La DC a Primera Vuelta y Suicidio Electoral

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Ni el pesimismo ni el optimismo son en realidad categorías políticas, sino como puede observarse con facilidad, son más bien epítetos, calificaciones o descalificaciones que lanzan los adversarios de quienes se ubicarían en una u otra posición.

Por ejemplo, la derecha califica de optimista a la Nueva Mayoría por creer que podría ganar; el Frente Amplio califica de pesimistas a las personas de izquierda que creen que la derecha podrá ganar tales elecciones.

En suma, opiniones, valoraciones y sospechas.

Los análisis, en cambio no son –o no debiesen ser- ni optimistas ni pesimistas sino colocar los hechos en la mesa y entregar una argumentación que conduzca a conclusiones de mayor probabilidad porque en ciencias sociales y políticas la realidad cambia rápido y eso no le quita respeto al análisis.

La Democracia Cristiana ha apostado esta semana a “ganador”, es decir, solo le sirve que su análisis sea correcto porque hay menos posibilidades de cambiar en el camino si no fuese acertado.

¿Qué significa llevar candidatura a primera vuelta y no a primarias?

Primero, hacer durar más la candidata DC (y al partido DC) en los medios; segundo, hacer creer a la opinión pública que hay una enorme confianza en la “fuerza propia”; tercero, aglutinar a los propios (cuantos serán?) tras una propuesta estratégica que debe aún ser capaz de diferenciarse de todos los demás, tarea bastante difícil en el marco globalizante que ha aceptado la DC).

Cuarto, ser capaz de aglutinar tras de sí a un eventual centro-centro del espectro chileno (cabe notar que esta idea no es tan novedosa porque la persiguen el Partido Amplitud de Lily Pérez; Evópolis de Felipe Katz; Ciudadanos de Andrés Velasco y hasta la entelequia de Parisi que -con iglesias detrás- también piensa competir.

Para otros analistas, el objetivo real de la DC es mucho más pragmático.

En realidad, dicen, se trata de mejor negociar un eventual voto de segunda vuelta ya que en la elección anterior con Bachelet el apoyo prematuro los dejó desnivelados en las cuotas de poder, con respecto a los puestos y, más aún, en relación a las reformas que se implementaron en el primer año.

En cambio, una negociación en segunda vuelta podría ser mucho más favorable –dicen algunos militantes DC- para colocar los bordes a las reformas y precisar los cupos en la gestión gubernamental. Claro está, se encargan de señalar los que dudan de esta línea estratégica, es que si la votación de Goic en la primera vuelta es un desastre tendrán posibilidades de “pedir las porterías de los ministerios” según bromeó un experto electoral que no quisiera ser mencionado.

Pero el agravante de toda la situación actual que, por cierto no es conocido por la opinión pública (y con justa razón porque es tema de “políticos”), es que el cambio en las reglas y proporcionalidades de las elecciones parlamentarias que se producen, simultáneamente, con la presidencial (así como los consejeros regionales) hacen imposible que en el “ajedrez electoral” se resuelva independientemente lo presidencial de lo parlamentario.

Los expertos se han dado cuenta de la “desesperación” del PRO y del PC (cada uno por su lado) de no lograr alianzas que le permitan participar con posibilidades en las elecciones parlamentarias (quizás por eso se acercaron). En efecto, para sacar parlamentarios se necesita entre 12% y 15% como votación de cada lista según afirman los expertos.

En estas circunstancias, si la DC privilegia la primera vuelta puede arriesgar gran parte de sus parlamentarios ya que la redefinición de las circunscripciones hace imposible que logren las ventajas que les otorgaba la negociación anterior en el sistema binominal. Eso lo saben los parlamentarios DC y sienten malestares “estomacales” de lo que está sucediendo en la actualidad con la posición de ir a primera vuelta en lista única DC. Solo un 20% de la directiva de la DC con derecho a voto de este viernes eran parlamentarios.

En definitiva, la decisión de la DC de ir a primera vuelta solos se torna cada vez menos posible de que “llegue a puerto” si no se consigue una alianza electoral parlamentaria que le permita competir. Es decir, nada está resuelto definitivamente porque el suicidio no existe en política.

Fuente: Primera Piedra

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