¡Atención Gordos!: Llegó la Dieta Electrónica

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Millones de personas padecen de obesidad en el mundo y la cifra tiende a aumentar peligrosamente. A las dietas, ejercicios y cirugías, hoy se suma un nuevo método para reducir la obesidad: un dispositivo electrónico que sirve para controlar las sensaciones de hambre y saciedad, y bajar de peso. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) acaba de aprobar este dispositivo provocando una verdadera revolución puesto que anteriormente sólo había dado luz verde a fármacos y a dos sistemas de banda gástrica para tratar la obesidad.

 

El dispositivo llamado «Sistema Recargable Maestro» posee electrodos que se implantan en el abdomen y estimulan el nervio vago, el cual le informa al cerebro si el estómago está lleno o vacío.

El sistema se instala quirúrgicamente en el abdomen y desde allí envía señales eléctricas a los nervios que rodean al estómago que ayudan a controlar la digestión. Las señales bloquean los nervios, reduciendo las punzadas de hambre y haciendo que la persona se sienta llena.

Controles externos le permiten al paciente cargar el dispositivo, y a los profesionales de la salud ajustar su configuración para proporcionar una terapia óptima, con un mínimo de efectos secundarios. El sistema está diseñado para ser utilizado en mayores de 18 años con obesidad severa o muy severa, que han fracasado con otros programas de manejo del peso supervisado durante cinco años y que tienen otro desorden asociado, como diabetes, hipertensión o apnea del sueño.

El nivel de obesidad se diagnostica a partir del índice de masa corporal, que es el resultado de la relación entre el peso y la talla. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros. Si el índice es igual o superior a 25 determina que la persona tiene sobrepeso.

Pero si el índice da igual o superior a 30 determina obesidad. » El «Sistema Recargable Maestro» fue probado en un ensayo clínico en el que participaron 233 pacientes con obesidad severa y la finalidad era comprobar tanto la efectividad como la seguridad del dispositivo.

Después de 1 año, el 52,2% de los pacientes a los que se implantó el dispositivo perdió por lo menos 20% de su exceso de peso, y 38,3 % perdió por lo menos 25%. La FDA determinó que el dispositivo conseguía una pérdida de peso continua y acordó que los beneficios superaban los riesgos. Y en cuanto a seguridad, sólo un 4 por ciento de los pacientes sufrieron un problema de salud debido al implante.

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