La figura de Salvador Allende llena el espacio visual apenas se abre la puerta de la oficina de Julia Urquieta. Allí, en el piso nueve del edificio del Ministerio del Trabajo,  la emblemática abogada de derechos humanos colgó un gran cuadro del ex presidente. Ahí también, Urquieta tendrá que reunirse con hombres de negocios que están en las antípodas de su ideario político. Ella lo sabe y dice que “con respeto y de forma democrática, todo se puede conversar”.

 

Urquieta es parte de un pequeño contingente de comunistas que integra el gobierno. Primero, lo hizo a través de la Segpres. Y hace dos semanas, lo hace como subsecretaria de Previsión Social, en reemplazo del también comunista Marcos Barraza, quien asumió como ministro de Desarrollo Social. Es la primera vez que ocupa un cargo de relevancia pública a nombre de la Nueva Mayoría y desde ahí, llama a “recuperar la mística” y a seguir adelante con el programa de gobierno.  

Desde su militancia comunista, ¿cómo evalúa el actual escenario de reformas?

Tenemos que guiarnos más por los hechos objetivos que por las percepciones. Y un hecho objetivo es, por ejemplo, la reunión del consejo de gabinete del fin de semana (pasado), en la cual la conclusión principal de la Presidenta fue que las reformas se mantienen y se van a seguir implementando. Lo que está en discusión son las prioridades y, por otro lado, la gradualidad (…) Estamos viviendo una situación política y económica compleja. Pero soy de las optimistas y creo que no fue casualidad que este gobierno llegara a La Moneda. Llegamos por un programa que fue comprometido ante la ciudadanía y tenemos que hacer todo lo posible por llevarlo a la práctica, porque el 64% de este país votó por este gobierno.

Aunque ese apoyo hoy está en un cuarto del universo de votantes…

Eso es lo que dicen las encuestas (…) Ahora, efectivamente, hay dificultades y sería absurdo decir que estamos regio. Pero también hay un clima creado desde la oposición y un problema nuestro de comunicar la importancia de las reformas.

Desde su perspectiva, como militante PC, ¿siente un poco de frustración no poder llevar adelante el paquete de reformas como fue planteado al principio?

En eso ha sido muy claro el presidente del PC, diputado Guillermo Teillier, quien ha dicho claramente que la situación es compleja, pero que se seguirán impulsando las reformas comprometidas. Eso no está puesto en duda y nuestro papel seguirá siendo impulsarlas.

¿No hay frustración entonces?

Es que en política el tema tiene que ver con las correlaciones de fuerza y las situaciones objetivas que existan. No podemos hablar de frustración a priori, porque sería pensar en una crónica de una muerte anunciada. Sería partir derrotados, como quieren algunos, y hacer parecer que este es un gobierno que va en declive. No queremos eso. Es necesario seguir impulsando las tareas del gobierno y las reformas con mucho trabajo y esfuerzo. Pero también con mística, porque creo que en el camino se ha ido perdiendo la mística.  

El viernes 10 la Presidenta dijo que dado el escenario económico habría que jerarquizar y darle gradualidad a las reformas. ¿La previsional es prioritaria?

Ha habido un cambio de situación desde el año pasado hasta ahora. Ha influido indudablemente la situación económica en cómo se van a desarrollar y priorizar las reformas, pero la Presidenta ha dicho claramente que se van a mantener. Ahora, la reforma previsional como tal, no es parte del programa, en estricto rigor, pero eso no quiere decir que durante este gobierno no se puedan desarrollar algunas medidas tendientes a mejorar las pensiones.  

Usted habla de “algunas medidas” y no una reforma. En ese sentido, ¿el trabajo de la Comisión Bravo será proyectable o se tomará sólo un pequeño porcentaje de lo que proponga?

No podemos hacer política ficción en estos momentos sobre un resultado que no conocemos. Lo que sí podemos decir, es que si la Presidenta le dio un mandato a la Comisión, no es para que dejemos su informe guardado en un cajón y decir mire, de aquí al próximo período veremos lo que hacemos. Indudablemente que, dada la importancia que tiene para la ciudadanía este tema, tendrá que ser ponderado por los diversos sectores y en especial por la Presidenta, sus resultados y las posibilidades reales de implementar ciertas medidas en el corto, mediano y largo plazo (…) Es de sentido común, por las complejidades que esto tiene, pensar en un proceso gradual.

¿Es de la idea de terminar el gobierno con un pilar solidario entregando mayores pensiones o espera cambios más de fondo?

Si me pregunta en términos generales, obviamente si está planteado un estudio del sistema uno tendría que espera que se pudiera avanzar en algunas medidas que tendieran al mejoramiento de las pensiones. Pero, además, quisiera decir que la política previsional de este gobierno no está toda supeditada a la Comisión Bravo. De hecho, estamos implementando y trabajando una serie de medidas previsionales.

Entre las medidas ¿considerarán mejorar el pilar solidario ($ 85.000), como han coincidido varios expertos?

La Presidenta está muy consciente de que puede ser insuficiente y lamentablemente la situación económica hoy no permite hacer cambio en esto. Es por ello que se ha visto la implementación de otras medidas que coayuden o mejoren. Por ejemplo, terminar con el 5% de cotización en salud para la tercera edad, que estaba pendiente para algunos sectores. También está el paso automático de la pensión de invalidez a vejez, que es otro mecanismo que ayuda.

“Comunicar mejor”

Usted habló de comunicar mejor las reformas. ¿Qué le parece lo que comunicó el diputado Osvaldo Andrade sobre el poco piso político para la previsional?

No pretendo polemizar con el diputado Andrade, pero creo que no podemos adelantarnos a una situación en la cual aún ni siquiera conocemos los resultados de la Comisión Bravo. Si entendemos el sistema como un todo, como un conjunto de etapas, podría decirse que el proceso de mejoramiento ya se inició desde que se creó la Comisión.

¿Y ese proceso podría extenderse a un próximo gobierno?

Claro, tampoco se descarta porque van a ser un conjunto de mejoramientos que pueden ser paulatinos.

El diputado Andrade apuntaba a la falta de condiciones políticas objetivas para realizar cambios…     

Si es por clima político y usted le pregunta a la gente, la ciudadanía quiere un mejoramiento del sistema. Otra cosa es si tenemos las herramientas para poderlo llevar a la práctica desde el punto de vista económico.

Andrade también propuso subir la edad de jubilación y la cotización. ¿Usted coincide con ese tipo de propuestas?

No quiero adelantar opiniones, porque no es mi idea pautear a la Comisión. Lo único que le puedo decir, es que hay una realidad internacional en la cual la gente tiende a jubilarse con anterioridad. En Chile, la gente tiende a jubilarse posteriormente, pero no porque no tenga derecho al descanso o no quiera hacerlo antes, sino porque sus pensiones son muy bajas. Ahora, lo que ha dicho la Presidenta sobre este tema, es que no está discusión. El tema de la edad es muy complejo y sobre el cual, no hay simpatía. Esa es la verdad.

Entre los integrantes de la Comisión Bravo se debate la idea de un sistema mixto, en el que convivan capitalización individual y reparto. ¿Ese es el camino que debe tomar Chile?

A mí no me han dicho nada (los comisionados) y por respeto no me parece oportuno pronunciarme. Ahora, si me pregunta en términos generales, le puedo decir que hay una tendencia que está planteada por el Banco Mundial y la OIT, sobre que la mayoría de los sistemas son multipilares. Es decir, con varias opciones. Desde ese punto de vista, habrá que ver cuál es el que la Comisión, de acuerdo a la realidad nacional, considera que es más apropiado.

Fuente: La Tercera

 

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