Volodia Teitelboim Vololosky: El Centenario de un Muchacho del Siglo Veinte

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Este año conmemoramos su centenario, pues Valentín Teitelboim Volosky, nació en Chillán, el 17 de marzo en 1916. Hijo de  inmigrantes judíos: Moisés Teitelboim Kraitzer  (ucraniano)  y  Sara Volosky Blank (moldava).

El padre, Moisés Teitelboim, llegó en 1910 desde Argentina, había salido de Ucrania escapando del servicio militar, extremadamente largo y duro en la época zarista. Relata Volodia: «Allá tenía una situación económica relativamente buena. Mi abuela era propietaria de un molino…».

Su madre Sara Volosky provenía de lo que hoy es Moldavia, salió de allí por la difícil situación económica. También llegó junto a ella uno de sus hermanos para establecerse en Chillán.

Volodia señala que su padre era comerciante: «tenía una tienda, yo nací frente al mercado, que entonces era la plaza típica campesina, donde llegaban los huasos con sus productos, las loceras de Quinchamalí.

 La familia se traslada a Talca, donde nacen sus hermanos Miguel y Ana, luego se van a Curicó, allí nace Sergio.

Lector y sensibilidad social

Volodia realiza sus estudios primarios y secundarios en el Liceo de esta ciudad.   

Su padre es un buen lector. Desde niño Volodia Teitelboim sigue su ejemplo devorando «El Peneca», todo Salgari, Verne, El Tesoro de la Juventud.  En Curicó asiste  a las reuniones de cada miércoles en el Ateneo. Va sintiendo vocación profunda, queriendo escribir. También nace su inquietud social.    

En los años 30 se lucha contra la dictadura militar de  Ibáñez. Hay manifestaciones, represión, muerte de obreros y estudiantes, en Curicó. En medio de una protesta Volodia, de pantalones cortos, lanza una arenga desde un escaño de la Alameda.

Es su primer discurso, en junio de 1931. Ese mismo año gana con un poema de su creación, el derecho a coronar a la reina de la primavera.

Dirigente de las JJ CC y del PC

En Santiago, ingresa a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile y a las Juventudes Comunistas, de las cuales es miembro de su Comité Central entre 1935 y 1939. En la Universidad es durante dos períodos presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela de Derecho.

A partir de 1945, Volodia Teitelboim forma  parte de la Comisión Política del Comité Central del Partido Comunista de Chile.

A comienzos de 1946, Gabriel González Videla es el abanderado de la Alianza Democrática para las elecciones presidenciales del 4 de septiembre de 1946. Éstas   arrojan los siguientes resultados:

Gabriel González:       192.207 votos
Eduardo Cruz-Coke      142.441 votos
Fernando Alessandri: 131.023 votos
Bernardo Ibáñez        12.114 votos

Por no alcanzar ninguno de los candidatos el 50% más uno de los votos, debe decidir el Congreso Pleno entre las dos primeras mayorías. El 24 de octubre de 1946, éste proclama a Gabriel González Videla Presidente de la República.

El 3 de noviembre de 1946 se inicia el Gobierno de González Videla. En su gabinete participan  tres ministros comunistas. La actuación de éstos no es fácil. A pesar de ello, llevan adelante una fructífera acción en los pocos meses que permanecen en sus cargos.

La tercera fuerza

El 6 de abril de 1947 hay elecciones municipales. De ellas, los comunistas salen transformados en la tercera fuerza electoral, a 16.000 votos del PR, que era el de mayor votación, y a sólo 5.000, del Partido Conservador, que ocupaba el segundo lugar.

El gran avance del PC infunde temor a la oligarquía y al imperialismo.  Ambos presionan a GGV para que cumpla sus promesas. El 18 de junio, los ministros comunistas  abandonan  el gobierno.

La traición

González Videla echa por la borda el programa que juro cumplir, traiciona al pueblo chileno e inicia la persecución contra quienes más trabajaron para que trepara al sillón presidencial.

En la madrugada del 22, más de mil revolucionarios son detenidos.  

Unos quinientos, enviados – en una primera partida -, a la abandonada y lejana caleta de Pisagua, convertida en campo de concentración. Entre ellos está Volodia Teitelboim.

Los comunistas pasan al trabajo clandestino. Se hace necesaria una “chapa” o nombre de batalla.

Valentín elige el de Volodia (nombre familiar y cariñoso de Lenin, que después oficializó). Este nombre le ayuda en los tiempos de González Videla que procede a borrar a los comunistas de los registros electorales. Borran más de 40 mil nombres. Finalmente, nombre y chapa se unen en el carné de identidad y termina siendo Volodia Valentín Teitelboim Volosky.

Miles de comunistas son expulsados de sus puestos de trabajo: de los ferrocarriles, del magisterio, de las salitreras de María Elena y Pedro de Valdivia, de los minerales de cobre de Chuquicamata, El Teniente y Potrerillos, etc.  

Los lanzaron a la cesantía por su forma de pensar.  

En septiembre de 1948 es promulgada la “ley maldita”, que imperó hasta agosto de 1958. Derogada ésta, Volodia es elegido diputado por Valparaíso, en 1961. En 1965 es electo senador por Santiago. En 1973 es reelegido.

En el exilio

 El golpe del 11 de septiembre de 1973 lo sorprende en Europa. Se dedica a promover la solidaridad con Chile. Reside en Moscú durante 15 años. Dirige el programa Escucha Chile en Radio Moscú, que juega importante rol en la lucha antifascista. También la revista Araucaria de Chile., que se edita en Madrid.

Secretario General

En el XIX (erróneamente llamado “XV”) Congreso clandestino de mayo de 1989 es elegido Secretario General del Partido Comunista, cargo que ejerce  hasta el XX Congreso de agosto de1994, cuando Gladys Marín asume el relevo.

La figura de Volodia Teitelboim como líder político siempre ha estado matizada con su trayectoria literaria.

El muchacho del siglo veinte fallece el 31 de enero de 2008. Sus restos son velados en el ex Congreso Nacional, donde asiste gran cantidad de público a rendirle homenaje póstumo, incluyendo a políticos e intelectuales de diverso signo, entre ellos la presidenta  Michelle Bachelet.

El 2 de febrero son sus funerales en el  Cementerio General, a los que asisten miles de personas.         

(*) Historiador del  Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren,  CEILER

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