Alejandro Guillier: “El de Piñera fue el Gobierno más Escandaloso de la Historia de Chile”

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Por Mario López M.

Marca y remarca la diferencia con el candidato derechista; “es una visión país”, indica, recordando que lo que el expresidente ha instalado es un verdadero plebiscito y este es entre los que quieren más igualdad y los que quieren más mercado.


Se le nota sereno, convencido, seguro, con una esperanza que se percibía difusa cuando se le entrevistó, también en exclusiva hace unos meses por Cambio21. Allí hablamos con el precandidato de una primaria que no se vislumbraba bien si acontecería y con quienes como oponentes.

Recién empezaba a marcar en encuestas.

Hoy habla con la propiedad de estar posicionado como una real carta de paso a segunda vuelta y, por qué no, triunfar en el balotaje, mal que mal el centro y la izquierda en este país son mayoría. Confía en la convergencia del progresismo en el balotaje. Esa es la tarea, trabajo y unidad, reconoce Alejandro Guillier.

–          Piñera ha planteado estas elecciones como una especie de plebiscito entre continuar con las reformas impulsadas por la Presidenta Bachelet o hacer cuenta nueva, en una especie de retro retroexcavadora. ¿Por qué estima usted que es importante valorizar la obra de la Presidenta y eventualmente perfeccionarlas y profundizarlas?

Es un peligro para nuestra visión de Chile que un derecho básico, como el derecho a la educación, se mire como un servicio que se compra o se vende en el mercado, y no como el derecho que tiene todo joven, todo niño o toda niña en Chile de alcanzar el proceso completo de su educación, con acceso a la gratuidad y con calidad.

El país está en condiciones de hacer ese esfuerzo y eso daría una base de equidad en un país donde la desigualdad es la característica principal. Piñera sostiene la teoría de que la educación no es un derecho, que no le gusta la gratuidad y ha expresado que no se seguirá avanzando en gratuidad, por lo tanto quiere volver a los sistemas de váucher a la persona, para en el fondo mantener el negocio de la educación abierto, en el que el servicio se compra y por lo tanto las personas de menos ingresos no tienen ninguna chance de estudiar carreras de mayor costo.

Debe haber una educación sin fines de lucro y de calidad y en manos del Estado, y si alguien quiere pagar por educación en Chile, que lo haga, pero eso es la educación privada. En ese contexto Piñera representa un peligro de una marcha atrás en el avance hacia una sociedad de derechos a una sociedad inclusiva.

–          Senador, por décadas se ha tenido la visión –legítima por lo demás-, que las políticas públicas deben poner su énfasis en los sectores más vulnerables. Sin embargo la llamada clase media –profesionales, pequeños empresarios, trabajadores, etc.-, siempre termina recibiendo el impacto del abandono. La política que Piñera propone en educación, ¿afecta a ese sector medio, mayoritario en nuestro país?

Primero está en juego la gratuidad de la enseñanza. Hoy día el drama de las familias chilenas, no solo las familias más vulnerables, sino que las familias de clase media es el acceso a la educación. Si tú tienes una persona de clase media y tiene tres o 4 hijos, no tiene ninguna viabilidad de que sus hijos estudien o terminarían los estudiantes sobreendeudados y nos encontraríamos que terminarían una década o más de su vida pagando deudas y por lo tanto la imposibilidad de desarrollarse con una vida familiar digna.

Eso es imposible de aceptar. Eso es un retroceso en los derechos de las familias de clase media. En Chile hay una tremenda desigualdad y el grupo más perjudicado en Chile es la clase media porque generalmente no tenemos políticas públicas hacia las clases medias generalmente y cuando por fin hay una solución completa, a fondo para nuestra clase media, Piñera pretende quitársela.

Es lo mismo cuando él habla de echar atrás la reforma tributaria. El 93% de los nuevos recursos recaudados de la reforma tributaria, lo está pagando el 10% de los de mayores ingresos. Por fin los más altos ingresos en Chile comienzan a pagar impuestos y él lo único que quiere es echarlo para atrás, ¿a cambio de qué? De que no haya gratuidad, por ejemplo. Por eso quiere bajar la gratuidad, porque no tiene la disposición de avanzar, como uno supone, con una reforma tributaria que tiene que permitir un esfuerzo colectivo de los sectores más pudientes, para que ningún niño o niña se quede sin estudiar por falta de recursos.

–          ¿Ello también acontecería con otros derechos, como a la salud, por ejemplo?

Para nosotros la salud también es un derecho. Entendemos que puede haber provisión mixta en salud tal como en educación. En materia de salud también existe un choque de visiones de sociedad. Para nosotros es preocupante los índices de enfermedad que hay en Chile.

Nosotros debemos apuntar no a crear más laboratorios, más cadenas farmacéuticas, más centros clínicos –los que obviamente tienen que existir como estructura necesaria para atender las enfermedades-, pero el eje debe estar en tener una población sana, mental y físicamente sana y eso pasa entre otras cosas por una sociedad menos exigente, demandante, estresante, donde el objetivo es la calidad de vida y en segundo lugar una sociedad donde la alimentación, donde la actividad física sistemática, ordenada, también son derechos esenciales para mantener una población chilena sana y salir de este alto nivel de enfermedades siquiátricas, el alto nivel de obesidad, de este alto nivel de insatisfacción que se expresa en los estándares de calidad de vida.

Son dos visiones de Chile, él lo planteó como un plebiscito, él lo planteó así y lo que nosotros estamos haciendo es dejar en evidencia esas dos visiones para que los chilenos elijan.

–          Esa visión encontrada a que usted hace referencia, la sociedad inclusiva versus la sociedad de mercado, ¿también ello se da en materia de pensiones?

Piñera ha planteado que el sistema de AFP es bueno. El hermano decía que es un Mercedes Benz y que solo le faltaba gasolina. Él comparte ese diagnóstico y pretende que nosotros trabajemos más años, pongamos más imposiciones y además nos dice que los aportes del Estado irían a la cuenta individual, diciendo que ‘sería para usted, el trabajador’, cuando todos sabemos que uno no ve ni un peso de esas platas porque caen en manos de las AFP, no caen en las manos de los trabajadores, que no pueden disponer de esos recursos, por lo tanto es una manera más de fortalecer el sistema de AFP, alargando además la vida de trabajo sin ningún beneficio propio.

Plantear alargar la vida laboral de las personas, los hombres a los 70 años y las mujeres a los 65, es de un absoluto irrealismo. Dónde va a conseguir empleo un chileno con 60 o 65 años. Lo único que se hace es alargarle más la agonía a hombres y mujeres para poder acceder a la pensión, porque hoy día la mayoría de ellos cuando tenga la pensión va a seguir trabajando y por lo tanto puede unir su pensión con otro ingreso y por lo tanto eso es distinto que tenerlo cinco años esperando un ingreso donde no se ha demostrado cuál sería el beneficio, porque ese profesor, por ejemplo, o un trabajador de la minería, va a estar 5 años cesante no va  a tener ningún beneficio adicional sino que va a tener una gigantesca laguna.
En consecuencia, si no hay un cambio objetivo acerca de cómo funciona el mercado laboral, en un mundo de lagunas, bajos salarios, baja productividad  y el lento crecimiento de la economía, plantear alargar la edad es casi un despropósito

Para nosotros en cambio eso ha sido un fracaso y tenemos que avanzar a un sistema mixto, donde debe haber un aporte del empleador y también un aporte del Estado en la medida que el país crece y proporcional al crecimiento. Eso debe ser un compromiso el de ir avanzando gradualmente y crear un sistema paralelo que permita en un momento de maduración de ese sistema, que los chilenos elijan. Si es tan bueno ese sistema de AFP, como dice la derecha que este otro sistema no tendría ninguna viabilidad, eso quedaría en evidencia y Chile elegirá.

–          Usted ha sido partidario de la descentralización. ¿Existen diferencias con Piñera en materia de Regionalización, en la visión del qué hacer en La Araucanía, por ejemplo?

Nosotros somos partidarios de la descentralización y él recomendó a los parlamentarios de derecha que no lo aprobaran. Estamos por la descentralización, por distribuir el poder.

Además en La Araucanía propone militarizar la zona, transformar ese lugar en un campo de guerra, porque  habla de terrorismo en circunstancia de que es un problema social en su origen y que debemos enfrentar con el reconocimiento pleno de los derechos de los pueblos originarios y en segundo lugar una política de seguridad e inteligencia policial.

Según todos los antecedentes que hemos recabado, no son más de 150 personas involucradas en actos de violencia. ¿Cómo va a ser necesario movilizar al Ejército, instalando una idea –por el propio gobierno- de que en Chile hay terrorismo. Ningún país del mundo cometería una insensatez como esa y menos por ganar una elección.

–          Si se mira en retrospectiva el gobierno de Piñera, ha quedado demostrado que no se detuvo la puerta giratoria, que el censo fue un fiasco internacional, se falsearon datos acerca de la pobreza, la seguridad, campeó la colusión, buena parte de los ministros y subsecretarios están formalizados o han sido imputados, pero aun así hay gente que lo respalda. ¿Usted cree que la corrupción también alcanzó la conciencia de las personas en Chile?

Pareciera ser, desgraciadamente, que hay muchos chilenos a los que la ética no les preocupa, pero objetivamente el gobierno más escandalizado, como gobierno, fue el de Piñera. Subsecretarios, ministros que están enfrentando la justicia incluso hasta el día de hoy. Todo ello nos habla de que la probidad no fue la marca mayor.

En segundo lugar también se habla mucho del mérito de la gestión y la verdad es que tuvimos el desastre que fue el Censo que se vendió como el mejor de la historia de Chile, además en obras públicas, en la que soy testigo cuando a Antofagasta el ministro Mañalich vino y anunció la construcción del hospital de Antofagasta, donde se puso hasta la primera piedra, con una cobertura de toda la televisión del país y al otro día no había nada, ninguna maquinaria ni equipo, todo lo que hubo fue una especie de escenografía para una película en plena campaña el año 2013.

Hubo poco transparente en las políticas públicas y en lo que realmente el país avanzaba. Eso no pasó solo en la región nuestra, sino que también pasó en otras ciudades. Recuerde usted que hasta Manuel José Ossandón se quejó que había pasado lo mismo en su municipio en Puente Alto y salió haciendo las críticas desde su propio sector. Fue una política sistemática de sobrevenderse a través de campañas comunicacionales que resultaron infundadas o falsas.

–          Vamos a otra materia senador. Ha sido notorio en el último tiempo que Piñera se niega a enfrentar uno de los ejercicios democráticos por excelencia, en tiempos de elecciones, los debates. A qué lo atribuye usted.

Ellos piensan que tienen ganada la elección, han hecho un ejercicio de poder con los medios de comunicación que ellos controlan que son la mayoría, que ha sido abierto llegando incluso a campañas sistemáticas de desinformación, como el diario La Segunda, con orquestaciones, investigando la vida pública y privada de los otros candidatos.

Tuve tres diputados de Renovación Nacional investigando en Impuestos Internos revisando mis ingresos y pagos de impuestos., Me revisaron 10 años atrás y no encontraron nada, acusándome además que yo tenía sociedades profesionales, cuando entre otros mi empleador era Sebastián Piñera, quienes eran los que imponían esas reglas del juego.

Tienen un permanente doble estándar, no querer asumir realidades, tratar de mitificar un gobierno que está lejos de pasar a la historia con algún recuerdo de algo significativo. ¿Qué gran reforma, qué gran cambio que cambiara de verdad la vida de los chilenos que marcara incluso en economía dejó? Ninguno. Por el contrario, la colusión, el abuso, la falta de transparencia, los conflictos de intereses se transformaron en una característica de su gobierno y desgraciadamente, hasta el día de hoy, mucho de eso todavía persiste.

Fuente: Cambio 21

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