Sabat, el Computador Perdido y sus Negocios Inmobiliarios

0
339

Sabat intentó vender dos casas de su propiedad en Ñuñoa cuando aún era alcalde del municipio. The Clinic le funó el negocio pero el ex edil, duro de matar, vendió las propiedades a otra constructora. Aquí entrega su versión.

“Yo no tenía ninguna intención de vender esa propiedad que tenía en Pedro de Valdivia, porque sabía que no podía hacerlo mientras era alcalde en ejercicio. Fue una promesa de compraventa que firmó mi abogado, el año pasado, para poder ayudar al tipo del lado, que quería saber cuánto valía su casa para conseguir un crédito hipotecario. Lo hice como un favor para mi vecino. El gallo quería sacar un valor de su propiedad para venderla, y si ponía su casa en conjunto con otras casas, en un sector donde se puede construir un edificio, vale más. El tipo consiguió su crédito y pudo comprar su cuento. Fui un buen vecino. Pero finalmente no se vendió, no hubo ninguna transacción.

Y en todo caso, ¿qué tiene de malo que yo venda mis casas?

Todo el mundo sabe que esas propiedades eran mías.

De hecho, hace poco estaba mirando el último dividendo para sentirme contento de haber negociado como cualquier chileno. Y ahora que tengo mi jubilación y que puedo vivir bien, no tengo nada que esconder. Pero la gente me condenó. La promesa de compra venta del año pasado terminó en junio cuando yo me enfermé. Nunca tuve intención de usarla.

<script async src=»//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js»></script>
<!– Banner Articulos –>
<ins class=»adsbygoogle»
     style=»display:block»
     data-ad-client=»ca-pub-2257646852564604″
     data-ad-slot=»2173848770″
     data-ad-format=»auto»></ins>
<script>
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
</script>

¿Pero te digo algo más? Ayer las vendí. Hice la escritura de compraventa, con otro proyecto totalmente distinto, a un precio mucho más barato que la promesa del año pasado. Perdí no más, qué le voy a hacer, tengo que vivir.

Además, cómo no voy a tener la posibilidad de disponer de mis bienes. Me alcanza para comprar el The Clinic con esas lucas. Son hartas lucas. Trabajé toda mi vida para esto.

Se las vendí a otra constructora en distintas condiciones. Firmé una escritura, un señor me la compró y si él llega a acuerdo con mi vecino, tendrá que firmar con él otro acuerdo.

Hice la negociación con mi abogado, él llegó a acuerdo y firmó la promesa, pero aún no tengo la escritura porque se hizo ayer. De todas formas no tengo nada que esconder”.

Fuente: The Clinic

DEJA UNA RESPUESTA