Desde 1972: Por Qué Nadie ha Vuelto a Pisar la Luna

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A 48 años de la llegada del hombre a la Luna, sólo en 1972 el hombre volvió a pisar suelo lunar. Desde entonces, nadie ha vuelto a hacerlo. Acá las razones.

“Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. Así describía Neil Armstrong en directo, delante de centenares de millones de telespectadores, su llegada a la Luna, para convertirse -un 20 de julio de 1969- en el primer ser humano en pisar suelo extraterrestre.

Han pasado 48 años exactamente desde aquella hazaña de la NASA denominado proyecto Apolo 11.

Luego, en 1972, el Apolo 17 fue la última misión enviada a la Luna y desde entonces ningún humano ha vuelto a pisar suelo lunar. ¿Por qué?

Para encontrar posibles explicaciones, hay que retroceder al 12 de abril de 1961: la Unión Soviética ponía por primera vez en la historia a un hombre (Yuri Gagarin) en órbita. En plena Guerra Fría, esto fue un gran golpe para Estados Unidos.

En respuesta, el presidente John F. Kennedy instó a los líderes de la NASA a recuperar el liderazgo en la exploración del espacio. Con un proyecto en mente, el 25 de mayo, Kennedy anunció que EE. UU. iría a la Luna antes de terminada la década.

Desde ese momento, el programa Apolo recibió un financiamiento sin precedentes, tanto que llegó a obtener en 1966 el 4,4 % del presupuesto federal (unos 5933 millones de dólares).

“El administrador de NASA James Webb estimó el costo total del programa en unos 25 000 millones de dólares, que es lo que salió finalmente -unos 170 mil millones al costo actual-“, comentó el investigador Gustavo Romero.

El Apolo 11 aterrizó el 20 de julio de 1969 y entonces la hazaña estaba cumplida y el poder científico demostrado. El interés por explorar la Luna se disipó con el paso de los años y con las nuevas autoridades.

Richard Nixon se negó a financiar algunos proyectos lunares y canceló las misiones por desarrollar Apolo 18, 19 y 20. A su vez, suspendió el proyecto para establecer una base lunar para fines de los 70 y más bien comenzó a imaginar con colonizar Marte.

“El gobierno de USA ya no tiene razones estratégicas de peso para hacerlo. La razón, lamentablemente, es una vez más política y no científica ni económica: una cuestión de prestigio nacional y mostrar que ‘podemos’”, remarcó Romero.

En la actualidad, la NASA contaría con fondos cercanos a los 18 000 millones de dólares, apenas un 0,5 % del presupuesto federal, lo que resulta insuficiente para repetir viajes espaciales.

A todas luces un error, porque los efectos indirectos del Programa Apolo dejaron imperecederos legados a la tecnología.

Sin duda, el principal de ellos remite a los materiales semiconductores, paso previo e indispensable a la miniaturización de la computación, a su vez antecedente directo de la actual era digital,

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