Acá hay Gato Encerrado: Desaparece Evidencia Clave que Inculpa a Longueira

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La Fundación Ciudadano Inteligente, querellante en el caso SQM, denunció la desaparición de evidencia relevante desde un computador de la Fiscalía. Por «casualidad» se trata de correos electrónicos intercambiados por el entonces senador Pablo Longueira, y el gerente general de SQM, Patricio Contesse, relativos a la intervención de este último en la redacción de la Ley de Royalty minero del Gobierno de Piñera, y que sustentan la acusación de la fiscalía a Longueira, por el delito de cohecho.

Todo indica que los poderes fácticos echaron a andar su multifacética maquinaria con el fin de exculpar a uno de los suyos, el fáctico entre los fácticos, Pablo «Fáctico» Longueira.

Para su desgracia, el mismo día en que El Mercurio puso dos páginas de la edición dominical su su servicio, se conoció la denuncia de la Fundación ciudadano Inteligente, acerca de la desaparición, precisamente de correos electrónicos relativos a la configuración del delito de cohecho, de Pablo Longueira.

Abstrayendo la coincidencia, que en parte frustró la maniobra, Longueira disfrutó de una de las tribunas más privilegiadas de Chile, facilitada acríticamente por El Mercurio, para instalar en la opinión pública nociones como las siguientes:

«Mientras caminaba a hacerme un examen de rutina en la clínica se me acercó un matrimonio que, junto con saludarme afectuosamente, me dijo: ‘Don Pablo, cuente su verdad, no se quede callado, defiéndase públicamente'». Y agrega que ese día tomó la decisión de referirse a un aspecto que para él es central: explicar la razón por la que, tras pedírselo el ministro Cristián Larroulet, ayudó al gobierno del ex Presidente Sebastián Piñera a generar un acuerdo político amplio y transversal para sacar adelante el proyecto de ley que modificaba el royalty, o impuesto específico a la minería, que había sido rechazado por la mayoría del Congreso, con el objeto de aumentar los recursos para la reconstrucción del país tras el terremoto que afectó a Chile en febrero de 2010″.

«Quiero ser en esto categórico: en los años en que me desempeñé como senador o ministro, nunca le solicité a Patricio Contesse, ni tampoco él me ofreció, dinero o aporte económico de ninguna naturaleza, sea conectado con las funciones públicas que tuve o por cualquier otro motivo o razón indebida o ilícita. En mis campañas, de haber aportes, ellos fueron por las vías legales. Lo mismo puedo decir en relación con la empresa SQM o sus filiales, sus controladores o ejecutivos. Tampoco he recibido ni un centavo de las personas o instituciones que mencionaba como relacionadas conmigo en el informe que un estudio de abogados americano realizó para SQM».

«Sherman & Stearling afirma que yo estaría relacionado con la Corporación de Asuntos Públicos, agregando que dicha corporación recibió 133,2 millones de SQM. Téngalo claro: no tengo ni he tenido con esta corporación jamás, que se entienda bien, jamás ningún tipo de vinculación, sea como fundador, socio, director, prestador de servicios, ni menos he recibido ningún peso de dicha institución en ninguna calidad, por lo que desconozco la razón por la cual dicho informe me vincula con esta entidad. El daño que se ha hecho y la liviandad de esta afirmación son impresionantes».

(Lo que no dice Longueira es que la Corporación de Asuntos Públicos es una persona jurídica constituida por el núcleo duro de la UDI, que con algunos de sus integrantes comparte acciones en la sociedad Copra, importante accionista de la Universidad San Sebastián, y que en sólo dos años emitio 61 facturas a SQM, por un monto de $ 161 millones)

«Lo que se me quiere imputar es que yo sería una especie de empleado de SQM y habría influido indebidamente en el Gobierno y parlamentarios para obtener la aprobación de este artículo. Los hechos son simples y claros. Patricio Contesse me manifestó que había un problema de redacción del proyecto original, por cuanto, no obstante el consenso político que existía para igualar la situación tributaria de empresas mineras chilenas y extranjeras, por la redacción de este no se conseguía este propósito. Me anunció que me enviaría una minuta al respecto, que yo le dije que reenviaría a quien correspondiera, que en este caso era el ministro Larroulet. En este contexto, Patricio Contesse me manda una minuta por correo electrónico. Lo mismo hace Ricardo Lagos Weber, con una minuta que contenía, entre otras materias, una visión distinta de la de SQM. (…) Lo anterior es una evidencia manifiesta de que envié al ministro no solo las propuestas de SQM, sino también aquellas que sostenían posiciones distintas, como la de Ricardo Lagos Weber. Si hubiera querido influir en un sentido o en otro, no habría enviado las dos minutas, como efectivamente lo hice.

(Lo que no dice Longueira es que una sola de las dos minutas, la de Contesse, apareció como por arte de magia, incluso con la misma redacción, en uno de los artículos de la Ley de Royalty que amplió el beneficio de la invariabilidad tributaria a SQM).

«De la información que yo tengo, ninguna empresa minera, incluida SQM, se ha beneficiado de la invariabilidad en el royalty , pues en ningún gobierno con posterioridad a esta ley se ha buscado cambiar nuevamente las tasas de impuesto de royalty . En suma, las tasas de impuesto con esta ley aumentaron sustancialmente. Que se entienda claro que este proyecto lo que hizo, en esencia, fue incrementar los tributos a la gran minería para financiar la reconstrucción».

(Lo que no dice Longueira es que a cambio de recaudar U$ 600 millones durante los años 2011 y 2012, a cambio de una invariabilidad tributaria hasta 2018, que redujo el tramo superior de impuestos desde el 42 al 35%, lo que les ha permitido a las grandes mineras un ahorro estimado en U$ 2.500 millones)

La maniobra comunicativa de El Mercurio concluye con un crescendo de resonancias wagnerianas:

«Con mucha humildad, quiero decirle que siempre he sabido que la política es dura y conlleva costos personales enormes. Pero déjeme decirle con claridad una sola cosa: Jamás voy a aceptar que una trayectoria de 35 años en política termine ensuciada por una apresurada e irresponsable acusación de cohecho. Me voy a defender con la mejor herramienta: la verdad.

Tras esta afirmación, Longueira guarda un largo silencio, y da por terminada esta entrevista».

Telón.

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