Los colegios particulares católicos, que seleccionan a los alumnos y cobran altos aranceles «son antievangélicos», dijo el sacerdote jesuita Felipe Berríos, quien señaló que se averguenza y encuentra ridículo el sistema educacional que selecciona a sus alumnos. Los colegios  particulares pagados son un 7% de la educación chilena y en ellos se educa el 80% de la «elite» del país. En ese 7%, el 3% son colegios católicos que deberían modifica su práctica segregadora.

 
El sacerdote explicó que los colegios de la iglesia diocesanas, «son colegios pobres de clase media, en donde no se discrimina y eso es bueno que la gente lo sepa». Los discriminadores «somos los religiosos, los de las congregaciones y por eso tenemos que pedir perdón», agregó.

Refiriéndose a la reforma educacional que se debate en el Congreso, Berríos dijo que es indispensable y que dada la segregación de las ciudades en que vivimos , es posible que se tarde muchos años en desecharse la práctica de la selección y la discriminación.

Recordó que en la diversidad está la riqueza, «es lo que nos hace mejores personas, lo que estimula la inteligencia», señalo. Y se preguntó:

¿Por qué un niño con un padre con recursos no puede compartir con un niño que no tenga recursos? ¿Por qué un alumno con problemas cognitivos no puede alternar con uno que no los tenga?

Es la mezcla lo que enriquece a los seres humanos dijo Berríos.

Felipe Berríos: «La reforma educacional es clave y hay que apoyarla con tutti»

En la antesala de su partida al campamento de La Chimba, en Antofagasta, el sacerdote jesuita Felipe Berríos concedió una entrevista a radio  Cooperativa, Dijo que, contrario a lo que muchos piensan respecto de dicha destinación, para él no es «un castigo», sino «un privilegio» el poder compartir con los pobres.

En la oportunidad, el religioso volvió a marcar distancia de la jeraquía de la Iglesia Católica chilena, defendiendo la opción por «los marginados» y la apertura moral que está invitando a debatir el papa Francisco respecto a la homosexualidad.

También se dio tiempo para comentar la contingencia y la posición de la Iglesia frente a la discutida reforma educacional impulsada por el Gobierno.

«La reforma educacional es clave y hay que apoyarla con tutti. Hay cosas que hay que mejorarle, que arreglar», dijo Berríos, destacando, no obstante, «el cambio de óptica» que implica salir de «una educación competitiva, clasista, que forma chiquillos individualistas, pensando en sí mismos».

Berríos valoró que el Gobierno quiera avanzar hacia «una educación que forma ciudadanos, personas para los demás, seres humanos inclusivos. Eso hay que hacerlo de todas maneras», afirmó, asegurando que «la Iglesia Católica apoya eso».

«A lo mejor yo habría querido que se hubiera dicho con más fuerza, pero yo he hablado con el vicario de la educación y están cooperando con la reforma, firmes en eso», aseveró.

El jesuita detalló que «la reforma toca al 93 por ciento de la educación chilena, que es la educación pública. Hay un siete por ciento que son los particulares privados, que no los toca la reforma, porque no los puede tocar. Dentro de ese 7 por ciento, más o menos el 3 por ciento pertenece a colegios de la Iglesia Católica y en esos colegios tenemos que pedir perdón».

«La mezcla social, no sólo es más evangélica y no sólo es más verdadera, sino que nos hace más inteligentes, más creativos y mejores personas. Hay una ganancia, no es solamente una cuestión de un favor que nos mezclemos», aseguró.
subir Volver a una Iglesia de base

Berríos sugirió, además, que «en momentos de cuestionamientos de la Iglesia» se debe «volver a las raíces».

«Nuestra raíz es una entrega gratuita, un aprender desde la gente más marginada, porque desde ahí se entiende el Evangelio. Hay sectores que han vivido más bien una Iglesia como dueña de la verdad, una Iglesia que impone en vez de seducir, una Iglesia que cree que hay que poner los defectos debajo de la alfombra, porque o si no lo ven como un ataque, una Iglesia salvajemente vertical y clericalista, en que los obispos son como los dueños de la Iglesia», criticó el sacerdote.

«La Iglesia que nos tocó vivir en los sesenta, en los setenta, era una Iglesia de base popular, de comunidades de base, que en el tiempo de la dictadura se jugó por los derechos humanos. Esa Iglesia se ha ido deslavando y se ha ido centrando en una jerarquía, porque las comunidades de base siguen viviendo el Evangelio», agregó.

 Acusación e investigación en su contra

Sobre la denuncia e investigación en su contra, Felipe Berríos relató que «hasta el día de hoy, nadie me ha dicho oficialmente de parte de la jerarquía que se me ha acusado y de qué se me ha acusado».

«He visto que la Conferencia Episcopal dijo inmediatamente que yo no tenía nada que ver en el asunto, después el Nuncio dijo una cosa, pero parece que dijo lo mismo y el cardenal Ezzati dijo que él no había hecho ninguna acusación», añadió.

«Se nos está investigando al padre Mariano Puga, al padre ‘Pepe’ Aldunate y a mí y si se nos está investigando por la Congregación de la Doctrina de la Fe es porque alguien ha pedido que se nos investigue, entonces la acusación es cierta, está, no sé en qué está, no tengo idea», concluyó.

 

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