Insólito: BancoEstado Financia la Candidatura de Piñera y le Niega Crédito a Guillier

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por Francisco Herreros.

Aunque usted no lo crea, BancoEstado, teóricamente el banco de todos los chilenos, le prestó mil millones de pesos a Sebastián Piñera, que tiene una fortuna personal varias veces superior al capital y reservas de ese banco, para que financie su campaña sin gastar un solo peso, y praralelamente, le negó el crédito a Alejandro Guillier.


En efecto, BancoEstado no concederá créditos a los parlamentarios en ejercicio, Alejandro Guillier y Carolina Goic, para sus respectivas campañas presidenciales, situación que se extendió a la banca privada, en el caso de Guillier.

A la inversa, en virtud de ese crédito, Piñera el especulador finaciero con los brazos más cortos, pero de mayor alcance en el mundo, no pagará un centavo por su campaña electoral, o al menos ahorrará montos sustantivos, porque después devolverá el crédito con recursos públicos que le restituirá el Servel, por concepto de gasto electoral.

Según el artículo 13 de la Ley 19.884, «el reembolso alcanzará a una suma que no excederá el equivalente, en pesos, a cuatro centésimos de unidad de fomento por voto obtenido por el candidato respectivo».

Esto significa que, si por un lado, la UF está en $26.611,09, y de otro, si Piñera obtuviera los 3.070.000 votos que sacó Bachelet en la primera vuelta de las elecciones de 2013, recibiría del Estado, por concepto de devolución de gasto electoral, la suma de $3.266.480.000; es decir, le alcanzaría para devolver tres veces el crédito del banco estatal, y le sobrarían $266.480 millones, menos los intereses.

O sea, Piñera, el ventajero, no pierde ocasión de sacar tajada, incluso en lo que se supone es el rito más alto y solemne de la democracia, una elección presidencial.

Siendo ya un escándalo mayúsculo que el banco de todos los chilenos finencie la campaña a uno de los cinco mayores plutócratas del país, más lo es todavía que, amparándose en una disposición legal, su condición de parlamentario, y por tanto funcionario público, se lo haya negado al senador Alejandro Guillier.

Es cierto que esa disposición existe, pero eso no altera el fondo del problema: el candidato de los millonarios, y por tanto del status quo que los beneficia, no sólo recibirá  financiamiento público para sus gastos de campaña, sino que dispondrá de la ventaja adicional de que ni la banca pública ni la privada le prestarán recursos a sus rivales, lo cual determina la competencia electoral más desigual en la historia de Chile.

Luego, cabe discutir la condición de funcionario público.

Si lo es todo aquel que percibe algún salario, dieta o estipendio de cualquier institución del Estado, Piñera lo sería por cuanto goza de una dieta mensual de $8.605.477, en su condición de ex presidente, pagada por el Senado.

Piñera, con su habitual desfachatez, no tuvo empacho de jactarse de ello:

«Efectivamente tenemos un crédito del Banco del Estado. Lo solicitamos, el banco puso exigencias, -muy rigurosas en materia de garantías-, y nosotros cumplimos con esas exigencias. Así, hemos financiado parte de nuestra campaña con un préstamo que será devuelto con la devolución que haga el Servel, en función del número de votos que obtengamos».

Como marullero que es, y sin que nadie se lo preguntara, se apresuró a resaltar la legalidad de la operación:

“Me he comprometido, y estoy cumpliendo absolutamente con lo que dice la ley. La ley permite un aporte del candidato y estoy feliz de poder aportar a una campaña”.

Y como canalla incontinente, no perdió ocasión de perpetrar sus acostumbradas sandeces y bribonadas.

Así, señaló que que los reclamos de Guillier «son un llamado para que el Gobierno le preste plata», y agregó:

«Si puedo darle un consejo a los otros candidatos: que se quejen menos, que trabajen más. En lugar de andar con tanta descalificación y amargura, planteen sus propuestas con más esperanza y recorran el país».

No bastando con ello, prosiguió:

«Le quiero decir al senador Guillier que puede recurrir al Partido Comunista y al Partido Socialista que son partidos de muchos recursos”.

Respecto a los inconvenientes que han tenido sus rivales, concluyó con petulancia:

«Dos senadores de la República tienen que conocer la Constitución y tienen que conocer la ley que ellos mismos aprobaron».

Si se trata de conocimientos, Piñera parece ignorar que está terminantemente prohibido que un candidato independiente reciba financiamiento de partidos políticos.

Luego, el Estado, al único que terminó prestándole plata, es a él.

Enseguida, con esas declaraciones sobradoras, no sólo rehuye el problema de fondo, la desigualdad de competencia; sino lo hace con el infame expediente de insultar y enlodar al adversario.

En efecto, Piñera, ardoroso partidario de la propiedad privada, jamás ha formulado alguna expresión de condena contra el robo de sus bienes y pertenencias de que fueron objeto los partidos socialista y comunista.

Esa «riqueza» a la que alude el que robó al banco de Talca, y estuvo prófugo por ello, corresponde nada más que a la restitución de sólo una parte de esos bienes confiscados por esa dictadura que Piñera representa de manera tan digna y ejemplar.

El senador Guillier lo puso de manifiesto con ironía, en el programa Estado Nacional, de TVN:

«Curiosamente, el único que va a tener plata del gobierno es él. Entonces esto te da los contrastes: el hombre más rico de Chile tiene apoyo del BancoEstado y los demás candidatos, y no hablo sólo por mí, nada. Por qué la banca y los directorios, se ponen de acuerdo para negarle a la política un financiamiento trasparente. Todos los directorios argumentaron lo mismo, por lo menos de seis bancos»

Agregó:

«En este país, los que no tenemos fortuna, es decir, la mayoría, funcionamos con créditos y si no hay sistema transparente de acceso al financiamiento, la verdad es que se desequilibra la competencia, y esto afecta a candidatos de todas las coaliciones”.

Aseguró que si bien tiene el tema resuelto, decidió exponerlo porque deja al descubierto un vacío legal, no previsto por el legislador:

“Esto establece un problema, En Chile todos habíamos supuesto el acceso a crédito, pero no funcionó. Tendremos que encontrar una solución para que la política se financie de manera transparente. No ahora, porque sería impresentable, pero sí en el próximo Gobierno».

Luego, resaltó la arbitrariedad de la banca:

«La banca no puede bloquear un mecanismo con el que se ha contado siempre. Está para eso. Esto se trata de que los grupos económicos no metan plata en las campañas, no que empiecen a bloquear las campañas. Acá hay un problema de arbitrariedad de los bancos, porque quedamos en manos de ellos. Esto tendrá que verse después de la elección. Este es un problema para todo el sistema político y tendremos que ver entre todos cómo se resuelve de una manera transparente».

Señaló que recurrirá a los mismos mecanismo que utilizó para su campaña senatoria, como tallarinatas, “ahora punta y codo», y aseveró que mantendrá bajo el nivel de gasto electoral.

“Los partidos quieren ayudar y están viendo la manera legal de hacerlo; obviamente va a ser parte de la solución, lo están buscando, y además vamos a recolectar recursos como se hace en una democracia”.

En tanto, la senadora Carolina Goic, candidata de la DC, emplazó a Piñera a que haga pública la forma en que está financiando su campaña electoral:

«Yo espero de Piñera el máximo de transparencia respecto a cómo ha estado financiando hasta el día de hoy su campaña, que todos los chilenos lo puedan conocer».

Respecto a la ventaja competitiva de Piñera, señaló:

«Lo que queremos es igualdad de condiciones para competir. No puede ser que sólo los millonarios como Piñera puedan participar».

En política la disposición de recursos económicos es una ventaja importante, y a menudo decisiva, pero no siempre. El escenario actual presenta fuertes paralelismos y equivalencias con la elección presidencial de 1938.

Por un lado, estaba Pedro Aguirre Cerda, abogado y educador, apoyado por el Frente Popular, una coalición amplia y progresista, conformada por los partidos radical, comunista, socialista, democrático y radical socialista; además de importantes organizaciones sociales, como la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH), el Frente Único Araucano y el Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCh), entre otras; el cual duró hasta el 16 de febrero de 1941.

Al frente, tenía al multimillonario exponente del bando de los millonarios, Gustavo Ross Santa María; que además desempeñaba la cartera de Hacienda, en el segundo Gobierno de Arturo Alessandri.

A pesar de los vaticinios, y una desigualdad competiviva comparable, e incluso superior a la actual, Aguirre Cerda se impuso de manera estrecha, con el 50,45% de los votos, sobre el 49,52% de Ross Santa María, lo cual demostró que en la vida, el dinero no siempre lo es todo.

En el Gobierno de Aguirre Cerda no sólo no sobrevino caos alguno, sino que durante su breve existencia, el Frente Popular corrió varios metros la empalizada de la democracia y los derechos políticos y sociales.

A semejanza de ese trance histórico, está dentro de las posibilidades de que hoy como entonces, triunfe el impulso reformista sobre el retroceso conservador.

Pero para eso, no hay que guardarse nada, incluyendo, y para comenzar, una coalición amplia contra el multimillonario candidato del 1% y del sistema neoliberal, para la segunda vuelta del próximo 17 de diciembre.

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