En Chile y a nivel mundial, este sería el hallazgo de la mayor cantidad de ejemplares de cetáceos muertos en zonas costeras. Hecho se produjo hace 5 meses, pero solo hace unos días la información fue entregada a autoridades chilenas. Fiscalía y equipos especializados de la PDI comenzaron a investigar el caso.

La Fiscalía de Aysén comenzó a investigar el alarmante caso del varamiento de 337 ballenas en los canales patagónicos australes, hecho registrado por científicos en Junio pasado, pero que después de 5 meses, este 17 de noviembre, fue denunciado a la justicia. En mayo pasado ya ocurrió un hecho similar con un varamiento de unas 30 ballenas en la misma zona y cuya indagatoria la Fiscalía cerró al no encontrar acción humana causante del hecho.

En comunicación con radiodelmar.cl el Fiscal a cargo de la investigación, Pedro Poblete, afirmó que la información que tiene la Fiscalía es que hay “337 ejemplares de cetáceos, 305 cuerpos y 32 esqueletos, ubicados desde el sector del Golfo de Penas hasta la zona norte de Puerto Natales”.

La información de “los científicos que registraron el hecho corresponde a un sobrevuelo realizado el 23 de junio de 2015″, dijo el Fiscal.

El área donde estaban los restos de las ballenas es una extensa zona de archipiélagos y canales de unos 500 kilómetros de longitud desde el Golfo de Penas, un lugar de grandes marejadas, y continúa hacia el sur a través de canales protegidos y tranquilas aguas hasta el norte de Puerto Natales.

En Chile y a nivel mundial, este sería el hallazgo de la mayor cantidad de ejemplares de cetáceos muertos en zonas costeras.

El fiscal Pedro Poblete afirmó que este “es un hecho de suma relevancia y tiene un impacto nacional y a nivel mundial”.
Eran 30 ballenas muertas, pero ahora son 300

Este hecho está vinculado al varamiento registrado en mayo de este año . En aquella ocasión los más de 30 cetaceos muertos,  fueron periciados por un grupo multidisciplinario de especialistas de universidades, ONGs y funcionarios públicos.

La expedición que investigó ese hecho fue coordinada por Sernapesca, y compuesta por científicos de las Universidades de Chile y Austral, profesionales del Instituto Antártico Chileno, la ONG internacional WWF, la Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medioambiente (BIDEMA) de la PDI e investigadores del Centro Científico Huinay.

En esa ocasión dos fueron las hipótesis planteadas para explicar la masiva mortandad de ballenas: que las ballenas llegaron hasta la bahía a alimentarse y tras sufrir una desorientación, vararon en la orilla; la otra tesis postula que es es una intoxicación por comer especies contaminadas por marea roja.

El vinculo entre floraciones de algas nocivas (FAN), conocidas como mareas rojas, y las ballenas no son casos nuevos. Es más, los científicos que investigan el cementerio de ballenas fósiles halladas en en 2010 en el cerro Ballena, desierto de Atacama, también postulan que los masivos varamientos ocurridos hace millones de años se deberían al consumo de peces contaminados con algas tóxicas.

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Fuente: Radio del Mar

Declaración de la Asociación de Médicos Veterinarios de Fauna Silvestre de Chile

En el mes de Mayo se reportó un evento de mortalidad inusual de 39 ballenas sei (Balaenoptera borealis) en el Golfo de Penas, hecho denunciado a las autoridades locales por la Dra. Verena Häussermann, del Centro Científico Huinay de la Fundación San Ignacio del Huinay. A raíz de esto, Sernapesca, la Fiscalía de Aysén y la BIDEMA (Brigada Investigadora de Delitos contra el Medioambiente de la PDI) llevaron a cabo una investigación en terreno con el apoyo logístico de la Armada de Chile.

Se obtuvieron diversas muestras biológicas, se confirmó la especie afectada (ballenas sei, Balaenoptera borealis) y también se obtuvieron resultados preliminares que hicieron suponer un evento de intoxicación por ácido domoico y/o saxitoxina (mareas rojas). Se concluyó que no habían antecedentes para sospechar intervención humana directa en las muertes de los ejemplares y la investigación fue cerrada por la Fiscalía.

Desafortunadamente, hace una semana nos hemos enterado por una presentación en el “Primer Seminario de Investigación de Grandes Cetáceos” y posteriormente por la prensa nacional e internacional, del hallazgo de otras 337 carcasas de ballenas (probablemente sei) en 3 localidades cercanas al primer hallazgo en los fiordos de Aysén, en un área cercano al Parque Nacional Laguna San Rafael.

De acuerdo a lo publicado por el sitio oficial de National Geographic, este descubrimiento fue realizado mediante sobrevuelos realizados por un equipo de investigadores hace 5 meses atrás (Junio), sin embargo, hasta donde tenemos entendido no se dió aviso oficial a Sernapesca, ni por ese medio a la Fiscalía, en relación a los nuevos antecedentes para la investigación que en esos momentos estaba en curso.

Dada la denuncia reciente, la fiscalía ha reabierto el caso y se ha dado a la BIDEMA, PDI la correspondiente orden de investigar, por lo que se baraja en estos momentos la posibilidad de una nueva expedición al lugar para investigar más detalladamente en el sitio del suceso.

La noticia de este evento ha causado un revuelo internacional y nacional por el número tan elevado de ejemplares afectados.

Nosotros, como Comité de Varamientos de AMEVEFAS, hemos estado recabando antecedentes respecto a estos hechos y en base a la información y documentos recopilados, consideramos que puede haber existido una omisión importante por parte del grupo de científicos, quienes sabiendo de este nuevo hallazgo, decidieron no notificar a las autoridades correspondientes, lo que ha atrasado por meses la investigación en campo.

Adicionalmente tenemos evidencia escrita de que este grupo de investigación considera la intoxicación por mareas rojas como la causa más probable del varamiento. Esto, desde nuestro punto de vista como Médicos Veterinarios, atenta además contra la salud pública.

Debemos recordar que esas son zonas de pesca y en base a eventos similares ocurridos en el hemisferio norte, cuando se afectan los mamíferos marinos quiere decir que la concentración de estas toxinas en el medio ambiente debe ser muy elevada, por lo que al tener antecedentes que hacían suponer un evento de esas características era imperante que las autoridades, comunidad científica y población en general estuvieran informados y alertas.

Solicitaremos, con el apoyo de múltiples áreas de la academia, ONGs, organizaciones del sector privado, nacionales e internacionales, que las futuras investigaciones se realicen de manera coordinada y con altos estándares éticos y técnicos.

Asimismo, si bien en la primera investigación hubo participación de un colega de nuestro Comité y de AMEVEFAS, en estos momentos estamos en proceso de solicitar oficialmente mediante los conductos regulares pertinentes la inclusión de un mayor número de colegas en este tipo de investigaciones. De igual forma queremos subrayar la importancia de  favorecer el trabajo multidisciplinario para alcanzar resultados concluyentes. Los ojos del mundo, sobretodo de la comunidad científica marina, están puestos en nuestro país.

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