La Dispersión en la Derecha

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Chile Vamos se está desmembrando con la salida de varias de sus figuras desde Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI), lo que incluye la renuncia de decenas de militantes. Hubo serios problemas para conformar la lista de candidatos a las municipales (basta ver los casos de Santiago, Providencia y Ñuñoa) pero las cosas se pusieron color hormiga en cuanto a la disputa por las candidaturas presidenciales de la derecha.

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Una parte del problema la expusieron los diputados Gonzalo Fuenzalida y José Manuel Edwards de RN, cuando afirmaron que “Chile Vamos es un conglomerado que algo está haciendo mal, no es posible que tres opciones a candidatos presidenciales mantengan su independencia”, refiriéndose a Manuel José Ossandón que renunció a RN hace unos días, a José Antonio Kast, que renunció hace semanas a la UDI y a Sebastián Piñera que se fue de Renovación Nacional cuando asumió como Presidente de la República para nunca más volver. Habría que agregar datos no menores como que la colectividad derechista Amplitud anunció que no respaldará a los postulantes en carrera, mucho menos a Piñera, y que levantará un nombre propio.

Explicando el fenómeno de división, Fuenzalida indicó que “no es un secreto que muchos cuestionamos que no se cumplen los compromisos dentro de los partidos. Pero cuando un conglomerado tiene tres candidatos que se apartan, quiere decir que algo no está bien”.

A ello hay que agregar que en total, hasta ahora, hay a lo menos seis postulantes formalmente compitiendo por la candidatura presidencial (Sebastián Piñera, Alberto Espina, José Antonio Kast, Manuel José Ossandón, Andrés Allamand y Felipe Kast), y si se revisa un listado informal, llegan a nueve.

Los problemas vienen arrastrándose hace tiempo y un primer factor es que muchos no se sienten en igualdad de condiciones dentro de Chile Vamos y llegan a ironizar con los “favoritos” que estarían posicionados. El asunto lo graficó Ossandón cuando declaró en Radio Cooperativa, respecto a los favoritismos por Piñera que “no sé de qué se preocupan. Si es tan fácil y tienen a Messi en su equipo, van a ganar la Copa América. ¿Qué se preocupan? Si en este lado está Gary Medel no más”.

En la polémica futbolera, salió al paso el presidente de RN, Cristian Monckeberg, autoerigiéndose como el Claudio Bravo de la derecha: “Atajo hasta penales”, indicó. Pero Ossandón replicó: “Vean la cantidad de goles que le han metido”, en alusión al poder de la UDI y de grupos de poder.

Amenazas y confusiones

Así las cosas, el club de la derecha se ha ido dispersando. Desde que partió de RN, Piñera mantiene lejanía con su histórico equipo y hoy aparece más respaldado por la UDI, con directivos como Andrés Chadwick impulsándolo. Kast se fue de la UDI enojado, llevándose a lo menos una treintena de militantes, y está armando otro equipo para entrar de lleno a la cancha de la carrera presidencial. Ossandón también armará otro grupo para competir. En las colectividades más grandes, toman posición Alberto Espina y Andrés Allamand en RN, y en la UDI se debaten en poner todas las fichas en Piñera o exponer a uno de los propios para jugar por la postulación a la presidencia. Amplitud, se sabe, pondrá su aspirante, aumentando la dispersión. Evópoli promueve a Felipe Kast.

Los problemas se profundizan cuando se conoce que varios de ellos no estarían del todo decididos a competir en primarias presidenciales del sector y optarían por ir derecho a la primera vuelta, lo que sería dispersión total en la oposición. Una razón para ello, que se desprende de varias notas periodísticas y análisis del sector, es que habría una imposición desde los grupos de poder dentro de la derecha, lo que imposibilitaría unas primarias transparentes y con garantías para todos.

Frente a esa amenaza, el presidente de la UDI, Hernán Larraín, salió con otra amenaza. Declaró a El Mercurio que “Chile Vamos tomó un acuerdo claro que obliga a hacer primarias legales para elegir a nuestro candidato presidencial, por lo tanto, si alguien se sale de la línea y quiere ir en primera vuelta, se sale de Chile Vamos: no forma parte de este sector”. Se sale del equipo.

Amenaza que tensó más las cosas, al punto que el presidente de RN, Cristian Monckeberg, dijo sin tapujos: “Me la voy a jugar con las primarias, pero si no se respeta el acuerdo y no hay primarias, tengo que llevarlo (al candidato) a la primera vuelta”. Confusión en el equipo.

Pero incluso participando todos en primarias, las cosas no lucen bien, sobre todo para los sectores ultraconservadores (representados en la UDI, Evópoli y segmentos de RN) y grupos fácticos de la derecha, que ven con malos ojos las posturas definidas como díscolas, personalistas y demasiado liberales de personajes como Ossandón, Kast o una Lily Pérez (Amplitud) que se podría meter en estas lides; no se quiere correr el riesgo que algunos de ellos salga ganador de las primarias.

La situación instala un hecho de la realidad: puede que no haya solo un candidato presidencial de Chile Vamos, sino varios postulantes de la derecha desde fuera del conglomerado. Es decir, la agrupación no estaría en condiciones de representar al conjunto de la oposición.

Explicaciones para las pugnas

Revisando las declaraciones y posturas de todos quienes aparecen corriendo por la candidatura presidencial de la derecha, no se detectan grandes diferencias de fondo ni estructurales, salvo en el afán de hacerle la vida imposible a la Nueva Mayoría, golpear a la Presidenta Michelle Bachelet y oponerse al conjunto de reformas y políticas públicas con fines sociales.

Todos los aspirantes presidenciales comparten la factura económica y doctrinaria de la derecha, salvo por diferencias respecto a si reivindicar o no el periodo dictatorial (a esta altura prácticamente nadie defiende la figura del dictador) o frente a proyectos de temas como el matrimonio igualitario, causales para el aborto o participar en el proceso constituyente para fijar las ideas conservadoras. Pero en materia educacional, laboral, tributaria, financiera, los ejes argumentales y de comportamiento de todos los candidatos derechistas van en el mismo camino, salvo matices menores, y representan proyectos diametralmente opuestos a los de las fuerzas progresistas, democráticas y de izquierda representadas en la Nueva Mayoría.

Buen ejemplo de eso es José Antonio Kast, quien a pesar de irse de la UDI, y siendo aspirante presidencial, escribió: “No me voy de la derecha, sigo manteniendo mis principios, mis ideales, creo en el mercado, en el mérito, en la propiedad privada, no me cambio de domicilio”.

Algunos dirigentes políticos hablaron de que lo que afecta a Chile Vamos “son personalismos” y disputadas de liderazgos. Para varios analistas eso está presente. Pero en palabras de personeros, legisladores y candidatos de la derecha, un tema que produce la actual dispersión es una fuerte pugna entre los poderes fácticos de la derecha, y grupos que reclaman más espacios y más incidencia. En ello, por ejemplo, gravitaron las renuncias de Ossandón a RN y de Kast a la UDI.

Además, a pesar de las aparentes indecisiones de Sebastián Piñera, en la derecha se tiene claro que él irá y que está impulsado, entre otros, por “los coroneles” de la UDI y grupos conservadores y duros de RN. Con la sospecha de grupos disidentes a su postulación en cuanto a que se produzca “una pasada de máquina”.

Y es que las desconfianzas y críticas a cómo siguen funcionando los partidos de la oposición ya tienen alcances mayores en sus propias filas.

Al irse de la UDI, el diputado José Antonio Kast, quien ahora anda buscando firmas para postularse a La Moneda, manifestó que “renuncio por una convicción meditada y profunda de que la política tiene que cambiar, tiene que iniciarse un nuevo ciclo en la política donde se deje de lado lo políticamente correcto en las respuestas, donde se mire a la cara, toda la política tiene que dar un paso adelante y enfrentar a la ciudadanía de una manera distinta”. En clara alusión a procesos no cumplidos en su ahora ex partido, el político expresó que “termino de cerrar el ciclo cuando no se celebra el consejo general de la UDI y se prorroga la actual directiva”.

Con el sentimiento de quienes se ven avasallados por los fácticos y “los coroneles”, Kast sostuvo: “Mi aporte a la UDI ya no es valorado y tengo que dar un paso al costado”.

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En la misma línea, la ex vicepresidenta de RN, vocera de Andrés Allamand y ministra en el Gobierno de Piñera, Catalina Parot, renunció a su partido diciendo que “en Renovación Nacional se ha ido desdibujando su proyecto originario” y que ya no se desarrolla una línea “con participación de sus militantes y con la incorporación de lo que se llamó en sus orígenes las fuerzas vivas”.

Se vienen meses de previsibles tensiones y mayores pugnas en la derecha donde lo más llamativo serán las disputas por las candidaturas presidenciales y el mecanismo de designación o elección, pero también donde se visualizan mayores cuestionamientos al funcionamiento de Chile Vamos y de sus partidos.

Con menos del 15% de adhesión ciudadana de acuerdo a diversos sondeos, algo que será crucial en las definiciones y pasos de la derecha serán los resultados de las elecciones municipales. Donde, por lo demás, habrá una prueba político-electoral para los aspirantes a la presidencia, ya que se verá quiénes se sacarán las fotos con ellos, cómo capitalizarán el proceso municipal, la cercanía con candidatos a alcaldes triunfadores, y cómo quedarán las cuentas electorales de cada partido y grupo del sector.

Fuente: El Siglo

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