“Hit list” es un término en inglés que se utiliza para referirse a una lista de personas que alguien quiere asesinar o tomar alguna acción que le resulte desagradable. Fue esto lo que recibieron el ciudadano norteamericano Michael Townley y su esposa, Mariana Callejas, de parte de la DINA, en 1975. En la lista de la DINA, ordenada por Pinochet, figuraban Hortensia Bussi de Allende, Bernardo Leigthon, Clodomiro Almeyda, Carlos Altamirano y Volodia Teitelboim. La pareja asesina se encargó personalmente de los atentados contra Leigthon y Letelier.

 

Así lo detalla uno de los cables entregados por el secretario de Estado norteamericano John Kerry al gobierno chileno, el cual tiene como remitente a la secretaria asistente para asuntos consulares del Estado norteamericano, Janice L. Jacobs, enviado hacia el ex oficial del Departamento de Estado, Cornelius D. Scully III.

El informe se sostiene que Callejas trabajó en forma «cercana» con su esposo como agente de la DINA, utilizando el alias de Ana Pizarro. Entre los crímenes que habría participado está el asesinato en Italia de Bernardo Leighton, ex vicepresidente de Chile y fundador del partido Demócrata Cristiano.

Luego de esto se detalla que en 1975, Callejas, su esposo y miembros de un grupo extremista de derecha cubano visitaron ciudad de México «con una ‘hit list’ (una lista de personas a asesinar) de chilenos que participarían de la tercera sesión de la Comisión Internacional de Investigación de los Crímenes cometidos por la Junta Militar de Chile.

«Los participantes chilenos incluyen a ‘Mrs. Allende’, el ex vicepresidente y ex ministro de Relaciones Exteriores Clodomiro Almeyda, el líder del partido comunista Volodia Teitelboim, el ex Secretario General del PS, Carlos Altamirano y el ex embajador de Chile y ex canciller Orlando Letelier.

La DINA ordenó a los Townley a dar con cualquiera de las personas de la lista», se señala en el cable.

Sin embargo, la misión falló: la pareja llegó a México después de que la conferencia había terminado.

En el informe se detalla que ambos permanecieron en México varios días después del fin de la conferencia, tratando de ubicar a  alguno de los «blancos» que pudieran permanecer en el lugar.

De acuerdo al cable, tras el fracaso de la misión la pareja se trasladó a Estados Unidos, donde comenzó los preparativos para el atentado contra Letelier, perpetrado en 1976.

Fue a raíz de este último caso que EE.UU desclasificó 300 documentos.

Mrs. Allende

Tras el golpe de Estado de 1973 la viuda de Salvador Allende, Hortensia Bussi y sus dos hijas, Isabel y Carmen Paz, reciben asilo político en México.

Consultada al respecto, la hoy senadora y presidenta del PS confirma a este medio que su madre participó del encuentro, y que en esa fecha les llegó el rumor de que podría ocurrir un atentado en su contra:

«Habia una cierta lista de nombres a los cuales habría no sé si necesariamente matar, pero incluso en lo posible eliminar o si no quitarle la nacionalidad. A nosotros nos advirtieron en el año 75 que a mi madre Hortensia Bussi querían quitarle la nacionalidad o a lo mejor era posible un cierto atentado».

Isabel Allende agregó:

«Afortunadamente nunca pasó nada y yo creo que no se atrevieron, creo que habría sido un impacto mundial, porque ella es una persona muy querida y muy respetada por que viajó por todo el mundo pidiendo solidaridad por Chile».

La senadora destacó la revelación de los documentos sobre el Caso Letelier:

«Me parece que los más impactante que hemos logrado saber hasta ahora es que claramente está establecida la responsabilidad de Pinochet, directa, en el asesinato de Orlando Letelier. Definitivamente fue su decisión de que  había que asesinar a Orlando Letelier».

Pinochet valuó «eliminar» a Contreras: sabía demasiado

Augusto Pinochet evaluó «eliminar» al ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, para «obstruir» la investigación del asesinado de Orlando Letelier. Esta es una de las conclusiones que se puede extraer a partir de un documento desclasificado por el gobierno de Estados Unidos.

Se trata de un cable diplomático firmado por el entonces secretario de Estado norteamericano George P. Schultz, del año 1987. En el se citan las conclusiones a las que llegó la CIA en torno al caso.

Schultz señala que «he estado particularmente golpeado por un reporte reciente preparado por la CIA en que se analizaron los eventos relacionados al asesinato a través de un coche bomba en Washington, 1976, de Orlando Letelier, ex ministro de RR.EE y Ronni Moffitt, un ciudadano americano».

El secretario de Estado cita las conclusiones del informe de la agencia de informaciones, que señala que «hemos considerado como evidencia convincente que el presidente Pinochet pidió personalmente a su jefe de inteligencia (Manuel Contreras) que ocultara a los asesinos».

Esto confirma, a juicio de la CIA, que «Pinochet estaba decidido a obstruir la investigación de Estados Unidos para ocultar su involucramiento».

Y, se agrega que para esos efectos, Pinochet habría considerado «incluso la eliminación de su jefe de inteligencia», Manuel Contreras.

Fue a raíz de este documento que hoy, Juan Pablo Letelier, senador PS e hijo del asesinado canciller, sostuvo que  el informe de la CIA «es concluyente sobre la responsabilidad de Pinochet, en cuanto a que él dio la orden para matar a mi padre. Primera vez que hay evidencia sobre eso».

Schultz: «No es seguro si podríamos considerar acusar a Pinochet»

En el informe del diplomático recuerda que en 1978, el gobierno chileno entregó a uno de los responsables, el ciudadano norteamericano Michael Townley. Luego, detalla que se «persuadió» al régimen para que entregara a otro de los involucrados: Armando Fernández.

«Fernández entregó valiosa información relacionada a los roles de dos oficiales senior del Ejército chileno previamente acusados de haber planeado los asesinatos (el jefe de la policía secreta y su jefe de operaciones) e información significativa sobre el rol de Augusto Pinochet en el encubrimiento», sostiene.

El secretario de Estado agrega que estas informaciones habían tenido un impacto político importante, pues «mientras muchos en el gobierno estadounidense habían creído que Pinochet había ordenado los asesinatos,  y que habían fuertes indicios de que Pinochet estaba involucrado en el encubrimiento, la CIA nunca había recogido y presentado sus conclusiones sobre la fuerte evidencia existente sobre el rol de sus líderes en los actos de terrorismo».

Con todo, Schultz señala que «no es seguro si podemos o podríamos considerar acusar a Pinochet, incluso si tenemos más fuentes públicas de evidencia»

El secretario de Estado concluye su informe señalando que pese a esto, la serie de antecedentes obtenidos constituyen «uno de los más fuertes impulsos de la necesidad de trabajar para la completa democratización de Chile».

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