andres Perez Cruz, con $2.000.000 cada uno.

Aportantes en el escalón del $1.000000 tiene 17, y entre $200.000 y $500.000, 32. Entre $160.000 y $50.000 tiene 86, y entre $44.000 y 41.000, 243.

Su benefactor más conocido, pero no por ello entre los más generosos, es el alucinante comentarista Hermógenes Pérez de Arce, que se puso con  $100.000.

Es obvio que tampoco cree que Kast vaya a pasar a segunda vuelta.

En el caso de Alejandro Navarro, cabe deducir lo mismo. Hasta la fecha registra un aporte personal de $20.000.000 y un aporte anónimo de  $20.000.000

Para qué mencionar el caso de Eduardo Artés Brichetti, quién ha reconocido públicamente que no tiene la mínima posibilidad de pasar a segunda vuelta. Hasta la fecha ha recibido aportes por un total de $37.300, provenientes de nueve aportantes, cuatro de ellos anónimos. Le tienen menos fe que a monopatín en carrera de fórmula uno.

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