Valparaíso: Multitudinaria Marcha Nacional por la Recuperación del Agua y la Vida

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Más de diez mil personas asistieron a la “Tercera Marcha Nacional por la Recuperación del Agua y la Vida”, que llegaron de distintas partes del país para movilizarse en Valparaíso, el pasado 22 de abril. Organizaciones socioambientales, federaciones de estudiantiles y agrupaciones territoriales, entre otras, reunidos en el “Movimiento Social por la Recuperación del Agua y La Vida”, se juntaron bajo una petición común: acabar con el lucro con el agua, bajo la premisa “A recuperar el agua y el poder también”. Hay denuncias de grave brutalidad policial al final de la manifestación.  

A las diez de la mañana empezaron a llegar los manifestantes a Playa Ancha, uno de los puntos de inicio, y se unieron una hora después a las personas que esperaban en la Plaza Sotomayor. “Ni corruptos ni empresarios en el Estado, a sacar el agua del mercado”, “Justicia soberanía y dignidad, que el agua vuelva a la comunidad” y “La sed del capital nos deja sin agua”, fueron parte de las consignas y carteles que se pudieron leer en la larga y colorida columna.

El vocero del Movimiento Social Por la Recuperación del Agua y La Vida, Rodrigo Faúndez, manifestó que “Estamos reunidos todos y todas, distintas organizaciones, desde el norte al sur de Chile, estudiantes, trabajadores, personas de distintas edades, para decir que el agua es un bien común, por lo que debe ser garantizada para el consumo básico de las comunidades”.

Las organizaciones convocantes denunciaron que el marco institucional vigente consagró la privatización de las aguas, separó el agua de la tierra y posibilitó el lucro con el vital elemento, en función de los requerimientos de las grandes empresas nacionales y transnacionales.

Pasadas las 13:30 horas, terminaron las vocerías de las y los dirigentes en la Plaza Victoria donde concluyó la manifestación, momento en el cual se produjo una arremetida de fuerzas espeiales de Carabineros.

Como Movimiento Social Por la Recuperación del Agua y la Vida condenamos y rechazamos el actuar de Carabineros de Chile. Entendemos que esta disposición ha sido una constante del actual gobierno, en tanto que es expresión de la incapacidad de dar respuestas y resoluciones a las demandas centrales del movimiento social.

Se informó de cuatro detenidos, entre ellos, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (FEPUCV), Jorge Rauld, y un menor de edad. Asimismo, se notificó de manifestantes que se encuentran constatando lesiones por quemaduras en servicios de urgencia producto de toxicidad de gases disuasivos.

Denuncia por represión policial

Una carta al Instituto Nacional de Derechos Humanos dirigió Arianne van Andel, Coordinadora Área Justicia Ambiental Centro Ecuménico Diego de Medellín , en la que denuncia irracional usop de la violencia por la fuerza policial.

Santiago de Chile, 23 de Abril 2015
Instituto Nacional de Derechos Humanos
PRESENTE
De mi consideración:

Junto a saludarle, le hago llegar mi denuncia frente a las acciones policiales al fin de la Marcha por el Agua en Valparaíso el 22 de Abril 2015. Desde hace varios años hay un debate en Chile
sobre la criminalización de la protesta social, pero lamentablemente según lo ocurrido el Miércoles pasado ni el gobierno, ni Carabineros de Chile han cambiado la política frente a las
manifestaciones sociales hasta la fecha.

Participé en la Marcha por el Agua desde las 11.00 de la mañana, que partió en La Universidad de Playa Ancha, se desplazó hasta Plaza Soto Mayor, donde se juntó otra columna de gente, y
que terminó en Pedro Montt, al lado del Plaza del Pueblo. Toda la Marcha tenía un carácter alegre, diversa, y absolutamente pacífica. Había música, grupos de baile, participaron muchos
estudiantes, pero también gente de tercer edad y personas con niños.

Al final de la Marcha la gente se juntó en la calle Pedro Montt al lado del Plaza de Salvador Allende o Plaza del Pueblo. Muchas personas se sentaron en la Plaza, bajo de los árboles a comer algo y descansar de la caminata. En Pedro Montt se desplegaron los lienzos y se desarrolló el acto con varios voceros. Caminando por Pedro Montt se apreciaba un ambiente de diálogo, danza y música.

En el momento que mucha gente en la Plaza ya se estaba preparando para salir, de repente, y sin ningún aviso previo, se percibió el chorro de un carro lanza aguas desde la calle General
Cruz. El carro apareció y giró por Pedro Montt junto con cordones de fuerzas especiales que se instalaron en el Parque. Las personas se dispersaron corriendo desde Pedro Montt por el
Parque hacia Independencia. El carro se movió girando por calle Freire tirando agua mezclado con gas hacia el Parque. En el mismo momento, otro carro lanza aguas vino por la calle General
Cruz lanzando agua desde el otro lado del Parque, girando por Independencia y obligando las personas al volver al Parque, donde se acumuló una nube de gases.

Los carros lanza aguas encerraron a las personas que trataron de escapar desde dos lados, lanzando agua con gas por varios minutos antes de desaparecer.

Yo acompañaba un grupo de gente mayor de edad que sufrieron sensación de ahogo, perdición de vista y mucho malestar. Había mamás con niños pequeños y bebés en la Plaza que no podían escapar. Habían instrumentos que se mojaron con agua y gas, habían lienzos obras de arte que se destruyeron.

Varios de nosotros tratamos de comunicarnos con personas de las Fuerzas Especiales, preguntando por la razón de esta intervención, y preguntando por dónde nos podíamos arrancar. No obtuvimos ninguna respuesta. La escena de una Marcha pacífica y alegre se cambió en dos minutos en un escenario de horror, con personas llorando por toda parte, gente con pañuelos en la cara, sosteniéndose en los malestares.

En los medios se habló de incidentes aislados al fin de la marcha. Yo no vi ningún incidente, y si lo hubo, la gente congregada en el Parque no estaba al tanto de estos incidentes y no tenían nada que ver con aquellos, igual como la gran mayoría de la gente en Pedro Montt.

A pesar de la reacción resignada de las personas presentes, creo que es necesario denunciar estas acciones como brutales y totalmente injustificadas.

 En una democracia la manifestación social es un derecho. Debería existir el derecho a la libre expresión y la libre reunión, de manera pacífica. La intervención de los Carabineros con lanza aguas frente a personas pacíficas e indefensas, incluyendo niños y gente de tercera edad es un atropello directo a los Derechos Humanos.

Constituye además un riesgo para la salud de las personas, y causa miedos desmedrados y hasta –en los niños- huellas psicológicas. Además, me pregunto ¿qué daño causa esta agua con gas al medio ambiente? En Chile parece que las personas están resignadas frente a esta manera de actuar, o peor, de la policía, porque parece ser una manera muy recurrente.

Tengo que decir, que en Europa, donde he estado en muchas manifestaciones, NUNCA he experimentado una arbitrariedad y brutalidad tan grande desde los Carabineros frente a una manifestación pacífica. Y siempre cuando haya incidentes, se tratan de forma aislada, sin perjudicar a la gran mayoría de las manifestantes.

Además, siempre es posible comunicarse con las fuerzas de la policía, para negociar la mejor salida de un conflicto. En esta ocasión las personas en las fuerzas especiales parecían robots en vez de personas, con el único objetivo de intimidarnos.

¿Es de extrañar que en Chile no se respete, sino se tema o se odie a los Carabineros?

Estimo que es necesario que el Gobierno y Carabineros de Chile se decidan urgentemente sobre cambios en sus estrategias y reglas de abordar la manifestación social, considerándola como una parte íntegra de un país democrático. Mientras las autoridades de Chile siguen criminalizando la protesta, y en particular la manifestación por una mejora de la calidad de vida y un mejor cuidado al medio ambiente, no se distinguen de autoridades de una dictadura, y no se pueden llamar un país desarrollado según los estándares de la OECD. Espero que el Instituto de Derechos Humanos tome en cuenta esta denuncia.

Sin otro particular saluda atentamente a Usted,

Arianne van Andel Coordinadora Área Justicia Ambiental Centro Ecuménico Diego de Medellín

CC: Presidenta de la República Subsecretario del Interior Carabineros de Chile Relator Especial ONU sobre el derecho a la libertad de reunión y asociación ACT Alliance
PD: Adjunto también la declaración del Bloque Andino, que me llegó después de escribir esta denuncia, y que reafirma la gravedad de los hechos.

DECLARACIÓN BLOQUE ANDINO 3era MARCHA POR EL AGUA (sobre la violencia de Carabineros de Chile)

Después de finalizar la 3era marcha por el agua en Valparaíso, nos encontrábamos danzantes y músicos del bloque andino descansando en la Plaza del Pueblo, cuando de pronto nos vimos acorralados por Carabineros de Chile, algunos corrimos hacia la costa y otros se dirigieron hacia un costado de la plaza, y luego a un pasaje.

En ese momento un grupo de danzantes, niños y niñas fueron cercados y violentamente agredidos con el chorro de agua del guanaco. Fue tal el nivel de toxicidad que danzantes de inmediato se tuvieron que sacar la ropa para no quemar sus cuerpos.

El chorro le llegó directamente a la boca a una de las niñas, Franchesca, de 5 años, quemándole la lengua, por lo que tuvimos que partir al Hospital de Niños, donde se constataron las lesiones.
Se vieron afectadas también su faringe y amígdalas. Luego se procedió a establecer la denuncia. También se vieron afectados Alonso, de 3, Dafne, de 9, Nicolás, de 12, y Sebastián, de 14 años.

Repudiamos el actuar de Fuerzas Especiales en el marco de esta movilización social y exigimos justicia para Franchesca y el resto de niños y niñas que nos acompañaban y eran parte de nuestro bloque.

Firman:
Tinkus Legua,
Colectivo Quillahuaira,
Colectivo Suma Huma,
Fraternidad Ajayu,
Banda Juventud Rikelme,
Lakitas de Santiago.

DEMANDAS DE LA TERCERA MARCHA NACIONAL POR LA RECUPERACIÓN DEL AGUA Y LA VIDA

Somos organizaciones y comunidades que hace años venimos viendo disminuir nuestros ríos, morir nuestros cultivos, enfermar nuestros hijos, contaminar nuestras aguas; hace años venimos cambiando nuestras culturas para adaptarnos a la escasez de agua, pero nuestros esfuerzos no han mejorado la situación y todo es cada día más dramático.

Por eso hemos salido a buscar agua y nos hemos encontrado con otros y otras que, hace más o menos tiempo, vienen denunciando a autoridades sordas y medios de comunicación obsecuentes, la misma realidad. Entonces hemos descubierto que en Chile hay agua, pero que la muralla que la separa de nosotros se llama lucro y que se construye con el Código de Aguas, la Constitución, los acuerdos internacionales como el Tratado Binacional Minero, pero fundamentalmente con la imposición de una cultura que ve como normal que el agua que cae del cielo, tenga dueños.

Esta muralla está secando nuestras cuencas, está devastando los ciclos hídricos que han sostenido nuestros valles por siglos, está sembrando la muerte en nuestros territorios y debe ser derrumbada ahora.

El Código de Aguas de 1981 transformó el agua en propiedad privada, bajo las garantías constitucionales del artículo 19, nº 24, esas que otorgan al derecho de propiedad prácticamente el mismo status que el derecho a la vida. Este Código separó el agua de la tierra; le confirió al Estado la facultad de conceder derechos de aprovechamiento de aguas de forma gratuita y a perpetuidad a los privados, permitiendo que esos derechos se pudieran comprar, vender o arrendar, sin tomar en consideración prioridades de uso.

De manera que hoy la mayoría del agua de todos y todas, la utiliza, y peor aún, la posee, un grupo de empresarios que la vende a quien mejor paga, o sea, a grandes grupos económicos extractivistas que necesitan agua para llevarse nuestros bosques, nuestros peces, nuestros suelos, nuestros minerales y nuestras aguas. Con esto, los niveles de concentración de propiedad se han vuelto escandalosos:

El Código creó dos categorías de derechos de aprovechamiento de aguas: consuntivas y no consuntivas. Los derechos consuntivos (no devuelven un caudal al río) se encuentran fundamentalmente en manos de empresas mineras y agroexportadoras, mientras que más de un 80% de los derechos de aprovechamiento de aguas no consuntivos (devuelven un caudal al río) se encuentra en manos de la transnacional ENDESA.

El Tratado Binacional Minero, en tanto, suscrito en 1997 y ratificado en el 2001, entrega las nacientes de todas nuestras cuencas, donde se encuentran los ecosistemas glaciares, a las transnacionales mineras, dando muestras de que a quienes gobiernan no les importa el cuidado de los ecosistemas, la preservación de nuestra vida, ni la defensa de los bienes comunes.

En esta misma línea, de crear leyes para la muerte, se inscriben otras medidas que amenazan el acceso al agua en cantidad y calidad a todas las comunidades y ecosistemas. Siguiendo los Consejos del Banco Mundial, en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, se inició la venta y entrega en concesión a privados de las empresas sanitarias, es decir, del agua potable.

SMAPA, de Maipú, es la única sanitaria de Chile que aún mantiene una gestión municipal por presión de las y los vecinos.

La privatización de las empresas sanitarias fue un buen y suculento negocio, sólo el año 2011 Aguas Andinas obtuvo en utilidades el equivalente a 111 mil millones de pesos, que entre todos y todas pagamos para tener acceso a lo que la naturaleza nos regala.  

En Chile la privatización de las aguas, la institucionalidad creada para maquillar el saqueo descarado del que somos víctimas, y la prevalencia del mercado como rector de las aguas, simplemente han hipotecado la vida de las mayorías, provocando además daños ecológicos irreparables. Hay que romper la muralla del lucro para que las aguas puedan otra vez correr libres por nuestros valles y alimentar la vida, no los bolsillos insaciables de esta cultura de muerte.  

Esa es la convicción que nos hace caminar desde el norte y sur hacia Santiago, para que junto a las comunidades de la Región Metropolitana, demos una señal de alerta a las autoridades y a los inversionistas, pero sobre todo, motivemos el despertar en otros y otras que aún no han hecho consciente que sin agua no hay vida y que el agua que queda debemos recuperarla y defenderla antes de que sea demasiado tarde.

Por eso este 22 de abril, otra vez nos volcamos a las calles, en columnas y un acto central, para exigir:

1. Fin al lucro: El agua es un bien común, y tal como Chile reconoció en Naciones Unidas, es un derecho humano básico, y debe ser consagrado como tal en nuestra Constitución, dejando de este modo de ser una mercancía regulada por el mercado.

2. Propiedad colectiva: El agua es de la vida y de todos los seres que de ella dependen, por lo tanto, el rol del Estado no es asignarla en propiedad, sino que garantizar, bajo una lógica territorial, una gestión democrática, racional, equitativa y eficiente del agua. Para ello, es vital incorporar prioridades de uso, de manera que el uso asociado a agua para bebida, servicios sanitarios e higiénicos, producción de alimentos y mantención de los ecosistemas, tenga preferencia por sobre otras actividades productivas. Del mismo modo, se debe recuperar el control público sobre el abastecimiento y saneamiento del agua de bebida para la población.

3. Gestión comunitaria: Los pueblos tenemos el derecho a determinar los modos de vivir que deseamos. Decidir colectivamente los usos y cuidados que queremos darle a nuestras aguas es vital para viabilizar los proyectos locales y definir la cultura que debemos generar para que sean posibles. Por lo tanto, se hace urgente establecer una moratoria al centralista modelo de desarrollo minero, forestal, energético y agroalimentario que se ha impuesto en nuestros territorios, de modo de evaluar entre todos y todas, seria y rigurosamente los costos y beneficios que este ha traído a las regiones, el país y el planeta.

4. Derogación de los instrumentos privatizadores: El agua y la tierra son indivisibles, tal como lo comprenden todas las cosmovisiones campesinas e indígenas, por lo tanto, se deben derogar todos los instrumentos que fracturan este principio elemental, como el Código de Aguas y el Tratado Binacional Minero, de modo que el agua deje de ser un derecho empresarial inalienable, contra la vida y la sustentabilidad de las comunidades y los ecosistemas.

5. Leyes para la vida: Debemos dictar con urgencia una ley que proteja los ambientes fragilizados, en especial los ecosistemas glaciares y periglaciares, para preservar las nacientes de nuestras cuencas y la continuidad y sustentabilidad de los flujos hídricos.

6. Restructuración institucional: Es imprescindible que la institucionalidad, especialmente la Dirección General de Aguas, detenga sus conductas criminales, entregando más derechos de agua de lo que las cuencas pueden recargar, y resolviendo cuestiones técnicas en virtud de criterios político económicos. La institucionalidad que regule las aguas, no puede ser una pantalla democrática del saqueo, debe desburocratizarse ahora, estar al servicio de las comunidades y tener facultades y competencias para garantizar el buen uso de las aguas.

7. Fin a la criminalización de la protesta social: Las comunidades y organizaciones que hemos evidenciado las consecuencias del extractivismo y nos movilizamos para frenar la crisis hídrica antes de que sea irrecuperable, nos hemos visto caricaturizadas mediáticamente, asediadas judicialmente, encarceladas sin cargos, en fin criminalizadas de diversas formas para ocultar a los verdaderos culpables de la precariedad impresentable en la que vivimos. Estas prácticas, entre las que se incluyen los intentos parlamentarios de la ley Hinzpeter, la vigencia de la ley antiterrorista y la discrecionalidad con la que operan las autoridades a favor de las empresas, debe pararse ahora.

8. Asamblea Constituyente: Vincular los espacios de debate y reflexión sobre un manejo participativo, integrado y sustentable de nuestras cuencas, al proceso social de construcción de una nueva constitución, que hoy se expresa en la necesidad de una Asamblea Constituyente
 
El agua nos invita a despertar ¡34 años de gestión privada del agua están secando al país! Movilizarse, informarse, tomar conciencia, hacerse oír, derrumbar el muro del lucro que ha represado aguas, culturas, identidades y miles de vidas en nuestro país; es un imperativo moral. Todas y todos quienes amamos la vida, debemos hacernos cargo.

¡El agua nos despierta!
Desde la mañana de este miércoles 22 de abril en Valparaíso.

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