El Lenguaje y su Historia

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Los iniciales y rudimentarios  diálogos entre los seres humanos datan entre 1,8 y 2,5 millones de años atrás, justo cuando se empezaron a crear las primeras herramientas, y desde entonces los patrones lingüísticos y genéticos han evolucionado paulatina y sostenidamente en el tiempo. El lenguaje nace como respuesta a la necesidad de transmisión del conocimiento sobre cómo fabricar herramientas de piedra para cortar la carne de los animales, revela un reciente estudio de la Universidad de California, Estados Unidos.

El autor del estudio, el psicólogo  Thomas Morgan  sostiene que los intercambios verbales  entre los hombres prehistóricos se originan muy ligadamente  a la aparición de las primeras herramientas con que el ser humano empezó a facilitarse la vida.
«Uno aprende mucho más rápido cuando alguien te dice qué tienes que hacer», añade. Por ejemplo, era muy importante conocer  en qué lugar específico de  la roca debías   golpear para tener éxito .Ese  ángulo de 70º debía explicarlo otra persona  y para ello debía usar un lenguaje.

La maniobra,  junto al concepto de ángulo, eran muy difícil de transmitir sin recurrir al lenguaje», explica, a diferencia de otras acciones que se pueden aprender por imitación.

 «Si alguien está tratando de aprender una destreza nueva que requiere mucha sutileza, ayuda tener un maestro que te corrija”, especificó el investigador  en la revista Nature Communications.

«También palabras como ‘si’ o ‘no’ habrían resultado importantes»

Evolución

Otro estudio efectuado en la Brown University de EEUU informa que el lenguaje evoluciona mucho más rápido que los genes.

Tanto el lenguaje como los genes se heredan “verticalmente” (de padres a hijos) y cambian “horizontalmente”, en función del contacto entre poblaciones. Pero, ¿en qué se parece la evolución de los genes y del lenguaje, y en qué se diferencia?

La especialista en biología evolutiva, Sohini Ramachandran , realizó un análisis de los patrones lingüísticos y genéticos presentes en la población mundial y entre sus descubrimientos destaca  que la distancia geográfica predice la diferenciación, tanto en lenguaje como en genética.

Es decir, tanto los genes como las lenguas varían más a medida que la distancia geográfica entre poblaciones se incrementa.
También constató   que los genes y las lenguas evolucionan de manera distinta. Un ejemplo de esto se da en poblaciones aisladas.
 En éstas, la diversidad genética se pierde rápidamente, pero no ocurre igual con la diversidad lingüística, que puede tanto reducirse como incrementarse, , por ejemplo, en  innovaciones fonéticas.

“Esto ha hecho que me pregunte si el contacto entre poblaciones homogeneiza sus lenguas de alguna manera, para que las personas puedan comprenderse unas a otras”, señala Ramachandran.

 

Genes para “Seres Parlantes”

Un equipo de investigadores del University College London (UCL) ya habían señalado en 2009 algunas diferencias entre la evolución del lenguaje humano y la evolución de los genes, en este caso, de unos genes muy específicos: los que hacen posible que seamos seres parlantes.

El trabajo,  que fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) , intentó  contestar la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto los caracteres genéticos responsables de nuestra capacidad de comunicarnos lingüísticamente han coevolucionado con el lenguaje mismo?

A partir de la modelación de las vías por las que los genes para el lenguaje podrían haber evolucionado, así como de la evolución del lenguaje en sí, se demostró  que genes y lenguaje no caminan en paralelo, debido a que las convenciones culturales a este respecto se transforman mucho más rápidamente que los genes.

En otras palabras, aunque tenemos una predisposición genética al lenguaje,  éste evoluciona mucho más deprisa que nuestros genes, lo que sugiere que el lenguaje es producido y dirigido más bien por la cultura que por la biología.

Como curiosidad, este punto fue constatado en 2011 usando la informática, en el marco de una investigación en la que participó el Departamento de Inteligencia Artificial de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid (FIUPM).

 En este estudio se concluyó que, efectivamente, la colaboración y la interacción son determinantes en la evolución del lenguaje (también que las formas más eficaces de comunicación pueden propagarse en una comunidad de manera similar a como lo hacen los virus).

Módulo Genético

A pesar de todo, no se puede negar que nuestra especie  es la única que posee un “módulo del lenguaje” genético, en el que se encuentran las bases genéticas de nuestro lenguaje; unas bases que, se cree, precedieron a la emergencia del lenguaje mismo.
Quizá eso explique por qué las vocalizaciones de ratones manipulados genéticamente hace unos años con el “gen humano del lenguaje” – el famoso FoxP2 –  pasaron a ser más parecidas a las de los llantos de los bebés humanos.

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