Caso Caval: Mauricio Valero Despeja Cualquier Responsabilidad de la Presidenta

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En una extensa entrevista al diario La Tercera, Mauricio Valero, socio de Natalia Compagnon en Caval, expone por primera vez su versión de los hechos. En líneas generales confirma lo que este medio ha sostenido en forma invariable: en la traída y llevada compra del paño de terreno en Machalí no hay delito. Lo que hubo fue una desorbitada campaña mediática cuyo fin último, a través del intento de desprestigiar a la Presidenta, consistía en impedir, y en todo caso ensuciar, el proceso de reformas comprometido en su programa.

 

El tiempo se va a encargar de demostrar que si Natalia Compagnon no hubiera sido nuera de la Presidenta, el «caso Caval» no hubiera existido; como ya demostró que el hijo de la Presidenta, Sebastián Dávalos no sólo está exento de cualquier responsabilidad punible en este caso, sino que ha sido una víctimas injusta de la campaña mediática, lo que probablemente tenga como resultado, que difícilmente se podrá insertar en un actividad laboral o comercial en Chile.

Evidentemente, esos costos no son considerados por los que diseñan e implementan estas campañas, valiéndose de su posición monopólica en el «mercado» de las comunicaciones.

En ese tema, cabe consignar que no deja de resultar llamativo que La Tercera, diario del grupo Copesa, publique la entrevista de Valero, quién además de exculpar a la Presidenta, presenta un relato que se acomoda con naturalidad a los hechos conocidos; en circunstancias que fue la revista Que Pasa, también del grupo COPESA, la que dió la patada inicial de lo que fue la campaña del «caso» Caval.  


Mauricio Valero: «Natalia Compagnon era mi amiga. Hoy la relación está quebrada»

Por primera vez, el socio de la nuera de la Presidenta Michelle Bachelet, Mauricio Valero, aborda el caso Caval. Y lo hace recordando desde que conoció a Compagnon en 2012, pasando por la polémica compra de los terrenos en Machalí y sincerando el estado de la empresa, cuyos negocios desataron una crisis sin precedentes en el gobierno y en el círculo más íntimo de la Mandataria.

Mauricio Valero (47 años) asegura que la última vez que se reunió con su socia, Natalia Compagnon, ambos estaban en compañía de sus respectivos abogados. Fue a comienzos de marzo, en su casa, para comenzar a preparar el cierre del año tributario 2016 de la empresa Caval. Una escena -en todo caso- muy distinta a la de los últimos años, previo al estallido de la polémica compra de terrenos en Machalí, cuando eran frecuentes los viajes y los asados de fines de semana con sus respectivas familias. “Hoy estamos distanciados”, remata.

Por primera vez, el socio de la nuera de la Presidenta Michelle Bachelet revela los pormenores de su relación con Compagnon, los orígenes de Caval y del negocio de Machalí, y sincera el estado de la sociedad que ambos formaron en febrero de 2012.

¿Cómo un hombre del mundo privado termina enredado en un caso de las proporciones políticas de Caval?

Hoy cumplo 20 años de experiencia profesional. He tenido una carrera meritocrática partiendo desde abajo. Me inicié en una compañía alemana, fui ascendiendo. Formé parte de una compañía americana tras una fusión e hice una larga y destacada carrera que me llevó a dirigir una corporación internacional en Chile, que fue Tech Data. Mi background ha estado ligado al mundo profesional, empresarial, asumiendo cargos ejecutivos de alta responsabilidad.

¿Cuál fue su labor en Tech Data?

Soy una persona que venía del área de comunicaciones y marketing, pero el destino profesional me llevó a desarrollar habilidades en el área comercial y el manejo de equipos. Realicé un MBA, me perfeccioné educacionalmente y tomé el cargo de country manager o director general de la compañía en Chile. Esa posición me permitió tener muchas relaciones en Latinoamérica.

¿En qué consistía su rol en Chile?

Representábamos a todas las principales marcas de tecnología, de venta de productos en los mercados de retail, consumo masivo general, en los mercados corporativos, pero es estrictamente de productos. No soy experto informático, sino que un director comercial en una compañía que distribuye productos de alto volumen.

¿Por qué se produce su salida? ¿Esa es la antesala de su decisión de comenzar una empresa propia?

Fue una situación acordada, por los términos de resultados de la empresa. La compañía estaba muy impactada por la devaluación de la moneda en Chile. Los resultados no eran los que esperábamos, situaciones que no se podían controlar. Mi salida fue acordada directamente con el director de Conosur y la matriz de Estados Unidos. Me tomé vacaciones, trabajé en la reestructuración de la empresa y aporté a la futura directora en su instalación en Chile. Eso fue a fines de 2010.

¿Fue en ese tiempo que conoció a Natalia Compagnon y decidieron formar una empresa juntos?

Antes de eso, en 2010, empecé con el interés de formar algo propio. Quería participar de manera independiente como consultor de negocios, dado que mi experiencia durante esos 16 años fue generar negocios de muchos millones de dólares. No tengo miedo a llevar adelante un proyecto de dos, tres, cuatro o 10 millones de dólares dados mi background y mi experiencia. Hoy, hay mucho inversionista disponible en el mercado dispuesto a escuchar un buen proyecto. Entre 2010 o 2011, a estas alturas son tantas las fechas, me la presentan. Ella llega a mi oficina.

¿Quién se la presenta?

Un tío de ella, Waldo Rojas. A él lo conocía por un contacto común del mundo de los negocios en tecnología. Ellos querían comprar un computador. Claro, uno dice: es curioso que vayan al director general a comprar un equipo. Pero, bueno, si mis amigos o mis conocidos creen que vendía al detalle… Es un verdadero cacho y problema, porque nosotros atendíamos grandes distribuidores, esto no era una tienda de retail. Ahí nos conocimos, nos presentamos. Posteriormente, entablamos una relación porque después nos juntamos socialmente a compartir, a tomarnos un café y a conversar otras cosas. Yo estaba saliendo ya de la compañía.

¿En qué minuto se les ocurre que pueden hacer negocios juntos?

En el año 2011 empezamos a conversar. Ella era una persona que siendo cientista política estaba dedicada a gestionar negocios. Y así fue como nos fuimos conociendo, conversando. En ese tiempo yo estaba definiendo mi estrategia de negocios para mi consultoría. Me interesé en el área inmobiliaria, en todo lo que tenga que ver con el desarrollo de nuevas tecnologías y con eficiencias energéticas o energías renovables. Había tenido experiencia en apoyar a grupos de jóvenes. Siempre me ha motivado apoyar a estos grupos de jóvenes emergentes, que es de donde salen las ideas geniales, y luego es muy fácil buscar el capital. La idea genial es la que falta. Me desenvolví en eso esos años. Natalia estaba muy interesada en desarrollar negocios y mi plan le pareció lógico. Comenzamos a vislumbrar qué se podía desarrollar. Ella tiene habilidades comerciales muy importantes.

¿A qué se refiere?

Saber expresarse, capacidad de convencer, habilidades de comunicación y negociación.

¿Usted sabía que ella era la nuera de la Presidenta?

Es que en ese minuto ella no era Presidenta. Ella estaba en Estados Unidos y totalmente alejada de la familia. Estaba ocupando cargos afuera. Es decir, ella ya había sido Presidenta.

¿Consideró ese vínculo como una ventaja?

No, claramente, no. Primero estábamos en un gobierno de derecha. Segundo, las empresas y los proyectos que estábamos viendo no tenían relación con un tema político.

¿Qué le aportaba una cientista política que -aparentemente- no tenía más ventaja que ser la nuera de una ex presidenta?

Ella me planteó que había tenido experiencia en proyectos y en consultoría, en estudios. Natalia tenía un importante rol en ese sentido en investigación de mercado, cosa que pude comprobar en la práctica.

¿Cómo funcionaban en ese período, antes de que se formara formalmente Caval?

Nos juntábamos en mi casa, donde tengo un home office. Nos juntábamos semanalmente a definir el plan de trabajo. Y una vez que identificábamos dónde podíamos abordar negocios, ofrecíamos soluciones comerciales que pudieran ser interesantes. En esta búsqueda de esos proyectos, Natalia me comenta del señor Gonzalo Vial, que era un potencial cliente, como varios otros potenciales que vimos.

¿Sabe cómo Compagnon conoció a Gonzalo Vial?

Bueno, hoy día ya sé bastante más cosas por la investigación, pero claramente es por contactos. Fueron varias reuniones para poder llegar a cerrar un primer acuerdo. A esas alturas nosotros ya habíamos capturado un grupo de proyectos mineros y energéticos que estábamos en condiciones de ofrecérselo a algún empresario luego de hacer todos los análisis técnicos, legales, comerciales. Se llega a un acuerdo con el señor Vial y tenemos perspectivas de hacer nuevos proyectos y formamos Caval.

Para ese entonces, además de una socia, usted consideraba a Compagnon su amiga…

Amiga mía y de toda mi familia.

Ustedes viajaron juntos, entiendo…

Viajamos juntos y nos visitábamos todos los fines de semana. Eramos amigos. Cuando uno forma una empresa desde el año 2011 que se incuba, que se crea en 2012 hasta 2015 son años de trabajo. Trabajamos esos años juntos. Teníamos una reunión diaria en mi casa, porque yo, la verdad, nunca he sido de asistir a oficinas con muchos empleados. Traté de tomarme un descanso y trabajar en mi home office, nos juntábamos regularmente ahí.

¿Todavía la considera su amiga?

Hoy día le puedo responder que esto me ha servido para ver quiénes son y quiénes no son mis amigos. Y ella no, no es mi amiga.

¿Está decepcionado de ella?

Es que esos son temas humanos… No tenemos relación.

Hoy día estamos distanciados.

El estallido del caso fue en febrero de 2015. ¿Cuándo empiezan a generarse problemas entre ustedes?

Tengo una pésima memoria. Esto estalló en febrero de 2015… A mediados de 2015.

¿Pasó algo en particular?

Ella adoptó una estrategia legal independiente. A medida que avanzaba el caso y que se filtraban cosas y declaraciones de prensa me quedó muy claro de que las defensas eran separadas. Ahora, uno siempre tiende a pensar que una defensa conjunta es para ocultar algo. Y no. La defensa conjunta era para mantener lo que yo sigo manteniendo: que aquí no hay delito, que acá se hizo un buen proyecto, que las querellas que tenemos de este señor Patricio Cordero están perfectamente defendidas y eso se logra con un trabajo conjunto de empresa.

¿Conoció a la Presidenta en algún minuto, dada la cercanía con Compagnon?

Socialmente, un par de veces.

¿Cree que la Presidenta no sabía del negocio de Caval?

Hablaba con Natalia y Sebastián, pero nunca vi una relación tan expedita con su madre o suegra, salvo la de cualquier persona. No me consta, y no tengo ninguna información que me pueda decir eso.

¿Qué sintió cuando la Presidenta dijo “me enteré por la prensa” al aludir al escándalo que ya estaba desatado?

Lamento que esto le haya pegado a la Presidenta. Creo que no es justo. Mi posición personal, sin tener una bandera política, es que la Presidenta no tiene ninguna responsabilidad del actuar de su nuera. Por eso, esto cambió cuando se empezó a hablar de “la nuera de” y del “hijo de”. Y eso ha sido perjudicial para todo el mundo.

Valero reconoce que fue él quien fue contactado para ofrecer a Caval el polémico negocio de Machalí. Su nexo fue el ex administrador municipal de Joaquín Lavín, Patricio Cordero, y asegura dos cosas: que Natalia Compagnon estuvo al tanto de cada uno de los pasos de la compra y que la adquisición de los terrenos era un buen negocio, con o sin cambio de uso de suelo.

Así como Compagnon llevó a Gonzalo Vial como cliente. ¿Fue usted quien supo de la venta de los terrenos en Machalí?

Sí, absolutamente. El tema Machalí surgió de una propuesta e invitación de Patricio Cordero, con quien yo ya había tenido relaciones de buscar negocios desde el punto de vista de la consultoría -el era un consultor externo de Caval-. Como ya llevábamos trabajando con Gonzalo Vial en la zona, yendo mucho a Machalí, conocíamos bien con Natalia la zona. Cuando Cordero presenta este tema con Juan Díaz, dijimos: esto hay que hacerlo, porque se ve fantástico. Estamos hablando de 2012, yo me pregunto: quién no sabe que Machalí es una extensión de Rancagua tipo lo que era La Dehesa, Las Condes, la Avenida Kennedy. ¿Quién no sabe eso? No hay que ser genio. Lo de Machalí era un negocio sumamente atractivo. ¿Y qué se nos ofreció? Ocho hectáreas urbanas. No sólo urbanas, comerciales. Es decir, desde el minuto en que nosotros tomamos la decisión de comprar, estábamos comprando ocho hectáreas urbanas, comerciales, de alta densidad, a orillas de la Carretera del Cobre. El eventual cambio de uso de suelo, quien haya podido hacer gestiones para eso, para nosotros, y hablo por mí, era un dato absolutamente adicional.

Me está diciendo que el terreno de Machalí era un buen negocio con o sin el cambio de suelo que podía venir sobre las otras hectáreas que faltaban.

Absolutamente. En las ocho hectáreas de terrenos siempre mi intención fue desarrollar el proyecto. Yo quería hacer un centro comercial y un hotel. Mi plan original siempre fue inmobiliario. Compro Machalí, busco un inversionista y yo también invierto.

¿Qué razón tenía la presencia de Juan Díaz en esa cita?

El era del síndico. A mí Patricio me presentó a Juan Díaz y éste nos presentó el proyecto que tenía el síndico. Juan Díaz estaba encomendado… Bueno, hoy día está todo claro. He leído que el señor Díaz estaba ganando una millonada de plata si lograba vendernos el terreno. En ese minuto yo no tenía idea de esa información. Hoy entiendo muchas cosas. Nosotros decidimos llevar adelante ese proyecto e iniciar la búsqueda de financiamiento, por lo que tomamos contacto con entidades financieras.

¿Por qué no estuvo en la reunión con Andrónico Luksic donde se acordó el préstamo para la compra de los terrenos?

Estuve en la reunión con otros bancos y fondos de inversión privados. Con el mismo nivel de autoridad. Me tocó participar en dos bancas muy importantes al mismo nivel de decisión. Y en el caso de Natalia, que fue al Banco de Chile, yo no fui, porque fue una decisión que no pude controlar en ese momento. No podía ir.

¿No es que hubiera un veto a su persona?

No.

¿Y cómo se explica la presencia de Sebastián Dávalos en esa reunión?

Habría que preguntárselo a Natalia. Yo supe que él iba el día anterior.

¿No le pareció inadecuado?

Probablemente sí. Yo creo que es inadecuado. Creo que no debió haber ido. En este caso particular de Machalí, él no tenía ninguna relación, información o aporte que pudiera entregar en la reunión.

¿Qué rol tenía Sebastián Dávalos en Caval?

Era gerente de proyectos. Tenía contacto con posibles clientes, principalmente en el área de buscar empresas de innovación, de tecnología, de plataformas.

¿Ese préstamo a Caval se hubiera materializado si no lo hubieran solicitado el hijo y la nuera de la entonces ya Presidenta electa?

Sí. Luksic sabía que era un buen negocio, y si es que Caval no era capaz de pagar daba lo mismo, porque el predio valía mucho más de lo que estaba cubriendo el banco. Me tocó después de esa reunión liderar con Natalia todas las gestiones para poder obtener la aprobación del crédito. El crédito inicialmente fue rechazado una vez o dos veces, pero complementamos toda la información que necesitamos adicionar. Lo que puedo decir, y de lo que nadie habla, es que el Banco de Chile hizo un negocio sumamente seguro. El banco nunca iba a perder. Es una fantasía que alguien pueda obtener ese nivel de financiamiento para un proyecto que no tenga un fin comercial sólido y ese nivel de garantía.

¿Cree que el que hayan sido la nuera y el hijo de la Presidenta electa los solicitantes no fue una ventaja?

Es que no fue una ventaja. Fue un tremendo negocio para el Banco de Chile.

¿Supo que se usó el nombre de la Presidenta para conseguir esa reunión?

No tenía idea, esa fue una de las razones por la cual salió todo ese grupo y nosotros nos quedamos directamente viendo el tema. Me enteré después de esta reunión, que empezamos a tener relación directa con el Banco de Chile. Se hizo la reunión con el señor Luksic y se definieron los encargados y las personas que iban a ser responsables de esta cuestión: Natalia y yo. Cuando empezamos a tener relaciones, más lo que nos comentó nuestro gerente de finanzas, pudimos deducir después de todo lo que leemos de que ellos usaron ese nombre.

¿Todo lo que pasaba en Caval estaba en conocimiento de ambos socios?

Ciento por ciento. Le voy a ser súper claro. Mi rol es de gerente general, porque en una constitución de sociedad se necesita definir la administración. Y en el caso de Natalia estaba estructurado como gerente comercial o director comercial, pero somos dos socios con el 50% de la sociedad, el mismo poder de apoderados en los bancos y cada uno con su clave de acceso, y en eso fui súper riguroso. Nos juntábamos todas las semanas y a fin de mes, como cualquier empresa, a hacer una revisión de caja: qué se facturó, quién no ha pagado y qué tenemos que cumplir. Nos juntábamos todos, incluido el gerente financiero, con Natalia Compagnon.

¿Había alguna posibilidad de que alguno de ustedes tuviera autonomía en hacer algún negocio?

Sería algo chueco, digamos. Sería una chuecura entre socios. Hoy día leo algunas declaraciones y pienso que el tema es simple: si el negocio de Machalí fuera sólo mío, ¿cree que yo ingreso las utilidades a la sociedad? Si hago un negocio sólo para mí, yo me quedo con el dinero. Todo lo que se hizo en Caval son proyectos para Caval. ¿Qué quiere decir eso? Que las utilidades que generaron los negocios fueron a dar a las arcas de Caval y a las utilidades de Caval y al retiro de los socios en partes iguales. Es más, si cada socio reinvertía o quería hacer una inversión se hacía en partes iguales.

Para el estallido de Caval -el 5 de febrero de 2015-, Valero se encontraba en Santiago. Dice que sabía de la publicación de Qué Pasa, pero que -al inicio- no dimensionó sus efectos.

¿Supo del artículo de Qué Pasa que revelaría los pormenores del negocio de Machalí?

Estaba en medio de la venta de los terrenos a Silca, que fue un tema complejo. Después de lo que costó cerrar esto, que fue en febrero, ya tenía información de que la revista Qué Pasa estaba armando algún tema.

¿No le tomó mayor peso?

No, en lo absoluto. Este es un negocio que es súper normal. Para nosotros, lo de Sergio Bustos era un juicio laboral, nunca pensé que se iba a ensuciar de tal forma involucrando temas de política.

¿Cuándo usted se dio cuenta de las implicancias de su revelación?

Cuando empiezo a ver que hay un tema netamente político; cuando esto le impacta a la Presidenta, cuando se empieza a hablar de malos manejos comunicacionales. Ahí yo dije, esta cosa va a tomar otro camino.

Compagnon estaba en Caburgua de vacaciones. ¿Usted logró comunicarse con ella?

Sí, conversé con ella, pero con mucha dificultad. En lo personal, viví con una ansiedad tremenda, porque yo estoy de acuerdo con que es un tema que no se supo manejar desde un primer momento y a un último momento. De haber pedido los antecedentes, de qué se trata…

¿Nadie se intentó comunicar con usted desde La Moneda?

No, porque entiendo que ya estaba toda La Moneda arriba en ese tema. Lo supongo, pero no tengo la información de eso.

En el momento en que ella regresa a Santiago. ¿Se reúnen? ¿Cuáles eran sus impresiones?

Lo que puedo comentar es que desde ese minuto tuvimos conversaciones respecto de estrategias legales. Y tal como lo ha comentado mi abogado, las estrategias legales han sido totalmente desalineadas. Claramente, nos juntamos porque el tema había sido tomado por la fiscalía. Nuestra preocupación era concentrarnos en cómo íbamos a abordar esa investigación.

¿Hubo un acuerdo? ¿Qué pasó que ella comenzó a manifestarse sorprendida con los pormenores del negocio?

Creo que es una estrategia de desentendimiento. No es sostenible por todo lo que le he contado. Creo que Natalia Compagnon fue mal asesorada legalmente.

Ella y Sebastián Dávalos se han quejado del mal manejo que le dio La Moneda al caso. Incluso, señalaron que eso fue por la mala relación que mantenían con el entonces ministro Rodrigo Peñailillo. ¿Lo comparte?

En ese tema no me meto. Ahí han involucrado a actores de la UDI, han involucrado complot, montajes, y todo eso es mentira. Eso no existe. Desconozco si hubiesen tenido mala relación, porque nunca en los años de relación que tuvimos con Natalia el tema político fue tema, porque ellos han estado completamente apartados de ese mundo respecto de la mamá o de su suegra.

¿Ha sentido un trato distinto entre usted y Compagnon respecto de la fiscalía?

Creo que inicialmente me quedé con un sabor muy amargo en la formalización. Creo que fue absolutamente injusta. Insisto: dos socios que manejan la empresa, que se ven beneficiados por las mismas utilidades que ésta genera, de todos los negocios ya conocidos, me parece muy injusto que yo haya tenido la pena cautelar. Y es por eso que hemos apelado a eso, al llegar a un tema justo. Porque, además, es muy condenatorio. La gente no entiende lo que son las medidas cautelares y que no es una condena. Desde el minuto en que uno tiene una medida cautelar, para la sociedad es una condena. A mí lo que me tiene tranquilo es que siento que hoy la fiscalía está haciendo un buen trabajo y creo que va a dirigir un trabajo justo y serio.

¿Se arrepiente de no haber pagado a Sergio Bustos -quien reveló el negocio- lo que éste aseguraba que se adeudaba?

Como Caval no teníamos ninguna vinculación con el señor Bustos. Y yo no tengo por qué esconder algo que es netamente un negocio inmobiliario. Acá el problema, y esto va a seguir siendo un problema, mientras siga siendo Natalia Compagnon…, se sigan refiriendo a ella como “la nuera de” o la “esposa de”. El día en que eso se acabe esto va a seguir siendo un proceso privado, civil, un juicio común y corriente. Si aquí no hubiera un tema de familiares políticos vinculados, le puedo asegurar que yo estaría peleando hasta el final y recuperando las cosas que perdí. Porque las cosas se hacen más bien por la opinión o por la presión de la opinión que por las cosas en contexto.

¿Cuál es el futuro de Caval?

Caval murió el día en que este caso se judicializó. Aún hay que hacer todo el tema contable, tributario. Estamos trabajando en el proceso de declaración de renta 2016. Pero lo más lógico es que Caval no va a seguir teniendo actividades económicas. Caval no va a seguir. No hay más negocio desde el 5 de febrero de 2016.

Fuente: La Tercera


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