Sin contar sus idas y venidas a la fiscalía, sus declaraciones judiciales y ante el Servicio de Impuestos Internos, Natalia Compagnon ha guardado silencio por más de un año. Su última entrevista fue en abril de 2015, dos meses después del estallido del caso Caval, y desde entonces ha optado por evitar todo contacto con los medios. Hasta ahora.

<script async src=»//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js»></script>
<!– Banner Articulos –>
<ins class=»adsbygoogle»
     style=»display:block»
     data-ad-client=»ca-pub-2257646852564604″
     data-ad-slot=»2173848770″
     data-ad-format=»auto»></ins>
<script>
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
</script>

“Comencé a aislarme”, cuenta sentada y con voz calma.

En casi 14 meses, Compagnon ha dedicado parte importante de su rutina diaria a su defensa. Entremedio enfrentó el quiebre con su otrora socio en la cuestionada empresa, Mauricio Valero; resintió el deterioro político que afecta a su suegra, la Presidenta Michelle Bachelet, e incluso hubo trascendidos sobre una separación familiar. “No pasan de ser inventos de gente malintencionada”, remata.

Fue su formalización a fines de enero por presuntos delitos tributarios lo que provocó la ruptura con quienes manejaron su defensa judicial desde que explotó el caso. “Durante un año, el lineamiento de mi defensa lo manejaron Felipe Polanco y Jessica Norambuena, y hoy me siento perjudicada”, señala, al tiempo que sostiene que una de las preocupaciones de sus abogados era que “ojalá salpicara lo menos posible al gobierno”.

¿Qué impacto ha tenido en su vida el caso Caval?

Nosotros aparecíamos sólo en los actos oficiales, nunca nuestro mundo fue el mundo político ni público. Siempre tratamos de custodiar mucho el que, si bien estaba la Presidenta, nosotros éramos completamente ajenos a lo que pasaba a nivel gobierno. Por los niños, por nosotros… Hoy puedo decir que la fama no es bonita. Mucha gente habla de ser conocido y ‘mira qué entretenido’, pero los costos reales que eso tiene muy poca gente los conoce. Que te reconozcan, salir en los diarios, salir en la televisión, que la gente comente cosas de ti cuando no te conocen, es súper abrumador.

¿Cómo maneja la exposición pública?

No salgo a la calle. Me muevo a los lugares en que me siento segura. Al colegio de los niños una vez nos persiguieron, en mi casa siempre ha habido autos de prensa afuera. Comencé a aislarme. Hoy, siento que me quiero bajar. No voy al supermercado, no voy al mall, no salgo a restoranes, no puedo ir a un parque tranquila con los niños. Nosotros somos súper amigos de nuestros amigos. Somos un lote súper cerrado hace muchos años, y de repente no poder salir porque te vas a encontrar con más gente, y sólo salir a ambientes controlados, emocionalmente a uno le afecta. No poder de repente ir al cine con los niños. A los niños los llevan sus tías al cine o van con mi mamá. Al cine no he ido nunca desde que estalló el caso. A restoranes tampoco. Creo que he ido dos veces a un café, pero un café muy discreto, donde no hay nadie. Al supermercado…, compro por internet. Al mall no fui ni para la Navidad.

¿La reconocían en la calle? ¿Fue agredida?

Yo un par de veces he tenido encontrones con gente. La primera vez que declaré ante la fiscalía me pegaron, ese fue el primer contacto con gente enojada, molesta. Todas las personas creen y se sienten con el derecho de decir lo que se les ocurra. Una vez andaba con mi hijo chico y una señora me gritó: “¡Cara de raja!”. Entonces, además te das cuenta de que hay gente cobarde.

 

<script async src=»//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js»></script>
<!– Banner Articulos –>
<ins class=»adsbygoogle»
     style=»display:block»
     data-ad-client=»ca-pub-2257646852564604″
     data-ad-slot=»2173848770″
     data-ad-format=»auto»></ins>
<script>
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
</script>

¿Usted respondía?

No.

¿Entiende qué es lo que gatilla esa molestia?

Entiendo que hay un sentimiento de rabia en la sociedad que supera el caso Caval. Uno de repente dice ‘pucha, a lo mejor sí fui imprudente’ o a lo mejor ‘no debí haberlo hecho como lo hice’, pero siempre he estado tranquila, porque yo sé que no cometí ningún delito. Pero todo eso da lo mismo: tienes que matar a alguien para que la gente se calme, tiene que salir alguien condenado.

¿Su esposo, Sebastián Dávalos, ha tenido la misma experiencia?

La gran víctima de todo este caso ha sido Sebastián, porque hoy todo el mundo lo ve como el peor de los peores y él no ha hecho nada. Como mucha otra gente que trabajó en Caval o en otras empresas cuestionadas, los que se tienen que hacer cargo son los dueños o representantes legales de la empresa y no sus trabajadores. No en todas las empresas se apunta con el dedo a una de las personas que trabajaba ahí, como lo han hecho con Sebastián.

¿De qué han vivido en este tiempo?

Trabajo no tenemos, porque con el caso se nos cerraron todas las puertas. Ahora, nadie quiere trabajar ni conmigo ni con Sebastián. Estamos viviendo de ahorros, de liquidar algunas cosas que teníamos y de endeudarnos. Estamos pasando el mismo momento que está pasando un gran porcentaje de la población, porque la situación económica está mala. Hay mucha gente cesante que se endeuda, que está buscando qué hacer para poder seguir viviendo y para poder cubrir los gastos que tienen, como educación, dividendos. Somos uno más.

¿Han tenido ayuda económica de la Presidenta?

De la Presidenta no. La esperanza es que el caso se acabe lo antes posible para poder rearmarnos.

Se ha especulado acerca de la situación familiar que tienen, en particular con la Presidenta. ¿Se ha deteriorado?

Somos una familia. Ella es mi suegra, la mamá de mi marido, la abuela de mis niños, y lo que pase fuera de la puerta de la casa es otra cosa, pero para nosotros lo primordial es la familia. Siempre hemos sabido separar los roles.

¿Se ha interrumpido la dinámica familiar desde el estallido del caso?

Han inventado muchas cosas. Han inventado que estábamos separados con Sebastián, han inventado que yo era la nuera mala que no la dejaba ver a los niños, cosa que no es cierta, porque ella siempre los ha podido ver; han inventado que hay un quiebre de ella con su hijo, y nada de eso es cierto. No pasan de ser inventos de gente malintencionada que quiere sacar réditos de la manipulación de las relaciones personales.

¿Ha hablado alguna palabra con su suegra -la Presidenta- sobre el caso Caval?

No, nunca lo hemos hablado, pero sé que en algún momento es algo que vamos a tener que conversar.

Resulta difícil de entender algo así. Finalmente, parte de la baja en la evaluación política de la Presidenta y el gobierno está asociada al caso Caval…

Yo le pedí perdón públicamente, porque se vio afectada en un tema que no tenía que estar involucrada. Esto es un tema judicial entre privados, y por hacerle daño a ella ha sido más mediático que otras causas.

¿Ni siquiera cuando la Presidenta debió declarar como testigo en las últimas semanas?

No, de hecho, yo misma me enteré de esa declaración por la radio, cuando fue comunicada públicamente.

En una de sus declaraciones judiciales planteó su malestar por cómo se había manejado inicialmente el caso desde La Moneda. ¿Influyó la animadversión que existía entre el entonces ministro Peñailillo y su esposo en ese manejo?

Puede ser. Mi impresión es que en un primer minuto no supo cómo enfrentar el problema y terminó tomando malas decisiones. A lo mejor se le escapó de las manos y no pensó que iba a llegar a tanto.

¿Cuál era la relación de ustedes con Peñailillo?

Nunca hubo una relación con Peñailillo, nunca. Nunca de conversar, además de “buenos días” o “hasta luego”. Ni siquiera un “¿cómo estás?”. Nunca.

¿Cuál es su situación hoy con su socio Mauricio Valero?

Yo a Valero lo consideraba mi amigo, le abrí las puertas de mi casa, a pesar de que con mis amigos somos un grupo muy cerrado, pero él dijo que ya no era mi amigo… La relación está quebrada. Se quebró por desconfianza, se quebró porque de repente te empiezas a enterar de otras cosas, porque hubo malos manejos de las situaciones, por malas interpretaciones, cosas que al final del día van matando las relaciones. Pero él era mi amigo y por considerarlo mi amigo confié en él. El tema es que después, con el pasar del tiempo, te das cuentas de que la mayoría de las personas que están siendo cuestionadas hoy día llegan a trabajar a Caval y a meterse en nuestros temas por Mauricio. El no hizo el filtro de la gente con la que efectivamente nos podíamos relacionar. Siempre traté de ser súper cuidadosa en eso. Pero entiendo que en algún momento mi socio no tuvo ese cuidado e involucró a gente que usó mi relación familiar para conseguir resultados personales. Yo nunca ocupé eso. Nunca lo necesité. Nunca fue un tema entre Mauricio y yo para conseguir los clientes. Los conseguíamos por la pega que hacíamos, porque teníamos relaciones con otras empresas, subcontratábamos mucho, pero jamás se me habría ocurrido decir que era porque estaba la Presidenta metida detrás.

¿Usted alguna vez utilizó su vínculo con la Presidenta Bachelet para hacer negocios?

No. Para mí siempre era mejor que no supieran que yo era la nuera de la Presidenta. Porque claro, todo el mundo dice “ah, es que ella usó esto de ser la nuera de la Presidenta”. Pero ¿por qué no hacer la pregunta al revés? ¿Cuántas puertas a mí se me cierran por ser la nuera de la Presidenta?

¿Valero no vio en esa relación un potencial beneficio para hacer negocios?

Hoy me siento utilizada. Creo que usó ese vínculo. Al mirar para atrás me pregunto “¿por qué asociarse conmigo?”, si él tenía otras sociedades, tenía otros negocios, tenía otras cosas, pero fue algo que en el momento yo nunca me lo cuestioné, porque trabajábamos, porque yo lo consideraba mi amigo, entonces nunca pensé mal de él, pese a que mucha gente me dijo que sí desconfiara de él.

El quiebre con los abogados

Su abogado Antonio Garafulic anunció un cambio en la estrategia jurídica de su defensa y que ahora estaba “separada de La Moneda”. ¿Qué significa eso en concreto?

Cuando comenzó el caso Caval era la primera vez que yo me veía enfrentada a una causa judicial. No tenía abogados, no sabía de qué se trataba, no sabía cómo era el proceso, ni nada. Tuve reuniones con muchas personas que comenzaron a aconsejarme y me recomendaron a la abogada Jessica Norambuena, que trabajaba con su pareja, que es Felipe Polanco. A ellos les importaba mucho que yo no hablara con la prensa, que siguiera estrictamente el camino judicial en esto, que ojalá salpicara lo menos posible al gobierno, siempre la idea fue separarme completamente de La Moneda.

¿Tuvo un rol La Moneda en su defensa?

Creo que la historia completa algún día terminará de contarse, pero hoy no quiero hablar de esto. Mi interés hoy es mi defensa judicial sin intervenciones externas.

¿Su defensa fue pagada desde La Moneda?

No. Mi defensa la pagué yo, la cuestión es que lo pactado fue el caso completo. Yo alcancé a pagar un 25% de los honorarios, pero ellos renunciaron antes de que el juicio siquiera comenzara. Si ellos tienen un problema de que existe un pago pendiente, tienen que hablarlo conmigo y no a través de la prensa. En todo caso, yo no estaba conforme con cómo estaban llevando adelante el caso.

El abogado Polanco trabaja en el gabinete del ex ministro Isidro Solís. ¿El tuvo algún rol en este equipo?

Creo que Isidro tenía un rol de monitoreo, de saber qué era lo que yo hablaba con los abogados, qué iba a declarar. Para mi primera declaración, en la preparación de esa declaración yo estuve en la oficina con Isidro y con Polanco. O sea, con ellos dos preguntándome, haciendo como un ejercicio básico de ‘mira, así es más o menos’. Y yo me reuní con Isidro como tres o cuatro veces.

¿Por qué cree usted que él tenía interés en ayudar a su defensa?

Desconozco los reales intereses de la participación de Isidro. Hoy, mirando hacia atrás, me puedo imaginar muchas cosas, pero lo cierto es que terminé muy disconforme con los resultados de mi antigua defensa.

Solís es un ex ministro con vínculos con La Moneda. ¿No llegó a pensar que su defensa pudo estar siendo controlada desde el gobierno?

Me cuesta creerlo, pero no lo descarto.  

¿Estaba la Presidenta al tanto del manejo que llevaba este grupo?

No, yo creo que la Presidenta se mantuvo completamente al margen de la situación. Creo que ella hizo lo que cualquier Presidente habría hecho, que es dejar que las instituciones funcionen.

Usted ha sostenido que la Presidenta no sabía del caso Caval y también que usted no ha participado de ningún delito. ¿Qué sentido tenía la participación de un político cercano al gobierno en su defensa?

Indiscutiblemente, el caso Caval impacta al gobierno. Al yo tener una relación personal con la Presidenta está claro que se va a tratar de involucrarla -como lo han hecho algunos con mentiras-, pero mis antiguos abogados tomaron malas decisiones, y si tuvieron que ver con mejorar la situación del gobierno se equivocaron, porque la evaluación del gobierno no mejoró y siento que me terminaron perjudicando.

¿En qué minuto empezó a pensar que esta estrategia de su defensa la perjudicaba?

Hasta el año pasado estaba claro cuáles eran mis acusaciones en la causa, hasta que se presentó la querella de Impuestos Internos. Yo creo que ese fue el punto de inflexión que ha habido en este proceso. Siempre he dicho que voy a asumir mis responsabilidades como cualquier persona, pero también creo que es injusto que por tener una relación con alguien del ámbito político a uno lo crucifiquen. Yo todavía no tengo la posibilidad de defenderme de lo que se me está acusando, pero sí siempre he dicho que yo me voy a hacer cargo de mis actuaciones pasadas como cualquier persona que en este país se le acusa. Hay que dejar que el Ministerio Público haga su trabajo. Yo confío plenamente en los tribunales de justicia de este país.

¿Por qué la querella de SII es un punto de inflexión?

A mí me llega una notificación del SII y voy acompañada de Jessica y Felipe. Fue una declaración en la que me preguntaron cosas muy puntuales. Debe haber durado 40 minutos, no más que eso. Pero luego, en mi tercera declaración ante la fiscalía, se me pregunta por la causa tributaria -aunque mi abogado me había dicho que no estaba citada por ese tema-. Yo no tenía los documentos ni la información contable necesaria como para estar preparada para una declaración así. Pese a eso, Felipe me pide declarar. Al salir de la fiscalía ambos íbamos satisfechos con la declaración, pero al llegar a Santiago se anuncia a través de la prensa mi solicitud de formalización. Fue entonces que consulté con otros abogados, quienes me señalaron que mi declaración fue un paso en falso y que debí aprovechar esta circunstancia para demostrar documentadamente mi inocencia.

¿Cree usted que la querella de Impuestos Internos estuvo digitada por un interés político para bajar la presión pública del caso Caval?

Me cuesta pensar que la querella del SII fue algo programado, por llamarlo de alguna manera. Pero sí todo ese capítulo, y los días previos, y lo que sucedió en mi declaración cuando me acompañó Polanco, me dejan con un gusto raro, me dejan pensando al menos.

¿En algún minuto se le ofreció impunidad o protección para enfrentar el caso?

No. Yo creo  que a un gobierno no le corresponde hacerse cargo de los problemas de una u otra persona, o si no serían muchos los chilenos que hoy podrían pedirle al gobierno que les ayude.

Pero usted es la nuera de la Presidenta y su situación judicial la perjudica a ella y a su gobierno…

Por eso, yo he guardado silencio todo este tiempo, a pesar de los múltiples ataques que he recibido a través de la prensa. Hay personas que han hablado de mí que no me conocen, que me han imputado acciones totalmente falsas y yo no he contestado, he seguido la vía judicial, a pesar de que han dañado mi honra. No estoy acusando a la prensa, que tiene el deber de informar, estoy explicando mi decisión de guardar silencio hasta ahora.

¿Ni siquiera transmitió a la Presidenta sus aprensiones cuando comenzó a sentirse perjudicada, por ejemplo, tras la querella del SII?

No lo conversé con la Presidenta. Nosotras sólo tenemos una relación familiar. Mi preocupación siempre ha sido retomar una vida familiar normal y no quería verla empañada por malas gestiones y lealtades mal entendidas de otras personas o contaminadas con mi situación judicial.

¿Hubo un sector del gobierno interesado en perjudicarla?

Es duro pensar algo así. Hoy, mis energías están enfocadas en mi defensa.

Usted ha sostenido que no cometió delitos en la compra de terrenos en Machalí. ¿Cree que ha sido perjudicada en la causa  sólo por su vínculo con la Presidenta?

Absolutamente. Ese fue un negocio. Fue un negocio entre privados, donde todos los que interactuaron eran privados. Y fue un negocio como cualquier otro. Una de las cosas que más me han perjudicado es que me sigan vinculando y que se aprovechen mi relación familiar. Yo creo que si esta causa hubieras sido tú u otra persona que no estuviera directamente vinculada con la Presidenta, el bullying habría sido mucho menos. Creo que se ha manipulado mucho políticamente este caso.

Su socio,  Mauricio Valero -por el contrario-, ha insinuado que usted ha sido protegida en la causa y que él se ha llevado los costos judiciales del caso.

A mí nadie me ha protegido, de hecho, nos formalizaron a los dos el mismo día. Cada uno debe responder por sus actos y yo me defenderé de las imputaciones que se me hagan.

A lo largo de un año y medio de investigación ha quedado claro que existen potenciales delitos en el funcionamiento de Caval. ¿Sigue sosteniendo que no ha tenido nada que ver con esos manejos irregulares que se han detectado?

Está claro que mucha gente que está involucrada en este caso ha dicho, y yo he dicho, que no me conocen. En el tema Saydex, por ejemplo, nunca fui a sus oficinas, jamás hice tratativas con ellos, jamás firmé contratos. No los conozco y tampoco conozco a ningún funcionario público que está involucrado en cualquiera de las aristas de este caso.

Pero usted estaba al tanto de los movimientos financieros de Caval, del dinero que salía e ingresaba a la empresa…

Es súper distinto saber algunos detalles de los dineros, a que yo supiera exactamente lo que Valero hacía o no hacía. A las reuniones con el señor Patricio Cordero yo jamás fui, tampoco a las que se hicieron con Saydex. Hoy me doy cuenta de que ocurrieron cosas que jamás me fueron informadas.

La relación con Gonzalo Vial era suya y hoy enfrenta una querella suya por estafa…

No la enfrento yo, es contra quienes resulten responsables. Los roles que teníamos con Mauricio estaban muy definidos. Si bien yo tenía la relación con Vial, Mauricio era el encargado de hacer las subcontrataciones necesarias para cumplir con los requerimientos. Gonzalo siempre se mostró conforme con los trabajos que realizamos. Hoy, a la luz de los antecedentes, yo estoy tan sorprendida como él, incluso Vial siempre realizó los pagos después de recibir los informes que solicitó. En todo caso, la mayoría del tiempo que funcionó Caval fue durante el anterior gobierno.

La Presidenta presentó una querella por las interceptaciones telefónicas de Juan Díaz, donde él señalaba, entre otras cosas, que ella tuvo un rol en la obtención del crédito del Banco de Chile. ¿Cuál es su relación con este operador UDI?

A Juan Díaz lo conocí por Mauricio Valero por la compra de los terrenos en Machalí, pero sí puedo asegurar que lo que aparece en esas transcripciones telefónicas que dicen relación a mí o a mi suegra son totalmente falsas. Hoy no tengo relación con él. Me parece que está tratando de involucrar a la Presidenta con mentiras en un crédito que fue obtenido lícitamente. El deberá hacerse responsable de sus palabras.

¿Y qué opina sobre la querella de la Presidenta?

No corresponde que me refiera a eso, pues es una acción personal.

Fuente: La Tercera

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here