El Caso Penta no Descansa: Del Soborno a la UDI al Fraude con Cruzat

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Las sorpresas no terminan. Se les tenía por pulcros caballeros, pero resultaron ser estafadores de lo peor. Ahora cae el Grupo Cruzat, que con Penta armó el truco de los contratos a futuro que generaban devoluciones tramposas de impuestos. Cada vez son más los involucrados que transitan por las pasarelas de la justicia.

 

Los «forwards», son contratos entre dos partes, mediante los cuales se adquiere un compromiso para intercambiar algo a futuro, a un precio que se determina por anticipado, una especie de seguro, en que se anticipa el precio que tendrá el dólar y hoy se paga sobre ese valor. Si llegada la fecha estipulada el valor de la divisa era menor al fijado, gana el exportador el diferencial, Si resulta mayor, hace la pérdida.

Contratos a futuro, sin futuro

El problema es que los dueños de Penta y empresarios como el Grupo Cruzat, entre otros, hacían maula y antedataban las fechas y generaban pérdidas falsas (ya sabiendo el valor del dólar) para disminuir su carga tributaria y contar con dineros frescos y no detectados para financiar a políticos de derecha y destinar a otros gastos fuera de la ley.

Así se destinaron los 350 millones que hoy aparecen «respaldados» con las boletas ideológicamente falsas de los personeros de la UDI hoy investigados. Pero la cifra es mucho mayor que esa. 10 mil millones son los descubiertos en las operaciones entre Penta y su par Cruzat (Grupo CB).

«Se simulaba que se hubiese tomado en esa fecha (el contrato de forwards), ya que cuando efectivamente se realizaron (muchos después) ya se sabía el resultado», confesó Délano, cuyas declaraciones fueron ratificadas por su ex mano derecha Hugo Bravo y negadas, por supuesto, por Cruzat. Claro que la negativa ha sido producto del silencio que los ejecutivos del holding y del mismo mandamás de la empresa de Asesorías y Proyectos de CB han mantenido ante los persecutores.

Délano «habló de más»

Después de las declaraciones de Délano que descubrieron esta «joyita» fraudulenta, fue citado a presencia del fiscal Hugo Bravo. Este fue reprendido por no haber denunciado el nuevo modelo de fraude, a pesar de «cooperar» con la investigación. Se le señaló que Délano había revelado que los dineros que repartieron entre los dirigentes de la UDI provenían de estas operaciones. Al descubierto, para compensar, Bravo entregó nuevos antecedentes.

«Sí, eso se hacía habitualmente», habría confesado, agregando, «también habría que revisar las operaciones efectuadas entre Penta y el grupo Cruzat a través de sus empresas, allí el fraude es bastante mayor». De inmediato la fiscalía dispuso medidas para incautar información que pudiera acreditar esos hechos delictuales y en completo sigilo abrió una nueva arista, los contratos a futuro serían otra fuente ilegal de financiamiento y evasión tributaria que engrosó las arcas de los dueños, sus equipos directivos y a políticos de la UDI, de manera ilícita.

Con la nueva información, se procedió a citar a directivos del grupo CB de propiedad de Cruzat, siguiendo el mismo procedimiento utilizado con el grupo Penta. Comparecieron en la Fiscalía Oriente que investiga delitos de alta complejidad, entre otros, el exgerente de una de las empresas de Cruzat, Iván Rojas. El hermetismo que mantuvo negándose a declarar y haciendo uso de su derecho de guardar silencio para no inculparse, puso en alerta a los persecutores. Iban en la dirección correcta.

El silencio culpable

Más tarde compareció en calidad de imputado el mismo Manuel Cruzat, dueño y controlador del grupo, quien también guardó silencio. Sin dudas que las inesperadas declaraciones de Délano, ratificadas por Lavín, su socio y luego ampliadas hasta la saciedad por Bravo, los tienen absolutamente descolocados.

La fiscalía estaba al tanto que a partir de 2008 y hasta 2012, se venían repitiendo estos contratos simulados y que en ellos estaban involucradas distintas empresas de Penta, entre otras Penta S.A., Penta III y Banpenta y, que por el lado de Cruzat, estaba al principio CB Consultorías y Proyectos S.A., siendo luego relevada por otra empresa Cruzat, Siglo Outsourcing, (de propiedad de Roberto Carrasco) quien los suscribió entre 2013 y hasta mediados de 2014.

Según Bravo, Carlos Délano y Mauricio Pinto Meneses, quien estaba a cargo de la parte financiera del grupo Cruzat, serían quienes habrían fraguado este desfalco de inmensas proporciones. Así maquinaban eligiendo las fechas en que los tipos de cambios eran más variables, pues se producirían más diferencias que implicarían mayores utilidades o pérdidas y daban la orden de ejecutar el fraude.

Los «Forward truchos»

Hecha la operación, quienes aparecían «ganando» el diferencial, recibían el pago y luego lo devolvían sin dejar registros, cobrando eso sí una interesante «coimisión» por la «pasada». A modo de ejemplo. Inventaban que Penta debía pagar a la empresa de Cruzat mil millones por el diferencial y Penta hacía la pérdida (descontándola de su base imponible y recibiendo devolución de impuestos por ella). Acto seguido la empresa de Cruzat devolvía el dinero y se guardaba un porcentaje por los «servicios» prestados. ¿Y el SII? No tenía cómo detectarlo.

Los dineros tenían destino preestablecido. Bonos a sus ejecutivos de los grupos, dinero para gastos «familiares» de los dueños de Penta, como el renovar los autos de sus esposas o pagar viajes y uno que otro gustito y por supuesto, financiar a los «buenos muchachos» de la UDI.

«Yo no participaba en esa decisión, se les comunicaba a los ejecutivos y se les decía que la opción era un forward trucho en que recibirían tanta plata en un cheque de CB a la sociedad que cada ejecutivo designaba. Por ejemplo Comparini tenía Cerro El Plomo, Tocornal Inversiones Noviembre, Marcos Castro tenía una EIRL, Oscar Buzeta lo recibía a nombre propio o a veces se conseguía boletas de honorarios de sus cuñada. A mí, cuando me correspondió bono, era a través de mi Sociedad Santa Sarella o Inversiones Challico», confesó Bravo respecto a las platas que se distribuían entre los altos directivos de Penta.

Regalaban lo ajeno

Los ejecutivos y los dueños de las empresas no eran los únicos beneficiados de esta fórmula para sacar dinero sucio desde el holding sin dejar registro alguno. También las usaron para financiar a la UDI, en que hasta la fecha se han visto involucrados Jovino Novoa, Carlos Bombal, Ena von Baer, Iván Moreira, Pablo Zalaquett, Joaquín Lavín, Felipe de Mussy, Laurence Golborne y Carmen de Castro, entre otra decena de líderes u operadores de ese partido.

Pero no satisfechos con lo obtenido por la vía de simular contratos y pérdidas mediante los forwards o contratos a futuro, quisieron obtener más pérdidas y por lo mismo incrementar fraudulentamente las devoluciones de impuestos. Así nace la historia de las boletas ideológicamente falsas que permitiría rebajar aún más su base líquida imponible en su declaración de impuestos. Ellos ganan por todos lados y pierde… usted, claro.

Por eso, lo de «dadivosos» que se les reconocía por la UDI a los «Carlos» Délano y Lavín («hay que agradecerles que patrióticamente aportaban a nuestra causa»), no era tal. Ello, porque los dineros que repartían para sobornar a parlamentarios y funcionarios públicos no provenía de sus bolsillos, sino que salían de los bolsillos, la salud. La educación, la previsión, etcétera, de todos los chilenos. Provenían de impuestos defraudados.

Los UDI llevaron su parte

Por ejemplo, el 2013, Penta «sufrió» pérdidas con ocasión de los forwards, por los conocidos trescientos cincuenta millones de pesos. Para la empresa eso era un gasto, el que como se sabe, no era tal, pues Siglo Outsourcing se lo devolvía a cambio de una comisión. Con ese dinero trucho, según confesó Bravo y es parte de su conversación grabada con Carlos Lavín (que este no negó de modo alguno), se les pagó a Longueira, Golborne, etcétera.

«Esa vez me exigió que le dijera en qué había gastado cada peso, los cheques que giré. Seguramente (Óscar) Buzeta (gerente de Administración y Finanzas de Penta) dijo: ‘Hugo Bravo cobró $200 o $300 millones, repartió un bono de $60 millones, y faltan $240 millones, se quedó con ellos…’. No han pensado ese tema, pero se les olvidó que le pagué $ 100 millones a Pablo Longueira en efectivo, otro tanto a Golborne…», se escucha en la cinta de la conversación no desmentida.
Ena von Baer, recibió del grupo Penta cerca de 100 millones de pesos, a pesar de su impávida negativa frente a todo el país. «Yo no miento», aseguró sin vergüenza alguna, «nunca he pedido dinero a Penta». Mails y las declaraciones de los dueños del holding y demás testigos, la dejaron al descubierto de sus embustes… perdón «errores involuntarios».

Lucraron lavando dinero

A Laurence Golborne se le giraron más de 400 millones de pesos, según consta de las boletas y facturas detectadas en la investigación en las campañas de primarias presidenciales y a su posterior postulación a senador por Santiago Oriente.
Iván Moreira recibió por distintas vías, contra boletas de su chofer y secretarias, más de 27 millones de pesos. Pablo Zalaquett con intermediación de Carmen Castro, habría recibido del holding un total de 20 millones, con facturas a nombre de la empresa reactor SpA., ello sin contar las boletas extendidas a Soquimich.

Pablo Wagner, 42 millones de sobresueldo recibió de Penta por su «asesoría» en el proyecto minero La Dominga, de propiedad de Délano, mientras era subsecretario de Piñera. También recibió de Soquimich donde entregó boletas de su sociedad con Ernesto Silva, el presidente de la UDI «con conocimiento y autorización de éste», según declaró Wagner. Estos son solo algunos de los dineros girados como obra de un delito, las simulaciones mediante contratos a futuro. Es lavado de dinero, la operación efectuada mediante boletas y facturas ideológicamente falsas, que buscaba blanquear montos millonarios provenientes de un ilícito. Las penas en tal caso parten en los 5 años. ‘Los abusos, aun en el Estado más sólido, son minas sordas que tarde o temprano estallan’. (Joseph Sanial-Dubay).

Viejos conocidos

La relación de Manuel Cruzat con los dueños de Penta, Carlos Délano y Carlos Lavín no es reciente. Todos ellos son hijos de la depredación de empresas del Estado, que se provocó durante la dictadura de Pinochet.

En el área de seguros comenzó a fraguarse la «riqueza» de Penta, al adquirir de Cruzat el Consorcio Nacional de Seguros, que fue la base para comprar más tarde a vil precio, el Instituto de Seguros de Estado. Uno de los mayores escándalos en privatizaciones durante la dictadura y siendo ministro de Hacienda Hernán Büchi.

Cruzat llegó a manejar una riqueza que equivalía al 5% del PIB nacional. Claro que no siempre han sido florecientes los negocios de Cruzat, pues en el último tiempo han estado ligados frecuentemente a tribunales, como en el caso de «miscuentas.com», empresa de su propiedad que se apropió, según la querella presentada en su contra por Falabella, de cerca de 40 millones de dólares.

La causa terminó el pasado mes de diciembre, cuando Cruzat evitó ir a la cárcel pagando 6 millones de dólares. Curauma, otra de sus compañías también entró en cesación de pagos el pasado 2014… Pareciera que esta vez, la tercera, será la vencida.

Decano de Economía UC cuestiona a ex-alumnos

José Miguel Sánchez separó aguas de los exalumnos que aparecen mezclados en los últimos fraudes económicos que el país ha conocido. Entre ellos los realizados por Juan Bilbao, acusado de uso de información privilegiada por la SEC; Carlos Lavín, Carlos Délano y Hugo Bravo, caso Penta-UDI y Manuel Cruzat, inmerso en varios líos judiciales, fueron fustigados por la autoridad universitaria.

El decano planteó la necesidad de revisar la formación ética que se estaba impartiendo en esa carrera, sin dejar de reconocer que tales conductas son parte de «la naturaleza humana (que) es especial y que uno no puede lidiar contra eso. Tiene razón que hay gente que le va bien y piensa que le puede ir mejor… no sé, la verdad es que uno se mete en cosas sicológicas», reflexionó.

El académico aseguró que tales comportamientos ilícitos, son injustificables: «O sea, hay ciertas conductas que simplemente no son aceptables y que alguna vez no fueron reprochables socialmente y hoy sí lo son. Porque la regulación se está haciendo más precisa, la gente que trabaja en el mercado tiene que adaptarse a esto; si no lo hace, va a estar incumpliendo lo que la sociedad espera de ellos», afirmó.

Acusó a los malos empresarios egresados de esa casa de estudios de no representar el sentir de la UC: «He notado un rechazo unánime de las personas que participan en el mercado, que sienten que su trabajo y su reputación se enloda con esto. Porque cuando pasan estas cosas, hay una expropiación de nuestro título, de la formación que damos y de la universidad (…), o sea, no solo se cometen delitos, sino que expropian a los demás. Efectivamente hay un rechazo súper generalizado de este tipo de prácticas», se lamentó.

Fuente: Cambio 21

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