La delgada línea entre identidad y racismo  que alerta a los alemanes y los hace ver con sospecha el movimiento anti islamista que nació en Dresden y que ha ido creciendo rápidamente, se rompió bruscamente con una publicación en Facebook. El líder de Pegida (patriotas europeos contra la islamización de occidente) Lutz Bachmann apareció en una foto que subió hace tres años a la red social, posando con un bigote y un peinado típicamente hitleriano. Al mismo tiempo se reeditaron sus comentarios en donde llamaba “ganado” a los refugiados políticos. Con esto, la organización que siempre ha negado ser xenófoba o racista, quedó desenmascarada.

 

El escándalo no ha sido menor puesto que la sombra del pasado pesa enormemente sobre la actual Alemania y pese a la advertencia de las autoridades sobre Pegida, la organización que fomenta los prejuicios en contra de los inmigrantes y los musulmanes, ha crecido de manera exponencial.

El desenmascaramiento llevó a Bachmann a renunciar al liderazgo que ostentaba y a pedir “sinceras disculpas a todos aquellos a los que haya ofendido con mis comentarios”. Y aunque muchos de sus seguidores lo abandonaron, la vocera del movimiento, , Kathrin Oertel, declaró que “Pegida continuará”.

En un primer momento, cuando el periódico Bild –el mas leído del país – difundió la foto de Bachmann emulando la imagen de Hitler, muchos de sus partidarios intentaron explicar que se trataba de una broma, pero la foto estaba acompañada de comentarios racistas que no tenían nada de jocoso. “No hay ningún refugiado que huya de la guerra. Es evidente que los que se han podido financiar su huida a Europa no están amenazados” decía refiriéndose a quienes solicitaban asilo político. Y en otro texto se refería a ellos como “ganado”  del que habría que proteger a los trabajadores de los servicios sociales o “basura”, una terminología que recuerda a la habitual en los ambientes neonazis.

Consultados por los términos utilizados por el presidente del movimiento, los voceros de Pegida se limitaron a responder “no comentamos actos privados”

Pero la táctica de intentar minimizar las evidencias no dio resultado. Hubo seguidores que evidenciaron su malestar y se descolgaron del movimiento cuando la fiscalía de Dresden informó que se iniciará una investigación para determinar si la fotografía y los comentarios pueden ser constitutivos de delito por incitar al odio.

Los líderes políticos que llevan semanas tratando de alertar sobre el peligro de organizaciones como Pegida sin lograr neutralizar el movimiento que hasta hoy contaba con decena de miles de adherentes, consideraron la denuncia mediática como un regalo inesperado. “Cualquiera que se disfrace de Hitler es o un idiota o un nazi”, dijo el líder de los socialdemócratas y número dos del Gobierno, Sigmar Gabriel.

“Bachmann dimite. Está bien, pero no soluciona el problema. La difamación racista en la Red muestra que él no es el único”, escribió en Twitter el copresidente de Los Verdes, Cem Özdemir, de origen turco.

El hoy ex líder de Pegida, es un hombre de 41 años condenado por delitos como robo con violencia y tráfico de drogas faltas que , aún conocidas por sus seguidores, no habían logrado destronarlo como ahora lo hicieron las evidencias de su rechazada ideología

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