La Multiplicación de los Peces Muertos: El Milagro de los Salmoneros en Semana Santa

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A medida que pasan los días a los Salmoneros les resulta más difícil negar que los millones de salmones muertos frente a Chiloé y Puerto Montt son de su responsabilidad.

Esto, por la autoría que los compromete en la eutrofización de esa zona, la Patagonia Norte – falta de oxigeno – y que guarda muchas similitudes a la que está destruyendo la vida marina  del Mar Báltico, que identifica a ecosistemas que como resultado de una anormal abundancia de nutrientes son atacados por Bloom de Algas que dejan sin oxigeno grandes extensiones de territorio y ocasionan la muerte de la vida marina existente en el mismo.

El origen del fenómeno en el Báltico según Jacob Carstensen, del departamento de Biociencias de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), explica que después de analizar los datos de temperatura del agua, contenido de oxígeno y de salinidad remontándose a 115 años atrás «podemos determinar que los muchos nutrientes procedentes de tierra son la causa principal de la falta de oxígeno generalizada» pasando a un plano secundario el problema del calentamiento global.  

 

Algo muy similar a lo que sería la causa principal del desastre ambiental al frente de Chiloé y Puerto Montt donde la Salmonicultura ha concentrado por décadas su producción de más de 800 mil toneladas de salmones por año y es autora de lanzar a sus aguas miles de kilos de nutrientes – como restos de alimentos y fecas de salmón -,  a lo que han sumado más de 500 mil kilos de antibióticos por año y otros miles de kilos de químicos usados en labores diversas.

Cristián Haag, oceonógrafo físico sostiene que “las observaciones desde satélite llevadas a cabo por Mariscope demuestran en varias áreas una baja en las temperaturas. Y esto sí es coherente, porque temperaturas más bajas demuestran que hay aportes de masas de agua de otro origen que traen nutrientes. Este es el motivo por el cual las algas han podido florecer de modo explosivo en verano”.  

Aunque esta es una de las hipótesis más razonables hasta ahora del rol jugado por El Niño 2015 – 2016 la misma es del todo insuficiente para explicarse que el desastre ambiental que ataca a todo el área del Pacifico Sur esté acotado solo a la engorda de salmones frente a Chiloé y Puerto Montt –  Patagonia Norte – y que el mismo además no se haya extendido a los centros de engorda de salmones que se encuentran localizados al sur de Chiloé y hasta Tierra del Fuego.

De allí que resulta más confiable la hipótesis que sostiene que la causa principal de tener como epicentro la Patagonia Norte son los muchos nutrientes  que por décadas ha depositado allí la Salmonicultura, mientras los nutrientes que habrían aportado las masas de agua arrastradas por El Niño solo tendrían una responsabilidad secundaria aunque sí es cierto que encontraron el caldo de cultivo – grandes extensiones de zonas anaeróbicas de la autoría de la industria del salmón – para dar origen a la tormenta perfecta y gatillar este desastre ambiental de dimensión dantesca,  que esa industria calcula le costará sobre 500 millones de dólares mientras que a Chiloé en muerte de vida marina no salmón le costara varias veces esa cifra. 

Los salmoneros y las autoridades  del Sector Público comprometidas en la Salmonicultura que se han plegado a culpar a El Niño – Ministro de Economía, Subpesca, Sernapesca, SEIA, Ministerio Medio Ambiente, CORFO –  intencionalmente olvidan  informar  que durante el último siglo el fenómeno de El Niño que tiene su epicentro en Perú se ha repetido en múltiples ocasiones y el actual del año 2015 – 2016 no ha ocasionado ningún daño a la mayor riqueza natural del planeta que está frente a sus costas.

Por lo mismo la teoría de los Salmoneros de acusar a El Niño 2015 – 2016 de ser el principal responsable de la muerte  de millones de salmones no es creíble.  La industria del salmón hasta ahora ha sido exitosa en desplegar cuantiosos recursos económicos para instalar en los medios de comunicación a través de “expertos” y sus agrupaciones empresariales el que ellos no tienen responsabilidad alguna en la muerte de los más de 30 millones de Salmones  que los afecta y que lo anterior es culpa del fenómeno de ”El Niño “.

Es razonable que los salmoneros desplieguen todos sus esfuerzo en  culpar a El Niño 2015- 2016, aunque el mismo sea inocente, ya que de esta manera pueden recurrir a los Seguros contratados acusando desastre natural, ya que de reconocer la verdad que este fenómeno se debe a la eutrofización del mar de la Patagonia Norte el problema recae en ellos y las Compañías de Seguros y Reaseguradoras estarían en todo su derecho de tomar la decisión de no pago y de aumentar fuertemente las primas o retirarse del negocio salmonero por su alto riesgo. Mientras que en los mercados finales podría empezar un rechazo masivo al salmón de origen chileno al ser engordado en medio de la muerte de buena parte de la vida marina y del Mar de la Patagonia la que se pretende extender por esa industria hasta Tierra del Fuego.

Lo anterior acarrearía a una retirada masiva de inversionistas y que la caída de las acciones de las salmoneras arrastre a muchos a la ruina o a tener que reconocer pérdidas siderales, entre ellos muchos Bancos.

Todos estamos enterados que la corrupción en Chile puede movilizar a muchos personajes que ocupan importantes posiciones de poder. Sin embargo, esa no puede hacer lo mismo con la naturaleza, por ello la crisis salmonera no encuentra salida entre sus expertos que la dirigen los que hasta hace apenas un par de meses  apoyados en cuantiosos subsidios CORFO afirmaban que la misma tenía un liderazgo de innovación de categoría mundial.

El chantaje del empleo que hace la salmonicultura  a cambio de impunidad por el desastre del medio ambiente se encontrará a corto plazo con el boicot de los consumidores en los mercados finales. Mientras que los Movimientos Sociales y un número importante de comunidades de Chiloé y Puerto Montt  iniciaran el camino clamando por justicia por este daño demencial a la vida marina y a la naturaleza que es parte de su vida desde hace siglos y prometen por lo mismo iniciar juicios indemnizatorios ante los Tribunales Ambientales, Ministerio Público y otros.

Intencionalmente a nuestro país  se le mantiene en el desamparo de la investigación científica y ello hace que no tenga  estrategias ni a quien echar mano para remontar este tipo de catástrofe medio ambiental. La miopía de nuestras élites políticas es de una irresponsabilidad enorme ya que han negado por décadas el financiamiento para que surja una ciencia independiente de intereses empresariales y políticos, entre otros objetivos para proteger desde el Estado con rigor científico el medio ambiente y nuestros invaluables ecosistemas marinos de la Patagonia – como si ocurre en el caso del Mar Báltico por países como Dinamarca, Alemania, Suecia y otros -.

Lo mismo ocurre con la falta de financiamiento para estudios sobre el impacto negativo que produce el consumo de salmón de cautiverio sobre la salud humana teniendo en cuenta que su engorda se hace en medio del uso intensivo de antibióticos y contaminantes químicos,  y que hasta ahora solo es de la autoría de investigadores norteamericanos y  europeos.  

(*) Pyme Innovación

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